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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2016

Las FARC y la paz cercana

Carlos Fazio
La Jornada


Pese ha haber desescalado el conflicto militar al punto de cero histrico, tanto el gobierno neoliberal de Juan Manuel Santos como la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejrcito del Pueblo (FARC-EP) tienen serias razones para no concluir con tanta prisa unas negociaciones que han estado marcadas por la falta de confianza entre las partes. Ms all de mltiples obstculos, el proceso de dilogo parece haber alcanzado su punto de no retorno, y prueba de ello fue la firma de los Acuerdos sobre cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, dejacin de las armas y garantas de seguridad entre el presidente de Colombia y el comandante Timolen Jimnez, jefe del estado mayor central de las FARC-EP, en esta capital cubana el pasado 23 de junio.

Esos acuerdos, alcanzados gracias al esfuerzo de representantes plenipotenciarios de ambas partes, quedaron plasmados en un documento de generacin y vala a la luz del derecho internacional humanitario (que tiene que ver con las reglas de la guerra y no con las leyes ordinarias colombianas), con pleno carcter vinculante para las partes signatarias (el gobierno y la guerrilla). No obstante, faltan an concretar acuerdos importantes en varios puntos centrales que quedaron relegados para el final, algo que no es menor dado que las negociaciones se han venido llevando a cabo bajo el principio de que nada est acordado hasta que todo est acordado.

Durante sendos encuentros en el Hotel Nacional con una delegacin de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, los comandantes de las FARC-EP, Ivn Mrquez, Joaqun Gmez y Jess Santrich explicaron algunos pormenores de los acuerdos logrados y dieron cuenta de una serie de salvedades o constancias interpuestas por la guerrilla sobre 42 temas que no fueron abordados en la mesa de negociacin, debido a la rotunda negativa de la delegacin gubernamental a discutir los modelos econmico y poltico que estn en las races de un conflicto armado interno con 52 aos de duracin.

Pese a los avances contenidos en la Reforma Rural Integral centrada en el bienestar y el buen vivir recogida en los acuerdos, parte de las salvedades de la guerrilla tienen que ver con su demanda de erradicar el latifundio improductivo, inadecuadamente explotado u ocioso y la necesidad de una redistribucin democrtica de la propiedad sobre la tierra, as como con poner freno a la extranjerizacin del territorio colombiano y al extractivismo minero-energtico ligado con mltiples conflictos de uso de la tierra.

Segn el comandante Santrich, el coeficiente Gini para la concentracin de la tenencia de la tierra en Colombia es de 0.87, uno de los ms altos del mundo. En 2013, 0.4 por ciento de los propietarios acaparaba 62.6 por ciento de la superficie del pas. Adems, cerca de 5 millones de hectreas han sido concesionadas a la minera y existen solicitudes que las extenderan a alrededor de 25 millones de hectreas, lo que abarcara un cuarto del total de la extensin geogrfica de Colombia, principalmente en las reas montaosas andinas donde habita 75 por ciento de la poblacin.

Tal situacin, segn Santrich, tiene que ver con un sostenido proceso de contrarreforma agraria, desterritorializacin y descampesinizacin del medio rural que arranc en los aos 80 del siglo XX, mediante una violencia militar y paramilitar (como expresin armada paraestatal) al servicio de los intereses de la oligarqua feudal y la burguesa, que muchas veces actu como avanzada para la usurpacin y despojo de tierras y el establecimiento de actividades no campesinas como la agroindustria de los monocultivos, la ganadera extensiva y megaproyectos extractivistas minero-energticos. Un proceso de despojo violento de territorios que dej un saldo de 200 mil muertos, 60 mil desaparecidos y el desplazamiento interno forzoso de 6.5 millones de personas.

Ivn Mrquez, jefe negociador de las FARC, advirti que el salto a la legalidad en el marco de un Estado terrorista y de una oligarqua y una clase poltica tramposa y perversa como la colombiana, conlleva el peligro inminente de una nueva guerra sucia contra los guerrilleros que se desmovilicen. Aludi a la rebelin contra un orden social injusto como un derecho universal inalienable y dijo que el Estado colombiano ha sido el responsable directo de la guerra de ms de medio siglo, con nfasis en la contrainsurgencia, la doctrina militar del enemigo interno y la seguridad nacional de cuo estadunidense y el paramilitarismo.

Asever que no habr desarme de la guerrilla si antes no hay una amnista amplia e indultos por el delito poltico de rebelin y conexos. Aclar que entre los criterios de exclusin acordados no sern objeto de amnista ni indulto, entre otros, los delitos de lesa humanidad, el genocidio y las ejecuciones extrajudiciales. Dijo: No habr un pacto de impunidades. Se pact una jurisdiccin especial para la paz diseada segn los criterios bsicos de la justicia transicional y los tratados internacionales, que se aplicar a guerrilleros, militares, empresarios y a quienes financiaron la guerra. Una justicia restaurativa con eje en las vctimas y la verdad, diferente a la justicia retributiva, concepcin medieval punitiva y carcelaria basada en la venganza.

El comandante del Bloque Sur de las FARC, Joaqun Gmez, jefe de la comisin tcnica que negocia con los generales del Ejrcito adscritos a la delegacin gubernamental, exhort al gobierno a cumplir con la hoja de ruta, con base en la integralidad y el paralelismo de parte y parte, y asegur que el enemigo principal y directo de la guerrilla ha sido Estados Unidos, que se ha valido de tecnologa de precisin, con sensores, para matar a lderes rebeldes. Rechaz que se pueda acusar a las FARC de falta de moral o cansancio de guerra y enfatiz que ms all de la posesin o no de las armas, lo ms importante es la voluntad de lucha. Y esa voluntad, dijo, sigue intacta.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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