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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2016

Aprenden que pueden ser sus propias jefas a pesar de los retos que plantea la difcil situacin econmica de Tnez
Made in Tunisia: las trabajadoras textiles resisten a pesar de las duras condiciones laborales

Jenny Tsiropoulou
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Pido prestado dinero a mis amigos para comprar comida, afirm Dalel Mdimegh, de 35 aos, en una cafetera de Chebba, cerca de la ciudad costera de Mahdia situada al este de Tnez. En estos das Dalel no est particularmente contenta de tener tiempo para tomar caf una maana de domingo, ni siquiera despus de un paseo en su bici. Un domingo normal Dalel Mdimegh llevara su uniforme de trabajo verde claro y estara cosiendo con su mquina de coser para mantener a su familia de siete miembros. Pero la fbrica textil en la que haba trabajado durante ms de tres aos cerr de un da para otro despus de haber estado funcionando 21 aos. Dalel Mdimegh y sus 64 compaeras se encontraron de pronto en la calle.

Destellos de resistencia

El dueo de la fbrica en cuestin, Mamotex, anunci el cierre inmediato en enero debido a unos supuestos problemas financieros. Dalel Mdimegh y sus compaeras decidieron reaccionar con algo bastante inesperado: recuperar la fbrica como una cooperativa de trabajo, de modo que la fbrica quedara bajo su propia supervisin. Al hacerlo, las trabajadoras no solo garantizaran su salario sino que tambin se repartiran los beneficios extras para recuperar los salarios y las tasas de la seguridad social no pagados que el dueo les deba desde 2015. En una reunin entre el sindicato, las trabajadoras y el gobierno local el propietario accedi a retirarse y a ayudarlas a encontrar materias primas y clientes hasta que su deuda quedara pagada.

Nos sentimos poderosas e independientes. Fue idea del sindicato y aceptamos inmediatamente, recuerda Dalel Mdimegh sonriendo. Estas trabajadoras esperaban convertirse en un emblema del empoderamiento de las mujeres y las trabajadoras reivindicando la autogestin y estableciendo un modelo de gestin de una fbrica recuperada en Tnez. Pero a pesar de este espritu emprendedor, las cosas estn paradas en este momento, lo que refleja los problemas que atormentan a los y las trabajadoras en esta recin nacida democracia en el mundo rabe.

Lo que hay detrs de la etiqueta made in Tunisia

Mamotex es una empresa subcontratada cuya empresa madre, Sodrico, le proporciona materias primas importadas de Europa para que fabrique ropa y la exporte a grandes compaas europeas que venden sus prendas made in Tunisia en concurridas calles comerciales.

Sodrico, que pertenece a un familiar del propietario de Mamotex, se niega actualmente a hacer encargos a las trabajadoras de Mamotex. Afirman que hay escasez de materias primas, pero en realidad es una eleccin poltica cuyo objetivo es no fortalecer el experimento de autogestin de las trabajadoras, declar a Middle East Eye (MEE) Bahri Lehdele, presidente de la seccin local en Chebba del sindicato UGTT . A consecuencia de ello, la fbrica contina cerrada, lo que impide que las trabajadoras encuentren nuevos clientes.

En Mahdia, una ciudad de 80.000 habitantes, el principal pilar de la economa es el tejido, un trabajo reservado exclusivamente a las mujeres. Los hombres se dedican al negocio de la pesca, pero como este sector sufre una fuerte crisis, las mujeres se han convertido en el sustento principal de las familias.

La industria de la confeccin desempea un papel estratgico en la economa nacional ya que constituye la principal fuente de empleo en el sector industrial y da trabajo al 34 % de los trabajadores, segn la Agencia para la Promocin de la Industria e Innovacin.

Tnez es el quinto mayor suministrador de ropa a Europa y fabrica uno de cada tres pares de pantalones vaqueros elaborados en el ms competitivo de los pases norteafricanos, un hecho que la Agencia [gubernamental] para la Promocin de la Inversin Extranjera anuncia en internet orgullosamente. Sin embargo, en los ltimos cinco aos el sector ha sufrido una fuerte crisis, reflejo de la tambaleante economa tunecina, donde han cerrado 300 empresas y se han perdido 4.000 empleos.

