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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2016

La visita de Obama

Isidoro Moreno
Rebelin


Hace unas semanas, cuando se anunci que Barack Obama vendra a Sevilla, el alcalde de la ciudad se apresur a felicitarse porque ello "pondra a Sevilla en el mapa". Confieso que, como sevillano y andaluz, sent vergenza ante la exhibicin de catetismo de la primera autoridad municipal, que parece desconocer que Sevilla-Isbilya-Hspalis y Andaluca-AlAndalus-Btica-Tartessos estn en los mapas y en los libros (incluido alguno de la Biblia) desde hace dos mil quinientos aos. Probablemente, lo que quiso decir es que la fugaz presencia de Obama en el Alczar atraera a ms turistas a este y otros monumentos (lo que empeorar la ya insostenible presin de las excesivas visitas diarias) y a los hoteles y restaurantes del entorno, que parecen ser las nicas "industrias" (?) con futuro en Sevilla, lo que acentuara la dependencia respecto al turismo como casi monocultivo econmico de la ciudad, ahondando en la funcin de esta como parque temtico.

Yo no s si a las agencias tursticas les ser de ayuda para atraer clientes el que Obama pase una noche, o almuerce con Felipe VI, en el lugar donde se rodaron recientemente algunas escenas de Juego de Tronos, pero lo que s me temo es que la visita del presidente norteamericano, tras asistir a una cumbre de la OTAN en Varsovia (quin podra haber pensado esto hace treinta aos!), para inspeccionar la base americana de Rota, en la que se ha instalado el escudo antimisiles, y quiz tambin la de Morn, sede actual de Africom, el dispositivo para intervenciones rpidas en frica, nos puede poner en otro mapa mucho ms inquietante: el mapa de los objetivos del terrorismo internacional. (Miren la posicin la posicin de Sevilla respecto a Rota y Morn y comprobarn por qu lo digo).

En Andaluca tenemos fama, bien merecida, de recibir con amabilidad a cuantos nos visitan, sea porque desean conocer nuestro patrimonio natural o cultural, incluido el gastronmico, nuestras fiestas o, simplemente, tostarse bajo nuestro sol, "padre y tirano", como alguien le llamara. Incluso, Blas Infante seal como uno de los ideales de Andaluca el que entre nosotros "nadie sea extranjero". Por eso recibimos cada verano a miles de nios saharauies, librndolos de los ardores del desierto al que los tiene condenados la satrapa que gobierna Marruecos, y por eso tambin nuestros visitantes nos dan una muy alta nota y recomiendan a sus amigos visitarnos. Pero Obama no viene de turismo. Viene a visitar sus posesiones de Rota y Morn, a las que ya ni se les da el engaoso nombre de "bases de utilizacin conjunta": son bases de la OTAN, con mando norteamericano, para la intervencin en guerras en frica y Oriente Medio. Tambin viene a presionar, al igual que ha hecho en diversos pases europeos, para que el TTIP, el Tratado entre la Unin Europea y Estados Unidos que se est negociando de forma opaca, sea aprobado rpidamente sin organizar referndum y ni siquiera debate parlamentario. Es este un compromiso de Obama con las grandes corporaciones empresariales de su pas, que quiere cumplir antes de dejar el cargo.

Su visita, adems, se produce en un momento muy delicado para la formacin de nuevo Gobierno tras las elecciones del pasado 26 de junio. No hay que ser demasiado imaginativos para pensar que, en sus conversaciones con los lderes polticos espaoles, empujar en la direccin de que, de una u otra manera, haya un acuerdo PP-PSOE que apuntale el rgimen poltico que sustenta al sistema que a Estados Unidos, ms que a ningn otro pas, le conviene preservar porque es el ms beneficiado.

En 1953, para garantizar sus intereses, los norteamericanos salvaron la dictadura de Franco, cuando esta se hallaba ms aislada internacionalmente, a cambio de la prctica cesin de los territorios en los que se construyeron las bases. No hubo otra contrapartida que alguna (escasa) ayuda militar y leche en polvo y queso incomible para los nios de familias pobres. En 1966, el accidente nuclear de Palomares, en la costa de Almera, nos dej all tierras con plutonio radioactivo que todava esperan ser adecuadamente descontaminadas. Ahora, se nos utiliza como cabeza de puente para intervenciones en el Mediterrneo y frica. Verdaderamente, Obama no viene a Andaluca para hacer turismo cultural ni a descansar en nuestras playas o sierras, sino a ejercer de Gran Jefe (aunque no sea de piel blanca) de la que pretende seguir siendo la nica superpotencia mundial. No creo que nadie pueda sorprenderse de que no todos le recibamos con la proverbial sonrisa que tan a gusto ofrecemos los andaluces. En esta tierra de paz, son siempre bien recibidas las personas que trabajan por la paz. Pero es ste el caso de Obama?

isidoro Moreno es catedrtico emrito de Antropologa de la Universidad de Sevilla.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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