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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2016

Fidel y Chvez y el simbolismo creador de la Revolucin

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Maestro, lo digo sin complejos, t eres padre de los revolucionarios de este Continentey yo te digo a ti Padre Nuestro que ests en la tierra, en el agua y en el aire
Palabras de Chvez a Fidel

Quizs sea inevitable que con el paso de los aos los hechos y las realidades circundantes vayan convirtindose en historias contadas o interpretadas con los matices diferentes que les han ido incorporando los sucesivos coetneos de las pocas venideras a pesar de los testimonios originales del instante en que ocurrieron. Por eso, todo lo que se pueda hacer para salvar a los acontecimientos de la desmemoria o la tergiversacin ser una contribucin a la luz del futuro.

Los sesenta y dos y los 90 cumpleaos respectivos de Chvez y de Fidel han sido momentos propicios para que se cuenten hechos de uno y del otro y, especialmente, de los ligados a ambos, desde aquel primer encuentro en el aeropuerto de La Habana, ms de veinte aos atrs.

Y cuentan, a modo de especulacin con posible certeza, que el invitado especial del Historiador de la Habana para una visita a la Casa de Bolvar en la ciudad vieja, pensaba y repensaba en qu le esperara en aquel pas tan amado por unos y tan aborrecido por otros. No tena la menor posibilidad de imaginar las sorpresas que le esperaban a su arribo.

Cuentan que el invitado que arribara ya era una figura conocida y vista en su pas, Venezuela, con buenos ojos por unos y con ojerizas por otros. Despertaba confianzas en unos, y en otros el diapasn al respecto era grande: para la derecha era la peste que amenazaba a la Cuarta Repblica; para las izquierdas radicales, era alguien que, por su origen militar y el intento de asaltar el poder por la va armada, no mereca gran consideracin ni la confianza como un revolucionario verdadero.

Pero en nada de eso pensaba el viajero que se dispona a bajar del avin con sus cuarenta aos cumplidos, su juramento bajo el Samn de Gere y la fundacin del MBR-200 de doce aos atrs, su permanencia en la crcel de Yare, su vestimenta modesta que arropaba su figura algo enflaquecida y su rostro amuchachado y noble de campesino. Pensaba en qu le esperara en La Habana despus de aquella inesperada y sorpresiva invitacin un da en Caracas.

Y cuentan que su asombro fue descomunal cuando tuvo la certeza de que en ese preciso instante le reciba personalmente Fidel, el tan conocido Comandante en Jefe de la Revolucin Cubana, con sus sesenta y ocho aos cumplidos, su uniforme verdeolivo de campaa, sus cientos de batallas libradas y con la gigantesca obra acumulada en su pas y otras partes del mundo.

Cuentan que al fundirse ambos en un abrazo aquel diciembre de 1994, Chvez tuvo la sensacin de un aliento protector y amoroso de padre, fsicamente semejante a aquel espiritual que sintiera algn da, de parte de Bolvar. Y tambin cuentan que Fidel presinti aquella vez la presencia, y la sensacin de cobijar en sus brazos la estirpe, arrojo y lealtad de Camilo y Ch, perdidos aos atrs.

Y cuentan que fueron muchas las sorpresas y las incomprensiones en todas partes, con matices y explicaciones discordantes y contradictorias, por el hecho de que Fidel hubiera roto el protocolo y recibiera prcticamente con los honores de jefe de estado a aquel humilde combatiente venezolano cuya futura trayectoria era imprevisible entonces para muchos.

Cuentan que diez aos despus, en un discurso ante Chavez y la delegacin venezolana, Fidel enfatizaba que para saber quin es Hugo Chvez hay que recordar lo que dijo en el discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 14 de diciembre de 1994, hace hoy exactamente diez aos vern cunta riqueza de contenido y sentido revolucionario encierran.

Y cuentan que Fidel empez a referir lo que Hugo Chvez expresara aquel da, que pudiera ser objeto de estudio para medir su consecuencia revolucionaria, pero solo algunas ideas bastaran para conformar esta historia:

Al referirse al hecho de que yo lo esperase en el aeropuerto, expres con increble modestia: "Cuando recib la inmensa y agradable sorpresa de ser esperado en el aeropuerto internacional Jos Mart por l mismo en persona, le dije: Yo no merezco este honor, aspiro a merecerlo algn da en los meses y en los aos por venir. Lo mismo les digo a todos ustedes, queridos compatriotas cubano-latinoamericanos: Algn da esperamos venir a Cuba en condiciones de extender los brazos y en condiciones de mutuamente alimentarnos en un proyecto revolucionario latinoamericano, imbuidos, como estamos, desde siglos hace, en la idea de un continente hispanoamericano, latinoamericano y caribeo, integrado como una sola nacin que somos.

"En ese camino andamos, y como Aquiles Nazoa dijo de Jos Mart, nos sentimos de todos los tiempos y de todos los lugares, y andamos como el viento tras esa semilla que aqu cay un da y aqu, en terreno frtil, reto y se levanta como lo que siempre hemos dicho y no lo digo ahora aqu en Cuba, porque est en Cuba y porque, como dicen en mi tierra, en el llano venezolano, me sienta guapo y apoyado, sino que lo decamos en el mismo ejrcito venezolano antes de ser soldados insurrectos; lo decamos en los salones, en las escuelas militares de Venezuela: Cuba es un bastin de la dignidad latinoamericana y como tal hay que verla."

Y dijo ms Chvez en su discurso: "En esa rea o en esa tercera vertiente, en el proyecto poltico transformador de largo plazo, extendemos la mano a la experiencia, a los hombres y mujeres de Cuba que tienen aos pensando y haciendo por ese proyecto continental."

Cuentan que en todos los campos analizados hubo coincidencia entre Chvez y Fidel, que les permiti, una vez alcanzado el triunfo presidencial de Chvez, tejer la urdimbre de la alta y verdadera poltica, arte y ciencia a favor de sus respectivos pueblos y de los otros pueblos. Y soaron y pensaron que eso era bueno y la solucin definitiva a los problemas ancestrales. Y Fidel prometi y asegur la forma de acabar de raz el analfabetismo en Venezuela, y hacia all fueron maestros, televisores, mtodos pedaggicos y cartillas del Yo s puedo, y Chvez y los venezolanos garantizaron e hicieron realidad aquella proeza del deber y el saber. Y ambos vieron que eso era bueno y posible, como previeron, y pensaron y desarrollaron la estrategia de combatir las enfermedades y el desamparo de la atencin mdica de las clases sufridas, y hacia all se movilizaron miles de mdicos cubanos para convivir con los pobladores en los ms dismiles escenarios de Barrio Adentro para librar la lucha por la salud y la vida en su sentido integral.Y ambos vieron que eso era bueno y posible como soaron, y aspiraron a ms y decidieron extender la colaboracin para prevenir o curar la ceguera a travs de la Misin Milagro; para la formacin de personal mdico; para desarrollar los deportes y la cultura y otras muchas esferas sociales. Y saba Chvez que Cuba requera de suministro seguro de combustible e hizo lo posible e imposible por brindar su ayuda solidaria.

Y cuentan que Fidel, aquel que haba adivinado en Chvez las cualidades de un gran revolucionario desde los das de su prisin en la crcel de Yare, le expres en su discurso del 2004: Prometiste volver un da con propsitos y sueos realizados. Volviste y volviste gigante, ya no solo como lder del proceso revolucionario victorioso de tu pueblo, sino tambin como una personalidad internacional relevante, querida, admirada y respetada por muchos millones de personas en el mundo, y de modo especial por nuestro pueblo.

Y cuentan adems que existen otras muchas cosas conocidas y otras que quizs no se conozcan nunca,sobre este asunto de las relaciones entre estos grandes hombres, que trece aos despus, en noviembre de 2007, Chvez, las sintetiz cuando rez a Fidel el Padre Nuestro, el poema de Neruda a Bolvar, y le expres su conviccin de ser a la vez alumno e hijo con estas palabras: Maestro, lo digo sin complejos, t eres padre de los revolucionarios de este Continente. T eres Padre Nuestro, le dijo Neruda a Bolvar, y yo te digo a ti Padre Nuestro que ests en la tierra, en el agua y en el aire. Tambin lleg a calificarle como ese gigante de todos los tiempos y todos los lugares.

Y cuentan que as pensaba quien fue indudablemente su mejor amigo en la liza poltica latinoamericana, y que cal muy hondo en lo personal e ntimo, de tal manera que nadie fue capaz como Chvez de bromear con Fidel o sobre l pblicamente, con el desenfado caracterstico del lder bolivariano. Una empata particular y una audaz concepcin de la vida y la poltica les permitan comportarse como almas gemelas, sentir y expresar la admiracin recproca del uno por el otro, y concebir los sueos y realidades para construir un mundo mejor mediante una lucha que tuviera como protagonistas esenciales a los pueblos.

As que basta por ahora esta breve historia que constituye apenas unas lneas de una historia mayor que oficialmente se inici en 1994 y que perdurar por siempre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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