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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2016

Puerto Rico
El cambio de situacin reclama un nuevo discurso e iniciativas

Nils Castro
Rebelin


Hay perodos en que pareciera que muy poco ocurre y de pronto los acontecimientos se desatan; pero mientras el fondo de la situacin da un giro hasta los buenos analistas demoran en notarlo. Y cuando sus apreciaciones se dejan llevar por la rutina, tampoco la izquierda escapa a esa tendencia. Este es el caso de lo que hoy sucede en Puerto Rico, donde la realidad inici una dinmica cualitativamente nueva, sin que algunos anticolonialistas se hayan percatado an.

As lo refleja la Declaracin del reciente XXII Encuentro de una organizacin tan meritoria como el Foro de Sao Paulo, celebrado en San Salvador a finales de junio. Como de costumbre, reitera que apoyamos la lucha heroica del pueblo puertorriqueo por su independencia y el justo reclamo de Argentina por su soberana sobre las islas Malvinas. Pese a la buena fe de esta frase, ligereza da lugar a algunas deficiencias. La ms simple, que entre la inmovilidad de Malvinas y la actual agitacin de Puerto Rico no hay ms similitud que el accidente geogrfico de que ambas son islas. Si es por el rgimen colonial, entonces falt incluir a Aruba, Martinica y otras posesiones del Caribe.

El segundo yerro est en que el caso de Malvinas es uno de integridad territorial, no de autodeterminacin de los pueblos. Gran Bretaa arrebat ese territorio a Argentina y remplaz su escasa poblacin con unos colonos trasplantados desde Inglaterra. Si sus descendientes votaran por cul soberana prefieren, escogeran a Londres. Al contrario, Puerto Rico es una nacin histrica, donde cuatro millones de personas defienden una cultura propia, de pura cepa hispanoamericana y caribea. La cuestin aqu es recuperar las condiciones necesarias para que este pueblo pueda decidir libremente su autodeterminacin. Esto es radicalmente distinto al caso de Malvinas; reivindicarlos en pareja y con omisin de las dems colonias antillanas acarrea ms confusin que solidaridad.

Pero el problema principal es otro. Es el de omitir que 10 aos de recesin y una deuda impagable convirtieron el caso de Puerto Rico en un dolor de cabeza tambin para el gobierno estadunidense, y han puesto en crisis al sistema poltico colonial y a sus partidos. Frente a las inconformidades y reclamaciones puertorriqueas, y las presiones de los acreedores de Wall Street, las autoridades norteamericanas han incurrido en dos decisiones terminales que anulan el rgimen del llamado Estado Libre Asociado (ELA).

La primera es que la Corte Suprema estadunidense dictamin que la isla carece de soberana, toda la cual ejercer exclusivamente el Congreso de Washington. La segunda que ese Congreso enseguida acord crear una Junta de Control Fiscal cuyos integrantes nombrar la Casa Blanca, que no solo dirigir los asuntos fiscales y presupuestarios de Puerto Rico sino que reorganizar la administracin del pas por encima del gobierno local electo por los puertorriqueos, para asegurar que los buitres de Wall Street cobren la enorme deuda, a expensas de quienes habitan la isla. Lo que convierte al llamado gobernador de Puerto Rico en un simple monigote ceremonial.

Los dos partidos cmplices del sistema colonial anexionista uno y autonomista el otro, cuya ineficiencia y corrupcin como gobernantes del pas acumularon esa deuda, ven perecer su capacidad de neutralizar polticamente a la poblacin. Para defender sus gastados privilegios, procuran dirigir las quejas y reclamos contra la nueva Junta, pero gran parte de esa poblacin ya tiene claro que la causa de su drama socioeconmico, del desempleo y el empobrecimiento, y del descrdito del rgimen poltico, es el sistema colonial. El que, ante el deterioro del panorama, apela a crear ese nuevo instrumento de dominacin autoritaria.

Esto a su vez ha llevado al partido y las organizaciones independentistas no solo al momento de mayor auge poltico, sino tambin al de mayor progreso en la construccin de su unidad. Lo que significa que la solidaridad latinoamericana con la independencia de Puerto Rico y el respaldo a sus actores y luchas ya desbord las frases usuales y reclama nuevos anlisis e iniciativas, a tono con las actuales demandas y posibilidades de la situacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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