Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2016

Elecciones al Parlamento espaol

Iaki Gil de San Vicente
Resumen Latinoamericano


Una vez ms, el llamado sentido comn y la lgica formal que, sin duda, valen para andar por casa y resolver los problemillas inmediatos en su aislamiento y quietud, han mostrado su impotencia para enfrentarse al automovimiento de las contradicciones en lucha. De la misma forma en que el Brexit, la salida de Gran Bretaa de la Unin Europea, rompi los esquemas de la poltica oficial y aplast el positivismo lineal de la sociologa como ciencia neutral, neokantiana y de orden, fallando estrepitosamente en sus pronsticos, ahora tambin las certidumbres han saltado por los aires al estallar en la superestructura poltico-electoral los problemas insolubles que debilitan al Estado espaol desde el siglo XVII.

De las elecciones parlamentarias del 22 de diciembre de 2015 a las del 27 de junio de 2016, la fuerza sociopoltica de masas de la derecha dura que sostiene al Partido Popular en el Gobierno del Estado ha aumentado en 690.655 personas, de 7.215.530 a 7.906.185. No son simples votos, son personas que asumen los valores del capital por las razones que fueran, que aceptan e imponen que sus vidas y las de las clases y naciones explotadas padezcan durante otros cuatro aos, como mnimo, una cotidianidad en empeoramiento agudizado. Peor an, una parte de ese incremento proviene de un giro a la derecha dura desde la derecha aparentemente moderna, que denunciaba la corrupcin, la ineficacia burocrtica y el creciente atraso tecnocientfico y cultural: hablamos de Ciudadanos, un partido ayudado econmicamente por Estados Unidos. 376.677 de sus votos han vuelto a la derecha dura, al PP, en medio ao, y los restantes, los 3.500.446 an fieles, presionan a su direccin para que garantice de algn modo al PP su acceso al gobierno.

Cmo es posible que aumente el apoyo electoral al Partido Popular que ocupa el Gobierno del Estado, fuerza corrupta en su esencia que aplica el derechismo duro de la devastacin social, la aniquilacin de la democracia y de los derechos nacionales, la represin multiplicada, la pasividad institucional ante corrupciones, robos y expolios casi inconcebibles? Cmo es posible que una sociedad empobrecida al extremo de que casi el 34% de su nias y nios malviven ya en la pobreza y muchas sufrirn subalimentacin este verano al cerrarse los comedores de las escuelas pblicas, esta sociedad mendicante d el poder gubernativo al partido de la minora cada vez ms enriquecida?

Ms an qu flujos ssmicos han impulsado a que la derecha dura del PP y la derecha falsamente modernista de Cs hayan llegado a sumar un total de 11.406.531 votos en la defensa de los valores e intereses esenciales del capital, sin contar a otras derechas que se camuflan en reivindicaciones regionalistas y autonomistas, como las medianas burguesas catalana, vasca, gallega, canaria, aragonesa, andaluza, etc.? Al margen de sus diferencias puntuales, la confluencia de las derechas ha superado aquellos 10,8 millones de votos que el PP obtuvo en 2011, el mayor triunfo electoral de su historia, pero algo inferior a los 11,289 millones de votos del PSOE en las elecciones de 2008. Yendo al fondo qu ha hecho que la mal llamada izquierda, el PSOE, se haya desplomado hasta los raquticos 5,424 millones de 2016, o si se quiere, qu ha hecho que la derecha subiera de los 10,278 millones de 2008 a los 11,406 de ahora? Sin duda, la respuesta es que la crisis mundial desatada oficialmente en 2007 impact de manera brutal sobre las insolubles quiebras internas que el Estado espaol arrastra desde el siglo XVII.

Ahora bien, antes de pasearnos por el fondo, como buceadores, tenemos que detenernos en otro de los grandes ridculos de la rentable industria sociolgica: Unidos-Podemos que ha perdido algo ms de un milln de votos que se han abstenido, quedando por debajo del PSOE, cuando, segn algunos profetas, poda incluso ganar las elecciones con muy raspada mayora, pero ganarlas. Aunque el grueso de los adivinos asalariados no se atrevi a tanto s daban como muy probable que Unidos-Podemos fuera la segunda fuerza, abriendo la posibilidad de un acuerdo con el PSOE y otros grupos para desbancar a la derecha en el gobierno central. Das despus de conocerse los resultados, la direccin de Unidos-Podemos segua sin reponerse de los martillazos de la realidad. Dejando de lado el abstencionismo de izquierdas, el centro-reformista, PSOE y Unidos-Podemos, ha perdido 247.583 votos en seis meses.

