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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2016

Turqua
El golpe y la purga

Muhittin Karkın
Rebelin


Todos los golpes de estado y los intentos de golpe de Estado, por s y en s mismos, son guerras civiles de pequea escala; tienen ganadores y perdedores. Mientras que las consecuencias del conflicto, el destino de los perdedores, y la forma en que se reformar el rgimen dependen principalmente de la ideologa y las intenciones del ganador, lo primero tambin es contingente sobre el carcter de los medios que pusieron un fin al conflicto. Si lo nico que suprimi la insurreccin del 15 julio fueran movilizaciones lideradas por una masa democrtica, nuevos vientos democrticos revolucionarios podran estar ahora soplando en el pas. Lamentablemente, eso no es lo que sucedi; el intento de golpe se desinfla y es finalmente suprimido como resultado de conflictos e intrigas entre los rganos del estado. Las minoras islamistas radicales que tomaron las calles cuando la derrota de los partidarios del golpe se haba vuelto ms o menos evidente en la noche del intento de golpe, as como aquellos que se renen en las plazas, en los das siguientes no son ms que masas de gente que el sector soberano llam a las calles de arriba hacia abajo con el fin de asegurar el apoyo popular para sus propios planes. Por desgracia, estas masas estn lejos de ser los garantes de la democracia a pesar de todas las afirmaciones contrarias del AKP y el Presidente.

A diferencia de lo que los liberales hubieran esperado, guerras civiles o luchas del tipo y magnitud similares a la que hemos visto son rara vez seguidas por un perodo de paz. Lo que realmente sucede es que los ganadores, incluso aquellos que ganan control temporario, comienzan a buscar y llevar a cabo planes para aplastar las otras partes y, si es posible, para purgarlos fsicamente. Esto es en realidad lo que Erdogan est haciendo en este momento y lo que seguir haciendo. Sin embargo, la magnitud del terror que [Erdogan] est implementando se extiende mucho ms all de simplemente poner en la mira a los partidarios de Glen. Es imposible que las decenas de miles de personas cuyos nombres figuran en las listas que claramente se haban preparado anteriormente sean todos partidarios de Glen; de hecho, los propios nombres revelan que las listas incluyen ultranacionalistas, as como otros disidentes del AKP. O sea, la purga y el aumento de la represin se extienden como un reguero de plvora.

Sera ingenuo esperar que este reguero de plvora no queme a la clase obrera. Presenta una oportunidad cada del cielo para la burguesa agrupada en torno al AKP, la que quiere limpiar lo que queda del movimiento obrero independiente. Queda allanado el camino de caracterizar cualquier intento de sindicalizacin, cualquier huelga o resistencia, o incluso la accin de trabajadores democrticos como una extensin de terrorismo de FETO (Organizacin terrorista Glenista) o como defensa del golpe. En este sentido el bonapartismo est fortaleciendo sus argumentos polticos e ideolgicos, y sus dispositivos administrativos y se deja en claro que si esto ltimo sigue siendo insuficiente, poderes a favor de [la ley de] Sharia podran movilizarse. Por ejemplo, el gobierno, por temor a la posibilidad de que la insuficiencia de sus fuerzas de polica, ya haba expresado su intencin de aliviar los requisitos de control de armas que permiten a civiles a portar armas con licencia.

Sin embargo, otro terreno en que la ola de purgas servir se refiere a la distribucin del botn de la "victoria". Quin va a llenar las decenas de miles de puestos que les quitan a los militares, la burocracia, grupos ocupacionales, empresas, etc.? A quin se le dejar ganar las subastas; qu empresas podran cambiar de manos y a quin sern dadas? Es importante recordar que mientras que los partidarios de Glen constituyen un solo movimiento, ocupan un espacio considerable en la administracin y la economa y son muy leales a su lder, Erdogan est rodeado por una confederacin de movimientos en una escala ms pequea. Como est ejemplificado con los grupos de Gl, Arın y Davutoğlu, la personalidad del presidente ha demostrado ser insuficiente para unificar estos movimientos de menor magnitud. En este estado de cosas, una purga administrativa podra servir como una solucin temporal; sin embargo, los conflictos y rupturas que podran surgir durante la distribucin del botn y las posiciones vacantes entre los que lo rodean a Erdogan, podra llevar a un debilitamiento e incluso a la disolucin de la confederacin. No es necesario decirlo, Erdogan tratara de hacerse cargo de estos posibles conflictos y rupturas futuras mediante la realizacin de una nueva purga contra el terrorismo. No olvidemos que la llamada burguesa "secular y liberal" podra, en cualquier momento, caer tambin bajo esta etiqueta de terrorista.

Ya se ha hecho evidente que esta ola de purgas y represin llevada a cabo bajo la conduccin de Erdogan no puede ser detenida por un posible "frente por la democracia" entre sectores que van desde los nacionalistas a los socialdemcratas, la izquierda liberal, dirigentes sindicales y socialistas reformistas. De hecho, este "frente" no estuvo a la altura de sus principios. Cuando los tanques aparecieron en las calles, estos sectores optaron por permanecer en casa y ver las actualizaciones en la televisin en lugar de salir a la calle para defender la democracia y la soberana del Parlamento. Lo que es ms, tenan un deseo mortal de que el golpe derrocara a Erdogan, aunque estaban intelectualmente y discursivamente contra el golpe. Hubo algunos que incluso trataron de legitimar su actitud llamndola la "lnea de conducta responsable". Dejaron las calles libres a los partidarios Erdogan y el frenes islamista. Si un frente compuesto de varios sectores con diferentes posiciones de clase e intereses no pudo ser movilizado en contra de un intento de golpe, cmo podemos esperar que resista contra un gobierno "legtimo" que puede establecer fcilmente todos los mecanismos de estado en movimiento? Y con qu medios "democrticos"?

El proceso en curso es claramente un conflicto de clases. Algunos sectores de la burguesa apoyan el "terror constitucional" con la esperanza de compartir una parte del botn. Aquellos que se han integrado en la economa mundial, mientras se sienten avergonzados por el estado de la democracia frente a la UE y los EE.UU., no obstante se encogen de miedo y tratan de gestionar sus empresas en las condiciones actuales. Los sectores de la pequea burguesa, que se pusieron en un frenes de rabia debido a los efectos de la crisis y que ahora tienen una oportunidad real de obtener posiciones y hacerse ricos, estn listos para purgar cualquier trabajador por debajo de ellos, cualquier progresista laico, cualquier socialista o revolucionario, y cualquier organizacin revolucionaria y democrtica incluyendo los sindicatos. Estos sectores tienen un lder y todo lo que necesitan es una seal de l. Algunos ni siquiera esperar esa seal y ya han estado tratando de establecer su propio orden en los barrios y ciudades.

Lo que falta ahora es la direccin de la clase obrera. Los trabajadores no necesitan frentes democrticos de carcter indefinido. En cambio, necesitan una direccin slida, decidida y valiente, que pueda movilizar a las masas, que declare que una revolucin poltica y un resultante gobierno de los trabajadores son las nicas condiciones para el establecimiento de la democracia en Turqua, al mismo tiempo que lucha por esta misma causa, y es consciente del hecho de que slo puede construirse dentro y desde las movilizaciones de masas. Los socialistas deben trabajar sin cesar hacia este objetivo en vez de buscar a quien culpar por la situacin negativa actual. Si no es ahora, cuando?

 

Muhittin Karkın, militante de Lucha internacionalista.
Fuente original: http://luchainternacionalista.org/spip.php?article2840


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