Portada :: Europa :: Fortaleza Europa. La UE contra los inmigrantes
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2016

Breve historia de la Fortaleza Europa

Hassan Ould Moctar
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


A los tres das de iniciado 2016, la crisis europea de fronteras se cobraba su primera vctima: un beb de dos aos apareci ahogado en la costa de la isla griega de Agathonisi. En comparacin con el estallido de protestas que provocaron las fotos del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi en una playa turca en agosto del ao anterior, la reaccin ante el hecho de que las polticas europeas de fronteras haban asesinado a otro beb inocente fue, como mucho, tibia. Si bien pudo ocurrir que la falta de una imagen trgica atestiguando el hecho sirviera para aislar a muchos de la reaccin visceral que esas duras realidades visuales estimulan a menudo, es tambin cierto que en el interm se haba producido un gran cambio por toda Europa. Aunque haba y todava hay- un torrente de iniciativas independientes de la sociedad civil en apoyo de los refugiados por todo el continente, la visin xenfoba de la extrema derecha sobre la crisis de los refugiados ha demostrado en ltima instancia tener mucha ms influencia sobre la poltica y arenas electorales. Quiz este ascendiente pueda apreciarse mejor en la forma en que la poltica inicial alemana de puertas abiertas como modelo de respuesta dio finalmente paso a un cnico acuerdo entre la Unin Europea (UE) y Turqua. Este acuerdo cambi el deber de defender el Convenio para los Refugiados de 1951 por el inslito candidato del rgimen desptico autoritario del presidente Erdogan. Se puede encontrar otro ejemplo en la decisin del referndum britnico de abandonar la UE, como resultado de una campaa orquestada por la derecha cuyos elementos ms destacados trataron de mezclar y confundir las generalizadas quejas sociales y la desilusin poltica popular con las diversas cuestiones de la migracin a la UE y la afluencia de refugiados a Europa.

Sin embargo, mientras tanto, la crisis europea de fronteras no se ha atenuado en absoluto y la cifra de quienes han perdido la vida en el mar este ao se eleva ya a 2.868, lo que implica que el total de personas ahogadas en el Mediterrneo desde 2014 supera las 10.000. La escala y urgencia sin precedentes de esta fabricada catstrofe humana contrastan agudamente con la inercia que caracteriza la respuesta colectiva europea. Esta situacin revela que cualquier proclama que pueda an existir sobre los ideales fundacionales universales del proyecto europeo no es nada ms que una fachada morbosamente irnica. Que el favorecido enfoque de las restricciones y disuasin representa una perversin de esos ideales fundacionales es que a menudo se pone de relieve, al igual que el hecho de que este enfoque es manifiestamente contraproducente. Sin embargo, sigue siendo la nica opcin que ha sido objeto hasta ahora de una consideracin poltica seria. Si bien la falta de consenso entre los Estados miembros de la UE es la explicacin superficial de esta situacin podra la actual coyuntura esttica tener tambin races histricas y estructurales ms profundas?

Lo que expongo a continuacin no trata de ser un anlisis exhaustivo de cualquiera de los perodos abordados, sino ms bien una amplia descripcin analtica de cmo ha ido evolucionando en el tiempo la relacin entre el continente europeo y la movilidad humana, a fin de trazar las continuidades y divergencias entre el pasado y el presente migratorio de Europa.

Empresa colonial, conflicto nacionalista y movilidad humana

Puede que sea de utilidad empezar descentralizando los hechos, recordando que durante la inmensa mayora de su historia, Europa ha sido un continente de emigracin ms que de inmigracin. Gran parte de esta movilidad exterior se produjo durante el perodo colonial desde los centros de los diferentes imperios europeos hacia sus respectivas colonias. Todas las fases del colonialismo europeo entraaron niveles importantes de movilidad humana, pudiendo distinguir entre movimientos voluntarios y movimientos forzosos, que a menudo coincidan con la divisin entre ciudadanos y sujetos coloniales. La servidumbre por contrato de endeudamiento de los inmigrantes blancos pobres europeos en las Amricas y colonias caribeas representa un determinado matiz al respecto. Sin embargo, no puede considerarse en paralelo a la coaccin absoluta implicada en la movilidad forzosa de los africanos negros esclavizados y de las poblaciones indgenas desplazadas violentamente. La modalidad de migracin europea, numricamente ms importante y socialmente relevante durante este perodo, fue la de los asentamientos coloniales. Esto conllev asentamientos de poblacin a gran escala, normalmente para asegurarse el acceso a la tierra, como ocurri en los casos de la Sudfrica holandesa, la Argelia francesa y la Rodesia britnica. No obstante, tambin se produjeron emigraciones de menor escala desde las metrpolis coloniales para situar personal colonial, organizado en capas administrativas y militares poco numerosas, frente a las poblaciones migrantes a gran escala de los asentamientos coloniales.

Como parte de un programa de dominacin militar y poltica, explotacin econmica y sometimiento cultural ms amplio, el Imperio britnico foment y facilit activamente los asentamientos coloniales en sus territorios de ultramar, un proyecto que comprenda las dos formas anteriormente mencionadas de migracin colonial. De esa forma, entre 1815 y 1914, alrededor de nueve millones de personas emigraron desde el Reino Unido al Imperio en ultramar. Lo mismo sucedi en gran medida con el Norte de frica italiano y francs, donde a principios del siglo XX el 10% de la poblacin era europea; una cifra que se elevaba a casi el 50% en las ricas ciudades costeras de Casablanca, Orn, Argel, Tnez y Trpoli. Como haban llegado tambin dentro de un contexto de asentamientos coloniales, estos migrantes europeos detentaban un gran control de las finanzas, la industria, el comercio exterior y la tierra, lo que les colocaba en una posicin de dominio cultural y socioeconmico que tendran implicaciones duraderas para la regin (1). Sera un eufemismo decir que estas migraciones coloniales alteraron a las sociedades receptoras de manera mucho ms arraigada e irrevocable que cualquier nivel de migracin hacia el continente europeo que hayamos presenciado hasta ahora. Y podemos asumir con seguridad que esta asimetra no va a alterarse en ningn momento de un futuro previsible a pesar de los hiperblicos debates sobre las supuestas amenazas a los valores occidentales.

La migracin colonial se desarroll tambin desde las colonias a la metrpoli durante este perodo, aunque a una escala mucho menor. En un esfuerzo por reconciliar el proyecto colonial francs con los valores republicanos, a los migrantes argelinos se les ofreci la posibilidad de alcanzar la ciudadana francesa. Sin embargo, en el caso de los musulmanes, se otorgaba a condicin de renunciar primero al Islam. La Compaa Britnica de las Indias Orientales introdujo en sus filas a trabajadores del sur de Asia, facilitando a menudo su asentamiento en Gran Bretaa con tal objeto. En ambos casos, las condiciones laborales y la posicin de clase de estos sujetos migrantes coloniales eran exactamente las inversas de sus homlogos de los asentamientos coloniales europeos, otra asimetra que sobrevivira al proceso de descolonizacin.

La tendencia neta anterior a la segunda mitad del siglo XX fue, de forma decisiva, la de la migracin europea hacia el exterior. Esto se debi al hecho de que los trabajadores migraron en grandes cifras desde naciones perifricas como Polonia, Espaa e Italia a Francia, Alemania y Suiza durante la revolucin industrial. En el curso del siglo XIX y principios del XX, la gente abandon tambin Europa en direccin a Amrica en cifras cada vez mayores. Slo durante la hambruna irlandesa, alrededor de 1,5 millones de personas salieron del pas en direccin a Amrica entre 1845 y 1855. En total, alrededor de 48 millones de europeos emigraron de su patria natal entre 1846 y 1924, una cifra que supuso el 12% de la poblacin del continente en 1900 (2). Esta sostenida movilidad hacia el exterior produjo una situacin por la que, cuando estall la I Guerra Mundial, alrededor del 38% de la poblacin mundial era de ascendencia europea.

