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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2016

Las incgnitas en Turqua tras el golpe militar derrotado

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


El fallido golpe de Estado en Turqua ha sorprendido a muchos analistas de la coyuntura sin fondo ni memoria. Lo primero que habra que recordar es la tradicin golpista del ejrcito turco y lo segundo el relativamente reciente golpe de Estado militar en Egipto en 2013, en ese caso exitoso, contra un gobierno islamista tambin elegido democrticamente.

Para orientarnos e intentar comprender mnimamente el significado de este golpe y sus posibles consecuencias es necesario tomar en cuenta los tres procesos histricos que confluyen en esta coyuntura y que se entrelazan de manera compleja.

El primero es interno a la propia Turqua y de larga trayectoria, se trata del histrico pulso entre las tendencias modernizantes y laicistas desatadas con la fundacin de la moderna Turqua por Atatrk y el islamismo que permea su sociedad, este pulso se ha llevado a cabo en los ltimos decenios en el contexto de una democracia ms o menos comparable a las occidentales, pero con importantes carencias respecto a stas.

El segundo es ms amplio, se extiende por todo es mundo islmico, rabe o no - Turqua no lo es-, y consiste en el intento de las fuerzas islamistas, radicales o moderadas, por alcanzar el poder y reislamizar con ms intensidad sus sociedades. El caso turco, junto con el tunecino, y los frustrados en Egipto y Argelia, son modelos de acceso al poder de los islamistas a travs de los mecanismos democrticos.

El tercer proceso histrico es ms reciente y mezcla aspectos internos de Turqua, el problema kurdo reactivado, y aspectos regionales como la desestabilizacin que sufre el mundo rabe y, ms en concreto, la guerra civil siria y el problema de los refugiados.

Por ltimo es importante detenerse brevemente en un factor novedoso en Turqua pero no en otras partes del mundo, la dialctica entre golpe militar y movimientos de masas.

La lenta estrategia del islamismo turco por controlar todo el poder en Turqua.

La historia moderna de Turqua est atravesada por dos dramticos enfrentamientos, el primero gira en torno a la lucha entre el nacionalismo turco y el kurdo, el segundo entre el nacionalismo turco y el islam poltico. ste en Turqua ha adoptado un tono moderado y una estrategia lenta de acceso al poder ante la fortaleza del nacionalismo laizante turco bien asentado en las instituciones del Estado, especialmente en el ejrcito, y que hasta hace pocos aos haba conseguido mantener controlado al islamismo mediante las amenazas y la represin, dentro de un rgimen democrtico de baja intensidad salpicado de golpes de Estado.

El nacionalismo laico turco gozaba de la fuerte legitimidad y prestigio trasmitido por el padre de la Turqua moderna, Mustafa Kemal Atatrk, que consigui que la legitimidad religiosa en que se basaba el sultanato fuese reemplazada por la legitimidad nacionalista de la identidad turca de la repblica. El islamismo poltico solo consigui organizarse con xito en la dcada de 1960, y en las dos dcadas posteriores sufrieron prohibiciones desde el Estado que les obligaron a refundarse varias veces, a pesar de que no eran considerados el enemigo principal, papel que en esos momentos representaba la izquierda revolucionaria turca. Sin embargo, este ltimo conflicto termin beneficiando a los islamistas, pues los militares permitieron una mayor islamizacin de la sociedad para combatir la influencia ideolgica de la izquierda.

En la dcada de 1980, los islamistas ya se sentan polticamente lo suficientemente fuertes como para lanzar los primeros desafos al nacionalismo laico y se encontraron con el pronunciamiento militar de 1997 que les disolvi. Uno de sus sucesores, el AKP adopt, entonces, una poltica ms moderada para alcanzar el poder y proceder a una islamizacin de la sociedad procediendo primero a suprimir los obstculos que se oponan a este objetivo. La competicin por el control de los recursos de poder entre las elites islamistas y las elites militares se manifest de formas distintas en cada uno de los recursos, pero ha sido dura en todos ellos: el Estado, la ideologa, la poblacin, las alianzas con el capital y la capacidad de ejercer la coaccin. [ii]

A pesar de su discurso moderado inicial, el AKP tena una agenda oculta como han demostrado las medidas que ha ido tomando una vez alcanzado el poder y segn ha eliminado los obstculos que se le oponan.

