Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2005

Sobre el ganador del Premio Nobel Harold Pinter
El silencio de los escritores

John Pilger
Znet

En un paisaje literario anglosajn en el que abundan los escritores cmplices, cobardes o charlatanes, Harold Pinter constituye la excepcin. Es inquieto, dice lo que piensa y est determinado a mantener la independencia de su espritu. Traducido para Rebelin por Germn Leyens


En 1988, el crtico de literatura y novelista ingls, D.J. Taylor, escribi un trabajo fundamental intitulado When the Pen Sleeps [Cuando la pluma duerme]. Lo expandi a un libro A Vain Conceit [Un engreimiento vano], en el que se preguntaba por qu la novela inglesa es tan a menudo denigrada como un parloteo de saln y por qu los grandes temas del da eran evitados por los escritores, a diferencia de sus homlogos en, digamos, Latinoamrica, que consideran que es su responsabilidad encarar la poltica: los grandes temas de la justicia y la injusticia, la riqueza y la pobreza, la guerra y la paz. La nocin del escritor que trabaja en un esplndido aislamiento es absurda. Dnde, pregunt, quedaron los George Orwell, los Upton Sinclair, los John Steinbeck de la era moderna?

Doce aos despus, Taylor formul la misma pregunta: Dnde estn los Gore Vidal y John Gregory Dunne ingleses: pesos pesados intelectuales sueltos vigorosamente en el anfiteatro poltico, mientras vivimos con un Lord [Jeffrey] Archer...

En el mundo posmoderno de las celebridades de la literatura, los premios son distribuidos a los que compiten por los cabos sueltos del emperador; ms vale que los polticamente inseguros ni se presenten. John Keanes, el presidente del Premio Orwell de Literatura Poltica, defendi una vez la ausencia de grandes escritores polticos contemporneos entre los ganadores de los premios Orwell sin lamentar el hecho ni preguntar el por qu, sino para atacar a los que se referan a un pasado dorado imaginario. Escribi que los que suspiran por ese pasado ilusorio no aprecian a los escritores que encuentran sentido en el colapso de la antigua divisin entre derecha e izquierda.
Qu colapso? La convergencia de los partidos liberales y conservadores en las democracias occidentales, como los demcratas y los republicanos estadounidenses, representan un encuentro de mentes esencialmente similares. Los periodistas trabajan asiduamente a fin de mostrar una falsa divisin entre los partidos dominantes y para ofuscar la verdad de que Gran Bretaa, por ejemplo, es ahora un Estado de una sola ideologa con dos facciones pro-empresariales casi idnticas en competencia. Las verdaderas divisiones entre izquierda y derecha se encuentran afuera del Parlamento y jams han sido mayores. Reflejan la disparidad sin precedentes entre la pobreza de la mayora de la humanidad y el poder y el privilegio de una minora corporativa y militarista con su central en Washington, que trata de controlar los recursos del mundo.


Uno de los motivos por los que estos poderosos piratas reinan libremente es que la intellligentsia anglo-estadounidense, especialmente los escritores, la gente con voz como los llamaba Lord Macauley, guardan silencio, o son cmplices o cobardes, o charlatanes, y como resultado, ricos. De cuando en vez aparecen algunos que hacen pensar, pero el establishment ingls siempre se ha mostrado brillante en la tarea de emascularlos y absorberlos. Se burlan de los que se resisten a la asimilacin tratndolos de excntricos hasta que se ajustan al estereotipo y a los puntos de vista autorizados.


La excepcin es Harold Pinter. El otro da, me sent a compilar una lista de otros escritores que se le parezcan remotamente, los con una voz y un entendimiento de su responsabilidad ms amplia como escritores. Garabatee unos pocos nombres, todos involucrados ahora en contorsiones intelectuales y morales, o dormidos. La pgina qued vaca, con la excepcin de Pinter. Slo l es el inquieto, el que no parlotea, el que tiene agallas, el que dice lo que piensa. Sobre todo, comprende el problema. Escuchen lo siguiente:


Nos encontramos en una terrible hondonada, una especie de abismo, por la suposicin de que la poltica se acab. Es lo que dice la propaganda. Pero no le creo a la propaganda. Creo que la poltica, nuestra conciencia poltica y nuestra inteligencia poltica no se han acabado, porque si as fuera, estaramos realmente condenados. No puedo vivir en una situacin semejante. Me han dicho tan a menudo que vivo en un pas libre. Y por cierto voy a ser libre. Con lo que quiero decir que voy a retener mi independencia de mente y espritu, y pienso que es algo obligatorio para todos nosotros. La mayora de los sistemas polticos hablan un lenguaje tan vago, y es nuestra responsabilidad y nuestro deber como ciudadanos de nuestros diversos pases ejercer actos de escrutinio crtico sobre ese uso del lenguaje. Desde luego, eso significa que uno tiende a hacerse algo impopular. Pero al diablo con eso.


