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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2016

La semitica no es un campo indemne en la disputa del sentido
Semitica de las noticias burguesas

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


Eso que llaman noticieros (en las mquinas de guerra ideolgica llamadas mass media) son unidades de combate en la disputa semitica que el capitalismo impone para deformar y manipular la realidad su conocimiento y su enunciacin. La garanta de xito radica en la lgica de los monopolios y en la repeticin -hasta la nusea- del canon de estulticia refinado con chatarra ideolgica. Silenciar a todos para imponer una sola voz. Formatear cerebros con moldes de mansedumbre. Quiere el enemigo de clase mantenernos bien informados? Para qu? Segn quin?

Todava cuesta trabajo (a no pocos) aceptar que vivimos bajo los proyectiles ideolgicos de una guerra meditica, incesante y multifactica, abierta de par en par para hacernos aceptar, sin reparos, el mundo como nos los imponen para obligarnos a financiar sus maquinarias de mentiras y aceptarlos con aplausos y sumisin desde el alma. Aunque es verdad que los destinatarios no son robot que acepta linealmente toda basura que le impone, es igualmente cierto que la mentalidad de los pueblos est secuestrada entre jaulas de falacias monoplicas donde el pensamiento crtico se persigue, se sataniza y se ridiculiza. Es, tal cual, una guerra asimtrica. Y desde luego no se ignora que las masas estn fermentando, tambin, su emancipacin informativa. No aceptar que se trata de una Guerra nos condena a la ignominia y al silencio.

Dicho de otro modo, la complejidad semitica de las noticias burguesas radica en la sofisticacin ideolgica y tecnolgica de las mentiras y las calumnias tejidas con protagonistas de ocasin y blindaje de sus (por definicin) corruptelas de forma y fondo. Su man es el linchamiento de los lderes sociales y la neutralizacin de las movilizaciones populares. Es su orgasmo represor consuetudinario. Pagan mucho dinero por lograr eso. Y todo es reductible a la mercanca (las propias noticias lo son) en su mercado de competencias que a fuego abierto, con horarios precisos, disparan contra la poblacin hasta derrumbar todo bastin democratizador del derecho a la informacin y a la comunicacin. Una tomografa computada de las noticias deja ver el catlogo completo de las taras con que se fabrica el equilibrio informativo que siempre se cae hacia la derecha.

Esa disputa por la produccin de sentido en las noticias tiene ingredientes que se repiten al antojo de los escenarios en los que se lucha para reprimir u omitir al enemigo de clase que incomode al libre ejercicio del hurto contra el producto del trabajo. Es producto barnizado con alguna fuente de ilusionismo, individualismo y egolatra burguesa; teido por la moral de la propiedad privada y de su fetiche multiforme en las mercancas. Es un gran ejrcito para defensa de la propiedad privada.

Si la noticia burguesa sirve para algo eso se reduce a convertirlas en expedientes de canalladas serviles al inters ms aberrante y no importa que se trate de noticias del espectculo, noticias rojas, deportivas junto a su ser mercantil que se basa en su poder de espejismo distorsivo siempre. Slo se salva el xito burgus, sus dueos y sus sirvientes. Todo lo dems es carne del infierno dantesco en el que el proletariado ha de batirse entre detritus de periodistas. Cada da todas las horas. Y sentir la satisfaccin de estar bien informado por el enemigo de clase.

A maana tarde y noche la disputa (la guerra noticiosa) por dominar las herramientas de produccin de sentido se nutre con misiles de tctica y estrategia burguesa. Quede eso bien claro. Ninguna semitica que se precie, ha de estar al margen de esta guerra y de su alma mater la lucha de clases camuflada como noticia. No hay duda. La tica burguesa es rigurosa y no tiene fronteras. Especialmente en el campo de las ganancias. Sus ms destacados adalides son los que ms pagan por mentir y los que ms se aplauden a s mismos. Incluso con premios y ovaciones acadmicas de mercado. Cumplen con su deber disciplinadamente, como soldados cuya precisin de ataque y odio de clase se entretejen para mostrarse ecunimes, informados, neutrales y profesionales. En el alma de la noticia, en su estructura interna la mentalidad burguesa slo aspira a dar un golpe certero, un crimen perfecto, una pualada ideolgica que anule al destinatario. Que esconda la lucha de clases y haga invisible toda fuerza transformadora en manos de los pueblos revolucionarios. La forma y el gnero son slo coartadas para desplegar municin y asegurarse territorios de todo tipo.

En esto tenemos mucho por hacer comenzando por reconocer nuestras debilidades revolucionarias en materia de produccin de informacin. Es frente concreto de batalla la batalla de las ideas emancipadoras de las noticias. Es frente concreto desmontar sus diccionarios y sus vocabularios, mayormente tributarios de anglicismos lxicos e ideolgicos. Es frente de disputa la sintaxis, el orden de las ideas, los valores y las prioridades para la accin y las formas de enunciar la transformacin del mundo y al mundo mismo en todos sus espacios. Contra la sintaxis pauprrima con que la burguesa pregona sus verdades de escuelita bobalicona y contra la pedantera de los dueos del dinero. Tenemos el desafo de romper el cerco monoplico que viola todos los preceptos y leyes del mundo incluidas las leyes de comunicacin que cre Ecuador, Venezuela y Argentina, que se atrevieron a soar la democratizacin de los medios y la desmonopolizacin de sus feudos mediticos. Eso s es noticia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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