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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2016

Obama, vamos a parar el TTIP!

Greenpeace


"S, podemos parar el TTIP". Este fue el mensaje que desplegaron ayer seis escaladores de Greenpeace en el conocido edificio Metrpolis del centro de Madrid. El texto iba dirigido al presidente norteamericano, Barack Obama. Esta pancarta de 60 m2 ha sido la bienvenida que hemos querido dedicar al principal defensor del TTIP (Acuerdo Transatlntico de Comercio e Inversin). Y es que la visita de Obama tiene entre sus objetivos dar un empujn a las negociaciones del acuerdo transatlntico.

Hoy empieza en Bruselas una nueva ronda negociadora del TTIP y aunque el Sr. Obama querra tener un acuerdo firmado antes de acabar su mandato, con las elecciones presidenciales en noviembre, todo indica que esto no va a ser posible. Es consciente de que la nueva gobernanza mundial que se quiere urdir bajo el eufemismo de acuerdo comercial est cada da ms lejos. Ya se lo han advertido los jefes de las delegaciones negociadoras de EU y EE.UU. Y Obama est preocupado.

1. El escenario ha cambiado. Numerosas organizaciones de la sociedad civil, entidades locales y regionales, partidos polticos, sindicatos, asociaciones profesionales, incluidas asociaciones del sector empresarial, etc. se movilizan en estos momentos contra la nueva generacin de tratados comerciales (TTIP, CETA, TISA). La filtracin y posterior publicacin por parte de Greenpeace Holanda el pasado 2 de mayo de los documentos de la negociacin del TTIP han sido un revulsivo que ha permitido aflorar el poderoso movimiento europeo que se ha venido construyendo en los ltimos aos.

2. No cuela. La ciudadana y las organizaciones sociales se estn informando y saben ya que no se estn negociando acuerdos comerciales, sino verdaderos procesos constituyentes que buscan cambiar las reglas del juego democrtico, la forma en la que se legislar en el futuro en materias que afectan directamente a nuestra forma de vida y que dan ms peso an a esa justicia paralela hecha a medida de las grandes corporaciones.

3. Los antecedentes no son buenos. El impacto sobre el empleo y la deslocalizacin del NAFTA (acuerdo entre EE.UU, Canad y Mxico) o el tratamiento de algunos aspectos en el TPP (el acuerdo transpacfico entre un amplio nmero de pases que rodean este ocano) no son aliados a la hora de vender este nuevo tratado.

4. La estrategia de la Comisaria de Comercio Malstrom de enviar mensajes tranquilizadores y desmintiendo las evidencias de los textos filtrados no estn funcionando. Por ms que diga lo contrario los hechos recientes (Reglamento Reach, Directiva de Combustibles fsiles, pesticidas en frutas importadas de EE.UU) demuestran que el medio ambiente y la salud pblica no estn saliendo bien paradas de las negociaciones sobre el TTIP.

5. Los responsables de la Unin Europea, presionados por los movimientos ciudadanos, se ven en la obligacin de defender el principio de precaucin ante sus homlogos estadounidenses. Esto no estaba en el guin y no hace ms que aumentar las contradicciones de los negociadores. Hasta la fecha, el texto del acuerdo no hace ninguna referencias al principio de precaucin. Si se impone el modelo regulador de EE.UU, pasaremos a depender de los poderosos lobbies industriales y su papel determinante en las decisiones en materia ambiental, de etiquetado, pesticidas, etc.

El Presidente de los EE.UU est preocupado. Y tiene razones para estarlo porque sabe que ahora s podemos parar el TTIP . Aydanos a seguir luchando contra el TTIP.


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