Las fuerzas sociales que se oponan al ascenso del islamismo poltico eran variadas, desde la poblacin ms laica y occidentalizada y la izquierda, hasta los grandes poderes econmicos, pero la fortaleza de esta oposicin se encontraba en las instituciones del Estado, especialmente el ejrcito y la judicatura. El ejrcito ha ejercido un cierto papel bonapartista, interviniendo directamente en la poltica, manteniendo una gran autonoma en muchos aspectos clave y tomando el poder coyunturalmente mediante golpes de Estado en 1960-1, 1971-3 y 1980-3, adems del pronunciamiento de 1997 que no necesit llegar al golpe para alcanzar sus objetivos. Su discurso legitimador se ha apoyado en distintos elementos utilizados en diferentes coyunturas, impulsor de la modernizacin turca y herederos del kemalismo, defensor de la unidad turca frente al separatismo kurdo, represor de la izquierda revolucionaria, y baluarte del laicismo frente al islamismo. Con ellos se ha buscado una legitimacin y una base social para sus intervenciones polticas directas o golpes de Estado.

Por su parte, el AKP tambin ha sabido maniobrar para dotarse de una amplia base social de apoyo. El AKP ha demostrado su capacidad para llegar a sectores muy distintos de la sociedad, desde la nueva burguesa musulmana hasta los ms desfavorecidos de los barrios perifricos o las vctimas de los terremotos olvidadas por el Estado. Su capacidad de presentarse como un partido catch-all, alejado de las diferencias de clase le permite ampliar su base, aunque siempre con el lmite del rechazo de los sectores secularistas. [iii]

El gran salto poltico de los islamistas del AKP se produjo en 2002 con su victoria electoral por mayora absoluta. Esta situacin no hizo cambiar inicialmente la lnea poltica prudente del AKP, escarmentado por los golpes anteriores en Turqua o por el golpe de Argelia contra el triunfo electoral del FIS. El AKP se dedic pacientemente a una acumulacin progresiva de poder y a un desgaste de sus enemigos laicos. Este comportamiento hizo que la poltica del AKP fuese presentada como un modelo de conciliacin del islamismo poltico con la poltica democrtica donde un gobierno islamista podra garantizar el pluralismo de la sociedad.

Sin embargo, la trayectoria en el poder del AKP desde 2002 ha ido desmintiendo esta imagen, algunas medidas de apertura, como una mayor tolerancia hacia los kurdos fueron revertidas y el gobierno emprendi una nueva campaa militar contra el pueblo y las organizaciones kurdas, igualmente se potenci la creacin de mezquitas, la islamizacin de la enseanza o la represin sobre los medios de comunicacin laicos o crticos, con multitud de periodistas encarcelados y profesores e intelectuales procesados, se tomaban medidas para reforzar la desigualdad de gneros (reduccin del trabajo femenino, aumento de matrimonios infantiles, intento de prohibicin del aborto, etc.), se discriminaba a otras minoras como los aleves (20% poblacin), se reprima duramente las protestas sociales como las de 2013 iniciadas en el parque Talsim Geziy, y se ahondaba la deriva autoritaria intentando cambiar hacia un modelo presidencialista de concentracin de poderes en el jefe del Estado.

Paralelamente el gobierno del AKP ha intentado reducir la autonoma del ejrcito y purgarle de los elementos menos afectos mediante procesos tras la acusacin de reales o pretendidos complots militares.

