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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2016

La tercera restauracin borbnica

Juan Carlos Monedero
Pblico.es


Parece que la jugada va asentndose. La Gran Coalicin deba tomar, poco a poco, sus contornos hispnicos -diferentes de los germnicos-, que no necesariamente iba a configurarse como un gobierno formal entre el PSOE y el PP. Para llegar a esos acuerdos la democracia espaola necesita tiempo y desnazificacin (algo para lo que el tiempo se est pasando). An as, no estara claro que funcionase. Si el PSOE no ha terminado como el PASOK o el Partido Socialista Italiano es porque el PP, al tener dentro a la extrema derecha, le da siempre oxgeno para que siga pareciendo que es de izquierdas. Aunque sea responsable de haber abierto la puerta a todos los desmanes que ha culminado despus el PP (privatizacin de la sanidad, reforma laboral, especulacin inmobiliaria, corrupcin, uso de las instituciones del estado en inters propio, privatizacin de las pensiones, cesiones a Europa). Al PSOE le fue dado cumplir con las exigencias de un pas en lucha que desde los finales del franquismo presionaba en una direccin democratizadora. Articul de una manera cicatera esas exigencias ciudadanas -tenemos el Estado social ms dbil de nuestro entorno, como ha demostrado Vicen Navarro- y en cuanto hubo la ocasin, dirigi el desmantelamiento. Alemania siempre ha mandado mucho en el PSOE. Desmantelamiento que nunca se le hubiera permitido a la derecha. Ya vale de decir, pues, que el PSOE trajo el estado social: lo trajo el pueblo y lo perdi tambin el pueblo cuando dej de defenderlo delegando la poltica con el argumento de que habamos mejorado mucho. El PSOE puso en marcha el estado social con el pueblo apoyando ese cambio, y lo empez a desmantelar con el pueblo en la calle en su contra, haciendo al PSOE la huelga general que no le haba tenido que hacer a la derecha.

El 15-M lanz el mensaje de que la Constitucin del 78 ya no daba ms de s. Bastaron dos preguntas: por qu no me representas? y por qu me excluyes? Porque somos una democracia representativa y, segn el artculo 1 de la CE78, un estado social. El no nos representan fue tomando en Catalua cuerpo como derecho a decidir. El pueblo en la calle y la periferia empujando son sinnimos de cambio.

Una vez ms, como con Carlos IV, con Fernando VII, con Isabel II y con Alfonso XIII, con una corte corrupta, rodeada de cortesanos ladrones y ociosos, y una ciudadana expulsada e indignada, se presion para que la Constitucin diera cabida a las nuevas exigencias democrticas. Como con la Constitucin de Cdiz se record al Rey que la monarqua era un depsito de la nacin, como con Isabel II y Alfonso XIII se record que la monarqua poda dejar paso a una repblica (la primera vez que el constitucionalismo espaol es democrtico es en 1931). Como con Fernando VII, los 100.000 hijos de San Luis de la Troika solventaron las cuitas europeas en suelo hispano, e hicieron su parte para que las cosas permanecieran en su sitio mientras el pueblo reclamaba soberana nacional y popular. Somos, como dice Prez Royo, el nico pas que restaura monarquas. El Rey Juan Carlos I tuvo que abdicar, pero ni el PSOE ni el PP quisieron que la jefatura del Estado pasara por un referndum. Felipe VI sigue esperando entrar en escena con algo que le permita justificar en el siglo XXI ser rey solo porque pertenece a la familia de los Borbones. Si su padre lo obtuvo con la farsa del 23-F, el hijo lo va a intentar haciendo un tinglado de la nueva farsa en Catalua.

La nica pieza que rompi los planes (los planes en poltica se hacen siempre, pero no significa que se cumplan) fue el surgimiento de Podemos. La primera reaccin fue de sorpresa (tan grande ha sido la impunidad del turnismo bipartidista). La segunda, impulsada por la banca, la creacin de Ciudadanos como muleta nueva de lo viejo. Han sido meses de confusin donde las bolas de cristal estaban desajustadas. Tanto que se han repetido unas elecciones.