Hemos analizado rpidamente el comportamiento electoral de los dos grandes bloques sociopolticos que juntos suman el 89,84% del voto vlido. Ms adelante, al final, veremos qu ha sucedido en la parte de Euskal Herria bajo dominacin espaola. Pues bien, a partir de conocerse los resultados, como en Gran Bretaa, la casta sociolgica empez a justificarse, a echar balones fuera: la escusa ms comn fue decir que tanto el miedo a la izquierda y a lo desconocido, como la complejidad de Unidos-Podemos le impidieron acertar. La pedagoga del miedo es aplicada desde que existe la opresin y la injusticia, porque el miedo es uno de los ms efectivos sustentadores del orden establecido desde mucho antes que el capitalismo.

Adems de la pervivencia instintiva del miedo pnico a la muerte horrenda o peor todava, a la desaparicin extrajudicial con sus demoledoras consecuencias paralizantes en las y los vivos, la sociedad burguesa ha desarrollado escalas de miedos, temores, angustias con intensidades manipulables con relativa facilidad si no existe ninguna pedagoga de la libertad que venza a la pedagoga del miedo. Es igualmente cierto que la precariedad existencial inherente a la esclavitud asalariada es otro efectivo instrumento paralizante sobre todo cuando el capital ha impuesto un alto desempleo estructural, permanente, cuando ha debilitado a la izquierda poltico-sindical y ha cooptado e integrado al reformismo como lubricante del sistema. Siendo lo anterior verdad, lo decisivo del orden burgus radica primero en la llamada figura del Amo introyectada en la estructura psquica de las masas desde su primera infancia y, sobre todo, y como objetividad que lo determina todo, el fetichismo de la mercanca.

Culpabilizar por tanto al miedo en abstracto es una excusa limitada y pedante, porque existen responsabilidades cualitativamente ms serias: Alguien cree que, por ejemplo, la aceptacin social masiva de la corrupcin, que ya ha sido amortizada por un PP enfangado hasta el cuello, responde nicamente al miedo o, en realidad, al individualismo burgus que cimenta el orden de la propiedad? La excelente novela picaresca espaola y las denuncias desgarradas de muchos intelectuales a la realidad de la corrupcin, sinvergonzonera y trapacerismo de la vida econmica y poltica espaola, compatible con el pancismo, esta cotidianidad anclada en siglos tambin explica el apoyo a la derecha, y a veces lo explica ms y mejor que ese miedo indefinido. Alguien cree que el nacionalismo espaol responde solo al miedo al declive econmico si se independizaran las naciones oprimidas por el Estado, y no tambin a la autonoma ideolgica propia del nacionalismo espaol como fuerza material concreta? Es innegable que el terror moral que ejercita la Iglesia es una forma concreta de miedo, pero la Iglesia es una transnacional muy poderosa con suculentos negocios materiales y morales que compra egosmos muy rentables en todos niveles de la vida.

Nos hemos referido a razones que engarzan con la compleja evolucin durante siglos de aquello que se llam historia de las mentalidades, inseparable de la expansin burguesa que, con sus crisis, las ha destruido o transformado. La mayora electoral de la derecha en medio de una crisis desconocida hasta ahora exige conocer el universo subjetivo que las cadenas del pasado introducen en el cerebro de los vivos, asfixindolo, parafraseando a un Marx negado. Las dbiles conquistas emancipadoras, logradas por las timoratas intentonas revolucionarias burguesas habidas en el Estado espaol, no construyeron cizallas suficientemente fuertes como para romper esas cadenas a pesar de los heroicos esfuerzos de las clases y naciones explotadas ahogados en sangre.

El mercado estatal no ha terminado siendo el mercado de una sola burguesa nacional, la espaola, sino que debe compartirlo con otras que no lo son. La capacidad productiva y tecnocientfica no ha roto amarras con la pereza intelectual del seorito y su fobia tridentina al librepensamiento. La mezcla de corrupcin, honorabilidad medieval y ostentacin del noble arruinado, mixtura que enloqueci al Quijote, simboliza la tica de la clase dominante. Y la lucha proletaria sufre la condena de ver cmo le venden y traicionan casi todas sus direcciones polticas y sindicales organizadas, como el caso ms reciente de Unidos-Podemos. Cada una de estas realidades son adaptaciones al capitalismo actual de las quiebras estructurales del Estado.