Tras la revolucin de 2011 muchos inversores abandonaron Tnez alegando fundamentalmente motivos de seguridad, aunque el motivo principal era que los trabajadores reivindicaban sus derechos. Los inversores prefirieron Marruecos y Turqua, donde los derechos laborales estn ms deteriorados, declar a MEE Alaa Talbi, portavoz del Foro Tunecino por los Derechos Econmicos y Sociales (FTDES, por sus siglas en francs).

A pesar de las movilizaciones de trabajadores despus de 2011, las investigaciones sobre las violaciones de los derechos de las trabajadoras textiles en el Tnez rural revelan que los salarios no son acordes con el volumen de trabajo suministrado. Los patronos raramente pagan la seguridad social y a menudo las trabajadoras se ven obligadas a vivir en guetos y regularmente sufren desnutricin.

Estaba entusiasmado con la iniciativa de Mamotex, aunque tambin era pesimista afirm Alaa Talbi, que explic que en 2014 un inversor belga cerr su empresa textil sin avisar y dej a 300 trabajadores en la calle. Los trabajadores ganaron el juicio pero no pudimos lograr que se aplicara la sentencia porque el patrn ya no tena una direccin declarada en Tnez. Este es un ejemplo de que la ley tunecina obliga a los trabajadores a sufrir unas condiciones precarias.

Miedo al paro

Imen Fartoul, de 25 aos, se nos une en la cafetera. Es otra extrabajadora de Mamotex que tambin afirma que luchar con uas y dientes para mantener su trabajo. Llevo trabajando en Mamotex desde que tena 13 aos. Dej la escuela para ayudar a mi familia. Antes la situacin era difcil debido a las condiciones de trabajo, pero ahora luchamos incluso por sobrevivir, afirm.

Cuando se les pregunt cmo eran sus condiciones laborales, ambas permanecieron calladas un momento, tomado su caf.

Haba una explotacin inmensa. Se nos obligaba a trabajar 10 horas al da, siete das a la semana, por menos del salario mnimo. Tenamos derecho a una pausa de una hora para comer, pero quien estuviera ms de 30 minutos tena que trabajar un tiempo extra. El jefe nos encerraba con llave durante todo el turno. Si me negaba, se me castigaba al da siguiente a estar de pie contra la pared durante horas. El patrn nos acusaba de ser ineptas y nos recortaba el salario. Nos humillaba y nos quitaba nuestra dignidad, afirm.

Imen Fartoul y Dalel Mdimegh afirmaron haber tenido miedo de denunciarlo y ambas estuvieron de acuerdo en que la presin familiar hizo que guardaran silencio.

La mayora de las empresas textiles tratan a las mujeres de forma parecida, pero tenemos miedo a hablar. A menudo nuestras familias nos presionan para que guardemos silencio, aadieron.

MEE contact por telfono con el propietario de Mamote, Mounir Driss, que neg estas acusaciones y afirm que el entorno era bueno, pero las trabajadoras eran perezosas o no acudan al trabajo.

Luchar por la dignidad

Imen Fartoul sonre con amargura. No hubo cambio alguno despus de la revolucin. El dueo amenazaba con despedirnos si lo denuncibamos. Tambin se aprovechaba de nuestra ignorancia y nos deca que el sindicato nos robara nuestro dinero si le pedamos ayuda.

En 2013 la indignacin de las mujeres llev a la decisin de crear su sindicato. Aquello fue nuestra victoria. Se acabaron los insultos y los castigos. Conseguimos trabajar ocho horas al da y conseguir permisos anuales y maternales. Tambin negociamos colectivamente nuestros salarios. No fue fcil porque el patrn se neg a participar. Dejamos de trabajar para celebrar asambleas. Al final tuvo que escucharnos, afirmaron con orgullo. Su sindicato ha denunciado ahora al patrn por no pagar los sueldos ni la seguridad social.

