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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2005

Del terrorismo al "islamofascismo"

Adrin Mac Liman
Centro de Colaboraciones Solidarias


Haca tiempo que George W. Bush no pronunciaba el nombre de Osama Bin Laden. Haca tiempo que el inquilino de la Casa Blanca eluda cualquier alusin a la cpula de Al Qaeda, a esos enemigos invisibles y escurridizos que tantos quebraderos de cabeza provocan al mando de las tropas aliadas acantonadas en Iraq o Afganistn, a los servicios de inteligencia occidentales. Dicen las malas lenguas -en este caso concreto, se trata de los analistas polticos estadounidenses- que los asesores presidenciales tiemblan ante la posibilidad de que alguien, algn loco irresponsable, le eche en cara a Bush la ineficacia de los comandos especiales enviados hace ya ms de dos aos a Pakistn para capturar al "enemigo pblico nmero uno" de Amrica. Tambin dicen que el Presidente no debera hablar del Islam, pues sus intervenciones suelen provocar la hilaridad de los arabistas y la inevitable ira de los musulmanes. Con todo, George W. Bush rompi su silencio la semana pasada para condenar a lo s radicales islmicos o, mejor dicho, a "esta ideologa clara y coherente que pretende esclavizar a las naciones e intimidar el mundo".

En un discurso pronunciado en 6 de octubre ante los miembros de la Fundacin Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), el Presidente afirm rotundamente: "Algunos califican este mal de radicalismo islmico, yihadismo militante e incluso islamofascismo". Al parecer, el "islamofascismo" es igual de malo e incluso peor que el comunismo. Una doctrina que, siempre segn Bush, cuenta con apoyos en algunos medios de comunicacin rabes que incitan "al odio y al antisemitismo". Aparentemente, el autor del discurso del Presidente y de la famosa y grfica expresin "el Eje del Mal" olvida que tambin los rabes son. semitas. Pero poco importa; la intervencin del pasado da 6 nada tiene que ver con un curso magistral. Lo que pretenda la Casa Blanca era acusar a los regmenes autoritarios de Oriente Medio -Irn y Siria- de querer daar los intereses estadounidenses y de los pases musulmanes moderados, tratando de achacar todos los males a Occidente, Norteamric a y los judos.

Conviene recordar que el discurso de Bush se centraba en la necesidad de mantener las tropas americanas en Iraq, pese a las reticencias de la opinin pblica americana, que denuncia la falta de previsin de Washington antes, durante y despus de la ocupacin del pas asitico. Sin embargo, el "comandante en jefe" estima que la presencia militar aliada es indispensable para obstaculizar los planes de quienes pretenden establecer un imperio islmico (Califato) que se extienda desde Espaa hasta Indonesia.

Hasta aqu la retrica de Bush. Una argumentacin poco coherente, que recuerda las intervenciones pronunciadas inmediatamente despus de 11-S o, tal vez, las "ordenes divinas" recibidas por el inquilino de la Casa Blanca a la hora de invadir Afganistn o declarar la guerra al "dspota" Saddam Hussein. Para los politlogos allegados a la Administracin republicana se trata, sin embargo, de una reorientacin ideolgica de la guerra global contra el terrorismo, ya que en esta ocasin el Presidente abandona el ambiguo y peligroso binomio "terrorismo - Islam" para insinuar, vaga y torpemente, que la civilizacin musulmana tiene tambin otra faz, muy distinta y distante del universo de los yihadistas. Un descubrimiento ste que no deja de sorprendernos. En efecto, hace ya ms de una dcada que los musulmanes moderados de la cuenca Sur del Mediterrneo inventaron la expresin "radicalismo islmico". Con ello, pretendan distanciarse o, mejor dicho, establecer la separacin muy cla ra entre la cultura islmica y la violencia de los Bin Laden de turno.

Adrin Mac Liman es escritor y periodista, miembro del Grupo de Estudios Mediterrneos de la Universidad de La Sorbona (Pars).



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