Pero el poder presiona para que las aguas vuelvan a su cauce. Ms sucias y con menos caudal pero a su monrquico cauce. Y vuelven a marcar el futuro con su precisin material. Y los norteamericanos, por fin, contentos. Ya hay nuevo gobierno. El PP se apoya, obviamente, en Ciudadanos. Rivera, que es un mandado, se traga sus palabras gruesas sobre Rajoy, porque Rajoy nunca ha sido solo Rajoy sino una parte del PP enfrentada con otra parte, y obtiene, de momento, una presencia en la Mesa del Congreso que no se corresponde con su magro resultado electoral. El pacto PP-Ciudadanos estaba escrito en las estrellas porque, de no ser as, a Ciudadanos le pasara lo mismo que a UPYD cuando no entendi que no poda personarse en la querella de Bankia sin que la banca le castigara. El PP necesita igualmente apoyarse en los viejos socios nacionalistas de derechas mientras se ve qu ocurre con las mayoras absolutas (que parecen cosa del pasado). Para ello, da presencia al PNV en la Mesa del Congreso y garantiza grupo parlamentario tambin al maltrecho PDC, antigua Convergencia. Esos que ayer eran tan malvados, tan independentistas y con los que nadie quera pactar. Y que deciden acordar con el PP porque Unidos Podemos les ha ganado en votos tanto en Euskadi como en Catalua. Qu flexible es la vieja poltica. Les ayudan a salir de su deriva independentista y pactan un nuevo acuerdo fiscal (que es la medalla que se apuntar Felipe VI, el pacificador del Ensamble) como solucin constitucional falsa a la peticin desde abajo del derecho a decidir. Y, seguramente, intentan, en la medida de lo posible, aliviarle los problemas penales que arrastran los Pujol, Mas y compaa. De momento, se cargan al Ministro de la Brigada Poltico y Social Fernndez Daz.

Y qu pinta el PSOE en todo esto? Pues que, por fin, la vieja guardia ejecuta a Snchez por desobediente y por haber llevado al partido al peor resultado de su historia. Carga con las culpas de que gobierne Rajoy, apela a la responsabilidad nacional para salvar la cara (de aquella manera) y su partido empieza su camino al turnismo -para cuando le toque, que en ese marco siempre termina tocndole- con su peculiar forma de empezar de nuevo, esta vez con la recin llegada Susana Daz. Al final, lo que tenemos es una nueva restauracin borbnica, despus de la de 1876 y la de 1978 (posibilitada por Franco al nombrar en 1969 a Juan Carlos de Borbn su sucesor a ttulo de Rey siguiendo las leyes franquistas), que acalla el movimiento popular que nace del 15-M y que sigue exigiendo una Espaa que deje de ser posfranquista. Una Espaa ms joven, urbana, formada, feminista, que se mueve con soltura en internet, que no ve lo de fuera ni con miedo ni con devocin. y que ve a la Espaa de Rajoy, Rita Barber, Granados y los reyes de refiln en el saln comedor a travs de un televisor en blanco y negro con el sonido distorsionado.

Pero eso es solamente el plan de las lites. Porque estamos en una fase final del ciclo econmico y queda mucha batalla para no perder todos los derechos sociales ganados desde hace ms de medio siglo. Queda por ver si Unidos Podemos completa su conversin en un Frente Amplio que confronte esta conspiracin fatigada de lo antiguo y le permita tanto recuperar el milln de votos que se qued en casa este 26-J como ganar otros dos millones demostrando que tiene un plan diferente, realista, comprometido, audaz y desobediente para Espaa y sus mayoras. Para que la tercera restauracin borbnica, vendida como una segunda transicin, tenga, por fin, los elementos necesarios de ruptura para que no volvamos a comernos los gatos que quieren poner en nuestros platos los seoritos que quieren quedarse, otra vez, con todas las liebres. Como en aquel 18 de julio de hace ochenta aos que hoy algunos no quieren no slo condenar sino ni siquiera recordar. Por qu ser.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2016/07/19/la-tercera-restauracion-borbonica/



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