Imen Fartoul y Dalel Mdimegh repiten que su prioridad es encontrar simplemente un trabajo, con lo que reflejan la desesperacin de muchos jvenes tunecinos en paro. Ambas pasan ahora el tiempo utilizando Facebook o con las tareas de casa.

Nuestra familias nos apoyan porque no estamos en paro por nuestra culpa, afirm Imen Fartoul suspirando. Buscan trabajo en empresas textiles, pero la puerta para ofrecerlo est cerrada. Ni siquiera podrn cobrar el paro porque este ao solo los extrabajadores de la industria del turismo lo pueden cobrar tras el mortfero atentado en un complejo turstico de Soussa el ao pasado.

Con el paro amenazndoles como una espada de Damocles, los trabajadores ya no apoyan los cambios en la ley por temor a desanimar a los inversores.

Los sindicatos UGTT y FTDES creen que se minimiza la aplicacin de las leyes que protegen a los trabajadores con el pretexto de defender las inversiones y el empleo, un hecho que revela la debilidad del Estado respecto al capital privado. As que su lucha es lograr que al menos se aplique el cdigo laboral insistiendo en los artculos que protegen a los trabajadores.

Redescubrir las alternativas de economa social?

Convencido de que el Estado no es capaz de ofrecer trabajo y de que el sector privado est debilitado, el sindicato UGTT presentar muy pronto un proyecto del ley centrado en la economa social y solidaria (ESS), segn una declaracin oficial de la Secretara General de la UGTT. Inspirado en Amrica Latina, donde la ESS proporciona una proteccin contra la crisis mundial, sugerirn alternativas para reforzar los derechos de los trabajadores y hacer frente el paro. En respuesta a la gran cantidad de empresas que se enfrentan a una bancarrota actual o futura, se espera que el proyecto de ley promueva la idea de empresas recuperadas gestionadas por cooperativas de trabajadores.

La economa social y solidaria no es nueva en Tnez. Se desarroll en la dcada de 1960 con cooperativas en diferentes sectores, pero la experiencia fracas debido a que el gobierno de Bourguiba cometi dos errores: oblig a la gente a participar ignorando la libertad de elegir e impusieron gestores no elegidos con lo que eliminaron la estructura democrtica. Actualmente se puede establecer una industria en 24, pero no hay una ley para crear una cooperativa. Las trabajadoras de Mamotex tambin fueron vctimas del vaco legal referente a la autogestin, declar a MEE Azaiez Abderrahmen, coordinador de UGTT para la economa social y solidaria.

Las pocas iniciativas de trabajadores que florecen ahora en Tnez pueden abrir camino.Tenemos que cambiar la ley para permitir que existan las cooperativas, accedan al mercado y se beneficien de los incentivos fiscales. Pero esto debera ir de la mano con las prcticas sobre el terreno. La sociedad civil es fundamental porque necesitamos un mercado solidario. Deseamos que haya ms intentos como el de Mamotex y cuando uno de ellos tenga xito y se conozca, se multiplicarn las acciones, afirm Alessia Tibolo, jefa de proyecto de Iniciativas de Empleo en Economa Social y Solidaria (IESS, por sus siglas en ingls) de la ONG italiana COSPE.

Basndose en la idea de que la economa social y solidaria puede emancipar a las comunidades locales y ofrecer independencia econmica y psicolgica como una solucin duradera contra el paro, el proyecto IESS cofinanciado por la Unin Europea ha emprendido una serie de talleres de formacin regional sobre la manera de crear una empresa social, adems de proporcionar apoyo financiero. Dalel Mdimegh desea participar en estos talleres junto con otras trabajadoras de Mamotex que ambicionan iniciar su propio proyecto textil.

Una cosa que hemos aprendido es que no necesitamos un jefe. Podemos llevar adelante un pequeo negocio dirigindolo nosotras mismas. Y, como dijo un poeta, una mujer tunecina es una mujer y media!, afirm despidindose con la mano antes de montar en la bicicleta para volver a casa.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/in-depth/features/made-tunisia-women-textile-workers-resist-poor-working-conditions-1680717702

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelion.org como fuente de la misma.



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