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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2016

Brexit, hay otras lecturas posibles

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Van pasando los das y reposan ya las primeras lecturas que se hicieron sobre los resultados del referndum por la permanencia, o no, del Reino Unido en la Unin Europea; el famoso brexit.

La gran mayora de dichas lecturas se han correspondido directamente con las de aquellos sectores especialmente interesados en que esta Europa se mantenga en los parmetros que conocemos y sufrimos: privilegios a los mercados, procesos de privatizaciones, destruccin del estado del bienestar, subordinacin de lo poltico a los intereses de las lites econmicas, precarizacin de la vida y ausencia de democracia real y participativa.

En este sentido, la inmensa mayora de los medios de comunicacin masivos y las lites polticas y econmicas tradicionales han orientado de forma intencionada sus anlisis. As, han hablado sobre la ignorancia y atraso de Gales y la Inglaterra rural en comparacin con los espacios urbanos y modernos, como Londres. Tambin han escrito largamente sobre la desconsideracin de las personas ms mayores, atrapadas en simples y censurables consignas identitarias, mientras cerraban el paso con su voto masivo por la salida a las posibilidades de una vida mejor a las ms jvenes, expulsndolas de las grandes opciones que ofreca esa vieja Europa para el futuro inmediato (sarcasmo evidente). Otros al contrario han presentado a los ms jvenes como pasivos y alejados de la poltica con su abstencin.

Una lnea ms, complementaria a las anteriores, ha planteado la victoria de las posturas ms xenfobas y racistas, que han sido aplaudidas inmediatamente y al unsono por la ultraderecha del continente. sta ltima se ha visto rearmada en sus postulados neofascistas y refuerza sus demandas para exigir tambin en sus respectivos pases nuevos referndums que puedan acabar con la odiada unin de casi 50 aos. Unin que no ha hecho sino, por una parte, abrir las puertas a la indeseada emigracin extracontinental o de la empobrecida Europa oriental y, por otra, socavar la soberana y la grandeza de los viejos estados nacin. Esta visin en su raqutica y pseudofascista lectura.

Todas estas explicaciones contienen algunas certezas en mayor o menor medida, y es innegable que todas ellas han incidido de forma muy importante en el resultado final. Pero hay otras lecturas del brexit que, interesadamente, se ocultan o se reducen a las ltimas y pequeas crnicas de los grandes medios de comunicacin o de concienzudos y expertos analistas de lo europeo.

Por ejemplo, se ha escondido conscientemente la posibilidad de que dentro de la opcin de salida del Reino Unido (rechazada por Irlanda del Norte y Escocia) de la Unin Europea tambin haya una fuerte corriente de protesta y enfado de las clases populares, trabajadoras y medias, contra las polticas neoliberales de austeridad y recortes de derechos que se han hecho una constante en las decisiones de Bruselas y de Frankfurt, ya sea desde la Comisin o desde el Banco Central Europeo. Protesta tambin ante la inoperancia e invisibilidad del Parlamento; esa institucin que se supone debera representar a toda la poblacin europea y velar, legislativamente hablando, por los intereses de las grandes mayoras, pero que no es sino mera correa de transmisin de los deseos y decisiones de las minoritarias pero poderosas lites econmicas del viejo continente. Parlamento Europeo al que se enva a la clase poltica de los estados en situacin de retiro dorado y que desde su inaccin poltica es cmplice necesario de los recortes de infinidad de derechos laborales, sociales, polticos que cercenan aquello que durante unas pocas dcadas permiti definir a una parte del continente como la Europa del Bienestar y que, pese a no ser la sociedad ms justa posible, volver a ella hoy parece una utopa inalcanzable.

