Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Turqua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2016

Turqua
Un sultn firme en el poder

Guido Luppino
Rebelin


El pasado viernes la capital turca, Ankara, fue el foco de un intento de golpe de Estado por parte de las Fuerzas Armadas del pas. El objetivo?, terminar con el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, quien conduce el pas desde el ao 2003.

El Premier turco, Binali Yildirim, anunci el intento de golpe de Estado por parte de las fuerzas militares acusndolo de ilegal. Mientras tanto, aviones y helicpteros sobrevolaron las dos ciudades ms importantes del pas, Ankara y Estambul, a la vez que el ejrcito haba declarado la toma del poder de la Nacin y el toque de queda en todo el territorio nacional. En base a lo sucedido, el presidente Erdogan, a travs de videollamada, convocaba al pueblo a desafiar la medida tomada e irrumpir en las calles del pas en favor de la democracia.

Pocas horas dur la empresa llevada a cabo por las Fuerzas Armadas. Prontamente la gente se mostr en las calles y con el correr de los minutos el intento de golpe de Estado se iba desvaneciendo, hasta que Erdogan aterriz nuevamente en suelo turco para reivindicar su figura al frente del gobierno nacional.

La oposicin turca, como as tambin mandatarios internacionales, inclusive Barack Obama, llamaron a respetar al gobierno democrtico presidido por Erdogan. Inclusive el partido kurdo se expres en contra del intento golpista.

Pero intentemos entender mejor el contexto en el que sucedieron estos acontecimientos.

Erdogan fue Primer Ministro en perodos consecutivos para luego lograr el cargo de Presidente de la Nacin, y es el mximo lder del Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP). Histricamente, el AKP tuvo su aparicin en la vida poltica turca en el ao 2001, dejando ver que se trataba de un partido islmico y de la denominada derecha poltica. El AKP es un espacio poltico donde se reivindica la imagen del Imperio Turco-otomano y se sita al islam, nuevamente, en el centro de la escena social de Turqua.

El sofocamiento del intento militar por la toma del poder no debe entenderse como un triunfo de la democracia. Una cosa es el rechazo al golpe de Estado pero otra es ubicar al gobierno turco como defensor de los derechos democrticos. Lejos se encuentra Erdogan de estos valores. De hecho se puede analizar a los sucesos del viernes pasado como un resultado de la falta de democracia y derechos polticos que tiene la sociedad turca hoy en da. Esto es la muestra de una fuerza autoritaria yendo contra otra potencia del mismo calibre.

Desde su consolidacin en el poder las persecuciones a las minoras kurdas son constantes, como as tambin el arresto y censura de periodistas, y los constantes despidos en el rea de la educacin como muestra de la no tolerancia a formas de pensamiento distintas a la del gobierno.

Recordemos que el gobierno turco carga con las infinitas crticas de apoyar al Estado Islmico (ISIS), ya sea financieramente (al igual que Qatar y Arabia Saudita) o permitiendo su accionar en la frontera sirio-turca con el nico objetivo de que ataquen a los kurdos all ubicados. Por otro lado, participa en la compra de petrleo del mercado negro, llevada a cabo por el Estado Islmico.

Sumado a esto, el descontento de parte de la poblacin por la poltica fuertemente religiosa que presenta el gobierno se hace sentir. Pero mientras suceden estos sucesos, hay un factor clave que le da mayor estabilidad a Erdogan: la economa. La ltima dcada ha mostrado tiempos de prosperidad econmica para Turqua, y esto es una dimensin importante para el sostenimiento de cualquier tipo de gobierno.

En junio se cumpli un ao de la ronda de elecciones parlamentarias, donde los resultados mostraron el descenso del apoyo popular al oficialismo, quien necesit otro llamado a los comicios para lograr coalicin y poder gobernar. A la vez se vio un ascenso en la popularidad de la izquierda kurda, representada por el Partido Demcrata de los Pueblos (HDP, por sus siglas en turco). En las vsperas de los comicios Erdogan mostr constantemente la peor cara de su gobierno, con distintas persecuciones a los kurdos y hasta un estallido en un mitin del HDP.

Ya en el 2013 aparecieron signos de descontento popular, como la revuelta del Gezi, surgida contra el sesgo autoritario del gobierno. A la problemtica social tambin se sumaron las leyes antiterroristas llevadas a cabo, la intencin de un cambio constitucional y, por ltimo, la constante islamizacin del pas. Ante esta impronta gubernamental es que surge el espritu de Gezi, quitndole adherentes al oficialismo.

Pero Erdogan encuentra continuamente formas de hacerse fuerte, ya sea con el ascenso econmico que presenta el pas, acusando a kurdos de atentados terroristas o adhirindose a la lucha contra el ISIS. Ahora, tras el intento fallido golpista, el gobierno turco y su imagen englobada en la figura de Erdogan, es quien sale beneficiado sobre estos hechos.

La pronta respuesta de los manifestantes, la reivindicacin de los partidos opositores y el apoyo internacional, muestran a un Erdogan fortalecido en su cargo al interior del pas como en la escena poltica internacional. Tambin, recordemos, el presidente utiliza a las fuerzas policiales como su defensa principal, y no as al ejrcito. Turqua cuenta una larga historia en intentos de golpes militares y es por esto mismo que Erdogan pretende debilitar a esta institucin. En los ltimos aos, el gobierno ha enjuiciado a distintos lderes de golpes de Estados de aos anteriores (1960, 1971, 1980, 1997).

Por estas horas las represalias por el intento golpista se estn haciendo sentir. Miles de enjuiciados y presos, entre militares, policas y funcionarios, y el pedido de extradicin para Fethullah Glen, principal acusado de promover el intento golpista.

Podemos concluir pensando que Erdogan saldr, o ya est saliendo, bien parado de la situacin vivida. Su poder se refuerza a la vez que se legitima tanto puertas adentro como afuera.

El ltimo factor, pero no menos importante, a tener en cuenta es el rol de los Estados Unidos. Sabemos que Turqua es parte de la OTAN y es un pas geogrficamente estratgico para el conflicto sirio. Tanto Washington como Mosc se encuentran inmersos en la guerra de Medio Oriente y, por esta misma razn, debemos suponer que desde la Casa Blanca no deben querer perder la amistad de Erdogan.

Habr que esperar para ver cmo el presidente turco utiliza lo sucedido para seguir implementando sus medidas tan represivas en el pas y su profundizacin de la islamizacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter