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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2016

China
Relato de explotacin y lucha de un obrero

Hao Ren, Zhongjin Li y Eli Friedman
Jacobinmag


En el rgimen laboral chino, el sindicalismo independiente est estrictamente prohibido y el rgano sindical oficial monopoliza la representacin de los trabajadores. Esto significa que los 806 498 521 trabajadores y trabajadoras del pas no pueden crear organizaciones independientes que defiendan sus intereses, en una economa en que el 25 % de los hogares ms pobres apenas poseen el 1 % de la riqueza total del pas, y donde las largas jornadas, la falta de seguridad y el autoritarismo caracterizan la vida en las fbricas. Esta prohibicin oficial no ha impedido que se manifieste la resistencia obrera. El nmero de huelgas ha aumentado a lo largo de las dos ltimas dcadas, y tal como escribi Eli Friedman el ao pasado, en un da cualquiera, es probable que tengan lugar entre media y varias docenas de huelgas. Cada vez ms se implican y se hacen visibles las ONG de defensa de los derechos laborales, pese a que operan en condiciones desfavorables.

El Estado chino niega la legalidad e incluso la existencia de este fenmeno creciente. Por eso el grado de cobertura y anlisis es ms bien reducido. Y por eso la obra China on Strike: Narratives of Workers Resistance (China en huelga: relatos de resistencia obrera) viene a llenar una laguna. Estos relatos han sido recopilados por estudiantes universitarios, trabajadores y activistas chinos que se han introducido en comunidades de trabajadores y en lugares de trabajo, con la esperanza no solo de registrar sus historias, sino tambin de describir una hoja de ruta de resistencia para otros trabajadores.

El siguiente extracto refleja las peripecias de la vida de un trabajador y de una huelga concreta que se produjo en la ciudad surea de Shenzhen, sus causas subyacentes, la manera en que los trabajadores consensuaron una accin y la plataforma reivindicativa y su resultado final. Muestra las circunstancias extraordinarias a que se enfrentan los trabajadores chinos y el potencial transformador del creciente descontento de la clase obrera. (nota de Jacobin)

*****

Vengo de la provincia de Guizhou, donde nac en 1980. Soy el tercero de seis hermanos y hermanas y me fui de casa para buscar trabajo porque mi nivel de educacin es bajo y mi familia es pobre.Al principio me iba bien en la escuela primaria, sacando notables y sobresalientes en los exmenes. As pas al siguiente nivel, pero mis notas empezaron a decaer. En aquel entonces yo tena que trabajar desde las 5 de la maana hasta las 8, cuando comenzaba el colegio. Era agotador. Abandon la escuela en quinto, pues tambin senta que era una carga excesiva para mi madre y en vez de continuar estudiando quera intentar aportar algo para que mi hermana pequea pudiera estudiar.

Despus de dejar la escuela consegu en secreto un empleo en una mina de carbn de mi pueblo, donde me pagaban 450 yuanes por quince das de trabajo. Un da se produjo una explosin de gas metano a las 8 de la maana, y cuatro de nosotros nos quedamos atrapados a ms de 20 metros de profundidad. La brigada de rescate empez a cavar un hoyo desde el exterior hacia el lugar en que estbamos, y nosotros cavamos en sentido contrario. No tenamos comida y el esfuerzo era agotador, pero pasadas las 5 de la maana del da siguiente estbamos a salvo. Los cuatro estbamos heridos; a m me haba golpeado una piedra en la nuca. Un compaero tena el brazo roto, otro tena una herida abierta en la espalda y el cuarto haba recibido un golpe en la frente. Por suerte, ninguna de estas heridas era grave. El jefe pag los gastos mdicos, pero se neg a indemnizarnos. Un sobrino mo agarr al hijo nico del jefe, un nio de tres aos de edad, lo sac por la ventana de un cuarto piso y dijo que lo dejara caer si el jefe no pagaba. Este acept de inmediato y yo recib 50 yuanes y los otros, 100 cada uno.

En 1996 me fui de casa a buscar trabajo. Primero fui a la isla de Hainan a visitar a mi hermano mayor, que se encontraba all, pero no lo localic. Tuve que moverme a hurtadillas por la isla. Pas un miserable Ao Nuevo viviendo solo en una fbrica de ladrillos. Le dije al jefe que comera en su despacho y que trabajara para l despus de Ao Nuevo. Contest que no le importaba y que poda comer con l mientras quisiera. En aquel entonces necesitaba personal y supongo que pens que yo podra servirle. Yo tena 16 aos de edad y realmente poda trabajar mucho.

