Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2016

A 7 aos del golpe de Estado en Honduras
Golpe a golpe y verso a verso

Milson Salgado
Rebelin


Hoy se celebran 7 aos del ms brutal asesinato a la institucionalidad hondurea. El ms grave acto de corrupcin pblica que se ha producido en la historia de Honduras. Uno de los ms horroroso episodios por lo que ha pasado nuestro pas. En ese momento muchas personas que aparecen en la escena actual como periodistas, como polticos, como militares, como actores de opinin pblica renunciaron a su humanidad y al respeto que se debe dispensar a la dignidad humana, y en pos de una jugada geopoltica que catapultaba los intereses del imperio estadounidense, volvieron a poner los intereses del estado oligrquico por encima de la vida y la dignidad humana consagrada en la Constitucin de la Repblica.

La crisis de hegemona haba rebasado la gota de los intereses clasistas, y era necesario mandar un mensaje exabrupto para que nadie siguiera la senda de la solidaridad social y los nmeros a favor de los pobres, porque esto es un anatema y una hereja pronunciada en una religin minoritaria de opulentos y comparsas sin justificacin que profesan devocin por los intereses de los millonarios y de las estrategias del imperio en este diminuto pas.

Los indgenas y los campesinos en la casa presidencial hablando de t a t con el Presidente Zelaya, era vergonzoso para un poder que tuvo su parto paradjicamente del saqueo de las propias arcas del Estado, y darle apertura a los menesterosos era quitarle el prestigio a la administracin pblica, y volver asquerosa la propia casa presidencial. No all hay que ir bien cambiadito con corbatita y traje de etiqueta, porque los pobres no estn ni preparados para preguntar ni para pensar, peor an para participar de los asuntos pblicos. Este fue el mensaje que mandaron cuando criminalizaron la Consulta de la Cuarta Urna, la generacin de una falsa democracia de fusiles y bayonetas persuasivas adonde la gente le est prohibido preguntar y contestar.

All los medios de comunicacin cercaron la informacin, y las muertes fueron calladas y las torturas soslayadas porque era necesario para sostener un rgimen de trogloditas que rebuznaban su civilizacin anunciando que como isla de la abundancia se alejaban del mundo porque el mundo no los comprenda. La democracia que cost sangre de mrtires y sacrificios de tantos hombres y mujeres se trasmut en monarqua, porque aquello era sucesin constitucional, una figura que es empleada para los cambios del poder real que se suscitan en los estados monrquicos, o invadiendo el campo de las herencias y los legados, sera algo as como heredar el poder de un bien inmueble.

Justo all, se asesin con bistur de cirujano a buenos hondureos con los patrones manidos de las fuerzas del orden; y con amnistas legislativas se declar inocente a los culpables, y culpables a los inocentes, quienes por ser funcionarios del gobierno derrocado sufren hasta nuestros das el calvario de la persecucin selectiva, y el exilio forzado por una administracin de justicia secuestrada por la institucionalidad que constituye la continuacin, y la consolidacin del golpe de Estado del 28 de junio del 2009.

No obstante, el golpe de Estado no fue un ataque a una persona en particular representada en el presidente Zelaya, fue ms bien la reaccin geopoltica a una manera particular de administrar el Estado por caminos jams explorados por otros gobernantes del pas, y sta cont con las jugadas de Washington y sus maneras ambivalentes de manejar las crisis histricas. La derrota hegemnica sufrida en el sur no tena que reeditarse en el istmo centroamericano, y peor aun en un pas que siempre sirvi de portaaviones para atacar a la Cuba de Fidel Castro, a la Guatemala de Jacobo Arbenz y a la Nicaragua de los sandinistas. Era preciso dar el zarpazo a una administracin que tuvo el descaro de aumentar a los trabajadores y quitar plusvalas a empresas, a una administracin que dej sin negocios a las transnacionales estadounidenses comercializadoras de petrleo, a una administracin que se uni al Alba y Petrocaribe de Hugo Chvez, a una administracin que tuvo varios gestos de dignidad en poltica exterior, a una administracin que respet los derechos y las conquistas sociales de los trabajadores, y sobre todo a una administracin que tuvo la osada de querer hacerle preguntas al pueblo, cuando el pueblo no est en las democracias formales y representativas, ni preparado para preguntar ni tiene la capacidad de contestar interrogantes sobre el destino del pas, porque su formacin solamente llega a protagonizar el papel de actores pasivos y de ovejas mansas y bobaliconas listas para certificar con su voto de cada cuatro aos, a una democracia hecha a la medida del traje de los eternos saqueadores.

El plan trazado desde consensos oscuros hoy castiga a un pas, cuyo Estado volvi a entregarle el negocio a las comercializadoras estadounidenses del petrleo, elimin las conquistas sociales de los trabajadores, derogando leyes y atacando frontalmente la recuperacin de tierras de vocacin agraria a los humildes campesinos hondureos. Adems consolid las polticas neoconservadoras otorgando concesiones de ros y minas por ms de cien aos a empresas extranjeras, entregando nuestras carreteras y empresas nacionales a fideicomisos de maletn y trampa, atomizando nuestro territorio en ciudades-Estados con autonomas propias, despidiendo a ms de 100 mil trabajadores pblicos y condenndolos a la orfandad, congelando salarios con incrementos irrisorios y fijos, para al fin de cuentas hacer de este pas de parias y desheredados un mercado libre y abierto a la avidez de los intereses transnacionales que trafican hasta con nuestras miserias.

Los golpes que hemos recibido han sido muchos despus de ese golpe que parti el pas en dos bandos. El bando de los pocos que viven en la opulencia a costa de los menesterosos; y ese pueblo maravillo que respondi con valenta y heroicidad en ese momento histrico que le toc vivir. Paradjicamente el golpe pari una conciencia colectiva que hoy marca el rumbo de la legitimidad, que ya no le pertenece ni a este sistema ni a nadie ms que al pueblo, y que hace ejercicios de protesta social y de repudio absoluto a los planes privatizadores e insidiosos del Estado que vive la experiencia de ilegitimidad ms significativa en la historia de Honduras. Hoy precisamente hoy, los estudiantes de la Universidad Autnoma de Honduras han retomado su papel histrico y en un puslo a pulso, han desafiado la institucionalidad espuria y los planes hegemnicos de privatizar la educacin e imponer esa cultura del slvese quien pueda y del venga usted maana eterno, de la intrascendencia del debate, del pensamiento uniforme y de una centralizacin impositiva que trata de trasmutar en productos en serie del copyright y cdigos de barras la frrea personalidad de los estudiantes, pero estos en estos das, y hoy precisamente en jornadas gloriosas de solidaridad y amor a la patria, los estudiantes se han puesto paoletas para no facilitar la identificacin a quienes toman fotografas para desaparecer y para asesinar, porque ya estn cansados de ausencias y martirios, y han resistido con valenta e imaginacin inteligente contra un Estado represor que siente que este paquete de medidas que pretenden secuestrar la cultura acadmica, se les est yendo de las manos, y ante la razn y la civilidad, la irracionalidad y el abuso de la fuerza que es connatural a su falta de opciones existenciales.

Golpe tras golpe hemos sufrido estos aos, pero contra los golpes los pasos sigilosos y valientes de un pueblo noble, que ha respondido con el verso a verso de la imaginacin y la alternativa cultural; y que inexorablemente marcha haca la mgica victoria de la utopa que se asoma bajo la perspectiva de un horizonte a la vista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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