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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2016

Guerra de movimientos o de posiciones?
Las guerras asimtricas que Gramsci no conoci

Ignacio Muro Benayas
Rebelin


Pasar de ser partisanos a un ejrcito regular o pasar de una guerra de movimientos a una guerra de posiciones. Son los trminos usados por Pablo Iglesias y por igo Errejn para explicar los rasgos de la batalla poltica en Espaa despus del 26J. Su significado es ms o menos compartido por todos los conocedores de Gramsci, el dirigente comunista que incorpor el uso de trminos militares para explicar su concepto de hegemona, la capacidad de imponer unas pautas polticas, culturales e ideolgicas que legitiman la construccin de un contrapoder.

Lo que hace Gramsci es aprender de las experiencias reales de las guerras que conoca, extraer consecuencias de estrategia poltica de los tipos de estrategia militar existentes en su poca. La guerra de posiciones es un concepto blico que nace en la Primera Guerra Mundial y describe batallas largas, con asentamientos y trincheras estables y fuerzas combatiendo ferozmente por cada palmo de tierra, como opuesto a la guerra de movimientos, basada en movimientos rpidos y en acciones audaces.

Los diferentes tipos de guerras se nos muestran como espejos en los que visualizar los rasgos de la lucha poltica, pues muestran la forma en que los grupos dominantes abordan la confrontacin social y el ejercicio del poder.

De su anlisis de poca, deduce Gramsci, que en las sociedades complejas resultan imposibles las revoluciones a la manera tradicional y slo excepcionalmente se producen cambios bruscos. La razn es que la correlacin de fuerzas polticas no se altera fcilmente, de modo que los cambios sociales que aspiran a ser profundos requieren un desarrollo largo, difcil, lleno de avances y retrocesos que afectan a cada uno de los espacios de poder existentes, (judiciales, orden pblico, mediticos, culturales) pero que tienen la virtud de, una vez conseguidos, ser ms decisivos y estables.

Ocurre que han transcurrido 100 aos desde la primera gran guerra que sirvi de referencia al pensamiento de Gramsci, desarrollado en los primeros aos 30, en sus cuadernos de la crcel. Qu nos ensean las guerras desarrolladas desde entonces? Hay algn rasgo que nos de pistas sobre la forma en que el poder actual aborda la solucin de los conflictos, alguna pauta de cmo se preparan las batallas importantes, las batallas definitivas? Incorporan las guerras recientes el sello de la hegemona absoluta neoliberal desarrollada en la globalizacin? En qu sentido?

La hegemona y las guerras asimtricas

Las guerras asimtricas constituyen la primera expresin de la absoluta hegemona de EEUU en la globalizacin econmica y el reconocimiento de su papel en el monopolio del uso de la fuerza internacional. Como esquema de ejercicio de poder rebasa el marco de la tradicin militar clsica, para pasar a ser una violencia ejercida simultneamente en todos los espacios.

La globalizacin empuja a las grandes potencias a huir del enfrentamiento directo y utiliza las guerras de baja intensidad en pases perifricos como oportunidad para exhibir o fijar relaciones de dominio. En ese juego, la eleccin del adversario (su debilidad, la facilidad para demonizarlo) y el momento (un error, un salto cualitativo que lo seala como peligroso) es decisiva. Aprovecharla permite dar salida a los nuevos ingenios militares y desarrollar un nuevo marco que busca minimizar las bajas propias y trasladar (socializar) los costes a los aliados.

Las guerras asimtricas se caracterizan por la abismal diferencia cuantitativa y cualitativa en los recursos militares, econmicos y polticos de los contendientes. En esencia, son la expresin de la capacidad del fuerte, EEUU, para imponer un cerco efectivo diplomtico, tecnolgico y meditico, mediante planes simultneos arropados por aliados internacionales y/o instituciones multilaterales que precisan, para su puesta en marcha, un largo tiempo de maduracin. El propsito de esademostracin de fuerza decisiva o abrumadora (doctrina Powell) es provocar la inhibicin y la desmoralizacin de los apoyos enemigos, para alcanzar una victoria contundente y ejemplarizante.

La primera guerra del Golfo, en 1990, en respuesta a la invasin de Kuwait por Sadam Hussein y, nueve aos despus, en el marco de la llamada Guerra de Kosovo, la operacin de la OTAN contra Yugoslavia (marzo de 1999), son ejemplos de guerras asimtricas o del nuevo ejercicio de la violencia internacional en un sentido amplio. Ambas consumen entre seis y nueve meses en su preparacin y legitimacin internacional (la primera, el apoyo de la ONU, la segunda, la mayora de los pases de la OTAN) y se inician con un castigo areo ejemplar, ejemplo de superioridad tecnolgica.

Guerra sin lmites y privatizacin de la guerra

La guerra es un camaleón que se va adaptando al entorno. Con la segunda guerra del Golfo se potencia la unilateralidad de las actuaciones y se asume (inspirado en Donald Ramsfeld) la expresin desmilitarización de los conflictos armados, eufemismo que justifica la participación creciente de las empresas privadas militares y de seguridad en las guerras, mientras se desdibuja la distinción entre combatientes y civiles. Significa la creacin de fuerzas transformadas que resultan de la integración de estructuras pblico-privadas que diluyen los modos de combate tpicos de las fuerzas armadas regulares: disciplina, jerarquía, cadena de mando y, sobre todo, la sujeción estricta al servicio del poder político.

 

Perfecciona los conceptos apuntados por Ullman y Wade en la estrategia de conmoción y pavor que defiende que la clave del xito se encuentra en impactar sobre la sociedad del enemigo de un modo tan contundente que la desorientación y el miedo se adueñen de su voluntad. Son pautas que determinan las de los adversarios y retroalimenta y refuerza la lgica del todo vale (la guerra irrestricta, sin lmites, de los coroneles chinos, Qiao Liang y Wang Xiangsui) que termina generalizando la permisividad en los medios: el uso del terrorismo, la violacin y la tortura como arma de guerra, la financiacin mediante el trfico de drogas, el bombardeo a las poblaciones civiles o la guerra bioqumica. La guerra contra el terror iniciada por Bush tras el atentado a las Torres Gemelas fue terrorfica para mucha gente inocente y, con ello, fuente de terrorismo. Sus consecuencias y las de la descomposicin de los Estados las sienten los ciudadanos de Iraq, Afganistn, Libia, Egipto, Siriay todo el Oriente Medio. Y est desestabilizando a Europa.

En la medida que la guerra se hace asimtrica e informal, sin reglas, recuperan actualidad las cualidades que Raymond Aron atribua a la guerra de guerrilla, cuyo balance, deca, se resume en que los guerrilleros ganan la guerra si no la pierden y los que luchan contra ellos pierden la guerra si no la ganan.

Las consecuencias civiles: el cerco poltico

La expresin civil de las guerras asimtricas, y su mejor traduccin a la lucha poltica, se produce en la derrota de Syriza y de Grecia en la bsqueda de una solucin justa al problema de la deuda. Ningn otro movimiento como el dirigido por Tsipras ha sentido lo que significa el cerco total, una conjuncin en la que se combinan simultneamente el aislamiento internacional, la demonizacin y distorsin meditica de sus argumentos, el olvido de las formas y los procedimientos, el uso torticero de las instituciones como el BCE, el Eurogrupo o el FMI y el terrorismo financiero representado en el corte de liquidez a los bancos. Se buscaba la capitulacin humillante, una exhibicin del castigo infringido en lnea con la doctrina militar de conmocin y pavor, un evidente y reconocido aviso a navegantes dirigida directamente a Podemos.

La campaa contra Podemos ha supuesto la continuacin de la guerra de Grecia aunque con ms alharaca nacional y menos internacional, una campaa de cerco que ha seguido las mismas pautas asimtricas e informales: uso del CNI, informes amaados por periodistas y policas paralelas, uso recurrente y estrambtico de la oposicin de Venezuela y fuego cruzado con una intensa concentracin de foco desde la derecha meditica y el PSOEUna campaa del tipo guerra irrestricta que tiene como finalidad provocar la inhibicin y la desmoralizacin de buena parte de los apoyos sociales.

La derrota sufrida el 26J por Podemos indica que los contrarios han sabido sacar partido en los ltimos seis meses de todos sus errores y debilidades y que se han adecuado mejor a los tiempos del conflicto poltico, mientras que el voluntarismo o la impericia de los dirigentes morados ha diluido sus puntos fuertes.

La guerra relmpago, acciones rpidas de dos o tres semanas como la utilizada por Hitler para conquistar Polonia, es uno de los trminos ms utilizados por Pablo Iglesias. La audacia, es decir, la capacidad de emprender acciones poco comunes sin temer las dificultades o los riesgos que implican, una de las cualidades ms invocadas. Como si la sociedad no reclamara, despus de dos aos continuados de combate poltico, lo contrario, es decir seriedad y prudencia, aunque acompaadas de determinacin para afrontar los retos. Lo que se defina como audacia no ha sido otra cosa que infantilismo que ha alimentado el refuerzo de los contrarios y el cordn sanitario contra los malos de Podemos.

Retornando a Gramsci

El paralelismo entre lo militar y lo poltico recupera la mejor conexin con Gramsci y su visin materialista de la historia. No basta con referencias ingeniosas a las guerras de movimientos o de posiciones, como si representaran un catlogo de opciones entre las que podamos elegir. Son el momento histrico y la correlacin de fuerzas las que definen un camino posible, porque la historia no nos concede opciones diferentes que podamos recorrer a voluntad como si fueran compatibles. Si se opta por una estrategia se penaliza la otra. Si se elige el camino errneo se fracasa.

La brutalidad e informalidad de las guerras actuales responden a un momento en el que el capitalismo pierde legitimidad y capacidad de seduccin sobre el conjunto de la sociedad. La desigualdad y la exclusin empujan a nuevas formas del ejercicio del poder, que limita su oferta de persuasin a un tercio de la poblacin mientras desarrolla mecanismos de coercin y de limitacin democrtica para el resto. La legitimacin del poder necesitan un proyecto a largo plazo que hoy el capitalismo no tiene, que se est redefiniendo en la administracin, la justicia y la educacin. Por eso, hoy, el ncleo duro, compuesto por las fuerzas econmicas y las fuerzas del orden necesitan dar la cara, salir a la intemperie. Solo los medios de comunicacin aparecen como un baluarte efectivo en esta poca convulsa. Las guerras asimtricas y las polticas de cerco son expresin de la contundencia con la que se preparan los conflictos.

No parece que la ventana histrica haya concluido. Algo de la guerra de posiciones mantiene su vigencia, pero cuesta trabajo imaginar que los prximos aos no nos traigan nuevas convulsiones financieras y nuevas crisis geopolticas. No cometer errores, mostrar solvencias, redefinir los bloques histricos, saber combatir las polticas de cerco son rasgos del nuevo tiempo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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