Desde el inicio de la aplicacin de las polticas neoliberales, bajo el gobierno de Margaret Thatcher, los pueblos y ciudades inglesas y galesas han entrado en una etapa postindustrial que no responde a un nivel superior econmico, sino al empobrecimiento y abandono propios del desmantelamiento minero e industrial de estos territorios. Y de alguna forma Europa, a travs de sus lites polticas y econmicas, responde a ese mismo direccionamiento y se hace cmplice del mismo. En los aos 90 del siglo pasado, las famosas telenovelas venezolanas que inundaron nuestras televisiones nos presentaban un pas rico en petrleo en el que prcticamente todo era clase media con un alto nivel de vida. La realidad, sin embargo, eran millones de personas empobrecidas que se arracimaban en barriadas de chabolas, en un mundo real a aos luz de lo que dichos culebrones televisivos nos presentaban. Despus descubrimos con cierta sorpresa el enfado de esos millones de hombres y mujeres y su intento por cambiar la dura, desigual e injusta realidad a travs de nuevos y diferentes gobiernos. Pues bien, salvando las distancias, que son muchas, el paralelismo en gran medida es evidente. Cuando pensamos en Gran Bretaa visualizamos inmediatamente la cosmopolita City londinense, el centro de esa ciudad lleno de diversidad y modernidad, de pubs y oficinas financieras, donde todo es clase media alta feliz. Pero la realidad del brexit nos permite descubrir que sta es diferente en cuanto salimos a los suburbios de las ciudades o nos acercamos a la renombrada campia inglesa o a las montaas galesas. No son paisajes buclicos, sino deprimidos y arrinconados por el neoliberalismo que en sus polticas econmicas solo busca rendimiento y beneficios econmicos, olvidndose de las personas.

Posiblemente esta situacin ayuda tambin a explicar mejor las razones de la opcin mayoritaria por el brexit de estas grandes reas rurales y semiurbanas: el enfado con las lites londinenses que, en comn acuerdo con las del resto del continente, llevan dcadas propiciando esta degradacin de las condiciones de vida de las grandes mayoras. Llevan aos alimentando con sus decisiones una multiplicidad de crisis que ahora se visualizan ms all de la econmica y que alcanzan a lo social, poltico, medioambiental, de identidad, ideolgica en suma. As, Bruselas y Londres se ven igualmente alejadas de la realidad de la vida cotidiana de las clases populares y medias. Por supuesto, en ese caldo de cultivo se explica tambin mejor, la facilidad con la que se enraizan posturas y actitudes xenfobas y racistas que ubican a la emigracin como la causa principal que agravar an ms la situacin, las cuales adems ya han dado lugar a diferentes ataques. Pero sta tambin es una opcin histricamente alimentada por determinadas lites econmicas y polticas para desviar de la poblacin la bsqueda de los verdaderos culpables de la situacin; si desvibamos la atencin y enfado de las mayoras hacia aquellos/as que estn an peor conseguimos que no se cuestionen el sistema dominante.

A la par de lo anterior, Europa no se ha caracterizado, especialmente en las dos ltimas dcadas, por defender y extender valores de solidaridad entre su ciudadana. Los llamamientos a la cooperacin siempre estn llenos casi en su totalidad de aspectos economicistas, preocupaciones por ampliar la colaboracin entre empresas y por facilitar las condiciones de mercado para stas mismas y para las transacciones financieras. Por el contrario, las grandes declaraciones, que a veces contienen llamamientos a la unidad y solidaridad entre los pueblos de Europa, son en su mayor parte percibidas por la ciudadana como cantos de sirena que no responden nunca a la verdadera intencionalidad de esas lites econmicas y polticas. En la misma lnea, la poca democracia real que la poblacin ha podido ver en la famosa troika en estos ltimos aos, en especial para con el pueblo griego, promueve cada vez un mayor rechazo hacia la Unin Europea. Y es esta otra lectura posible que sin duda tambin ha incidido en el resultado del brexit en Inglaterra y Gales. El inconsciente social y popular sigue diciendo que queremos una Europa unida, pero no sta que se est construyendo entre las lites, sino que queremos otra basada verdaderamente en principios de democracia participativa, justicia y equidad social. Posiblemente Reino Unido hubiera votado mayoritariamente por ser parte de esa otra Europa.

 

Jesus Gonzlez Pazos, Miembro de Mugarik Gabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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