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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2016

El eurofederalismo o la cama de Procusto

Bruno Guigue
Oumma

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


En la mitologa griega Procusto era un bandido y posadero del tica. Tena su casa en las colinas, donde ofreca posada al viajero solitario. All lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dorma, lo amordazaba y lo ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la vctima era alta y su cuerpo era ms largo que la cama, proceda a serrar las partes del cuerpo que sobresalan: los pies y las manos o la cabeza. Si, por el contrario, era de menor longitud que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo para adaptarlo al tamao del lecho. (N. de T.)


Tras el estupor provocado por la revuelta popular del 23 de junio, los dirigentes de la Unin Europea se dedican a hacer como si no pasara nada, manteniendo lo esencial perpetuar el orden de las cosas- e intentando minimizar los daos colaterales. Haciendo de la necesidad virtud, aplican el razonamiento de la rama podrida. Para conjurar el riesgo de contagio que amenaza el inestable edificio en construccin desde hace 30 aos, en la amputacin de un miembro traidor solo quieren ver un inconveniente pasajero. Lo importante es que se reanuden los negocios y todo siga igual, con 27 o con 28.

La tentacin del statu quo

Para la Comisin, saldar las cuentas del brexit permitir reducirlo pronto al inofensivo estado de un mal recuerdo. Al precio de una mutilacin cuyo perjuicio consideran superable, hay que perpetuar ad libitum el espacio mirfico del gran mercado y mantener las reglas, como si nada sustancial debiera afectarle. Por otra parte, para los que no lo hayan comprendido, Jean-Claude Juncker ha dado una clase magistral al anunciar, desde el da siguiente del referndum britnico, la continuacin de las negociaciones para la instauracin del libre comercio con Canad.

Por su parte los partidarios del federalismo se regocijan en secreto de la desercin de un Estado que constitua un apndice de la construccin europea. Sin duda imaginan que la UE ganar en cohesin y continan promocionando un proyecto eminentemente progresivo que consiste en impulsar la integracin incluso en el momento en que un pueblo de Europa acaba de abandonarla. Dicho proyecto se basa, por cierto, en un mito tenaz que emerge en cada crisis, como una serpiente de verano, y quese presenta como la solucin soada de los descarrilamientos recurrentes de la mquina comunitaria. Ese mito tenaz, lo sabemos, es la progresiva transformacin de la UE en un autntico Estado federal en nombre de una presunta comunidad de destino entre los pueblos del Viejo Continente.

Aplastar el Estado nacin

Perspectiva radiante sobre el papel, pero al precio de un grave distanciamiento del mundo real. Ignorando toda profundidad histrica, sus partidarios hacen como si la fabricacin de una entidad supranacional pudiera ganar la partida a las naciones milenarias. Borrando de un plumazo tecnocrtico la historia y la geografa consideran el Estado nacin, en el mejor de los casos, la piedra angular de una poca pasada. Lo ven, con desdn, como una especie de supervivencia arcaica destinada a marchitarse, incluso un simple catlogo de usos y costumbres revocable a conveniencia del orden de Bruselas.

Por eso trabajan para su desgaste. Con el rodillo compresor de la integracin quieren hacer que desaparezca ese Estado nacin que consideran mohoso. Para proteger al capital de los caprichos democrticos del Estado nacin lo van sustituyendo pacientemente, desde hace 30 aos, por un aparato en el que la obediencia a los mercados es la garanta. El Estado nacin ya est privado de su moneda, su poltica presupuestaria est encorsetada por reglas absurdas, tiene prohibida cualquier poltica industrial, est sometido a directivas escamoteadas a la deliberacin popular, pero no es suficiente! Con nuevas transferencias de soberana que se justificarn agitando el espantajo del populismo o blandiendo el estandarte de la modernidad, el federalismo no cesar hasta dejar el Estado nacin completamente desnudo.

La cama de Procusto

Poco importa que la realidad histrica de los Estados nacin, testimoniada por la permanencia de referentes simblicos que definen la idiosincrasia nacional, se ignoren en el gran proyecto unificador. Las lenguas nacionales sern sustituidas por el ingls y la cultura original de la que dan fe las lenguas ancestrales pronto se diluir en los presuntos valores comunes de una Europa entregada al becerro de oro. Como enla cama de Procusto el eurofederalismo corta todo lo que sobra. Suea con aniquilar las diferencias nacionales y fundirlas en una amalgama inspida cuyo resultado previsible ser, en el mejor de los casos, la condena de los europeos a la impotencia colectiva.