Ahora, inesperadamente, un nuevo intento de golpe militar derrotado ofrece la posibilidad a Erdogan y el AKP para acelerar su deriva autoritaria, depurar definitivamente al ejrcito y al Estado de todos sus oponentes a favor de militares y funcionarios leales al islamismo poltico y acelerar la islamizacin de la sociedad. Las primeras medidas ya han sido puestas en prcticas nada ms ser derrotado el golpe militar con la detencin de miles de militares y la depuracin de otros tantos miles de jueces y funcionarios.

La autora y los motivos de este golpe de Estado derrotado no estn claros an, Erdogan ha acusado a la cofrada dirigida por Fetul Glen - aliado y mentor de Erdogan al que ayudaron a alcanzar el poder hasta su ruptura reciente - de estar detrs de la intentona y, aparentemente, la represin posterior estara orientada contra los miembros de dicha cofrada. Pero an es todo confuso, empezando por la actuacin del ejrcito. En los cuatro golpes anteriores nunca fracas, primero porque se garantiz previamente la existencia de una cierta base social de apoyo, y porque siempre actu unido. Pero ahora han faltado ambas condiciones, y la movilizacin en las calles junto a la divisin del ejrcito acab rpidamente con la intentona golpista. Si la versin de que el sector del ejrcito que se ha levantado es el vinculado a Fetul Glen es correcta, entonces o bien el otro sector del ejrcito ya haba sido fidelizado al AKP o, si continan predominando los nacionalistas turcos, estos han pactado con Erdogan. En pocos das se aclarar esta situacin.

El islamismo turco en el contexto de la lucha en el mundo islmico por el poder.

La lucha del islamismo poltico en diversos pases islamistas del mundo por alcanzar el poder y llevar a cabo su proyecto poltico y social tiene ya varias dcadas de historia. Los mtodos empleados son diversos desde la revolucin triunfante en Irn en 1979, hasta el acceso democrtico al poder como en Turqua y Egipto, pasando por la utilizacin de mtodos terroristas como los del Estado Islmico u otras facciones islamistas radicales en otras partes del mundo.

Con cierta perspectiva de tiempo podemos afirmar que esa actividad poltica del islamismo fue reforzada con el resultado de las revoluciones de la primavera rabe. Si bien sta frustr los objetivos iniciales de las masas que se movilizaron en su nombre, sin embargo, fueron bien utilizados por las diferentes corrientes del islam poltico que aprovecharon la oportunidad poltica que se les abra para avanzar en sus posiciones. En unos casos llegaron a alcanzar el gobierno por mtodos democrticos como en Egipto y Tnez, en otros se empantanaron en guerras civiles como en Siria, Libia o Yemen. Todo ello en medio de una situacin muy abierta y cambiante cuyos resultados nunca terminan de ser definitivos. En Egipto fueron desalojados del poder por un golpe militar, en Tnez tuvieron que ceder ante los viejos poderes de la dictadura de Ben Al ante el temor de correr la misma suerte que los egipcios. En Siria, Libia o Yemen se instalaron guerras civiles e intervenciones extranjeras sin un resultado cierto despus de varios aos.

Igualmente, los efectos de las revoluciones rabes reactivaron el antiguo enfrentamiento al interior del Islam entre sunes y chiitas, encabezados respectivamente por Arabia e Irn y cuyos teatros principales de enfrentamiento militar son Siria, Irak y Yemen. Por ltimo, el sector ms radical del islamismo fundamentalista tambin aprovech la ocasin y consigui una base de actuacin territorial propia entre Siria e Irak, el Estado Islmico.

Turqua y el gobernante AKP han sido concernidos e influenciados por estos acontecimientos. Siria es su frontera sur, y El Assad ha pasado del papel de amigo al de enemigo, inclinndose el gobierno de Erdogan por apoyar a algunas de las facciones islamistas que combaten al rgimen sirio, y accediendo a la utilizacin de sus bases militares por los norteamericanos en su guerra contra el Estado Islmico. Los kurdos sirios han reforzado su papel militar y poltico en la guerra civil siria y ha alarmado al gobierno islamista turco que ha atacado a estos y ha reactivado la campaa militar contra los kurdos de Turqua. Es decir, de una u otra manera, Turqua se ha visto involucrada en el conflicto sirio y de la regin, y ha sufrido diversos ataques terroristas en su territorio.

