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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2016

Resaca postelectoral

Jaime Richart
Rebelin


No es nuestra actitud la de quien no sabe perder. Es la duda slida de quienes, ya hartos de sentirnos gobernados durante aos por gentuza dedicada al latrocinio metdico, al saqueo cientfico de las arcas pblicas, a la trapisonda, a la mentira, a la simulacin, al abuso, al caciquismo y a la asquerosa zafiedad... nos encontramos primero con sospechas, luego con indicios y luego con pruebas de que aqu ha habido, no un pucherazo sino un "amaazo" electoral. Los resultados electorales en conjunto y en circunscripcin por circunscripcin son el producto de operaciones redondeadas aritmticamente por quienes han manejado el recuento de los votos en las delegaciones de gobierno primero y en el ministerio del interior despus; redondeadas con la minuciosidad del comerciante marrullero que resta aqu y suma all el mismo tanto por ciento por artculos y por secciones...

Esto es as, o sa es nuestra conviccin, que viene a ser una misma cosa. Pero no tenemos ms remedio que resignarnos, hacer una intil impugnacin de las elecciones o salir a las calles para hacer la revolucin. El caso es que si el resultado electoral fuese normal, no tendramos ms remedio que dirigir el foco hacia el electorado para interrogarnos sobre su catadura. Porque, aparte de lo dicho, lo cierto es que la culpa es de 7 millones de personas que, desprecindose a s mismas por miedo, por indiferencia o por estupidez nos han llevado al resto a maldecirlas por haber decidido miserablemente , una y otra vez, el destino de este pas...

Perfectamente localizados esos votantes entre los muy acomodados, los panzistas, los codiciosos, los chulos, los proxenetas sociales, los cnicos, los hipcritas, los prepotentes y los capaces de coger una pistola cuando oyen la palabra "cultura" (como dijo un fascista del franquismo), nos obligan al resto a renegar de ser espaol con la misma fuerza centrfuga con la que vive actual y mayoritariamente Catalua. Militantes y votantes de traje impecable y corbata, o con camisa rosa de manga larga a guisa de uniformes (ellos); rubias de bote, mayormente con falda, enjoyadas o bisuteadas segn la edad (ellas), que han vuelto a entregar el pas a malhechores permitiendo encima que sigan interfiriendo cmodamente en la accin de una Justicia ya demasiado maltrecha por culpa de ellos mismos...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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