Deseada por los arquitectos de la Unin, la impotencia no es un fallo del sistema, sino su propia esencia. Al tumbar la soberana nacional y negar al Estado la capacidad de ejercer su poltica, el federalismo destruye la voluntad popular. Si un Estado no puede decidir su poltica no hay razn para pedir al pueblo que delibere. Los federalistas lo saben, pero no les preocupa: matar el Estado nacin es matar la democracia. Porque la nacin es el marco ordinario en el que un pueblo puede imponer las leyes de su eleccin, cambiarlas si lo considera oportuno y elegir a los dirigentes a quienes confiar la misin de aplicarlas.

Con una estafa de la que la UE es la caricatura, los federalistas pretenden sustituir los Estados nacin histricos, en los que los pueblos se reconocan, por una supranacin donde nadie tiene la menor idea. En esa construccin ideolgica, el quimrico proyecto del Estado federal europeo, sirve de parapeto a una demolicin en regla de las colectividades de las que el Estado nacin es piedra angular. En nombre de un super-Estado imaginario se pretende socavar la existencia de las formas de organizacin colectivas que han configurado la Europa moderna a pesar de los ataques de los agentes del capitalismo.

El modelo estadounidense

El hecho de que la Europa poltica tuviera de promotor a Jean Monnet, un hombre de negocios que trabajaba para Estados Unidos, nos recuerda que la construccin europea es un proyecto made in USA. Porque Estados Unidos siempre ha tenido como finalidad esencial someter a Europa occidental, formidable reserva de personas y mercados, a la hegemona estadounidense. Mejor todava, los federalistas europeos toman Estados Unidos como modelo, como si ambos continentes tuvieran historias comparables. Al hacerlo se ciegan sobre las virtudes de esta comparacin. Olvidan que el vaco de los grandes espacios estadounidenses purgados de sus recalcitrantes indgenas- es lo que dio su cohesin a Estados Unidos al permitirle absorber las sucesivas oleadas de inmigrantes procedentes del Viejo Continente.

Si existe la nacin estadounidense es porque desde el origen es una proyeccin de Europa hacia su propio occidente que se despleg desde un ncleo, el noroeste de los Padres Fundadores, hacia una periferia que fue tierra conquistada. Eso es lo que ha configurado la unidad de Estados Unidos, la vacuidad del espacio. Tierra sin ms historia que la futura, Amrica ofreci la virginidad de sus frtiles llanuras a la ardua labor de los pioneros. Es mucho ms fcil para una comunidad humana forjar su unidad en una geografa sin historia que en una geografa llena, en un espacio virgen que en un lugar ya saturado de sentidos. Mediante la cnica destruccin de las sociedades indias, la nacin estadounidense aprovech la oportunidad.

La coartada federalista

La comparacin entre Estados Unidos y Europa no tiene razn. El terreno de la construccin europea est lleno de historia mientras que el de la nacin estadounidense se barri antes de usarlo. La memoria europea est llena y la de Estados Unidos busca desesperadamente llenarse. Estados Unidos se hizo con un vaco y est satisfecha de rellenarlo, Europa quiere hacerse con una multiplicidad saturada pegada a la piel. Estados Unidos se construy sobre una geografa sin historia, Europa pretende construir su futuro, pero conservando su pasado. La idea de Europa tiene sentido, pero no el que quiere imponer a la fuerza la ideologa federalista.

En realidad el eurofederalismo no es un proyecto, sino una coartada. Es una mquina de guerra dirigida al desarme unilateral de las soberanas populares, un intento obstinado de vaciado, bajo pretextos humanistas, de lo que constituye el sustrato de la democracia moderna. Ataviada con los oropeles del pacifismo, el humanismo y el progresismo, su lgica infernal parir inevitablemente a sus contrarios. Llevando al mnimo comn denominador las voluntades populares privadas de su marco natural el eurofederalismo, si llegase a sus fines, llevara el germen de los enfrentamientos que pretende impedir. Nada bueno para los pueblos europeos saldr jams de la cama de Procusto.


Bruno Guigue, en la actualidad profesor de Filosofa, es titulado en Geopoltica por la cole National dAdministration (ENA), ensayista y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit isralo-arabe , LEconomie solidaire , Faut-il brler Lnine?, Proche-Orient: la guerre des mots y Les raisons de lesclavage, todos publicados por LHarmattan.

Fuente: http://oumma.com/223320/l-euro-federalisme-lit-de-procuste

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

 



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