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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2016

La guerra de Afganistn y la herona

Luis Gonzalo Segura
Rebelin


La guerra de Afganistn ha tenido muchas consecuencias en el mundo actual. Uno de los orgenes de lo que acontece hoy, sin duda, es el pucherazo que se produjo en las elecciones de Estados Unidos del ao 2000. Bush gan en Florida por algo ms de quinientos votos y muchas dudas sobre Al Gore. Ese resultado electoral es definitivo para comprender el escenario actual, aunque no se puede olvidar el ltimo siglo de la historia de Oriente Prximo. Sin Bush, padre e hijo, es muy probable que no se hubieran producido las guerras de Afganistn o Irak ni la existencia del Estado Islmico. O s, porque todos los presidentes norteamericanos terminan por comportarse de forma similar en cuanto a poltica exterior. Pensemos en cierto Premio Nobel de la Paz.

Los planes para invadir Afganistn ya existan antes del 11-S, eso es una realidad, pero no solo al sur del Nudo del Pamir se pretenda intervenir. El general Clark, alto mando militar de los EE.UU. y de la OTAN, afirm en 2007 que el plan consista en colonizar siete pases en cinco aos y el listado de pases nombrados son, a da de hoy, una explicacin clara de lo que ha acontecido en la ltima dcada y media: guerras neocoloniales de una partida de Risk.

Irak, Siria, Lbano, Libia, Somalia, Sudn e Irn han sido precisamente las piezas de ajedrez que se han movido en el perverso juego de la geopoltica de estos ltimos aos (salvo Irn, cuya tensin ha sido mxima). La herencia del expolio de estos pases son varios millones de muertos, 65 millones de desplazados en todo el mundo (nivel que no se alcanzaban desde la II Guerra Mundial) y ataques terroristas globales.

https://www.youtube.com/watch?v=2VkwiY2nuUE

Centrndonos en Afganistn los motivos de la intervencin fueron variados, aunque el opio es sin duda el ms importante de todos. Es cierto que las familias Bush y Bin Laden tenan un gran inters en un oleoducto que atravesara el pas (Fahrenheit 9/11, 2004) o que, curiosamente, se ha encontrado una enorme riqueza mineral en el pas. Es lo ms normal del mundo, le pasa a cualquiera, invades un pas con toda la buena intencin y te encuentras unas enormes riquezas que, casualmente de nuevo, solo el hombre blanco puede extraer y solo la presencia militar de los occidentales puede garantizar. Lo dicho, seguro que invertimos miles de millones de euros en conseguir explotar esos recursos para luego repartirlos entre los afganos y generar riqueza y progreso en su pas. Atendiendo a nuestro comportamiento histrico, no me cabe la menor duda.

Deca que lo realmente importante de Afganistn era y es el opio. El opio que produce este pas supone el 75% de la herona del mundo y el 80% de todo el opio. Cuando los talibanes llegaron al poder redujeron el cultivo de la amapola en casi un 90% y un ao antes del ataque a las Torres Gemelas (2000) esta sustancia comenz a escasear en todo el mundo.

Quines fueron los perjudicados por la dramtica reduccin de la produccin mundial de opio?

Para empezar los narcotraficantes. Los narcos tienen una relacin excesivamente estrecha con nuestros gobernantes y unos inequvocos puntos de encuentro como los parasos fiscales (Panam) y el selecto mundo en el que conviven (restaurantes, hoteles, fiestas, espacios exclusivos, etc.). Es suficiente recordar, por ejemplo, la fotografa de Nez Feijo y un narco en un yate o las vinculaciones del narcotrfico y el contrabando con el PP de Galicia.

La industria farmacutica fue, sin duda, otra de las perjudicadas por el drstico descenso en la produccin de opio. El enorme poder de esta industria es incuestionable desde el punto de vista econmico. Si analizamos las 500 empresas ms importantes del mundo descubriremos que (segn la revista Fortune) hay 10 farmacuticas en este listado, las cuales generan ms beneficios que las otras 490 juntas. El dato es demoledor. Hay ms: por cada euro invertido en el sector farmacutico se obtienen mil de beneficio y la facturacin en 2012 alcanz los 335.000 millones de dlares, superando a la industria armamentstica y alcanzando unas tasas de beneficios superiores a los bancos comerciales (15%).