El tercer da despus de Ao Nuevo me fui corriendo y encontr a mi hermano al da siguiente. Tena un hijo de apenas seis meses de edad y estuve cuidndolo hasta que tuvo 18 meses. Despus consegu un empleo en una plantacin de bananas. Ayudaba a desherbar, rociar productos y en general controlar las plantas. Mi salario mensual ascenda a 400 yuanescon una jornada de ocho horas. Trabajaba de sol a sol y de paso cultivaba hortalizas para m y para mi hermano. Tambin crie ms de 40 pollos. De esta manera logr ahorrar 300 yuanes al mes para enviarlos a casa.

En 1999 me fui a Shenzhen. Al principio no tena intencin de ir all, pero mi hermana mayor me convenci dicindome que podra ganar 600 yuanes al mes. Pens que no estaba mal y fui. En 2000 no encontr trabajo. Casi no sala de casa porque mi tarjeta de identificacin no haba sido renovada y tena miedo de que me parara la polica por no contar con el permiso de residencia temporal. No tener la tarjeta de identidad era un problema; el otro era que haba que tener relaciones personales para conseguir trabajo. Lo intent en muchos lugares, pero me fue imposible. Me pidieron muchas veces mi permiso de residencia temporal, y me encontr con buena gente y con gente mala. Una vez me cruc con una persona de mi ciudad natal, que se apiad de m y me dio diez yuanes para comprar comida.

En otra ocasin, una patrulla policial nos par a un sobrino mo y a m cuando cruzbamos un puente. Mi sobrino sali corriendo, pero a m me detuvieron y mis parientes tuvieron que pagar 50 yuanes para que me dejaran libre. Ms tarde me detuvieron con seis o siete ms y queran 200 yuanes. Dijimos que no tenamos tanto dinero, aunque de hecho todos llevbamos algo encima; yo tena 50 yuanes escondidos en el calcetn. Al final nos obligaron a desherbar un parterre de flores; cuando acabamos y nos dimos cuenta de que nadie nos vigilaba, nos fuimos de all corriendo.

Finalmente consegu un empleo pagando mil yuanes en la K Factory. Se trata de una empresa creada con capital de Hong Kong que fabricaba cepillos de dientes elctricos, aparatos de hidromasaje para los pies, ollas elctricas y cosas por el estilo. Tena una plantilla de ms de 8 000 trabajadores.El contrato de trabajo estipulaba una jornada de ocho horas durante 26 das al mes, a cambio de un salario base de 33 yuanes al da. Haba dos turnos y tenamos pausa para comer. Cada seis meses nos daban un nuevo uniforme de trabajo gratis y cada mes nos daban una bolsa de detergente en polvo y un par de guantes.

Poco antes haba conocido a un hombre de mi ciudad natal que tena contactos tanto con la polica como con la direccin de la empresa. Este hombre ganaba dinero consiguiendo personal para la empresa. Esta no reclutaba nunca directamente, sino a travs de este tipo y otra persona de Sichuan. Por esta razn, la mayora de los trabajadores de la fbrica venan de las provincias de Sichuan o Guizhou. Los dems eran de varias ciudades del norte de la provincia de Guangdong y entraron en la fbrica tambin por mediacin de paisanos suyos. El caso es que no haba manera de conseguir un empleo en la fbrica yendo por libre. Me contaron que todos los que en su tiempo haban entrado sin mediacin alguna haban sido despedidos.

Estuve trabajando duramente y al cabo de poco tiempo ascend a jefe de equipo y ms tarde a jefe de seccin. Dado que yo no tena un alto nivel de educacin, la direccin me nombr a un asistente. En esa fbrica, el jefe de equipo tena que supervisar 16 mquinas, atendidas cada una por dos o tres personas. Un jefe de seccin supervisaba a su vez a varios jefes de equipo.

Preparacin en secreto de una huelga

En aquella poca, la comida que daban en la cantina era muy mala. A menudo encontrbamos insectos en el arroz. Una vez mord uno y ya no quise volver nunca a la cantina de la fbrica. Sin embargo, despus de comer fideos precocinados durante tres das decid volver a la cantina. Otro problema era que la fbrica nos cobraba 20 cntimos por un cubo de agua caliente, lo que supona un gasto mensual de 20 a 30 yuanes. Todos estaban descontentos con esto. Durante un turno de noche, cinco jefes de equipo (dos hombres y tres mujeres) se reunieron para hablar de una posible huelga. Vinieron a verme y nos sentamos en mi despacho para hablar. Tres o cuatro asistentes nos vieron y quisieron unirse a nosotros. Hablamos de cortar la circulacin de una carretera nacional y de los problemas que se nos podran presentar y cmo tratarlos.

