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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2016

Protocolos para avanzar hacia el Acuerdo Final

Delegacin de Paz de las FARC-EP
Rebelin


La firma de los protocolos para hacer efectivo los acuerdos de cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo, y los relacionados con el proceso de Dejacin de armas, es una nueva y contundente seal, de que el proceso de paz de Colombia sigue su marcha ineluctable hacia el Acuerdo Final, pese al fuego enloquecido de los enemigos de la paz, que quieren hacerlo fracasar por razones polticas caprichosas, desprovistas de sentido comn y todo sentimiento de humanidad.

No podrn contra la voluntad nacional. No podrn. La reconciliacin enarbolada por millones de compatriotas, ondea ms alto que las escazas banderas negras que hoy evocan al fascismo.

La reconciliacin exige de todos los involucrados en el conflicto, verdad y reconocimiento de responsabilidades para acceder a la justicia restaurativa, pero por lo visto hay algunos protagonistas que prefieren silenciar con el ruido de la guerra, la verdad sobre las causas y los responsables del conflicto.

Qu duro resulta finiquitar un acuerdo para construir la paz. Unos la quieren gratis; otros intentan montar trampas jurdicas para impedir que los comandantes de la guerrilla participen en poltica; ms all otros quieren, a travs de artimaas, acaparar, ellos solos, los recursos de la implementacin y su destino; el presupuesto de 2017, por ejemplo, reduce la inversin social y pareciera no tener en cuenta los requerimientos de la paz; y tambin hay otros que apremian con los tiempos, pero niegan un gesto mnimo como aporte a la reconciliacin de Colombia.

Cerrados los acuerdos, la clave est en la implementacin, y ella debe darse con la mxima participacin de la ciudadana, porque su protagonismo no puede limitarse a la refrendacin. Estos mecanismos tendrn capacidad y poder de ejecucin y estarn conformados por representantes de las partes y de la sociedad segn el caso, como dice la Agenda.

Todo esto es posible, pero se requiere la seguridad jurdica y el desarrollo normativo de los acuerdos para que no queden como letra muerta o una vana ilusin, que desemboque en el desengao, como ha ocurrido con otros compromisos y en otros procesos. Porque de lo que se trata es de dejar sentadas las bases para darle paso a la accin del constituyente primario que es el pueblo.

Hay que poner en marcha las garantas y mecanismos de seguridad que se han pactado sobre el punto de fin de conflicto.

Los protocolos que hoy se firman, en tanto implican bilateralidad, aplican para ambas partes.

Empieza, entonces, el planeamiento y ejecucin necesarios para el despliegue del mecanismo de monitoreo y verificacin en todos los niveles, la adopcin de los mecanismos en el terreno, el funcionamiento de zonas y puntos, y los lineamientos para el proceso de la dejacin de las armas. Se debe tomar en cuenta, eso s, que los pasos sustanciales en lo que respecta al desplazamiento de la insurgencia hacia las zonas y puntos veredales transitorios de normalizacin, y la dejacin de armas, estn supeditados a la puesta en vigor de las normas que garanticen la seguridad jurdica, social y poltica de la insurgencia. Deber en consecuencia estar refrendado y en efectivo desarrollo el Acuerdo Final.

Haciendo una sntesis de lo firmado podemos decir que los Protocolos definen con precisin los compromisos bilaterales para la materializacin en el terreno del CFHBD y del proceso de dejacin de armas, incluyendo las funciones del Mecanismo de Monitoreo y Verificacin y de la Misin Poltica No Armada de NNUU que conforma su Componente Internacional, as como los aspectos relacionados con logstica, abastecimiento, comunicaciones, transporte, etc., determinando en detalle el mbito de actuacin y el alcance del mencionado mecanismo, las responsabilidades de su componente internacional, como los criterios de transparencia, credibilidad y confianza para la ejecucin del procedimiento.

Considerando la importancia fundamental que debe tener la poblacin en la implementacin del Acuerdo Logrado, el mecanismo en las zonas tendr contacto directo con cada comunidad implicada, con las organizaciones sociales y polticas, y con la institucionalidad del Estado a nivel local, regional y nacional, para que de conjunto contribuyan en las actividades que se desplieguen, aportando informacin, ayudando en la difusin de los informes a la opinin pblica y presentando propuestas y sugerencias.

Con esta misma visin, debemos precisar, que dentro de las Zonas y puntos Transitorios de Normalizacin, se garantiza el funcionamiento de las autoridades civiles y el libre acceso de cualquier ciudadano y de los medios de comunicacin, sin ninguna limitacin, excepcin hecha de los campamentos donde se encuentra el grueso de las unidades guerrilleras armadas. Y a propsito de los medios, importante sera su vinculacin propositiva apoyando y alentando la conquista de la paz.

Segn los protocolos, se capacitar y certificar en una primera fase a los integrantes de las FARC y del Gobierno seleccionados por las partes para integrar el mecanismo de monitoreo y verificacin, que dispondr de un tiempo para acoplarse previo a su despliegue. El componente internacional recibir de las partes los nombres de sus elegidos para esta misin.

Llegado el momento, FARC y Gobierno ordenaran a sus propias tropas el Cese al Fuego y de Hostilidades bilateral y definitivo.

Esperanzados en un pronto avance sobre los importantes temas que restan por acordar en la Mesa de Dilogos, e impulsados por la fuerza vinculante de lo pactado, nos preparamos desde ya para poder dar inicio al tan anhelado Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, bandera que enarbolamos las FARC-EP desde el mismo inicio del proceso de paz, pensando en el favorecimiento de quienes padecen los dolores de la guerra. En consecuencia, se encuentran listos los guerrilleros y guerrilleras que deben hacer parte del Mecanismo de Monitoreo y Verificacin, se ha conformado el Componente Internacional del mecanismo mandatado por Resolucin 2261 del Consejo de Seguridad de NNUU, y estamos prestos para el despliegue de las instancias locales y regionales definidas, todo lo cual configura, gracias al esfuerzo denodado de millones de colombianos y colombianas, una perspectiva de avance que permite decir que cada da la meta del acuerdo final se acerca ms y ms.

Cerramos estas reflexiones haciendo un reconocimiento a la intensa actividad de construccin de este acuerdo realizado en el marco de la subcomisin tcnica, tanto por el equipo de altos oficiales de las Fuerzas Armadas designados por el Gobierno, en cabeza del General Javier Flrez, como por el equipo de comandantes guerrilleros designados por las FARC-EP para esta misin, liderados por Carlos Antonio Losada.

La labor conjunta en la que ambas partes han mostrado el deseo franco por alcanzar la paz, muestra que s es posible una Colombia nueva en la que las armas, la voluntad y la conciencia de la Fuerza Pblica, pueden tomar el rumbo de la defensa de los intereses ciudadanos y de la justicia social, por la que tanto clam y luch nuestro Padre Libertador.



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