El expansionismo imperial y el chauvinismo nacional que apuntalaron los comportamientos coloniales mencionados acabaran finalmente desembocando en un prolongado perodo de conflicto interno en el corazn del continente europeo. Este desarrollo tendra implicaciones duraderas para las fronteras y pautas de movilidad europeas. Aunque al final de la I Guerra Mundial la solucin fue en gran parte la de redefinir las fronteras en consonancia con las nuevas realidades demogrficas, las posturas de los aproximadamente 60 millones de europeos desplazados por la II Guerra Mundial se definieron a favor de la repatriacin y el reasentamiento (3). Fue una tarea a una escala sin precedentes que llevara en ltima instancia a crear un marco institucional y legal de alcance internacional relacionado con la atencin y refugio a las personas desplazadas, as como a su repatriacin y reasentamiento. La Convencin de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados ensamblara lo que eran an elementos jurdicos dispares del derecho a solicitar asilo y las obligaciones de los Estados otorgadores de asilo. Proporcionara tambin un mandato al recin creado Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas. Justo seis aos despus del final del conflicto, todos, salvo un puado de desplazados europeos, haban sido repatriados o reubicados. Este logro hace an ms injustificable la incapacidad contempornea de este bloque de Estados, cuyos niveles de opulencia y cohesin poltica son mayores ahora que los que tenan tras la guerra.

La inmigracin en la posguerra y la ley de hierro de la necesidad econmica

El cambio gradual de Europa de ser un continente de emigracin a uno de inmigracin se produjo durante el perodo posterior a la guerra, que se caracteriz en trminos econmicos por la escasez drstica de mano de obra en una serie de industrias clave. Esta demanda se satisfizo mediante el reclutamiento estratgico de mano de obra de las naciones de la periferia europea y del Tercer Mundo hacia los Estados de la Europa Occidental de la posguerra, bien en forma de migracin poscolonial o mediante los denominados programas de trabajadores huspedes. As, en el curso de las dcadas de 1940, 1950 y 1960, la gente iba a Europa a trabajar en una amplia gama de trabajos de manufactura no cualificados. En 1972 hubo once millones de inmigrantes en el continente, el 90% de los cuales resida en Gran Bretaa, Francia, Alemania Occidental y Suiza (4). En los ltimos dos pases, los residentes extranjeros procedan sobre todo de Yugoslavia, Grecia, Turqua y Espaa. Los imperios en retroceso de Francia y Gran Bretaa tambin tenan altos niveles de inmigracin desde los Estados del sur de Europa, as como de sus antiguas colonias. En el caso de Francia, los Estados recin independizados de Argelia, Marruecos y Tnez eran las principales excolonias de origen, mientras que Irlanda, las islas caribeas britnicas, India y Pakistn eran las de Gran Bretaa.

Aunque haba ya una amplia gama de nacionalidades no europeas representadas en el continente, haba bastante menos variedad en las condiciones de trabajo y vivienda. Debido a la naturaleza de su funcin laboral y a sus connotaciones de clase, los migrantes se hallaban muy concentrados, tanto en trminos industriales como geogrficos. Se alojaban en las periferias de los grandes centros urbanos, como el Gran Londres en Gran Bretaa, las regiones de Lyon y Pars en Francia y Baden-Wrttemberg en Alemania. Las deficientes condiciones y el hacinamiento eran omnipresentes en los barrios pobres britnicos y en las casas de huspedes, hoteles y apartamentos de las banlieus francesas, as como en los campos de alojamiento, propiedad de los empleadores, compuestos por refugios y albergues de Alemania Occidental y Suiza. Estos arreglos de alojamiento y condiciones laborales generaran legados de desigualdad econmica y privaciones. Adems, ahora se perciben de forma ms aguda una serie de amplias implicaciones sociales al haber ofrecido la ideologa radical islamista, ante la alienacin social y resentimiento de la gente, una moneda fuerte a una pequea minora.

