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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2016

Ni islam ni locura, el terrorismo es poltica

Bruno Guigue
Madaniya

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Segn los primeros datos de la investigacin, parece que el autor de la vil matanza de Niza se burlaba de la religin, no rezaba, no respetaba el Ramadn, coleccionaba conquistas masculinas y femeninas, llevaba una vida disoluta, era aficionado a las webs violentas y tena una lamentable tendencia a arreglar sus diferencias con una pistola automtica.

Opino que ya es hora de sacar algunas enseanzas de semejante retrato, que ordena los hechos, y analizar los daos colaterales que producen las interpretaciones de los atentados. A aos luz de las prcticas islmicas habituales, ese retrato del autor de la masacre del 14 de julio como hedonista compulsivo, colrico y sin tabs, tiene mucho inters. Lo menos que se puede decir es que cubre de ridculo a la manada de tele-expertos dispuesta a descubrir en cualquier golpe el escalofro apocalptico de la yihad global.

Para los que solo quieren ver en el terrorismo el estadio supremo del fanatismo religioso este desmentido es categrico y no admite discusin. Resulta ya difcil mantener la tesis de la responsabilidad inmemorial del islam cuando sabemos que el asesino era musulmn de la misma forma que los Borgia eran catlicos y que adems 10 de las 84 vctimas de la masacre de Niza eran de confesin musulmana.

Este examen implacable de los hechos tambin pone contra las cuerdas a esos polticos ansiosos que se arrojan sobre la presa fcil del islam al menor suceso susceptible de echar lea al fuego. Quiz con la esperanza de pasar al Frente Nacional por la derecha, con una arriesgada maniobra, no ven que se cubren de vergenza y cavan su tumba poltica. Mientras alguno reclama a gritos la prohibicin del velo islmico en Francia para luchar contra el terrorismo, no sabemos si rer o llorar ante esa intencin ridcula y el evidente intento de manipulacin.

Es obvio que el autor del crimen abominable de Niza estaba posedo por una violencia sorda. Alimentada de fracasos y frustraciones el asesino del Paseo de los Ingleses la desencaden de repente perpetrando un acto horrible, una carnicera masiva. Por qu? En el fondo nadie lo sabe con exactitud.

Se pueden glosar sin fin sus motivaciones, recurrir a los expertos ms sabios, movilizar todos los recursos de la psicologa y la sociologa, pero el objeto de estudio ha desaparecido con el acto que lo hizo nacer. El haz de sus justificaciones se volatiliz con l y elimin para siempre cualquier explicacin exhaustiva. Queramos o no el engranaje que condujo a la tragedia del 14 de julio corre el riesgo de permanecer rodeado de misterio.

Sin embargo eso no significa que no haya nada que comprender. Se ha sealado, con razn, la falta de motivacin poltica explcita del asesino. Pero no todos los terroristas dejan para la posteridad un testamento poltico destinado a justificar sus crmenes.

En este caso la ausencia de discurso puede permitir cualquier discurso. Y adems hay que admitir que la lectura apoltica de la accin criminal del 14 de julio est seriamente rebatida por una reivindicacin a posteriori.

La justificacin del acto por la organizacin terrorista transforma el propio acto a espaldas del autor, disipa la ambigedad inicial.

La reivindicacin, formulada por el Desh, sera muy oportuna, pero quin puede demostrarlo? Y si se presenta una prueba, qu se podra deducir? Aadida al modus operandi utilizado (el camin asesino), la reivindicacin del atentado por parte de la organizacin terrorista, sin excluirla totalmente, parece invalidar la hiptesis de un acto aislado, desnudo de toda significacin poltica y cometido bajo el efecto de un ataque de locura.

S, un atentado ha sido perpetrado por un individuo decidido a matar ciegamente y ese crimen ha sido reivindicado por una organizacin terrorista internacional que no deja de invitar a sus afiliados a cometer esos crmenes. Con partidarios diseminados por todas partes, en realidad el Desh no tiene ninguna necesidad de organizar previamente los atentados, ya que le basta con atribuirse la paternidad despus. La violencia de los adeptos que pasan a la accin se inscribe espontneamente en el proyecto de subversin por el terror que constituye la obsesin yihadista desde la creacin de Al-Qaida con el patrocinio estadounidense-saud.

Es por lo que el autor del crimen (individual) y su padrino (colectivo) comparten claramente la responsabilidad. Ambos en conjunto perpetran esta monstruosidad, uno porque la comete y otro porque la reivindica. El terrorismo no existe porque haya ciertos locos que lo ejecutan, pero no existiran esos locos si no hubiera una organizacin que difundiera las consignas. No dejaremos de repetirlo: el terrorismo es un asunto poltico. Y si brinda a los desequilibrados un medio de expeler su malestar es porque la organizacin existe antes que los locos y los utiliza como soldados de la yihad.

Pero por el contrario, si se interpreta el terrorismo desde el punto de vista psiquitrico se ofrece una coartada que oculta el significado. Libre de cualquier racionalidad, incluida la asesina, el yihadismo se reduce al estatuto de curiosidad antropolgica. Se convierte en una especie de agujero negro del pensamiento, una aberracin sin causa asignable, como si nada pudiera explicarla salvo el desorden mental de sus actores. Se quiere condenar a los terroristas por lo que hacen, pero al mismo tiempo se les despoja de toda responsabilidad poltica.

Al igual que la que solo ve la impronta del islam, esta interpretacin del fenmeno yihadista, al ocultar su motivacin primigenia, lo despoja de cualquier anlisis racional. Y arroja una cortina de humo sobre las razones de ese peligro letal que nuestros dirigentes, por cinismo y cobarda, hacen crecer pretendiendo combatirlo.


Bruno Guigue, en la actualidad profesor de Filosofa, es titulado en Geopoltica por la cole National dAdministration (ENA), ensayista y autor de los siguientes libros: Aux origines du conflit isralo-arabe , LEconomie solidaire , Faut-il brler Lnine?, Proche-Orient: la guerre des mots y Les raisons de lesclavage, todos publicados por LHarmattan.

Fuente: http://www.madaniya.info/2016/07/20/ni-islam-ni-folie-la-terreur-est-politique/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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