Si la polica golpeaba, hera o mataba a cualquiera de los huelguistas, acordamos abordar la situacin conjuntamente. Si cualquiera de nosotros se caa mientras cortbamos el trfico en la carretera, tenamos que ayudarle a levantarse de inmediato, para evitar que lo pisotearan con consecuencias tal vez trgicas. Si descubran a los organizadores de la huelga o si aparecan otros problemas, los dos jefes de equipo masculinos deban cargar con la multa. Terminada la huelga se hara una colecta para compensarles. Result que lo que habamos previsto de antemano acab sucediendo realmente. Tambin discutimos sobre la posibilidad de comunicar a los dems trabajadores lo que estbamos planeando. En particular no queramos que se enteraran los lameculos en caso de que alguien se fuera de la lengua. Si no tenamos cuidado, podamos perder el empleo.

En aquel entonces haba dos turnos. Los asistentes y los jefes de equipo imprimieron una serie de octavillas que decan: Maana a las 8 de la maana, todos a la carrera nacional! Algunos jefes de equipo dijeron a su gente que dejaran de trabajar durante diez minutos. Ms de 300 trabajadores fueron pegando las octavillas en cuatro talleres. Incluso pegaron una junto a la oficina del director. Cuando la gente empez a preguntar, les dijeron que todo se haba organizado en la oficina. Cuando acudieron a preguntarnos, no quisimos dar muchos detalles. Solo dijimos que fueran todos a la carretera nacional para cortar el trfico y reclamar una mejora de las condiciones a la direccin. Por motivos de seguridad, si alguien se caa haba que ayudarle a levantarse de inmediato. No quisimos dar muchas explicaciones para el caso de que la accin fracasara y los trabajadores nos acusaran a nosotros, los organizadores.

La huelga

A la maana siguiente, una vez terminado el turno de noche, salimos en masa hacia el portal de la fbrica, cogiendo por sorpresa a los guardias de seguridad. Les obligamos a abrir el portal y ellos, temiendo actos de violencia, lo cerraron detrs de nosotros. Con pancartas al frente fuimos directamente a la carretera y cortamos el trfico. La mayora de trabajadores observaron con inters el tumulto, y muchos de ellos desconocan la finalidad de la marcha hacia la carretera nacional. Vieron a gente correr en esa direccin y le siguieron. Se dijo que los conductores que se vieron bloqueados por el corte de trfico no estaban enfadados ni alterados. Algunos que viajaban en un autocar aprovecharon para dormir, mientras que otros se apearon para fumar.

Hubo problemas al comienzo de la manifestacin, cuando cuatro agentes que estaban de patrulla nos vieron marchar hacia la carretera y gritaron: Qu hacis?Se acercaron y empezaron a golpear a la gente con sus porras. Hirieron a una mujer joven, que respondi mordiendo a los atacantes. A uno de los agentes le mordi en la cara. No haba muchos hombres jvenes, y adems estbamos dispersos en la multitud, de manera que no pudimos ejercer efectivamente toda nuestra fuerza.Haba demasiadas personas implicadas en el caos y hubo ms o menos una docena de heridos. Algunos de los heridos fueron pisoteados y golpeados sin querer. Quienes estaban en el medio de la masa se vean empujados continuamente de un lado para otro. Finalmente acudieron bomberos, agentes de seguridad pblica e incluso algunos policas locales. A unos 400 metros aparcaron furgonetas de polica, pero no vimos a ningn hombre armado. Haba all tantos trabajadores que no podran hacer gran cosa si alguien les agarraba el arma. Aparecieron funcionarios de la oficina sindical con dinero para enviar a los heridos al hospital.

Entonces la polica empez a empujarnos hacia el arcn de la carretera. No nos golpearon, pero utilizaron sus porras para formar una barrera slida que nos empujaba hacia atrs. La primera lnea estaba formada por mujeres que no ofrecieron resistencia. Si hubieran comenzado a golpear a la gente, seguramente no tendramos nada que hacer contra unos policas que estaban entrenados como profesionales. Al cabo de dos o tres horas nos haban obligado a retroceder poco a poco hasta el arcn. Entonces todos volvimos caminando a la fbrica.

Vuelta a la fbrica y negociacin

Los que habamos cortado el trfico en la carretera pertenecamos todos al turno de noche. Algunos trabajadores del turno de da que no saban de qu iba la movida se nos unieron de todos modos. La polica local encerr a 2 000 trabajadores de la fbrica en los dormitorios. Haba un polica ante cada puerta y en cada escalera, sumando tal vez un total de 400. Las mujeres jvenes estaban especialmente furiosas y lanzaban por ah todo lo que podan agarrar en los dormitorios, incluso contra los policas. Unos 400 o 500 trabajadores fueron a la cantina y arrojaron al suelo la comida preparada para ms de 8 000 personas.

Cuando volvimos de la carretera, uno de los directores grit a travs de un altavoz: Si alguien tiene una queja, que lo diga! Despus propuso que enviramos una delegacin para negociar. Elegimos a un hombre joven, que era el jefe del departamento de personal de la fbrica, un hombre con cierto nivel de educacin, para que nos representara. Puesto que todo el mundo estaba de acuerdo, no tuvo ms remedio que aceptar, y el director le dijo que fuera a negociar. La primera cuestin planteada era un aumento salarial. El jefe del departamento de personal nos pregunt cul era nuestra propuesta. La gente de primera fila contest que un aumento salarial, y los de atrs dieron su aprobacin de viva voz.El jefe del departamento de personal traslad la peticin al director y este ofreci un aumento a 25 yuanes al da, preguntando si lo aceptaramos.

Despus se plante la cuestin del agua caliente. El director dijo que no saba que tenamos que pagar por el agua caliente y prometi que a partir de entonces nos la daran gratis. Admiti que haba un problema con la comida de la cantina y prometi que en adelante podamos elegir entre comer en la cantina o no. Los que no comieran en la cantina no tendran que pagar la comida. Cuando volvimos al lugar de trabajo, ese da nadie trabaj. Los jefes de equipo convocaron una reunin. El director no intervino, pero trat de convencer a los jefes de equipo, que a su vez se esforzaron por convencer a los dems trabajadores.

Esa noche nos dieron comida extra, con muchos platos de carne. En vez de los dos platos de rigor nos ofrecieron cuatro platos. El tercer y cuarto da nos dieron una botella de cola y dos manzanas a cada uno. El mismo da de la huelga, el director envi a varios jefes de oficina a ver a las mujeres jvenes que estaban recuperndose de sus heridas en el hospital. Una vez curadas fueron readmitidas en la fbrica, recibiendo un trato mejor. Ninguna de ellas quiso irse.

Resultados de la huelga

Tras la huelga, las condiciones en la fbrica mejoraron claramente. Mejor la higiene en la cantina y en la comida ya no haba insectos. Haba un premio de 50 yuanes por cada insecto que uno encontrara en la comida. Cuando una trabajadora encontr uno, un guardia de seguridad tom una foto y esa misma tarde la llamaron para recoger sus 50 yuanes. Mientras que antes nos retenan el precio de la comida de la cantina de nuestro salario, tanto si comamos en ella como si no, ahora ya no lo hacan si no comamos en ella. El agua caliente pas a ser gratuita. El jornal pas de 23 a 25 yuanes al da y el tiempo de trabajo mensual pas de 26 a 22 das. Trajeron a un director japons que prohibi comer y beber en los talleres. Ocurra que los restos de fruta y de bebida que caan al suelo atraan a mosquitos y moscas, lo que afectaba al producto. Adems, el suelo de los dormitorios solo se fregaba una vez a la semana.

Dado que los trabajadores de los equipos cuyos jefes haban participado en la huelga estaban al tanto de la situacin, estuvieron en primera fila cuando se cort el trfico en la carretera nacional. Tambin fueron los primeros en dar un paso al frente cuando el director pidi que se nombraran negociadores. Algunos jefes de equipo y asistentes se negaron a participar en el corte de trfico y se quedaron en la fbrica trabajando. Cuando la polica detuvo a dos jefes de equipo en sus despachos, ms de mil trabajadores rodearon las furgonetas que haban venido para llevrselos. Se los llevaron de todos modos, y cuando volvimos a la fbrica nos negamos a trabajar durante otros dos das.

El director pidi a la polica que pusiera en libertad a los detenidos. Cuando volvieron a la fbrica, los despidieron sin indemnizacin. Casi todos los trabajadores aportaron cinco yuanes cada uno para compensar a los dos lderes que haban organizado la huelga. Estaba mal visto que alguien se negara a entregar su parte. Se mantuvo en secreto la implicacin en la huelga de tres jefas de equipo y asistentes para que no las detuvieran. Ms tarde se fueron una tras otra, tal vez porque tenan miedo. Yo tambin me fui para cuidar de mi mujer. Un director general con muchos aos de experiencia tambin dimiti voluntariamente a raz de la huelga.

Hao Ren ha trabajado para una ONG laboralista en el Delta del Ro Perla hasta 2010 y desde entonces ha estado trabajando en varias fbricas de toda la costa china. Zhongjin Li es doctorando por el departamento de Econmicas de la Universidad de Massachusetts, Amherst. Eli Friedman es profesor adjunto de derecho laboral internacional y comparativo de la Universidad de Cornell.

Fuente: https://www.jacobinmag.com/

Traduccin de Viento Sur



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