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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2016

Carta abierta a Barack Obama, Presidente de los EE.UU. de Amrica

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


Con ocasin de su visita a Espaa, Sr. Presidente, queremos manifestarle nuestro profundo respeto por todos los pueblos de este diminuto y frgil planeta azul origen de nuestra especie.

Los Estados Unidos de Amrica -al igual que la Unin Sovitica- contribuy y sigue contribuyendo decisivamente a la revolucin cientfico-tcnica, que tanto progreso material ha aportado en el pasado y sigue aportando. Sin embargo fueron ustedes precedidos por otros pases europeos tales como Francia. Ellos crearon las bases cientficas y tecnolgicas que lo hicieron posible e impulsaron las ideas de la Ilustracin abriendo as un tiempo nuevo de racionalidad que alumbr el camino de la Humanidad.

Su pas, junto a la Unin Sovitica, fueron decisivos en la derrota del nazi-fascismo en el siglo pasado. Nuestro respeto, pues, al presidente electo del gran pueblo de los Estados Unidos de Amrica, como tambin lo tiene el gran pueblo ruso y el presidente de la Federacin de Rusia, Sr. Putin.

De los EE.UU partieron los mejores jvenes de su pueblo en ayuda de la Repblica espaola: La Brigada Lincoln. Cruzaron el Atlntico para unirse al grueso de las Brigadas Internacionales, que, desde Pars, acudieron generosamente desde todos los continentes en defensa de la democracia. Este ao se cumple el 80 aniversario de aquella gesta heroica y solidaria. Todos los combatientes antifascistas que acudieron valerosamente a la llamada de la Repblica espaola lo hicieron en nombre de la Libertad.

Sin embargo hace tambin 80 aos que el pueblo espaol fue abandonado a su suerte por las potencias occidentales. El terror y ferocidad del nazismo alemn y del fascismo italiano auspiciaron la Guerra de Espaa, desencadenada por el golpe militar del 18 de julio de 1936. Tres aos de una guerra de exterminio y cerca de cuarenta de dictadura. Fueron aos de un aterrador rgimen totalitario, con la complicidad del llamado mundo libre, que dej un saldo de decenas de miles de desaparecidos forzosos. Ciudadanos cuyos restos afloran hoy a la superficie de las cunetas sin que ningn Juez se persone para el levantamiento de cadveres.

Muerto el dictador se inici la Transicin. Fue una concesin del rey Juan Carlos de Borbn forzado por la extensin e intensidad de las protestas populares. El pueblo espaol accedi de este modo a unas libertades formales que no extirparon -del ncleo duro del poder del Estado- el franquismo y su monarqua. Prueba de ello es que las leyes de aquella dictadura genocida siguen en su mayora vigentes, incluida una pretendida ley de amnista de origen preconstitucional. En realidad una ley de punto final que sigue injustamente protegiendo la impunidad de los asesinos.

Los callejeros de la inmensa mayora de ciudades de nuestro pas continan hoy enturbiados por los nombres de los militares que se alzaron contra la Libertad provocando un genocidio de ferocidad desconocida hasta la fecha. Muchos de ellos prestaron juramento de fidelidad a Adolf Hitler. El pueblo ruso pag el ms alto tributo por su lucha contra la barbarie nazi fascista: decenas de millones de rusos cayeron en aquel holocausto mundial.

En nuestros das pueblos cultos y estables, como era el de Irak, han sido destrozados por la invasin de una coalicin liderada por su pas. A ella nos arrastr -de forma criminal e irresponsable, con la oposicin del 90% de la poblacin- el expresidente Aznar, miembro de un partido fundado por un exministro de la dictadura.

Hoy en da -en nombre de la Democracia y de la Libertad, dos palabras sagradas- estn siendo arrolladas la soberana de muchos pueblos, sus libertades y la Paz. Una locura guerrera que nos est empujando -atrapados en una organizacin imperialista como es la OTAN- a una conflagracin mundial de proporciones definitivas. Usted sabe muy bien, Sr. Presidente, que si esto no se remedia a tiempo ser el fin de nuestra especie.

Por todo ello le manifestamos nuestro rechazo a la intromisin de las grandes potencias en los procesos sociales, y exigimos respeto a la soberana de nuestro pueblo. Le manifestamos asimismo nuestra inquebrantable voluntad de contribuir a la recuperacin plena de la Libertad en nuestro pas. Ello solo ser posible mediante un proceso constituyente que restablezca una Repblica fundamentada en los Derechos Humanos y en la soberana popular, opuesta a la barbarie global que asola en nuestros das a la Humanidad. Es nuestra esperanza.

Le pedimos respetuosamente, Sr. Obama, que exija al Reino de Espaa -en base al principio de Justicia Universal y en nombre de las vctimas del franquismo- verdad, justicia, reparacin y garantas de no repeticin.

Le expresamos, asimismo, el enorme deseo de concordia de muchos militares espaoles y nuestra indmita voluntad de acompaar a nuestro pueblo hasta que alcance plenamente su emancipacin poltica: La III Repblica.

Atentamente.

Madrid, 7 de julio de 2016.

Manuel Ruiz Robles. Capitn de Navo de la Armada, coordinador del colectivo de militares Anemoi

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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