Pero si esto es un impacto directo en su poltica interna, seguramente el resultado de otras experiencias ms parecidas a las del islamismo poltico turco tambin estn pesando en la estrategia del AKP. Nos referimos a la ms lejana del FIS en Argelia y las ms recientes de Tnez y Egipto.

El 16 de enero de 1992 debera celebrarse la segunda vuelta de las elecciones en Argelia que iban a dar, segn todos los pronsticos, el poder al partido islamista FIS. Ante esta perspectiva, cuatro das antes, el gobierno aprob la ley marcial, el ejrcito tom los puntos vitales del pas, y fue cancelada la segunda vuelta.

En Egipto, al contrario que en Argelia, los islamistas ganaron las elecciones y llegaron al poder. Pareca todo un sntoma de salud democrtica. En medio de un proceso revolucionario en el que las distintas fuerzas en liza movilizan todos sus recursos por alcanzar el poder e imponer su programa, se permitan las elecciones y se respetaban formalmente sus resultados. Las fuerzas islamistas, especialmente los Hermanos Musulmanes, aparecan como las mejor organizadas y con ms influencia social y se prevea su acceso al poder. Pero se mantenan dos incgnitas. La primera se refera a la actitud de las fuerzas islamistas, sobre su objetivo de desembocar, a travs de su control del poder, en una repblica islmica. La segunda incgnita era sobre la actitud del ejrcito.

El pulso entre los islamistas y el CSFA (Consejo Supremo de las Fuerzas Arnmadas) se torn dramtico a partir de las elecciones presidenciales de junio de 2012 cuando en la segunda vuelta resulto victorioso el candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, y el CSFA vacil en torno al reconocimiento de la victoria. A partir de agosto de ese ao los enfrentamientos entre los islamistas de un lado y el ejrcito y la oposicin de otra se sucedieron. En definitiva, los islamistas intentaron avanzar en su proceso de islamizacin, los sectores no islamistas buscaron resistir dicho proceso, el ejrcito y los sectores vinculados al rgimen de Mubarak maniobraron para recuperar su antigua influencia y poder, y la situacin econmica y social se degrad ostensiblemente. Y todo ello desemboc en una nueva marea de movilizaciones a finales de junio y el golpe militar del 3 de julio de 2013 por parte del ejrcito.

En el caso egipcio, y al contrario que ahora en Turqua, el ejrcito se apoy en las movilizaciones sociales precedentes contra el gobierno islamista y no permiti fisuras en su seno, lo que facilit el triunfo del golpe. Por otra parte, las potencias occidentales se mostraron comprensivas, y no se sabe hasta qu punto pudieron colaborar, con este desenlace como aos atrs hicieron en Argelia. Aplicaron una poltica del mal menor para sus intereses, como actualmente tambin hacen en Siria, dnde su beligerancia con Al Assad ha pasado a un apoyo o, al menos, a considerarle la menos mala de las soluciones ante el empuje del Estado islmico y el riesgo de fragmentacin de Siria.

En Tnez el retroceso de la influencia del islamismo poltico se consolid a finales de 2014 cuando un antiguo ministro de Ben Al, Beji Caid Essebsi, gan las elecciones presidenciales, lo que supona la consolidacin de la tendencia restauradora y el fin de la revolucin tunecina, y el ocaso de la influencia poltica islamista. Pero el objetivo de este artculo no es valorar los resultados de las revoluciones rabes, para lo cual publiqu un artculo anterior [iv] , sino la situacin en Turqua, ocupndose este epgrafe del ambiente regional que la rodea. Ese retroceso en Tnez se confirm cuando en mayo de 2016 un congreso de Ennahda, principal partido del islamismo moderado, renunci al islamismo para refundarse como partido democrtico inspirado en los valores del islam.

En esta situacin, el AKP de Erdogan vuelve a quedar aislado entre los pases islmicos como experiencia del islamismo poltico llegado al poder por procedimientos democrticos. Ahora tras el fracaso del golpe militar queda por resolver si el AKP tender a concentrar ms el poder e intensificar la islamizacin de la sociedad turca para intentar evitar repetir situaciones como la de Egipto y Tnez, o volver a la senda moderada del principio para rebajar las tensiones en la sociedad y evitar entrar en una senda desconocida y de inciertos resultados. La guerra civil en Siria, el problema de los refugiados, el conflicto con los kurdos, la pertenencia a la OTAN o su deseo de estrechar relaciones con la UE juegan a favor de la segunda alternativa, pero nada es seguro, y menos en el cambiante y fluido mundo islmico.

Golpe militar y movilizaciones de masas

Habamos apuntado que en los cuatro golpes de Estado anteriores llevados por el ejrcito egipcio no se produjeron movilizaciones de masas para oponerse, al contrario, el ejrcito se haba dotado previamente de algn tipo de apoyo social que le garantizase el xito del golpe. Sin embargo esta vez la sorpresa fue las movilizaciones masivas en su contra que, unido a la divisin del ejrcito, llev al rpido fracaso del golpe. No obstante, lo que es una novedad en Egipto ya haba aparecido en otras partes del mundo con anterioridad y con diferentes resultados, lo que sirve para ejemplarizar que la mayora de las veces estas movilizaciones pueden ser manipuladas por actores ms poderosos y organizados para alcanzar objetivos distintos.

Solo nos referiremos a algunas de las ms importantes y recientes para ilustrar esta tesis. La primera de ellas tuvo lugar con ocasin del golpe militar que el sector ms conservador de la burocracia sovitica realiz en 1991 contra el presidente Gorvachov, aquellas movilizaciones hicieron fracasar el golpe de Estado y encumbraron a un personaje nefasto, el arribista Yeltsin, quin utiliz el liderazgo ganado en aquellos das para desmembrar la Unin Sovitica, aplicar un plan de choque liberal que hizo retroceder en muchos aos el nivel y la esperanza de vida de la poblacin sovitica, y levantar un rgimen de saqueo y corrupcin de proporciones inimaginables.

La segunda a tomar en cuenta fueron las movilizaciones frente el golpe de Estado contra el presidente Chvez en 2002, aquellas movilizaciones hicieron fracasar el golpe militar y permitieron desbrozar los obstculos para un despliegue creativo de la revolucin durante algunos aos que benefici a las clases populares venezolanas y a otros pueblos de la regin, permitiendo el desarrollo de otras experiencias de gobiernos progresistas en Amrica Latina.

La tercera fueron las movilizaciones masivas que precedieron y sirvieron de justificacin al golpe militar de Al Sisi en Egipto contra el gobierno islamista de los Hermanos Musulmanes, con su xito se llev a cabo una dura represin que no solo afect a los islamistas, sino que termin afectando a parte de la oposicin que apoy el golpe. El resultado fue la instauracin de una dictadura militar y el bloqueo de la va democrtica para el acceso al poder de los islamistas.

Finalmente, estas ltimas movilizaciones en Egipto han ayudado a derrotar el golpe militar, pero quedan abiertas todas las posibilidades sobre la evolucin del gobierno de Erdogan. Podran servir para consolidar la democracia en Turqua o para facilitar un sultanato islamista.


Notas

[i] Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

[ii] Ferrn Izquierdo Brichs y Guillem Farrs Fernndez, La competicin por el poder entre el Islam poltico y los militares en Turqua: del conflicto a la estabilidad, Revista de Estudios Internacionales Mediterrneos - REIM - N 5 - mayo-agosto 2008, pg. 114

[iii] Ibdem, pg. 129

[iv] Jess Snchez Rodrguez, Balance de cuatro aos de revoluciones rabes, http://miradacrtica.blogspot.com.es/2014/12/balance-de-cuatro-anos-de-revoluciones.html


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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