Encontr por primera vez a Harold cuando l apoyaba al gobierno elegido por el pueblo en Nicaragua en los aos ochenta. Yo haba informado sobre Nicaragua, y hecho una pelcula sobre los notables logros de los sandinistas a pesar de los intentos de Ronald Reagan de aplastarlos enviando ilegalmente a testaferros entrenados por la CIA a travs de la frontera con Honduras para degollar comadronas y a otros anti-estadounidenses. La poltica extranjera de EE.UU. bajo Bush es, por cierto, an ms rapaz: mientras ms pequeo el pas, mayor la amenaza. Con eso, hablo de la amenaza de un buen ejemplo para otros pases pequeos que puedan tratar de aliviar la abyecta pobreza de su pueblo rechazando la dominacin estadounidense.


Lo que me sorprendi sobre la implicacin de Harold fue su entendimiento de esta verdad, que es generalmente tab en Estados Unidos y Gran Bretaa, y la elocuente reaccin: al diablo con eso!, en todo lo que dijo y escribi.


Casi sin ayuda de nadie, pareca, restauraba al imperialismo al lxico poltico. Recordemos que ningn comentarista segua utilizando esa palabra; pronunciarla en pblico era casi como gritar follar en un convento. Ahora puedes gritarla por todas partes y la gente se mostrar de acuerdo; la invasin de Irak liquid las dudas, y Harold Pinter fue uno de los primeros que nos alert. Describi, correctamente, el aplastamiento de Nicaragua, el bloqueo contra Cuba, la matanza generalizada de civiles iraques y yugoslavos, como atrocidades imperialistas.

Al ilustrar el crimen estadounidense contra Nicaragua, cuando el gobierno de Estados Unidos descart un dictamen de la Corte Internacional de Justicia de que dejara de violar la ley en sus ataques asesinos, Pinter record que Washington pocas veces respeta el derecho internacional; y tena razn. Escribi: En 1965, el presidente Lyndon Johnson dijo al embajador griego en EE.UU. Jodan a su parlamento y a su constitucin. EE.UU: es un elefante. Chipre es una pulga. Grecia es una pulga. Si esos dos siguen picando al elefante, puede pasar que la trompa del elefante simplemente les d por encima, les d para siempre Y lo dijo en serio. Dos aos ms tarde, los coroneles tomaron el poder y el pueblo griego pas siete aos en el infierno. Hay que sacarle el sombrero a Johnson. A veces dijo la verdad, por brutal que fuera. Reagan dice mentiras. Su celebrada descripcin de Nicaragua como una mazmorra totalitaria fue una mentira desde cualquier ngulo que se la mire. Fue una afirmacin que no se basaba en hechos: no tena ninguna base en la realidad! Pero es una buena frase vvida, resonante, que persuadi a los no-pensantes!


En su pieza teatral 'Ashes to Ashes' [Cenizas a cenizas], Pinter utiliza las imgenes del nazismo y del Holocausto, interpretndolas como una advertencia contra similares actos represivos, cnicos e indiferentes de asesinato por clientes de los estados imperialistas traficantes de armas como Estados Unidos y Gran Bretaa. La palabra democracia comienza a apestar, dijo. As que en Ashes to Ashes, no hablo simplemente sobre los nazis; hablo de nosotros, y de nuestra concepcin de nuestro pasado y de nuestra historia, y de lo que nos hace en la actualidad.


Pinter no dice que las democracias sean totalitarias como Alemania nazi, de ninguna manera, sino que las acciones totalitarias son realizadas por demcratas impecablemente corteses y que, en principio y en efecto, son poco diferentes de las realizadas por fascistas. La nica diferencia es la distancia. Medio milln de personas fue asesinado por bombarderos estadounidenses enviados secreta e ilegalmente a los cielos sobre Camboya por Nixon y Kissinger, provocando un holocausto asitico, completado por Pol Pot.


Los crticos han odiado su obra poltica, atacando frecuentemente sus piezas de teatro sin pensar y tratando con condescendencia su franqueza. l, por su parte, se burl de su vacua mordacidad. Es un portavoz de la verdad. Su entendimiento del lenguaje poltico sigue el de Orwell. No le importa un carajo, como dira l, si el lenguaje es conveniente, slo su sentido ms verdico. Al final de la guerra fra en 1989, escribi: durante los ltimos cuarenta aos, nuestro pensamiento ha estado atrapado en estructuras vacas de lenguaje, una retrica rancia, muerta, pero inmensamente exitosa. Esto ha representado, pienso, una derrota de la inteligencia y de la voluntad.


Nunca acept algo semejante, por cierto. Al diablo con eso! Gracias en gran parte a l, la derrota est lejos de ser segura. Al contrario, mientras otros escritores dorman o parloteaban, l ha sido consciente de que los pueblos nunca se detienen, y por cierto vuelven a agitarse: Harold Pinter tiene un sitio de honor entre ellos.

Ttulo original: The Silence of Writers On Nobel Prize Winner Harold Pinter
http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=21&ItemID=8941


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter