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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2016

Una vez ms, quin es Fidel Castro?

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


"El revolucionario es como el corredor de maratn en la olimpiada de la historia en que las generaciones se suceden unas a otras. Como atletas olmpicos que llevan en sus manos una antorcha de luz, hagamos el mximo esfuerzo en el tramo que nos falta para entregarla victoriosos con honor y esperanza al relevo mejor que nosotros"

Fidel


Una campaa gigantesca y sistemtica se ha orquestado durante aos contra Cuba, contra la Revolucin Cubana y su lder Fidel Castro, incitada pblicamente o en las sombras por el imperio y sus corifeos. Enemigos naturales y jurados han participado en forma demencial en la misma, tal como siempre lo han hecho a lo largo de ms de cincuenta aos. A veces tambin lo han realizado, conscientes o no, engaados o arrepentidos, algunos intelectuales crticos, que cual avestruces han enlodado sus miradas y sus voces, y parecieran no mirar de frente, desde sus urnas de cristal, a la tempestad fascista que se prepara a arrasar con todo vestigio de dignidad y rebelda en todas las tierras dolorosas de nuestro mundo.

Son muchas las especulaciones sobre qu pasar despus de su desaparicin fsica. Sin embargo, ms all de todo lo que vaticinaron, propalaron, maquinaron y urdieron con vilezas miles sus enemigos para desprestigiarle y eliminarlo, Fidel cumplir victoriosamente su noventa cumpleaos absuelto y agigantado por el tiempo y la historia.

En esta hora crucial de la humanidad es bueno que amigos y enemigos tengan bien definida la respuesta sobre el lder de la Revolucin Cubana.

Fidel Castro lider el Asalto al Cuartel Moncada bajo la inspiracin de Jos Mart, en 1953, ao del Centenario de su natalicio, y a quin proclam como el autor intelectual del asalto armado a la fortaleza.

Son muchos los matices y las valoraciones que sobre el lder de la Revolucin Cubana han existido y existen en el mundo en dependencia de las pticas particulares de quienes los realizan.

Yo no s como ven a Fidel la gama de los enemigos que andan dispersos por el mundo. Pero imagino que la visin enlatada y vendida por muchos medios de informacin y centros de poder, pudieran producir resultados ficticios diversos. Unos le vern como un engendro tropical capaz de provocar las ms alucinantes pesadillas. Otros pensarn que todos los aos en el poder lo logr sacrificando a sus compatriotas. Muchos lo habrn visto como un fantasma peligroso que ha recorrido el mundo con una tea incendiaria. Quizs algunos le imaginan saliendo del averno, con mirada terrible, para provocar el espanto de las angelicales almas que habitan las tierras pacficas del mundo. Habr quienes piensen, enfermos y embrutecidos de tanta propaganda mercenaria yanqui y de sus aliados, que pretenda aduearse del mundo y que pona por ello en peligro mortal la sacrosanta y endeble seguridad de los Estados Unidos. Otros pensarn que ha sido un tipo con suerte y que ha sido una lstima que ninguno de los ms de seiscientos atentados fraguados contra su vida haya tenido xito. Algunos considerarn que es un manipulador malintencionado de los errores y situaciones socio‑econmicas del bien estructurado mundo capitalista actual. Unos pensarn que les tronch sus sueos individuales de posesin ilimitada de riquezas, sus aspiraciones de explotacin de todo gnero, sus vocaciones y ansias de maldades y miserias humanas, en fin, sus naturales inclinaciones innatas o adquiridas, que el creador puso en sus almas y destinos como algo inmanente e intocable de sus personas y, por tanto, de sus sagrados derechos humanos. Tal vez algunos piensen que es una verdadera virtud de seres elegidos, el hecho de no compartir con Fidel ninguno de sus criterios y actos. Y hasta quizs algunos le respeten y admiren por su forma de ser y de actuar, pero no quieren o no pueden estar de acuerdo con lo que dice y hace, y por eso mismo le llevan la contraria. Quizs unos consideren que la obra revolucionaria de la que ha sido su protagonista principal, es un ensayo que ha sumido a su pas en el ms rotundo fracaso de su historia, y del cual nada se salva en los rdenes poltico, econmico, social y espiritual. Tal vez otros enemigos, los traidores y desertores, piensen para sus adentros en la razn de su enemistad ntima y visceral: el resentimiento enfermizo por faltarles el valor y las condiciones humanas para poderle seguir en su infatigable marcha hacia la cspide moral y en su lucha a muerte contra las fuerzas terribles y colosales que le han asediado continuamente.

En fin, hay de todo esto en el espectro de las visiones y las opiniones que reflejan los enemigos sobre la figura de Fidel, y algunas de las mas connotadas aparecen en la Ley Helms‑Burton, an vigente como instrumento cavernario mayor del bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba.

Sin embargo, a pesar de este largo rosario del espectro ideolgico sustentado por sus enemigos, sabemos demasiado bien como ven a Fidel Castro sus compaeros y amigos as como los pueblos, no importa las cercanas o distancias que existan en sus relaciones entraables, no importa en la lengua en que se expresen, no importa las coincidencias o divergencias de los juicios o ideas que se intercambien, no importa las coyunturas o circunstancias favorables o adversas que se presenten, no importa que se aspire o pretenda enfrentar su misma suerte o destinos, acompaarle o no en todas sus batallas, sus fracasos y victorias.

Para todos esos que comparten compaerismo y amistad, compromiso, admiracin, respeto y simpata con el lder cubano, l es simple y llanamente Fidel, una persona con la cual se intercambia fraternalmente un saludo, un apretn de manos, un abrazo, unas palabras, o una larga conversacin, una ancdota, un chiste, una reflexin o una descarga indignada, el anuncio de acontecimientos felices o tristes; con el cual se comparta una reunin o se tena un encuentro ocasional en una calle, un camino vecinal, una casa, un campamento, una fbrica, un hospital, un campo de caas, un aeropuerto, un pedazo de tierra nacional o extranjera. En fin, uno de esos sitios cualquiera donde se encuentran siempre o de vez en cuando los compaeros y los amigos a lo largo de la vida.

O tal vez sean las distancias o las ausencias las que despiertan nostalgias por no verle personalmente y constituyan un motivo para sentirlo cerca en el corazn y en el recuerdo, o llevarlo con nosotros en una foto, en un peridico, en un libro, en una postal, en una conversacin con la familia y con otros amigos. En fin, !hay tantas formas de llevar con nosotros a los compaeros y amigos!. Y por eso Fidel no es una excepcin.

Tambin Fidel es sencillamente el Comandante o el Comandante en Jefe, que es un modo, no de verle distante por su cargo y autoridad, sino de acercarle o acercarnos ms a la misma trinchera compartida del deber y del honor. Esas dos formas constituyen el reflejo de la familiaridad y el calor sentimental en las relaciones humanas entre Fidel y sus compaeros y amigos, hermanados con l a travs de lazos tal vez ms fuerte que los de la misma sangre comn.

Por todo lo que puede significar un compaero y un amigo verdadero, que es como decir un hermano, de Fidel podemos afirmar, como Camilo, que ms fcil nos sera dejar de respirar, que dejar de ser fiel a su confianza, o decir con el Ch, y a nuestra manera, que seguimos admirndole sus dotes de estadista, brillante ayer en los das luminosos y tristes de la Crisis de Octubre, e inmenso despus del derrumbe del socialismo en Europa; que sentimos a su lado el orgullo de pertenecer a un pueblo revolucionario; que nos enorgullecemos de haberle seguido sin vacilaciones, identificados con su manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios; que seguimos adelante con la fe que nos ha inculcado, con sus enseanzas y su ejemplo; y, finalmente, que ante los avatares peligrosos de la vida, trataremos de serle fieles hasta las ltimas consecuencias de nuestros actos.

A Fidel nos unen muchas afinidades e identificaciones, muchos valores que dan sentido a la vida, muchas visiones y sueos que sirven de rumbo para el quehacer revolucionario, rebeldas para intentar una y otra vez transformar los mundos chicos y grandes.

Coincidimos con el Ch en su visin genial de la sntesis de su gran personalidad, y admiramos en Fidel su trayectoria de liderazgo indiscutible y consecuente, su audacia, fuerza y valor, su espritu de dignidad y sacrificio, su extraordinario afn de auscultar siempre la voluntad del pueblo, su capacidad de aglutinar, de unir, cerrndole el paso a la divisin que debilita y destruye, su capacidad de asimilar los conocimientos y las experiencias, para comprender el conjunto de una situacin dada sin perder de vista los detalles, su capacidad de dirigir a la cabeza de todos la accin del pueblo, su entrega y posicin internacionalista, su capacidad de ver siempre ms lejos y mejor que sus compaeros; su amor infinito al pueblo, a los trabajadores, a los humildes de la tierra, su fe en el futuro y su capacidad de preverlo; por construir de la nada el aparato formidable de la Revolucin Cubana.

Pero junto a esos valores indiscutibles, en Fidel reconocemos su extraordinario apego y culto a la verdad; su natural modestia en la grandeza; su cohibido gesto de nio grande ante los demasiados elogios merecidos, un antdoto natural contra el llamado culto a la personalidad, que no propicia; su infinita sensibilidad ante los dolores y sufrimientos de los individuos y del pueblo; su delicadeza en el trato personal, esa forma llana de acercarse a la gente, de igual a igual, como si siempre se tratase de conocidos; esa pasin vehemente en la defensa de lo que cree, construye y suea; esa crtica perenne y salvadora contra los errores y entuertos de su propia obra; ese perdonar magnnimo ante las traiciones a su persona y esa firme condena ante las felonas que exponen a su patria a peligros mortales; ese asombroso sentido y espritu fundador; ese optimismo imbatible de lucha y de victoria permanente sobre lo imposible.

En estos tiempos convulsos permeados de tanto egoismos, se admira en Fidel esa capacidad de renovar los sueos hasta el infinito; de convertir en realidad lo que para todos pareca imposible, tal como aspira y demuestra en la prctica la posibilidad de alfabetizar a pueblos enteros, tal como propone y logra salvar de la ceguera a miles y millones de seres pobres de nuestro mundo, tal como se entusiasma, promete y concreta la formacin de miles de mdicos procedentes de los sectores pobres para poner remedio a la insalubridad y falta de atencin sanitaria para los pueblos subdesarrollados, tal como se conduele del sufrimiento humano y ofrece y manda contingentes de mdicos hacia los pases bajo los efectos devastadores de las catstrofes naturales con las consiguientes tragedias humanas.

Y en esta poca de cambios en nuestra Amrica, los revolucionarios tambin hacemos nuestra la confesin de Hugo Chvez, cuando le expres su conviccin de ser a la vez alumno e hijo con estas palabras: Maestro, lo digo sin complejos, t eres padre de los revolucionarios de este Continente. T eres Padre Nuestro, le dijo Neruda a Bolvar, y yo te digo a ti Padre Nuestro que ests en la tierra, en el agua y en el aire. Tambin afirm que Fidel es ese gigante de todos los tiempos y todos los lugares.

Y cuentan que as pensaba quien fue indudablemente su mejor amigo en la liza poltica latinoamericana, y que cal muy hondo en lo personal e ntimo, de tal manera que nadie fue capaz como Chvez de bromear con Fidel o sobre l pblicamente, con el desenfado caracterstico del lder bolivariano. Una empata particular y una audaz concepcin de la vida y la poltica les permitan comportarse como almas gemelas, sentir y expresar la admiracin recproca de uno por el otro, y concebir los sueos y realidades para construir un mundo mejor mediante una lucha que tuviera como protagonistas esenciales a los pueblos.

En fin, corresponder a pensadores, polticos y personas honestas del mundo, valorar en el presente y el futuro la obra e ideas que han dado sentido a la vida de Fidel, que ha sido la vida del combate y la virtud, y sus influencias en los acontecimientos principales que actualmente estn en marcha en Amrica Latina y el Caribe, de los que han ocurrido u ocurran en frica y Asia, as como aquellos que un da ocurran, formando parte de sus juicios y vaticinios, incluso en los Estados Unidos y los pases desarrollados.

Fidel es el ser humano y el poltico paradigmtico de una autntica rebelda en nuestros tiempos, es el smbolo ms rutilante de la rebelda en la poca que le ha tocado vivir. Y seguro que lo ser para los siglos futuros.

Por todo eso y mucho ms, en este noventa cumpleaos, Fidel puede sentirse satisfecho y reconfortado como un Ssifo triunfador contra todo maleficio, erguido junto a la roca que ha empujado con sus brazos a la cumbre de la montaa, para recibir la luz del sol y la ofrenda de los hombres; porque logr lo que no pudo Ssifo: la permanencia de la roca en la cima. Y esa roca es Cuba libre, independiente y soberana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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