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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2016

La Unin Europea y el amigo turco

Higinio Polo
Rebelin


La decisin conjunta entre Bruselas y Ankara para poner de nuevo en marcha las negociaciones sobre un nuevo captulo de la adhesin de Turqua a la Unin Europea fue anunciada a finales de junio, dos das despus de la conmocin sobre el atentado en el aeropuerto de Estambul, aunque estaba prevista desde el mes de marzo, cuando ambas partes negociaron la participacin turca en el llamado acuerdo migratorio que, en realidad, fue la contratacin de Turqua para hacer la funcin de polica y evitar la llegada de nuevas oleadas de refugiadas desde Oriente Medio a Europa. El pago a Erdogan se concret entonces: ayuda econmica europea a Turqua, acuerdo para estudiar la posible exencin de visado a los ciudadanos turcos que quieran viajar a Europa, y apertura de esta ronda de negociaciones anunciada por Bert Koenders, ministro holands de asuntos exteriores, pas que presidi el Consejo la Unin Europea durante el primer semestre de 2016. La apertura de las negociaciones deber hacerla ya Eslovaquia, que presidir el Consejo de la Unin durante el segundo semestre del ao.

En esa decisin conjunta hay una parte de representacin teatral (no hay que olvidar que Turqua present su candidatura para ingresar en la Comunidad Econmica Europea, antecedente de la Unin, en 1987, y que las negociaciones se han eternizado hasta hoy) y otra parte de presin poltica de Ankara, y de necesidad de la Unin Europea. Erdogan, que no se ha privado de manifestar duras crticas a Bruselas, afirm tras el Brexit britnico que con toda probabilidad saldran otros pases de la Unin Europea, adems de Gran Bretaa, y acus de islamofobia a todos aquellos pases que ponen dificultades para integrar a Turqua en los organismos comunitarios.

Turqua, con la presidencia de Erdogan, tiene tres objetivos estratgicos: fortalecer su papel regional en Oriente Medio, derribar el gobierno de Damasco, y hacer inviable la hiptesis kurda de construccin de un nuevo pas en la regin. Por ello, el gobierno turco apoya al terrorismo islamista en Siria, ha mostrado complacencia con Daesh en la esperanza de que los fanticos guerreros islamistas debilitaran tanto a Bachar al-Asad como a las facciones kurdas, y ha hecho valer su condicin de polica de fronteras para presionar a la Unin Europea y convertirse en la muralla que detenga las nuevas oleadas de refugiados que tanto temen los responsables de la Comisin Europea y los gobiernos del continente. Esa poltica, que ha supuesto evidentes beneficios para el papel internacional de Turqua, le ha creado a Erdogan tambin problemas: debe resistir las presiones de la OTAN, alarmada por el caos creciente en Oriente Medio y el terrorismo de Daesh, que alcanza a Europa e incluso a los intereses de Estados Unidos; debe caminar sobre el alambre de las peligrosas relaciones que mantiene Turqua con Israel y Arabia; debe recomponer su buena vecindad con Mosc tras el derribo del avin ruso y la prctica congelacin de relaciones que, ahora, quiere reiniciar por el procedimiento de mostrar una cierta contricin ante Putin; y debe hacer frente al creciente terrorismo en el interior del pas, que amenaza con enviar a Turqua al paisaje devastado del caos en Oriente Medio.

Por su parte, la Unin Europea (que debe recordarse su condicin de club oligrquico y antidemocrtico en la toma de decisiones que afectan a la poblacin) tiene ante s un complejo horizonte, y debe hallar su papel ante las tres grandes potencias mundiales: la Unin Euroasitica que impulsa Rusia, que desempear un creciente protagonismo en Europa; China, con su fortalecimiento mundial, y con su apuesta por la nueva ruta de la seda; y Estados Unidos, ante quien Europa debe reequilibrar su condicin de potencia dependiente. Adems, la crisis del Brexit ha abierto una gran va de agua en el paquebot comunitario, a la que hay que aadir la exigencia de nuevos referndums (en Francia, Alemania, Italia, impulsada por fuerzas de extrema derecha y partidos populistas), la seria desafeccin en pases como Holanda, y los cristales rotos de la xenofobia y el fortalecimiento de la extrema derecha en casi todo el continente, por no hablar de la crisis econmica y de la incapacidad de los organismos de la Unin para elaborar un nuevo plan que tenga como objetivo el fortalecimiento de los lazos entre los pases asociados. Por todo ello, Bruselas escenifica el acuerdo con Ankara para mostrar ante el mundo, y ante la propia poblacin europea, que la Unin contina siendo un destino preciado por otros pases, utilizando la apertura turca para conjurar su propia crisis.

Muchos son los problemas que esperan en esa nueva ronda de negociaciones: desde la cuanta de las subvenciones econmicas de la Unin a Ankara, hasta el asunto de los visados, pasando por las reticencias de Chipre (Turqua, a travs de sus clientes locales, sigue ocupando el norte de la isla) y por la exigencia europea para que Turqua apruebe nuevas leyes que respondan a los criterios democrticos de Bruselas, aunque la deriva islamista de Erdogan, la represin poltica cada vez ms dura sobre la izquierda turca, los bombardeos en el este del pas contra la poblacin kurda y los oscuros lazos con el terrorismo en Oriente Medio van a suponer un difcil problema para la Unin Europea: Erdogan no est dispuesto a ceder en esos expedientes.

As, todo indica que, pese a que Bruselas haya tendido su mano a Ankara, la hipottica adhesin de Turqua a la Unin Europea seguir esperando durante muchos aos en los pasillos de la Comisin, mientras sus responsables gobiernan la tormenta con una cruz puesta en la crisis europea y un puo sobre la plvora de Oriente Medio.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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