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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2016

Fidel es una cultura

Iroel Snchez
Al Mayadeen


Desde que tengo uso de razn poltica estuve oyendo hablar sobre qu pasara el da que Fidel no estuviera al frente de Cuba. Recuerdo un documental de la Escuela de Cine de San Antonio que vi hace aos en una de las Ferias del libro que se hacan en Pabexpo: Un hombre habla por un telfono pblico y le disparan a boca de jarro la pregunta de marras, la debacle, responda el interrogado con una expresin facial acorde con esas dos palabras.

Tampoco hubo vez en que saliera de Cuba antes de 2006, cuando Fidel enferm gravemente y deleg sus responsabilidades al frente del pas, en que no me hicieran la consabida pregunta que la realidad se ha encargado de responder. Pero por qu se asocia tanto el destino de un pas al de una persona, se sea amigo o enemigo del signo que esta, indiscutiblemente, ha impuesto al destino de Cuba y ms all?por qu ostenta el rcord de ser el lder contra el que ms intentos de asesinato se han fraguado?cmo es posible que a pesar de haber sido tratado de modo hostil por los principales medios de comunicacin del planeta donde quiera que viaj fue acogido fervorosamente por las multitudes?

Cuba fue la ltima nacin americana en liberarse del colonialismo espaol. Espaa concentr contra los patriotas cubanos toda su fuerza en tres guerras en las que el genio militar y poltico de los ms capaces hijos de la Isla, aunque arrincon a uno de los imperios ms poderosos de la historia, fue golpeado en los momentos crticos por la divisin. Los norteamericanos aprovecharon la muerte de los ms prestigiosos lderes independentistas -Antonio Maceo y Jos Mart- para escamotear la independencia, dividiendo y corrompiendo a muchos cubanos con trayectoria insurreccional. Tuvieron que pasar ms de dos dcadas para que una nueva generacin retomara a Mart, rescatara su ideario antiimperialista y lo proyectara junto al pensamiento marxista como solucin para los males de una repblica dependiente y corrupta.

El pueblo cubano entonces pari hombres como Julio Antonio Mella, Rubn Martnez Villena y Antonio Guiteras, que juntaron el pensamiento martiano y el ideario socialista con la accin revolucionaria pero que no sobrevivieron al proceso llamado Revolucin del 30 que de manera importante ellos contribuyeron a gestar desde inicios de la dcada de los aos veinte del siglo pasado pero que nuevamente fue golpeada por divisiones entre las fuerzas revolucionarias. La embajada de Estados Unidos conspir con el que sera su hombre fuerte a partir de entonces, Fulgencio Batista, y con el discurso del Buen Vecino logr restablecer el control de la situacin. Se generaron entonces nuevos engaos y frustraciones.

Aunque una Constitucin proclam en 1940 derechos muy avanzados para la poca, en periodos electorales sucesivos las fuerzas polticas que se proclamaron herederas de la Revolucin del 30, una vez llegadas al poder, se revelaron como corruptas y serviles a la dominacin norteamericana. El Partido Comunista se haba desangrado polticamente, obedeciendo la orden de Mosc de crear Frentes Populares, y acudiendo a las primeras elecciones regidas por la nueva Constitucin en alianza con el mismo Batista que al servicio del imperialismo haba dado el tiro de gracia a la Revolucin del 30. Un nuevo Partido poltico con el nombre de Ortodoxo, en cuyas filas militaba el joven abogado Fidel Castro, capitaliz el descontento popular bajo el lema Verguenza contra dinero, su lder atrapado en una denuncia que no pudo probar se suicid, y a las puertas de las elecciones donde ese Partido tena la victoria segura, un golpe de estado encabezado por Batista cambiara radicalmente la situacin.

Ante la inaccin del Partido al que perteneca y agotadas las vas polticas, Fidel Castro abraza la va armada, organiza en secreto un selecto grupo de jvenes y sorprende al pas el 26 de julio de 1953 asaltando la segunda fortaleza militar del pas, con la demostracin palpable de que l y el Movimiento que encabeza estn dispuestos a jugarse la vida por realizar los sueos con que tantas veces haban engaado a los cubanos. Su discurso de autodefensa, difundido clandestinamente desde la prisin, fue el programa revolucionario que le gan el apoyo popular, avalado porque esta vez la palabra y los hechos se encontraban sin demagogia. Haban regresado Mart, Maceo, Guiteras, Mella y Rubn en una sola persona. Fidel era el organizador y el hombre de accin, el intelectual y el poltico con tica, el lder dispuesto a jugarse el pellejo para probar sus ideas. El pueblo mil veces engaado vio en l todo eso y decidi lanzarse otra vez a la Revolucin.

El resto es conocido. Se poda hacer una revolucin sin el ejrcito o con el ejrcito pero no contra ste, y Fidel rompi el dogma. Fresco aun el crimen de la CIA contra la Revolucin guatemalteca de 1954, tampoco un gobierno latinoamericano poda desafiar a Estados Unidos y menos hacer una Reforma agraria que afectara intereses norteamericanos, Fidel volvi a romper el dogma y desde entonces saltaron por los aires los imposibles en Cuba. Pero no fue suficiente, en frica eran invencibles los mercenarios blancos y el ejrcito racista sudafricano hasta que negros y mestizos dirigidos por Fidel demostraron lo contrario. Como ha escrito el historiador Piero Gleijeses, en frica Cuba humill a una potencia de la Guerra fra EEUU- y desafi a la otra la Unin Sovitica-, actuando por motivaciones propias a favor de los pueblos africanos.

Imposible era tambin que la Revolucin se mantuviera en el poder en Cuba tras la desaparicin de la URSS, que un pas del Tercer Mundo compitiera en productos biotecnolgicos con los del primero y viviera de exportar servicios profesionales pero los cubanos guiados por Fidel lo posibilitaron.

Haba que matarlo porque Fidel es la posibilidad de que los postergados, los de abajo, hagan posible lo que siempre les han negado. Y no bastaba con matarlo, haba que desacreditarlo. Revolucin es no mentir jams, ha dicho el hombre sobre el que quizs ms se haya mentido.

Hace diez aos que Fidel no gobierna en Cuba y cada da vivido desde entonces ha sido un da de derrota para sus poderosos enemigos. Un da en que se recuerda que no pudieron vencerlo ni con la guerra, ni con el asesinato; ni con el bloqueo econmico, recrudecido despus de la cada de la Unin Sovitica.

Esa victoria no tendra sentido si la Revolucin no contina. Fidel no hubiera trabajado intensamente todos estos aos, no hubiera consagrado su vida a la educacin de su pueblo, si no es para que la Revolucin lo sobreviva.

Pero con excepcin de Cuba, solo pases de geografa numerosa, lejanos de EEUU, con masa crtica demogrfica, cultura milenaria y lengua propia han resistido de manera prolongada la hegemona norteamericana.

Fidel es un pas escribi Juan Gelman pero eso era a inicios de la Revolucin. Hoy Fidel es una cultura, una geografa de la justicia y la soberana, un lenguaje de la solidaridad que une a muchas personas ms all de las fronteras de Cuba. La Revolucin sobrevivir si mantiene viva esa cultura.

Fuente: http://espanol.almayadeen.net/articles/exclusivos/7413/fidel-es-una-cultura

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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