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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2016

Encubridores
Los medios britnicos y la invasin de Irak

Pablo Navarrete
Monitor de Oriente


En Irak, el coste de la negligencia en el cumplimiento del deber de los medios supone cierto nivel de responsabilidad en los millones de personas que murieron, y las que han quedado sin padres, madres, hijos e hijas en la guerra de Irak.

El pasado 6 de julio, ms de 13 aos despus de que el gobierno britnico se uniese a EE.UU., Australia y Polonia en la invasin de Irak, con el propsito declarado de eliminar las armas de destruccin masiva de Saddam Hussein, el informe de investigacin de Irak fue finalmente publicado, recibiendo mucha atencin de los medios. Este informe, conocido comnmente como el informe Chilcot, despus de que Sir John Chilcot fuese nombrado en 2009 por el entonces primer ministro de Trabajo, Gordon Brown, como el encargado de examinar la participacin britnica en Irak entre 2001 y 2009. De acuerdo con un informe de 2015 de la ONG Mdicos por la Responsabilidad Social (www.psr.org/assets/pdfs/body-count.pdf), la invasin de marzo de 2003 y la ocupacin de Irak tuvo como consecuencia la muerte de alrededor de un milln de iraques en el perodo comprendido entre la invasin y 2012; lo que representa alrededor del 5% de la poblacin iraqu. Adems, 179 soldados britnicos murieron en Irak entre 2003 y 2009.

Los siete aos que ha tardado el informe Chilcot en materializarse se han caracterizado por los repetidos retrasos en su publicacin. Por ejemplo, el Ministerio de Asuntos Exteriores apel con xito contra el fallo de un juez y bloque la divulgacin de extractos de una conversacin entre el presidente estadounidense, George W. Bush y el primer ministro Tony Blair, que tuvo lugar das antes de la invasin. La razn? De acuerdo con el gobierno britnico, se dijo que representara un peligro significativo para las relaciones britnico-estadounidenses. Sin embargo, al final, los 2,6 millones de palabras del informe todava contienen una dura crtica hacia el gobierno britnico, y hacia Blair en particular. En un pasaje, Chilcot espeta: A principios de diciembre [2001], la poltica de Estados Unidos haba comenzado a cambiar y el Sr. Blair haba sugerido que los EE.UU. y el Reino Unido deban trabajar en lo que describi como una estrategia inteligente para el cambio de rgimen en Irak, que se construira con el tiempo.

Mientras que la exposicin del informe sobre Blair ha recibido una importante cobertura por parte de los medios, menos se ha informado sobre la revelacin contenida en los mismos en torno a los esfuerzos del gobierno britnico para utilizar los medios de comunicacin en su beneficio para ayudar y apoyar la invasin de Irak. Como afirma un detallado artculo reciente sobre este tema: Una carta, enviada ms de un ao antes de la declaracin de guerra, expone la estrategia de comunicacin del gobierno y los objetivos para asegurarse el apoyo de la opinin pblica para el conflicto. El guin fue escrito por John Williams, jefe de prensa de la Oficina de Asuntos Exteriores; el documento fue enviado a, entre otros, el n 10 de Alastair Campbell, todos los ministros y algunos diplomticos.

El informe Chilcot

La estrategia de los medios de comunicacin del gobierno comienza con una frase muy reveladora: El proceso de preparacin de medios y la opinin pblica para una posible accin en Irak est en marcha. En el documento se recomienda que el gobierno debe explotar el inters por la alimentacin de los peridicos y las emisoras con informacin sobre armas de destruccin masiva, desvo de las importaciones para uso militar, y violaciones de los derechos humanos.

El artculo pas a esbozar la medida en que el gobierno fuese capaz de garantizar la cobertura de los medios de comunicacin simpatizantes de su plan para el cambio de rgimen en Irak, como el repugnante titular de The Sun el primer da de la invasin: No les muestres piedad tienen el alma manchada.

Fundamentalmente, la estrategia funcion ms all de medios de derecha como The Sun y The Telegraph, el gobierno tambin consideraba peridicos como el izquierdista The Guardian como componentes clave en sus esfuerzos de propaganda de guerra.

Es justo decir que el gobierno britnico tuvo xito en sus esfuerzos. Como el monitor de medios Medialens ha demostrado, despus de mirar la cobertura de The Guardian sobre los discursos de Blair al Parlamento antes de la votacin en la que los parlamentarios autorizaron la guerra de Irak: Cuando era importante, The Guardian tom a Blair en serio, respetuosamente, sin ofrecer una sola palabra de crtica de nada de lo que haba dicho en realidad. The Guardian podra haberse sumado a los millones de personas en el Reino Unido y en todo el mundo que se manifestaba en contra de Blair por librar una guerra innecesaria, ilegal e inmoral sin tener siquiera el apoyo de las Naciones Unidas. Podra haber denunciado otro asalto de una superpotencia a un pas ya devastado por la guerra tras doce aos de sanciones lideradas por Estados Unidos y Reino Unido; un pas que no representaba ninguna amenaza para Occidente.