La crisis del petrleo de 1973 que provoc la recesin econmica instigara un cambio en el enfoque de la gestin de la migracin en Europa. De forma gradual, las naciones que haban fomentado programas de reclutamiento pusieron punto final a la migracin de mano de obra hacia sus territorios. No obstante, la inmigracin hacia Europa persisti a una escala menor a travs de las polticas de reunificacin familiar (introducidas inicialmente en un contexto de reclutamiento competitivo entre los Estados receptores europeos), as como mediante la expansin del grupo de pases de destino para incluir el sur de Europa y Escandinavia. Sin embargo, la migracin no se perciba ya de forma utilitaria como antes se haba hecho. La combinacin del contexto de crisis econmica y supurantes problemas sociales dentro de los guetos de migrantes socialmente abandonados, produjo un consenso en gran parte de Europa Occidental en torno a que la inmigracin constitua un problema que debera limitarse y restringirse cuanto fuera posible. Los pujantes partidos de extrema derecha han sido extremadamente eficaces a la hora de utilizar esta percepcin, capitalizando su presencia en determinados contextos mientras la fabricaban y difundan activamente en otros. Poco despus de convertir la inmigracin en un tema fundamental de su campaa, el Frente Nacional francs (FN) tuvo su primer gran avance electoral en 1983. El Partido Nacional Britnico (BNP, por sus siglas en ingls) se fund el ao anterior y desarroll un programa racista que giraba en gran medida alrededor de la oposicin a la inmigracin. En los aos siguientes, los partidos polticos dominantes fracasaron a la hora de desarrollar una contranarrativa coherente frente a la de extrema derecha en relacin a la inmigracin. Esto produjo una situacin en la que en muchos contextos europeos los partidos establecidos adoptaron y absorbieron sus supuestos, en un intento de conservar terreno electoral, un fenmeno que ha venido repitindose en diversas ocasiones en dcadas posteriores.

La introduccin de restricciones a la inmigracin y lmites a la reunificacin familiar en la dcada de 1980, tuvo tambin el efecto de producir una nueva forma de migracin ilegal o irregular hacia Europa occidental, un hecho que ha contribuido y alimentado la creciente tendencia de sentimientos antiinmigratorios en el continente. Es preciso subrayar dos factores que sirvieron para sostener esta nueva forma de migracin. El primero surge de la observacin obvia de que restringir las vas legales de los potenciales migrantes no sirve para reducir los impulsos humanos fundamentales que llevan a la migracin. Estos deseos son especialmente agudos cuando uno ya tiene familia y redes sociales en el pas de destino. En otras palabras, se haba creado una dinmica que no poda desbaratarse fcilmente en funcin de los antojos polticos y econmicos de las sociedades receptoras. El segundo factor tiene que ver con los cambios estructurales que se produjeron en Europa Occidental en el curso de las dcadas de 1970 y 1980, en particular un nuevo ambiente econmico que favoreca la desregulacin y la flexibilidad de los mercados laborales. Esas polticas crearon una demanda sistmica de mano de obra barata a explotar, que los inmigrantes ilegales proveen en abundancia. Por eso, aunque haba sin duda un fuerte compromiso retrico a nivel de gobiernos de oponerse y limitar la inmigracin complementado por un aumento del sentimiento nacionalista entre el pblico en general-, en la prctica se suaviz mediante una demanda empresarial sostenida de mano de obra barata y desechable en una serie de sectores econmicos en expansin, como el trabajo domstico y la agricultura (5).

As pues, en esencia, los imperativos econmicos se correspondan an con el enfoque que favoreca que se gestionara debidamente la migracin. Pero el contexto haba cambiado del reclutamiento organizado para satisfacer las necesidades del capitalismo industrial de la posguerra a una migracin irregular, que encaja a la perfeccin con una cultura neoliberal ms amplia de flexibilidad del mercado laboral y desregulacin.

