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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2016

Donald o Hillary, Hillary o Donald?

Atilio A. Boron
Rebelin


Estos das, despus de la nominacin de Donald Trump como candidato por el partido republicano, varios medios me preguntaron quin sera ms conveniente para Amrica Latina, si l o Hillary Clinton. Mi respuesta: ninguno de los dos, porque lo que importan no son tanto las personas como la alianza social a quien ellos representan. Y esta alianza es la burguesa imperial o el complejo militar-industrial-financiero, al cual ambos responden si bien con caractersticas idiosincrticas propias. Por eso creo que la pregunta est mal formulada. Ningn presidente de Estados Unidos se ha apartado, desde George Washington hasta aqu, de las premisas fundantes que guan las relaciones hemisfricas y que condenan a nuestros pases a la condicin de inertes satlites del centro imperial: (a) mantener Amrica Latina y el Caribe como el patio trasero de Estados Unidos que no admite la intromisin de terceras potencias (Doctrina Monroe, 1823); (b) fomentar la desunin y la discordia entre los pases del rea y oponerse con total intransigencia ante cualquier proceso de integracin o unificacin. Por eso, Washington sabotea a la UNASUR, a la CELAC, mismo al MERCOSUR, ni hablemos del ALBA-TCP, Petrocaribe, Banco del Sur o Telesur. Esta poltica arranca desde los tiempos del Congreso Anfictinico de Panam en 1826 y contina hasta hoy. (c) el tristemente clebre corolario de (Theodore) Roosevelt, de 1904, en el que Estados Unidos se arroga el derecho a intervenir en los pases del rea sus gobiernos sean incapaces de mantener el orden dentro de sus fronteras y se comporten con una justa consideracin hacia sus obligaciones con el extranjero. Y ms adelante prosigue diciendo que: siempre es posible que las acciones ofensivas hacia esta nacin (Estados Unidos) o hacia los ciudadanos de esta nacin (eufemismo por empresas norteamericanas) de algunos Estados incapaces de mantener el orden entre su gente, incapaces de asegurar la justicia hacia los extranjeros que la tratan bien, pudieran llevarnos a adoptar acciones para proteger nuestros derechos; pero tales acciones no se adoptaran con miras a una agresin territorial y seran adoptadas slo con una extrema aversin y cuando se haya hecho evidente que cualquier otro recurso ha sido agotado.

Fieles a estas premisas no tiene sentido alguno preguntarse si Trump ni Clinton seran ms convenientes para Amrica Latina. Quizs podramos especular sobre quien sera menos malo. En tal caso creo que entre estas dos malas personas, inmorales y corruptas, tal vez la menos daina podra ser Hillary, pero nada ms que eso. Ella y Trump representan, con ligeros matices, lo mismo: la dictadura "legal" del gran capital en Estados Unidos. Trump es ms impredecible y esto no necesariamente sera malo. Hasta podra despegarse ocasionalmente del complejo militar-industrial-financiero, pero su compaero de frmula un cristiano evanglico de ultraderecha- es un troglodita impresentable. Hillary es muy predecible, pero su record como Secretaria de Estado en la administracin Obama es terrible. Recurdese, entre muchas otras cosas, la carcajada con que recibi la noticia del linchamiento de Muammar El Gadaffi, gesto moralmente inmundo si los hay. Como senadora se consagr como una descarada lobbista de Wall Street, del complejo militar-industrial y del Estado de Israel. Amrica Latina no puede esperar nada bueno de ningn gobierno de Estados Unidos, como lo ha demostrado la historia a lo largo de ms de dos siglos. Puede, ocasionalmente, aparecer algn presidente que marginalmente pueda producir situaciones puntualmente favorables para nuestros pases, como ha sido el caso de James Carter y su poltica de Derechos Humanos, concebida para hostigar a la Unin Sovitica e Irn pero que, indirectamente, sirvi para debilitar las dictaduras genocidas de los aos setentas. Pero nada ms que eso. Nosotros tenemos que forjar la unidad de nuestros pueblos, como lo queran Artigas, Bolvar y San Martn en los albores de las luchas por nuestra independencia. No tenemos nada bueno que esperar de los ocupantes de la Casa Blanca cualquiera sea el color de su piel o su procedencia partidaria.

 
Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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