Medialens tambin ofreci un anlisis concluyente de los informes de la BBC, citando el siguiente estudio acadmico de su rendimiento: En 2003, un informe de la Universidad de Cardiff encontr que la BBC mostr la mayor agenda pro-guerra de cualquier organismo de radiodifusin durante la invasin de Irak. Durante las tres semanas del conflicto, el 11% de las fuentes citadas por la BBC fueron del gobierno de coalicin o de origen militar, la proporcin ms alta de todas las principales cadenas de televisin. La BBC era menos propensa que SkyNews, ITV o Canal 4 Noticias de utilizar fuentes independientes, que tambin tendan a ser los ms escpticos. La BBC tambin puso menos nfasis en las bajas iraques, que fueron mencionados en el 22% de sus reportajes sobre el pueblo iraqu, y era menos propensa a informar sobre la oposicin iraqu a la invasin.

Y no olvidemos el adulador tributo que el presentador de la BBC Andrew Marr hizo a Blair el 9 de abril de 2003, el da en que Bagdad cay ante las fuerzas de la coalicin, que incluy lo siguiente: [Blair] dijo que seran capaces de tomar Bagdad sin un bao de sangre, y que al final los iraques estaran celebrando la cada de Saddam. Y estos dos puntos se han demostrado de manera concluyente como ciertos. As, sera totalmente descorts, incluso para sus crticos, no reconocer que esta noche Tony Blair se presenta como un hombre grande y un primer ministro fuerte como resultado.

No es de extraar que los medios britnicos deseen suprimir y ocultar que difundieron propaganda del gobierno y ayudaron a ablandar a la opinin pblica para la carnicera subsiguiente en Irak. Una rara excepcin en este sentido en los medios de comunicacin aliados del gobierno fue la salida al aire diciembre de 2010 del documental de John Pilger La guerra que no se ve (a pesar de que fue transmitido a 22:35 en un martes por la noche, apenas una ranura de prime-time).

La pelcula comienza con impactantes imgenes de 2007 del ataque de un helicptero Apache contra civiles iraques, hecho que sali a la luz por primera vez a travs de las filtraciones de Wikileaks; durante el transcurso del documental, Pilger construy un relato convincente contra la visin de los principales medios de comunicacin en Irak. Pilger entrevist a Mark Curtis, un historiador especializado en la poltica exterior britnica, quin ya subray la primaca del papel de los medios para facilitar la devastacin producida en Irak, argumentando que Gran Bretaa no podra haber llevado a cabo la invasin de Irak si los medios no hubiesen estado haciendo su trabajo. En una entrevista realizada por m sobre la pelcula, Pilger dio en el clavo: Los medios de comunicacin no cambiarn hasta que su estructura no cambie tambin.

Cuando nos fijamos en la primaca de las grandes empresas en la estructura de propiedad de los medios britnicos (www.mediareform.org.uk/who-owns-the-uk-media) es tal vez ingenuo creer que iban a actuar de manera ms responsable al evaluar las afirmaciones del gobierno en una materia tan grave como hacer la guerra contra un pas soberano. Hasta que esta estructura se democratice y la correlacin entre los intereses de las lites polticas y los medios de comunicacin se vuelva menos pronunciada, ser difcil ver cmo los enemigos oficiales de la clase dirigente britnica escaparn a ser vctimas de campaas sostenidas de la difamacin. Ms cerca de casa, el caso del tratamiento del actual lder laborista Jeremy Corbyn en los medios de comunicacin britnicos ofrecen otro interesante caso de estudio de cmo la clase poltica y los medios de comunicacin del establishment puede volverse en contra de alguien que se considere una amenaza para el orden establecido.

En Irak, el coste de la negligencia en el cumplimiento del deber de los medios supone cierto nivel de responsabilidad en los millones de personas que murieron, y las que han quedado sin padres, madres, hijos e hijas en la guerra de Irak. Trabajar por la certeza de que Tony Blair y otros polticos britnicos se enfrenten a cargos de crmenes de guerra por su papel en Irak sera un paso pequeo pero importante para romper la cultura de impunidad que se le ha concedido a la clase poltica britnica. Del mismo modo, la bsqueda de mecanismos de responsabilidad para con nuestros medios de comunicacin para dar cuenta de los informes imprudentes, as como la creacin de una estructura de soportey financiacin de los mismos que no est en deuda con las narrativas de las lites polticas y econmicas, deben ser una prioridad urgente para todos nosotros. Lo que nos jugamos es demasiado como para no hacer nada.


Fuente original: http://www.monitordeoriente.com/20160804-encubridores-los-medios-britanicos-y-la-invasion-de-irak/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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