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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2016

La guerra de Irak no fue una metedura de pata: fue un crimen

Owen Jones
The Guardian / El Diario

Elogiemos la investigacin Chilcot por darle sello oficial a las verdades que siempre hemos sabido, que ya estaban ah mucho antes de que se abrieran las puertas del infierno


Hemos visto encubrimientos de las lites en el pasado: del Domingo Sangriento a Hillsborough, las autoridades han conspirado a menudo para esconder la verdad por el inters de los poderosos. Pero esta vez no. La investigacin Chilcot se estaba convirtiendo en una forma satrica de referirse a tardar un tiempo ridculamente largo en ejecutar una tarea, pero sir John pasar sin duda a la historia por dictar el veredicto ms devastador y exhaustivo sobre un primer ministro moderno.

Los que nos manifestamos en su momento contra el desastre de Irak no podemos reivindicar nada, solo tristeza por no haber conseguido evitar un desastre que rob cientos de miles de vidas, entre ellas las de 179 soldados britnicos, y que hiri, traumatiz y desplaz a millones de personas, en un desastre que cultiv extremismo a un nivel catastrfico.

Un legado de Chilcot debera ser animarnos a ser ms atrevidos en nuestros desafos a la autoridad, en ser escpticos con las afirmaciones oficiales, en permanecer firmes contra una agenda agresiva tejida por los medios. "Hay que aprender las lecciones", declararn ahora los defensores de la guerra. No les dejemos irse de rositas. Las lecciones fueron obvias para muchos de nosotros antes de que empezaran a caer las bombas.

Lo que ha hecho Chilcot es ilustrar que las afirmaciones del movimiento contrario a la guerra no eran teoras de la conspiracin ni reclamaciones disparatadas o desorbitadas. "Cada vez parece ms que tenemos un gobierno que busca un pretexto para la guerra ms que la forma de evitarla", dijo el diputado laborista que se opona a la guerra Alan Simpson varias semanas antes de la invasin. De hecho, como revel Chilcot, Blair le dijo a George W. Bush en julio de 2002: "Estar contigo, pase lo que pase".

Esta, como seala Chilcot, no fue una guerra de "ltimo recurso": fue una guerra elegida, desatada "antes de que se agotaran las opciones pacficas para el desarme". Simpson dijo: "Parece que elaboramos dossieres de engao masivo, cuyas afirmaciones se tachan de irrisorias casi tan pronto como se publican". Y ahora Chilcot est de acuerdo en que la guerra se bas realmente en "datos de inteligencia y valoraciones deficientes" que no fueron "cuestionadas, y deberan haberse cuestionado". Nelson Mandela era uno de los que, en el periodo previo a la guerra, acus a Blair y Bush de desautorizar a Naciones Unidas. Mandela queda reivindicado. Como dice Chilcot: "Consideramos que Reino Unido debilit la autoridad del Consejo de Seguridad".

Hubo muchas advertencias. Un mes antes de la invasin, el senador estadounidense Gary Hart dijo que la guerra aumentara el riesgo de terrorismo. "Vamos a abrir la caja de Pandora y no estamos preparados para eso en este pas", avis.

Tengamos en cuenta tambin esta cita de la web contraria a la guerra Dissident Voice un mes antes del conflicto: "Un ataque estadounidense y una posterior ocupacin de Irak proporcionarn ms motivacin y ms facilidades para reclutar a Al Qaeda y otros grupos terroristas y estimular un mayor riesgo de terrorismo a largo plazo, ya sea en suelo estadounidense o contra los ciudadanos de este pas en el extranjero". No es subestimar a los autores decir que esta fue una afirmacin de lo obvio, excepto para los responsables de la guerra y sus aclitos. Pues Chilcot dice: "Blair fue advertido de que una invasin incrementara la amenaza terrorista de Al Qaeda y otros grupos".

El exprimer ministro asegur que las terribles consecuencias solo han resultado obvias a posteriori, pero la ONG Christian Aid advirti de "caos y sufrimiento significativos en Irak mucho despus de que hayan acabado los ataques militares". Una agencia de cooperacin tena una previsin mucho mejor que el alto cargo militar que en una conversacin off the record en la que particip en la universidad asegur que el 99% de Irak echara flores a los soldados invasores. Como seala Chilcot, el Gobierno "no tuvo en cuenta la magnitud de la tarea de estabilizar, administrar y reconstruir Irak".

La afirmacin irrisoria de Blair es errnea: como indica Chilcot, "las conclusiones a las que lleg Blair tras la invasin no requeran de un conocimiento posterior". Todas las amenazas, desde la intromisin de Irn hasta la actividad de Al Qaeda, "fueron cada una identificadas de forma explcita antes de la invasin". Cuando Robin Cook dimiti del Gobierno antes de la invasin, declar que "es probable que Irak no tenga armas de destruccin masiva en el sentido del trmino conocido por todos". Chilcot ha condenado ahora a los servicios de inteligencia por creer lo contrario.

La Campaa por el Desarme Nuclear amenaz con un recurso legal contra el Gobierno en 2002 si emprenda la guerra sin una segunda resolucin del Consejo de Seguridad. Varios juristas y Kofi Annan, el entonces secretario general de la ONU, estn entre quienes desde entonces han calificado la invasin de ilegal.

El informe original que elabor el fiscal general de Reino Unido, lord Goldsmith, deca de hecho que una guerra sin segunda resolucin sera ilegal, pero Chilcot subraya el hecho de que, cuando Goldsmith hizo posteriormente una comparecencia oral, pareci haber cambiado misteriosamente de opinin.

Puede que la legalidad de la guerra no est en los cometidos de Chilcot, pero incluso as concluye que el proceso por el que el Gobierno lleg a su base legal "no fue satisfactorio". Sin duda, ahora hay que recurrir la legalidad de esta guerra catastrfica ante los tribunales.

Siempre dijimos que la guerra de Irak estaba basada en mentiras. Leer artculos anteriores a la invasin, como The lies we are told about Iraq de Los Angeles Times, es realmente instructivo. El informe Chilcot no acusa a Blair de mentir. Pero se pone demasiado nfasis en esa cuestin. Blair estaba claramente determinado a ir a la guerra desde mucho antes. Se basaba en pruebas dudosas para su defensa, unas pruebas que otros en aquel momento saban que eran dudosas. Se enga a s mismo, enga a la sociedad o solo lo conduca la virtud de un complejo mesinico? Emprendi una guerra con una propuesta arriesgada que muchos en aquella poca incluidos 139 diputados laboristas saban que resultara en desastre. Y eso ya es suficientemente condenatorio.

Elogiemos la investigacin Chilcot por darle sello oficial a las verdades que siempre hemos sabido, pero seamos conscientes de que eso es todo lo que ha hecho. Las verdades que ha expuesto ya estaban ah, mucho antes de que se abrieran las puertas del infierno, como advirti de que pasara el secretario general de la Liga rabe antes de la invasin.

Fue la obviedad de lo que iba a ocurrir lo que cre el mayor movimiento contrario a la guerra de la historia. Fue un movimiento denigrado, en especial por los medios que apoyaron en gran medida las prisas por la guerra. Fue tan perverso que quienes se opusieron o criticaron la guerra de polticos a directivos de la BBC fueron quienes perdieron sus trabajos, mientras que Blair desde entonces ha desarrollado su rentable carrera trabajando para dictadores.

Muchos aclitos de esta gran catstrofe siguen mostrando pocos remordimientos o penitencias. Algunos incluso interrumpieron al lder laborista, Jeremy Corbyn que hizo campaa tanto contra el apoyo britnico a Sadam Hussein cuando gase a los kurdos en los aos 80 como contra la invasin de 2003 mientras pronunciaba este mircoles su respuesta parlamentaria a Chilcot.

Y el horror contina: los 250 iraques asesinados por coches bomba este fin de semana son un recordatorio devastador del caos ante el que Blair debe asumir responsabilidades. No fue una metedura de pata, ni un error, ni una confusin: decida lo que decida la ley, este fue desde cualquier punto de vista moral uno de los crmenes ms graves de nuestros tiempos. Los responsables estarn condenados para siempre. Despus de este mircoles, podemos sealarlos y llamarlos por su nombre.

Traduccin de Jaime Sevilla Lorenzo

Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/guerra-Irak-error-crimen_0_534746951.html


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