Construyendo la Fortaleza Europa

Otro proceso paralelo, que tendra igualmente importantes ramificaciones para la migracin en Europa, iba cogiendo ritmo en esta poca, a saber, el de la integracin europea. La concepcin categricamente negativa de la inmigracin que hacia finales de la dcada de 1980 iba ganando terreno en varios contextos nacionales europeos servira de fundamento insidioso sobre el que se construira el enfoque colectivo europeo sobre la poltica migratoria. El elaborado aparato preventivo que surgi como consecuencia en la Unin Europea llevara finalmente a muchos acadmicos, ONGs y activistas a adoptar la etiqueta crtica de Fortaleza Europa. Esta etiqueta caracterizara el enfoque de la UE ante la gestin de la migracin. La historia de cmo y por qu esta etiqueta lleg a ser una descripcin apropiada de la poltica migratoria de la UE ilumina un contexto ms amplio de la crisis fronteriza europea contempornea. Sin embargo, para poder componer un relato eficaz es preciso examinar primero cmo el principio de la libertad de movimientos ha evolucionado dentro del proceso de integracin europea.
Tambin en sus comienzos una iniciativa fundamentalmente econmica, el objetivo de la integracin europea en las mentes de sus arquitectos fue siempre el establecimiento de una zona en la que capital, bienes, servicios y mano de obra pudieran circular libremente. A este ltimo elemento se le dio primero expresin legislativa en 1985 en forma de Acuerdo de Schengen, que compromete a sus firmantes a trabajar por la abolicin gradual de controles en sus fronteras comunes. Tambin se introdujo un sistema de visados en todo el territorio Schengen, que complementaba los sistemas nacionales de visados preexistentes. Aunque al principio se trat de una iniciativa intergubernamental, el Acuerdo Schengen y la Convencin de 1990 que fijaban un marco para su aplicacin se incorporaron a la Unin Europea con la firma del Tratado de Amsterdam en 1997. As se estableci e integr una zona de libre movimiento para los ciudadanos europeos en el cuerpo de la legislacin europea.

Una consecuencia importante de este desmantelamiento de las fronteras internas europeas fue la creacin de una nueva y nica frontera externa de la UE, que se extiende desde las costas mediterrneas occidentales de la Pennsula Ibrica hacia arriba, hasta llegar a los Estados blticos y Finlandia. Las disposiciones del sistema Schengen dictaban que la eliminacin de las barreras internas a la libertad de movimiento iran acompaadas de un reforzamiento de los controles en esa nueva y compartida frontera externa. En la prctica, esto significaba que habra que restringir eficazmente esa libertad de movimiento ms all de la UE como condicin de mejora para los ciudadanos de la UE. As se cre un incentivo entre los responsables polticos de la UE para compartir y aumentar los recursos dedicados a la tarea de hacer frente a la migracin irregular, una tarea a la que se dio alta prioridad debido a la percepcin negativa de la inmigracin preponderante en la mayora de los Estados Miembros. Su elite intelectual acostumbra a menudo a teorizar la UE como un bastin contra lo que se considera insignificantes nacionalismos retrgrados. Sin embargo, en realidad, la estructura de la UE, y en particular la del pilar de Justicia y Asuntos Internos establecido tras el Tratado de Maastricht en 1992, proporcion un canal a travs del cual las preocupaciones nacionales, intensificadas ya, alrededor de la inmigracin se filtraran hacia arriba conformando la poltica a nivel europeo (6).

Desde el comienzo del sistema Schengen y a partir de entonces, la restriccin y la disuasin han sido los sectores fundamentales en los se ha ido armonizando la poltica migratoria y compartiendo sus recursos a nivel de la UE. Por otra parte, reas tales como la reunificacin familiar, la poltica de asilo y el acceso al mercado laboral han permanecido en gran medida nacionalmente dispares. En funcin de ello, una serie de instrumentos legales, tecnologas de vigilancia y recursos militares se han ido desarrollando para aislar el corazn de Europa e impedir la migracin no deseada hacia la UE. Quiz lo ms simblicamente representativo de este enfoque ante la migracin sea la Agencia Europea de Fronteras, Frontex. Encargada de la gestin integrada de las fronteras externas de los Estados Miembros de la Unin Europea, Frontex se encarga de una variedad de actividades a fin de cumplir tal mandato. Entre estas actividades se incluyen las operaciones areas y navales dedicadas a interceptar las embarcaciones de migrantes con destino a Europa, haciendo evaluaciones de amenaza y riesgo en base a inteligencia clasificada que controla las tendencias de movilidad ms all de la frontera externa de la UE, y proporcionando apoyo tcnico y logstico a los Estados Miembros de la UE y pases ms all de la frontera externa de la UE (7). Este enfoque restrictivo informa tambin o deforma- la poltica de asilo, como se pone de manifiesto en la Convencin de Dubln, que estipula que una persona debe solicitar asilo en el primer pas de la UE al que llegue. El sistema de Dubln ha sido esencial a la hora de crear las condiciones para que el impacto de la crisis de fronteras europea adopte la desequilibrada forma que tiene, por la que Estados perifricos de la UE, como Grecia e Italia, tienen que soportar una carga enorme en la gestin y procesamiento de las solicitudes de asilo en virtud de su situacin geogrfica.

