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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2016

Derecho al suelo urbano, lo que el viento no se lleva

Fabiana Frayssinet
IPS


Ahora que el viento no se lleva ms el techo y la vivienda es suya, la argentina Cristina Lpez se siente a resguardo en el asentamiento informal donde vive. Pero para pisar firme el suelo que ocupa, ella y sus vecinos tendrn que conquistar muchos otros derechos.

No se queja porque antes de mudarse hace cuatro aos con su hijo adolescente al nuevo barrio de Hornos, en el municipio de Moreno, en el oeste del Gran Buenos Aires, su situacin era mucho peor.

Viva de alquiler hasta que el municipio le aport un terreno, donde se construy una precaria casita. Como la constru yo sola no tena estabilidad y una de las tormentas me llev el techo, cont Lpez a IPS, lo que la oblig a vivir acogida con su hijo en casas de amigos o vecinos.

La nueva casa fue edificada con ayuda de Techo, una organizacin no gubernamental que promueve la vivienda digna en los asentamientos informales de las urbes de Amrica Latina y el Caribe, mediante la accin conjunta de pobladores y voluntarios.

En Los Hornos, con 200 familias, y en el vecino barrio de Los Cedros, que acoge a 1.200 familias, Techo construy 225 pequeas viviendas unifamiliares, llamadas casillas. Son sencillas y de bajo costo, erigidas en apenas dos das y destinadas a resolver emergencias habitacionales.

Pero para Lpez, de 59 aos y quien realiza diferentes trabajos para sostenerse a ella y su hijo de 15 aos, supuso la diferencia entre la indigencia y la dignidad.

Fue el cambio total. No hay nada que se compara con esto. Una se da cuenta que a partir de una casa, una empieza a cambiar su forma de vida, porque una sabe que eso es propio y que aunque todava no tenga los papeles del terreno, el techo es mo. Este techo no me lo saca nadie, describi.

Los papeles son el ttulo de propiedad que debe entregarle la municipalidad que les cedi los terrenos, y no tenerlos la intranquiliza.

Siempre hay un vivo (listo) para reclamar que el terreno es suyo. Hasta que el municipio no diga esto es de ustedes, no podremos tener seguridad, explic.

Para dejar de ser una ciudadana de segunda, dice, tambin le falta contar con servicios como agua corriente, cloacas o electricidad con medidor (contador), para que no se corte a cada rato.

Adems, Los Hornos est a 42 kilmetros de la capital y a ms de 20 del centro de la cabecera municipal, y todo queda lejos. No tenemos una escuela cercana, un centro de salud cercano, no entran ambulancias, no tenemos calles, nos falta todo, resumi.

Suelo y desigualdad

Los derechos vulnerados se reconocen en muchas cosas y el asentamiento es la mayor expresin de desigualdad y derechos vulnerados, seal a IPS el director de Regiones de Techo Argentina, Francisco Susmel.

El no tener seguridad de tenencia no les permite tampoco garantizar que no va a haber un desalojo, que pueden mejorar su vivienda y su entorno, e igualmente coarta su derecho a acceder a algunos servicios, ejemplific.

Un relevamiento realizado en el 2013 por Techo en 1.834 asentamientos de las mayores ciudades de Argentina, donde viven 432.800 familias, mostr entre otras muchas vulnerabilidades, aquellas conectadas con el suelo, en una situacin que se repite en los asentamientos pobres y hacinados de las urbes latinoamericanas.

El informe revel que 64 por ciento de los suelos de esos conglomerados urbanos se inunda, mientras 41 por ciento se sita a menos de 10 metros de un ro o un canal y 25 por ciento de un vertedero de basura.

El suelo condiciona la desigualdad porque hoy est apropiado por un grupo selecto de personas y no est a disposicin del resto de la poblacin, contextualiz a IPS el socilogo Juan Pablo Duhalde, director del Centro de Investigacin Social de Techo Internacional.

Segn Paola Bagnera, autora del libro El derecho a la ciudad en la produccin del suelo urbano, publicado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), el suelo urbano se constituye en uno de los elementos que condicionan la desigualdad en el ejercicio del derecho a la ciudad.

Cuando hablamos de suelo urbano, nos referimos a la tierra, al territorio, a ese soporte bsico que conforma la ciudadque es el soporte donde se trazan las calles, las manzanas, que requiere la presencia de redes (de agua, electricidad, cloacas y otros), puntualiz a IPS esta arquitecta y especialista en hbitat, urbanismo y pobreza urbana de la argentina Universidad Nacional del Litoral.

En un esquema de mercado, el valor que el suelo adquiere, tiene directa relacin con la localizacin (cercana o lejana), la provisin (o ausencia) de servicios y equipamientos y las caractersticas ambientales (que derivan en diversas condiciones de exposicin al riesgo), agreg.

Por ejemplo, en los aos 90 la construccin en Argentina de emprendimientos inmobiliarios como barrios cerrados en reas suburbanas, encareci terrenos hasta entonces de poco valor, que ocupaban los sectores populares.

Este hecho, se convierte en uno de los elementos determinantes de la configuracin del hbitat de los sectores populares en las grandes ciudades: desplazarse hacia zonas cada vez ms perifricas o acrecentar densidades en espacios ya configurados como asentamientos o villas en las propias centralidades urbanas, seal Bagnera.

Como consecuencia, la experta cit ejemplos como la construccin en altura en los asentamientos pobres y hacinados denominados villas miseria en Argentina- en capitales como Buenos Aires, y el encarecimiento desmedido del precio de venta y alquiler de esos inmuebles.

Pensando en Amrica Latina, en la realidad de los asentamientos, cuando el mercado toma decisiones sobre la distribucin del suelo es cuando estamos haciendo referencia a que nos estamos gobernando de una forma poco eficiente y poco proyectada en el tiempo, complement e Duhalde.

Para este experto, el derecho al acceso al suelo urbano debe ser uno de los temas centrales de discusin en la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible (Hbitat III), que se celebrar en la capital de Ecuador en octubre y de la que debe salir una Nueva Agenda Urbana mundial.

El mercado del suelo es un mercado imperfecto que hoy reproduce las desigualdades en el acceso al suelo, porque est en manos de un grupo minoritario, orientado a generar rentabilidad, no para el colectivo, explic el especialista.

Para Duhalde, se necesita de una serie de instituciones del Estado, del sector social, de la academia, distintos grupos de inters, que sean parte de esa distribucin equitativa de los recursos, que en este caso es el suelo, que recordemos que tienen una funcin social. No es una mercanca.

Bagnera propone la valorizacin del suelo urbano a partir de la incorporacin de infraestructuras y equipamientos de la tierra.

Esto es, a partir de la generacin de procesos de organizacin colectiva a travs de cooperativas de vivienda, grupos u organizaciones sociales que emprenden sus propios procesos de urbanizacin y dotacin de infraestructuras a macizos que adquieren en forma colectiva, explicit.

Y fundamentalmente con la participacin del Estado, promoviendo polticas inclusivas de acceso a los servicios, contribuyendo a la generacin de convenios urbansticos de articulacin pblico-privada, argument.

Esas polticas, tienden a reducir los costos de las infraestructuras, aportando tierras de dominio fiscal, o a partir de la produccin de suelo urbano ejecutado como una accin directa de responsabilidad estatal, concluy.


Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/07/derecho-al-suelo-urbano-lo-que-el-viento-no-se-lleva/


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