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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2016

Augusto Carmona y la justicia, slo por hoy?

Luca Seplveda Ruiz
Rebelin


En los mismos das aciagos de junio en que con la venia de la Corte Suprema volvan a las calles cinco criminales de lesa humanidad, la Corte de Apelaciones confirm seis de las siete condenas impuestas por el ministro Leopoldo Llanos a los responsables del asesinato por la espalda de Augusto Carmona Acevedo, ocurrido el 7 de diciembre de 1977. El padre de mi hija Eva Mara, mi compaero en los inolvidables aos de la Unidad Popular y luego en la lucha antidictatorial, era un alto dirigente del MIR, periodista, ex jefe de Prensa de Canal 9 de TV de la U de Chile y redactor de Punto Final. El crimen fue presentado en los medios como un enfrentamiento.

Mi hija Eva Mara Carmona y yo, recibimos la sentencia con sentimientos contradictorios, valorando sobre todo que la Corte no rebaj las condenas de 10 aos y un da a los principales inculpados: Miguel Krassnoff, Manuel Provis, Enrique Sandoval, Jos Fuentes, Luis Torres y Basclay Zapata, aunque exculp a la agente Teresa Osorio, tambin agente de la CNI. No nos sentimos con nimo de celebrar nada, pero atesoramos las expresiones de aprecio y cario recibidas tras el fallo judicial.

Habamos esperado un ao y medio desde el fallo de primera instancia en la demanda contra Augusto Pinochet y quienes resultaren responsables. El genocida general no pag por ningn crimen. Y el ms importante procesado, Odlanier Mena, jefe de la CNI, eludi una segura condena por este asesinato, suicidndose. En la historia sin fin de espera por justicia, la Corte Suprema puede tomarse quizs otro ao y medio. Pero, ojo: hay genocidas que ya abandonaron Punta Peuco, premiados por no colaborar jams con la justicia. Estas decisiones impresentables no se conocen, en medio de una agenda social copada por la incesante represin con que el Estado encara el movimiento social estudiantil y la lucha mapuche; por los escndalos de la corrupcin, los desastres ambientales y el clamor de territorios devastados por el extractivismo.

Cuando conozcamos el fallo definitivo, Krassnoff y sus secuaces estarn ms viejos y podran acogerse a los llamados beneficios carcelarios. Cmo celebrar ahora, cuando el poder corrompe al extremo de generar alianzas espurias entre la UDI y senadores de la Nueva Mayora? Es el nuevo truco con el que la Corte Suprema (con Dolmetsch a la cabeza), coludida con Bachelet, parlamentarios (por la Nueva Mayora Guillier, Quintana, Zaldvar, Matta, Tuma), un sector de la jerarqua eclesistica (el jesuita Montes y el obispo Goic), y las fuerzas armadas estn imponiendo con sigilo la impunidad en delitos de lesa humanidad, olvidndose del mentado Nunca Ms y del respeto a los compromisos derivados del derecho internacional en derechos humanos.

El 15 de junio, el abogado de Krassnoff reivindic ante la Corte su actuar como CNI contra el terrorismo. Los genocidas no se arrepienten ni han sido degradados. No les bast tener atencin mdica en el Hospital Militar, ni crcel especial ni pensin millonaria y costosos abogados. Quienes aplicaron el terrorismo de Estado son hoy reos privilegiados en el sistema carcelario. Sin embargo el libreto oficial invierte el razonamiento lgico y los victimiza, en un novedoso montaje que incluye enmascarar el perdn como si este se extendiera a una inexistente lista de reos comunes de avanzada edad y condiciones similares.

Cmo celebrar esta sentencia esperada durante 39 aos, durante los cuales fallecieron los padres de Augusto? Sus dos hijas, Eva y Alejandra, han debido reconstruirse emocionalmente frente a la ausencia paterna y la indiferencia del Estado. Hoy la impunidad se cuela mostrando la falsedad del perdn farfullado una vez por algn juez. El movimiento de derechos humanos ataj los ms diversos proyectos de ley orientados a exculpar a los criminales, y sigue bregando por justicia. Segn cifras oficiales, slo 344 criminales han sido condenados con sentencia ejecutoriada. Ms de la mitad de ellos, (181) tuvo penas alternativas como ir a firmar a una comisara. A diciembre de 2015, permanecan en Punta Peuco slo 110 agentes de un total de 117 que cumplan prisin.  

Es paradojal que en Estados Unidos un fallo responsabilice a Pedro Barrientos por el homicidio de Vctor Jara, mientras en Chile no hay siquiera gotas de justicia para centenares de casos de ejecutados y desaparecidos.

Exigimos justicia, por el Pelao Carmona y por todos los cados, pero tambin por las nuevas generaciones que luchan por un Chile diferente, junto a las organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales conscientes. El cierre de Punta Peuco y el traslado de los criminales de lesa humanidad a crceles comunes es una tarea urgente. La degradacin de los criminales de lesa humanidad, y el fin del grotesco chorreo de impunidad que salpica nuestra ya cuestionada democracia, son imperativos ticos que de no ser realizados envilecern aun ms a la clase poltica y la institucionalidad.

(columna publicada originalmente en Punto Final N 855, el 8 de julio, con el ttulo Augusto Carmona demanda justicia).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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