Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2016

Lo que se acord (y lo que no se acord) en La Habana

Juan Carlos Palou
Razn Pblica


Sin cantar victoria

Muchos colombianos vimos con emocin la ceremonia de firma de los tres acuerdos entre el gobierno y las FARC sobre cese al fuego, garantas de seguridad y refrendacin respectivamente.

Sin embargo la alegra no debe hacernos olvidar que todava hay una evidente indiferencia de algunos sectores del pas sobre el tema, y que la necia oposicin del Centro Democrtico a los avances de la paz se ha mantenido inclume. Necesitamos una dosis de sano realismo para ver que an queda mucho trecho antes de festejar el Acuerdo Final, debidamente refrendado.

La del jueves 23 de junio fue la segunda ceremonia de firma de acuerdos parciales entre el gobierno y la guerrilla en La Habana ante la opinin pblica nacional e internacional. La primera se realiz al suscribirse el acuerdo sobre el Sistema Especial de Justicia. Pero en aquella oportunidad quedaron varias preguntas sobre los verdaderos alcances del acuerdo.

Es comprensible que un proceso de negociacin que ha durado tanto como este apele a celebraciones pblicas cuando se superan los escollos ms difciles. Estos actos tratan de insuflar optimismo a la opinin, o por lo menos de contrarrestar el escepticismo que se apodera de la gente cuando no percibe avances en el dilogo.

Pero este modelo de estimulacin parece agotado y la opinin pblica quiere ver el resultado definitivo, es decir, el Acuerdo Final. El presidente Santos dijo que la firma de este se har en Bogot, aunque al mismo tiempo nos record que tal decisin no puede ser unilateral sino acordada por las partes en La Habana.

Esperemos que se pueda lograr prontamente esta concertacin, despus de que se evacen los temas pendientes. En ese momento s se podr iniciar completamente un proceso de construccin de paz, estable y duradera.

Las zonas de transicin

El acuerdo de cese al fuego tiene gran importancia poltica y una alta calidad tcnica. Lo primero queda comprobado por la trascendental decisin de poner punto final a la violencia entre el Estado y las FARC, despus de 50 aos de guerra.

La calidad tcnica del acuerdo resulta de haber recogido los aprendizajes de la comunidad internacional en procesos de desmovilizacin de fuerzas armadas irregulares, as como las lecciones derivadas de otros procesos de paz en Colombia. Para constatar esta calidad tecina bastara con notar la diferencia entre la llamada Zona de Despeje del Cagun en 1998 y las Zonas Veredales Transitorias de Normalizacin del presente acuerdo. La primera fue una concesin incondicional otorgada al inicio de las conversaciones, sin lmites de tiempo ni reglas distintas de la de excluir a las autoridades estatales del territorio despejado. Las segundas son zonas delimitadas en el espacio y el tiempo, con tres propsitos especficos:

  1. Verificar el cese al fuego,
  2. Hacer posible la dejacin de armas,
  3. Iniciar los procesos de reincorporacin a la vida civil de la tropa guerrillera.

Durante su vigencia, las autoridades civiles desarmadas del Estado seguirn ejerciendo sus funciones y la Polica Nacional podr ingresar en ellas cuando sea necesario (aunque cumpliendo los protocolos de la misin poltica internacional). Adems, estas zonas no podrn durar ms de seis meses, contados desde el da de la firma del Acuerdo Final.

An queda mucho trecho antes de festejar el Acuerdo Final.

En la definicin de las reglas de juego de estas Zonas participaron tanto el conservatismo como el Centro Democrtico, partido que propuso limitaciones dentro del debate parlamentario sobre la Ley de Orden Pblico. Por eso no tiene sentido que dos expresidentes digan ahora que la firma de estos tres acuerdos pas sobre el cadver de los principios ms elementales de la Constitucin(Pastrana) o que la paz est herida (Uribe), cuando, en su momento, ellos crearon caprichosa y unilateralmente las zonas de despeje del Cagun y de Santa Fe de Ralito.

Pastrana regal la institucionalidad y Uribe la distorsion. Y ambos, despticamente, evitaron discutir cualquier norma para regular esos espacios supuestamente creados para la paz.

La dejacin de armas

En un artculo reciente, el exguerrillero salvadoreo Joaqun Villalobos dijo que si para firmar la paz se hubiesen tomado en serio los informes de inteligencia, tanto la guerrilla como el gobierno salvadoreo jams habran firmado el acuerdo que acab con la guerra civil de El Salvador en 1992.

Tambin en Colombia, frente al tema de la dejacin de las armas, muchos sectores parecen tener una mentalidad de sabuesos de inteligencia para advertir sobre todas las posibilidades de la trampa: que las FARC no van a entregar todas las armas, que seguirn haciendo proselitismo armado, que las vendern en el mercado negro al mejor postor, etc. Todo esto es posible, pero no dejan de ser hiptesis o riesgos que necesitan las debidas precauciones. Hay que confiar en la pericia y la experiencia de Naciones Unidas en este tipo de procesos.

El proceso que acaba de anunciarse implica el registro, identificacin, monitoreo y verificacin de la tenencia, recoleccin, almacenamiento, extraccin y disposicin final. Por eso, los mtodos que se adopten deben minimizar el riesgo de que las armas en poder de las FARC sigan circulando en Colombia o en cualquier otro pas, o queden disponibles para reiniciar la rebelin.

Las garantas de seguridad

Este segundo acuerdo tiene tambin varias virtudes destacables:

Este acuerdo incluye un componente de construccin de Estado que puede verse en tres de los principios sobre las garantas de seguridad:

  1. Asegurar el monopolio legtimo de la fuerza y del uso de las armas por parte del Estado en todo el territorio,
  2. Fortalecer la administracin de justicia, y
  3. Asegurar el monopolio de los tributos para la hacienda pblica.

Estos son rasgos esenciales de un aparato estatal que no han podido ser cumplidos por Colombia en la mayor parte de los territorios donde hacen presencia las FARC u otros grupos armados ilegales. Es pertinente y necesario aprovechar la futura implementacin de los acuerdos para crear el Estado donde haga falta y fortalecerlo y democratizarlo donde ya tiene algn grado de efectividad.

Por otra parte, hasta el momento poco se ha comentado sobre el compromiso que enuncia el acuerdo para promover un pacto poltico nacional y desde las regiones () para que nunca ms se utilicen las armas en la poltica ni se promuevan organizaciones violentas como el paramilitarismo. Este pacto buscar la reconciliacin nacional y la convivencia pacfica. Este compromiso se conecta directamente con el propsito de contribuir al surgimiento de una nueva cultura que proscriba la utilizacin de las armas en el ejercicio de la poltica y trabajar conjuntamente por lograr un consenso nacional () en torno a los valores democrticos.

La refrendacin

En este punto no se diluy del todo la incertidumbre, pues se acord atender la decisin que adopte la Corte Constitucional sobre la ley de plebiscito presentada por el gobierno. Pero la Corte podra rechazar el sistema de refrendacin que intenta el gobierno y no proponer uno nuevo.sae la ley de rabateria, aunqie.

El acuerdo de cese al fuego tiene gran importancia poltica y una alta calidad tcnica.

No obstante y como han dicho varios analistas, este compromiso es importante porque demuestra el reconocimiento por parte de las FARC de un rgano del Estado cuya legitimidad han rechazado durante 50 aos. Esta nueva posicin contrasta claramente con las posturas que el grupo guerrillero sostuvo hasta hace muy poco.

La comunidad internacional

La participacin de la comunidad internacional en los procesos de paz de Colombia tiene el importante antecedente de la Misin de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA, cuyo mandato comenz con la desmovilizacin de las AUC y se ha venido ampliando con intervenciones en otras polticas estatales de construccin de paz.

Esta vez Naciones Unidas tiene un papel protagnico en el proceso de desmovilizacin y dejacin de armas de las FARC. No sobra sealar que tal intervencin no hace imposible el incumplimiento de alguna de las dos partes. Pero esta veedura, junto con las otras medidas, sin duda contribuir a crear las condiciones para el xito del proceso.


Fuente original: http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/9540-lo-que-se-acord%C3%B3-y-lo-que-no-se-acord%C3%B3-en-la-habana.html?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=La+paz+est%C3%A1+herida+pero+la+guerra+est%C3%A1+muerta&utm_campaign=20160627_m132374976_La+paz+est%C3%A1+herida+pero+la+guerra+est%C3%A1+muerta&utm_term=Juan+Carlos+Palou



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