Es evidente que la presin de la industria farmacutica, la armamentstica, la textil, las petroleras o la que ejercieron los narcos tuvo mucho que ver en las guerras neocoloniales y la intervencin en Afganistn (y en otros pases del mundo). Dicha presin debi y debe ser insoportable para unos gobernantes financiados por las mencionadas empresas y por otras que obtienen cuantiosos beneficios con la guerra.

Qu sucedi tras la intervencin militar en Afganistn?

En el ao 2003, menos de dos aos despus de la guerra, los niveles de produccin de opio ya alcanzaban niveles anteriores a los de la llegada de los talibn. La situacin no se qued ah, en los ltimos aos se han superado los registros anuales de produccin. En 2013 el cultivo de opio, en tendencia ascendente desde 2010, se dobl (6.500 toneladas), y un ao despus, en 2014, se volvi a superar. En el ao 2007 se lleg a la escandalosa cifra de 8700 toneladas de produccin que tuvo que reducirse de forma drstica en 2010 debido al exceso de opio en el mercado, dado que Birmania tambin aument su produccin hasta llegar a las casi 2000 toneladas en 2007, lo que supona la mejora de su produccin por sexto ao consecutivo. Algo parecido ha sucedido el ao pasado, el excedente de opio ha reducido la produccin. En un pas militarizado como Afganistn, no son los pases invasores los que restringen la produccin, sino el mercado.

Consecuencias

Dejando a un lado los enormes beneficios de la industria farmacutica o los narcotraficantes, as como a los polticos que se lucran de forma directa o indirecta por sus decisiones, una de las consecuencias ms preocupante del exceso de opio en el mercado es la resurreccin de la herona. Esta droga se vende cada da ms barata y ello hace que est recuperando popularidad. Si hacemos memoria, el actor Philip Seymour Hoffman falleci por una sobredosis en 2014 y a ello contribuy que esta droga es la ms adictiva que existe en estos momentos.

Hay consecuencias peores. Una de ellas es que el propio Estado Islmico haga uso del opio para mejorar la capacidad blica de sus combatientes. En los ltimos meses se han incautado 24 millones de pastillas de Tremadol en Barcelona y otros 26 millones en El Pireo, ambos cargamentos con destino al EI. Se trata de una sustancia que aumenta el rendimiento fsico y disminuye el dolor de los combatientes.

Encontrar cargamentos de opiceos hacia el EI genera dos inquietantes temores. En primer lugar, Espaa se podra encontrar en la ruta del narcotrfico que consume y financia al EI, quin sabe si los amiguitos de Nez Feijo, los que disfrutan de yate me refiero. En segundo lugar, es muy probable que el opio que se produce en Afganistn bajo mando militar norteamericano (y de otras naciones, como Espaa hasta hace poco) estuviera financiando al EI y mejorando la capacidad de combate de sus mercenarios.

Cambio de mentalidad

Estamos acostumbrados a comportarnos como si lo que sucediera a miles de kilmetros no tuviera repercusin en nuestras vidas cuando cada da nos damos cuenta que dicho comportamiento es un error. El mundo es demasiado global como para poder abstraernos de lo que acontece en la otra parte del mundo y en este caso es evidente que la guerra en Afganistn no solo ha sido injusta y colonialista, sino que tambin tendr consecuencias directas e indirectas en nuestra sociedad. Unas son positivas para todos, como comprar ropa o combustible a bajo precio a cambio de la explotacin laboral, la muerte y la opresin en muchas partes del mundo; otras en cambio, no lo son tanto, como la herona barata circulando en abundancia por nuestras calles.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejrcito de Tierra, miembro del Colectivo Anemoi.

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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