Otro ejemplo es el PSOE: su ceguera engreda e ilusoria sobre que Espaa era una gran potencia al alza hizo que no se tomaran las mnimas medidas progresistas para aminorar en lo posible los impactos de la Gran Crisis de 2007 sobre la dbil estructura espaola. Entre 2008 y 2011 dilapid cerca de 6 millones de votos, y dio el poder al PP que lo va a conservar hasta 2020, como mnimo. Y por sorpresa, de las pantallas de televisin apareci Podemos como un mago que, al calor del malestar social del 15-M, prometa toda serie de maravillas con tal de que fuera entronizado con vtores y salvas en el gobierno. Se ha criticado correcta y suficientemente a Podemos como para que ahora insistamos en lo ya demostrado.

Que se haya roto la varita mgica de Unidos-Podemos no quiere decir que, una vez amortizada, el capital le cierre las televisiones y otros medios, recursos sin los cuales Podemos languidecera en muy poco tiempo porque, deliberadamente, ha negado la teora marxista de la organizacin revolucionaria. Ms temprano que tarde, cualquier organizacin que se estructure mediante la teora menchevique, por sintetizar, termina dependiendo de los medios del poder al que dice combatir. Mientras maquina cmo librarse del sector de IU que ha embelesado con su labia despus de menospreciarlos con chanzas y burlas de psimo gusto, expulsndolo o mandndolo a galeras, la frrea burocracia verticalista de Podemos se esfuerza en comprender qu le ha ocurrido.

Como un boxeador grogui enroca en las cuerdas del rincn para aguantar hasta que le salve la campana, ahora mismo Unidos-Podemos implora el perdn de un PSOE al que humill en el pasado, al creerse superior a l. Busca la sombra del segundo ms fuerte para recuperarse y luego crecer a su costa despus de haber formado un gobierno de coalicin centro-reformista. Ese es su sueo. Pero en el Estado espaol no hay sitio para dos reformismos de diferente color y mismo mensaje: esa ha sido una de las dos grandes desgracias del Partido Comunista de Espaa, siendo la otra haber renunciado al comunismo. Que Podemos corra la misma suerte no depende solo de la habilidad de sus trileros y tahres de juego corto, tambin de los intereses del Poder, y nos entendemos.

Los dos mayores servicios que Podemos ha hecho al capital han sido: desactivar la creciente oleada de luchas, paralizndola con la promesa de que sus reivindicaciones sern satisfechas gracias al Parlamento espaol y europeo, y modernizar el vetusto nacionalismo espaol para, mediante otro embaucamiento, llevar las reivindicaciones de los pueblos oprimidos al laberinto parlamentario, para que all se agoten en su desorientacin admitiendo al final la falsa salida del Parlamento, que no es sino la puerta del Hades. Los costos pagados por la burguesa al dejar durante tanto tiempo en paz a Podemos, atacndole solo al final de campaa, costos en el sentido de que, de rebote, la existencia de Podemos ha ayudado de algn modo a despertar la conciencia de sectores alienados, este precio no ha supuesto un sacrificio para el poder. La suerte de Podemos depender de que siga cumpliendo estas funciones.

Unidos-Podemos ha modernizado el nacionalismo espaol con una demagogia que integra aportaciones que van desde la II Repblica, hasta el europesmo pasando por el patriotismo constitucional y la nacin de naciones, etc. En una sociedad como la vasca en la que los efectos de la crisis se multiplican por la prohibicin espaola del derecho a tener nuestro propio Estado, esta demagogia arraiga ms fcilmente adems de por su simplismo tambin por la dejadez de un sector de la izquierda abertzale en la vital lucha de ideas en un mundo en desordenado cambio acelerado. La desidia terica de ese sector del independentismo vasco, es una de las razones de su retroceso electoral y del ascenso de Unidos-Podemos, aparte de otras como los duros efectos de la represin sistemtica, la licuacin de la naturaleza socialista, obrera y popular del independentismo, la inexistencia de una organizacin revolucionaria, etc.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter