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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2016

Comunicado de la Delegacin de Paz de las FARC-EP
Hacia una nueva Jurisdiccin para la Paz de Colombia

Rebelin


La Delegacin de Paz de las FARC-EP y el Gobierno Nacional seguimos desarrollando los compromisos derivados del Acuerdo sobre Vctimas alcanzado en diciembre de 2015, especialmente, todo aquello que permitir, que la Jurisdiccin Especial para la Paz, entre en funcionamiento. Con este nuevo paso, tambin, nos acercamos cada vez ms a la firma del Acuerdo Final.

Anunciamos al pas que hemos concretado un nuevo acuerdo para iniciar la puesta en marcha del mecanismo de seleccin de los magistrados y magistradas de la Jurisdiccin Especial para la Paz. Definir esta instancia, adems, los integrantes de la Unidad de Investigacin y Acusacin, entre otros funcionarios del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparacin y No Repeticin. Sin duda, avanzamos en la direccin correcta, ratificando que no hemos venido a La Habana a intercambiar impunidades, sino a satisfacer los derechos de las vctimas, que es un propsito central de los acuerdos de paz.

Las partes Habamos convenido en que los magistrados de la nueva jurisdiccin no podan ser escogidos por las partes y que haba que definir un mecanismo que garantizara la independencia de sus organismos, dejando atrs as los oscuros tiempos en los que la justicia en Colombia apareca como herramienta y apndice de los intereses de los partidos polticos y de los poderes seculares. Las FARC-EP apostamos por una justicia imparcial, comprometida con los valores democrticos de la igualdad, la libertad y la fraternidad, siempre preocupada por el bienestar del pueblo.

En consecuencia, hemos construido una propuesta, sin duda perfectible, que d garantas a la sociedad y a la comunidad internacional, confiando para ello en personalidades mundiales como el Papa Francisco o el Secretario General de las Naciones Unidas, personas que, por sus investiduras, deben estar al margen de cualquier sospecha o tacha moral.

Hemos apostado por la presencia en este mecanismo de organizaciones defensoras de los derechos humanos, de unos derechos que no son patrimonio de nadie ni contra nadie, que son de todos y para todos. Y para garantizar adems, la mxima imparcialidad, hemos solicitado a una institucin especializada en derechos humanos y justicia transicional -cuyo objeto nunca ha sido la participacin en procesos judiciales, sino la investigacin acadmica-, que forme parte de este mecanismo de escogencia.

Tambin vinculamos a la academia colombiana, centro de todos los saberes, pensando que sin duda aportar a esta importante tarea una visin universal y multidisciplinaria.

Y finalmente, por primera vez las altas cortes de justicia van a participar activamente en la construccin de un sistema cuyo propsito es acabar con la impunidad; problema del que, tanto la sociedad como la comunidad internacional, responsabiliza en buena parte al mal funcionamiento de la justicia colombiana. La Fiscala de la Corte Penal Internacional ha manifestado que en Colombia ha existido impunidad, pero no para las guerrillas, siempre implacablemente perseguidas por el Estado. Colombia es uno de los tres pases con mayores ndices de impunidad en el mundo y no habr paz estable y duradera si no se acaba con esta situacin.

En un claro ejemplo de reconciliacin, las FARC-EP para la estructuracin del mecanismo de escogencia hemos confiado en una de las instituciones del Estado que ms nos ha perseguido, y que, desde nuestro punto de vista, ha ejecutado el derecho penal del enemigo que la comunidad mundial de los derechos humanos ha denunciado como trasgresor del derecho internacional. Habra sido fcil oponernos a ello, por sencillo ejercicio de recusacin jurdica. Corresponde ahora a los tribunales penales de nuestro pas mostrar que estn a la altura del momento histrico, que no cabe perpetuar practicas propias de los tiempos de guerra. Para ello, qu mejor herramienta que la autonoma e independencia del poder judicial ejercida conforme al espritu de la paz y la reconciliacin. En ese camino, sin duda nos encontraremos todos los colombianos.

No podra ser de otra manera tras alcanzar un acuerdo que est siendo ponderado por las organizaciones de vctimas, por los acadmicos, y por participantes en otros procesos de paz habidos en el mundo, como el acuerdo sobre Victimas ms completo y ambicioso de los hasta ahora construidos. Lo perfecto es enemigo de lo bueno, dice el refrn popular, pero la Jurisdiccin Especial para la Paz, construida a la luz del DIH, escuchando a las vctimas del conflicto tanto en La Habana como en Colombia, es sin duda un destacado logro respecto a otros modelos construidos en otros rincones del mundo que buscaban tambin acabar con la guerra para alcanzar la reconciliacin nacional.

Se trata de un sistema que va a examinar las responsabilidades de todos los participantes en el conflicto, no solo de los combatientes, sino de todos aquellos, tambin civiles, cuyos actos hayan sido motivo de reproche penal. No tiene base alguna afirmar que este sistema garantiza la impunidad de los crmenes de Estado, ni de ningn otro, cuando los trminos del acuerdo son contundentes respecto a la estricta aplicacin al sistema del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y del derecho Internacional Humanitario.

Tras el nuevo acuerdo ahora presentado, creemos conveniente dar un paso ms all, repensando anteriores frmulas de escogencia de los integrantes de instituciones construidas en este proceso por la Mesa de Conversaciones, con el fin de no dejar un solo cabo suelto que permita que los acuerdos sean atacados por los enemigos del proceso de paz. Las FARC-EP creemos que es imprescindible garantizar la mayor transparencia posible en la eleccin de los comisionados de la Comisin de Esclarecimiento de la Verdad, del Director de la Unidad de Bsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, y en cualquier otra eleccin derivada de los acuerdos alcanzados hasta ahora. Y estamos seguros que esa es tambin la voluntad de toda la sociedad colombiana y contamos que tambin sea la aspiracin del Gobierno Nacional.

Queremos decir a los colombianos, que aqu en La Habana, las FARC seguimos dispuestas a avanzar en la construccin del Acuerdo Final, pero necesitamos que cesen ya las obstrucciones propias de un estilo de negociacin caprichoso, desgastador, que todo lo dilata, y que pareciera solo acta para evitar las reacciones adversas de una oposicin minoritaria y guerrerista que ya tiene hasta la coronilla al pas. Necesitamos que todo el pueblo, los hombres y las mujeres de la ciudad y el campo, los jvenes y hasta los nios, tomemos en nuestras manos el asunto de la paz que ms que a nadie les pertenece. Este objetivo superior, que representa todo para la nacin, no puede ser convertido en asunto de facciones y de mezquindades polticas.

La paz es ahora o nunca, que nadie intente arrebatrsela a los colombianos con sofismas y patraas jurdicas. Salvemos la patria sacando la paz adelante. Venceremos.

Fuente: http://pazfarc-ep.org/comunicadosfarccuba/item/3518-hacia-una-nueva-jurisdiccion-para-la-paz-de-colombia.html



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