Externalizando la tarea y precipitando el problema

A medida que en el curso de la dcada de 1990, el tema de la migracin empez a aparecer en la agenda de las relaciones exteriores de la UE, fue ante todo ese punto de vista negativo de la seguridad el que se articul e import en el lxico de los interlocutores en las negociaciones. En los documentos y marcos polticos de la UE que gobiernan las relaciones con sus vecinos como el Proceso de Barcelona, la Poltica de Vecindad Europea y la Unin para el Mediterrneo-, uno encuentra regularmente referencias a la inmigracin ilegal en la misma categora que el crimen organizado y el terrorismo:

Las amenazas a la seguridad mutua, ya sea desde la dimensin transfronteriza del medio ambiente y riesgos nucleares, enfermedades de trasmisin, inmigracin ilegal, trfico de personas, crimen organizado o redes terroristas, requerirn de enfoques conjuntos para poder abordarlas de forma integral (8).

Esta discreta estratagema de colocar la inmigracin ilegal como una amenaza de facto de preocupacin mutua sirve para racionalizar la estrategia de utilizar la cooperacin en el rea del control de la migracin como moneda de cambio en las negociaciones con los pases fronterizos con la UE. Tal cooperacin podra suponer, por ejemplo, la profundizacin de la coordinacin entre los cuerpos policiales y militares a cada lado de la frontera externa de la UE. O puede adoptar la forma de acuerdos de readmisin que obliguen al pas firmante a aceptar a cualquier nacional del tercer pas que est en trnsito en su territorio para entrar en la UE, incluso aunque no sea un nacional del Estado signatario. La cooperacin en acuerdos de este tipo puede dar como resultado trminos comerciales ms favorables o una ayuda al desarrollo ms generosa. Esto ha servido como modelo de una lgica que ha empujado a nuevos y dudosos extremos morales y legales en el caso del reciente acuerdo entre la UE y Turqua, y a la posibilidad de que se imite en el caso de Estados africanos cuyos historiales en derechos humanos son bastante deficientes en el mejor de los casos. As pues, en efecto, en los ltimos veinte aos, la libertad de movimiento para quienes residen ms all de la frontera exterior de la UE ha disminuido en correlacin con la mejora de la libertad de movimiento de los ciudadanos de la UE, una consecuencia lamentable pero inevitable de la lgica del sistema Schengen (9).

Aunque esta observacin pone un foco rotundamente negativo sobre el papel de la UE en el mantenimiento de las disparidades globales en la movilidad humana, debera perdonrsele a uno por asumir que las polticas migratorias de restriccin y disuasin puedan justificarse en sus propios y cnicos trminos, es decir, para impedir que gente no deseada entre en la UE. Sin embargo, esta suposicin no se basa sencillamente en la experiencia. Cuando el sistema de visados Schengen fue introducido por Espaa e Italia en 1991, el efecto que tuvo fue el de convertir lo que eran migrantes estacionales del norte de frica en inmigrantes ilegales. Del mismo modo que la limitacin de las vas legales a la migracin en diversos Estados-nacin del norte de Europa en 1980 producira las condiciones para que la inmigracin ilegal ocupara su lugar, el establecimiento de prioridades al nivel de la UE del control restrictivo de la frontera exterior gener el mismo resultado. Al cerrrseles las vas legales, algunos migrantes de Marruecos y Argel acudieron a medios informales para poder continuar ganndose el sustento en el sur de Europa de la misma forma en que lo hacan antes de Schengen. Sin embargo, como la UE increment los recursos financieros destinados a tecnologas de vigilancia y disuasin en respuesta a esta nueva amenaza, las rutas disponibles para los migrantes y los traficantes que les trasladaban a Europa iran hacindose cada vez ms largas y ms peligrosas.

Ah radica la letal paradoja existente en el corazn de la poltica de fronteras de la UE, a saber, que las rutas y mtodos elegidos para entrar en Europa estn completamente determinadas por las polticas diseadas para que sigan donde estn. En otras palabras, las polticas restrictivas migratorias no sirven prcticamente para nada a la hora de disuadir a la gente de que emigre; simplemente consiguen que el viaje sea ms costoso, tanto en trminos econmicos como humanos. En este sentido, los traficantes de personas deberan ser considerados nada ms que como proveedores de servicios en un mercado altamente lucrativo y demasiado a menudo letal que ha sido fundamentalmente creado y mantenido por las polticas europeas de fronteras. Este mercado se expandi significativamente en la dcada del 2000 cuando las personas procedentes del frica subsahariana empezaron a transitar por el norte de frica en nmero cada vez mayor para llegar a Europa. Esto llev a reforzar los aparatos de seguridad y vigilancia de la UE diseados para impedir que llegaran. Sin embargo, el resultado se ha limitado a la prdida innecesaria de vidas, se calcula que al menos 22.400 personas se han ahogado en el Mediterrneo entre 2000 y 2014. Tal es la naturaleza de la macabra relacin dialctica entre los traficantes de personas y el rgimen europeo de fronteras, en funcin de la cual aquellos se benefician financieramente de la constante determinacin de las personas normales de mejorar sus perspectivas de vida (10).

Ahora, en el contexto de la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial, quienes huyen del conflicto y la persecucin intentando llegar a Europa han cado vctimas de esta disposicin txica. Slo la escala e intensidad sin precedentes de la crisis siria merecen desde hace mucho tiempo que se haga una reevaluacin de la negativa estructural a otorgar vas legales a los solicitantes de asilo. Sin embargo, lo que estamos viendo es el refuerzo y mejora del mismo enfoque que sent las bases iniciales para que la crisis tomara la forma letal que tiene. Aparte del acuerdo UE-Turqua, podemos considerar el anuncio de la Comisin Europea. En respuesta a la crisis de refugiados, se establecer una nueva Guardia Costera y Fronteriza para patrullar la frontera exterior de la UE a fin de asegurar que est constamentemente controlada con anlisis peridicos de riesgos y evaluacin obligatoria de vulnerabilidades para identificar y abordar puntos dbiles. La rapidez con la que el modelo de la crisis europea de fronteras se ha repetido en los ltimos dos aos sera seal suficiente de que este enfoque se est viendo superado por los acontecimientos y es ya insostenible en sus propios trminos. Sin embargo, no hay indicio alguno de que alguna alternativa pueda siquiera entrar en el reino de lo posible a corto plazo.

Conclusin

Seguramente hay algo que decir respecto a la psicologa colectiva subyacente en los intentos de amurallarnos de las personas que provienen de las zonas del mundo que han estado histricamente abiertas y expuestas a asentamientos e intereses coloniales europeos. Aunque muchas cosas han cambiado desde ese perodo, una tendencia recurrente ha sido la disparidad en trminos raciales en las perspectivas de movilidad humana a partir de la subordinacin econmica. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, un contexto econmico en evolucin vera cmo la movilidad de los antiguos sbditos del Imperio se tranformaba de activo estratgico en una amenaza a contener. Y es en esta segunda idea donde debera situarse la aparicin del sistema Schengen de libertad interna de movimientos. Por consiguiente, la construccin y fortificacin de la frontera exterior de la UE cre una clara divisin entre quienes disfrutaban de un grado sin precedentes de libertad de movimiento y quienes veran esa libertad disminuida; una divisin que se ajustaba a las viejas lneas raciales y coloniales. A fin de defender su compromiso con el mantenimiento de esta disparidad, la UE se ha despojado de sus legados fundacionales de la posguerra a favor de la creencia institucional de que algunas vidas son ms prescindibles que otras.

Con el inicio de la crisis de los refugiados, el rgimen de fronteras europeo ha entrado en una fase de interregno gramsciano. Su enfoque ante la migracin, restrictivo y contraproducente, se va paradjicamente aclarando al mismo tiempo que va refinndose. La frontera exterior nunca ha estado ms fuertemente vigilada y sin embargo nunca ha estado ms descontrolada. Esta contradiccin se debe a la falsa nocin generalizada, que se ha convertido esencialmente en un axioma, de lo que significa controlar una frontera. Garantizar la seguridad de las personas y otorgar canales legales para solicitar asilo sera mucho ms coherente con la nocin de frontera bajo control que el statu quo militarizado contemporneo, que es en cambio indicativo de una mentalidad de asedio patolgica y profundamente insegura. Las muertes innecesarias continuarn producindose mientras la Fortaleza Europa siga reforzando las limitaciones y restricciones a la movilidad humana, algo que no va a conseguir ms que nuevas prdidas de vidas.


Notas

[1] Albert Hourani, 1991, A History of the Arab Peoples, London: Faber and Fabery.

[2] Douglas S. Massey, 1988, "Economic Development and International Migration in Comparative Perspective," Population and Development Review, 14(3), p383-413.

[3] Tony Judt, 2005, Postwar: A History of Europe Since 1945, London: Penguin.

[4] Stephen Castles, Godula Kosack, 1972, "The Function of Labour Immigration in Western European Capitalism," New Left Review, 73, p.21-44.

[5] Para un ejemplo de cmo esta interseccin entre el estatus de indocumentado y la mano de obra precaria cumple una funcin econmica neoliberal, vase Kitty Calavita, 1998, "Immigration, Law and Marginalization in a Global Economy: Notes from Spain," Law and Society Review, (32):3, p529-556. O para ilustrar cmo los compromisos polticos para frenar la migracin entran en conflicto con las demandas estructurales de mano de obra migrante barata, vase Hein de Haas, 2008, "The Myth of Invasion: the Inconvenient Realities of African Migration to Europe," Third World Quarterly, 29(7), p. 1305-1322.

[6] Vase Martin A. Schain, 2009, "The State Strikes Back: Immigration Policy in the European Union," European Journal of International Law, 20(1), p.93-109, para aclarar los mecanismos a travs de los que se ha producido.

[7] Sergio Carrera, 2007 "The EU Border Management Strategy: Frontex and the challenge of irregular migration in the Canary Islands," Centre for European Policy Studies, 261.

[8] Comunication de la Comisin al Consejo y Parlamento Europeo: Wider Europe - Neighbourhood: A New Framework for Relations with our Eastern and Southern Neighbours http://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=CELEX%3A52003DC0104

[9] Se ha postulado que este efecto se extienda ms all de la emigracin orientada hacia Europa. Para ver un anlisis de los efectos negativos de la migracin exterior de la UE sobre el rea de la libertad de movimiento en la Comunidad Econmmica de los Estados de frica Occidental, vase DIIS Policy Brief, 2011, "Europe Fighting Irregular Migration: Consequences for West African Mobility," Danish Institute for International Studies.

[10] Para un anlisis etnogrfico en profundidad de esta interaccin autoreproductora entre la mirada de actores implicados en el rgimen europeo de fronteras entre Occidente y el norte de frica, vase Ruben Andersson, 2014, Illegality Inc. Clandestine Migration and the Business of Bordering Europe, Oakland: University of California Press.


Hassan Ould Moctar estudia Migracin y Estudios tnicos en la Graduate School of Social Sciences de la Universidad de Amsterdam. Sus investigaciones se centran sobre todo en cuestiones sociales y polticas de Mauritania y la regin del Magreb, la poltica de inmigracin europea y la inmigracin e integracin en diversos contextos nacionales europeos. Tweet: @HibernoMoor.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/24784/a-brief-history-of-fortress-europe

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.




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