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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2016

Divide y vencers
Cmo las facciones polticas en Palestina est acabando con la perspectiva de libertad

Ramzy Baroud
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales.


Mientras los palestinos de los territorios ocupados empiezan las preparaciones para las elecciones municipales que se celebrarn en octubre reaparece el fantasma de la divisin y de las facciones polticas.

Las plataformas polticas y los medios sociales palestinos bullen de propaganda contraproducente: los partidarios de Fatah atacan los supuestos fracasos de Hamas y lo mismo hacen los partidarios de Hamas.

Lo que ambas partes pasan por alto convenientemente es que los resultados de las elecciones municipales palestinas son casi totalmente irrelevantes dentro del marco ms amplio de la situacin.

En Cisjordania los ayuntamientos estn gobernado por un estricto acuerdo entre Israel y la Autoridad Palestina (AP). Al margen de unas pocas tareas, los ayuntamientos de los pueblos y las ciudades no pueden actuar sin autorizacin: la autorizacin de la propia AP, que est condicionada a la aprobacin de las autoridades de ocupacin israeles.

Esto se aplica a prcticamente todo: desde los servicios bsicos a los permisos de construccin para excavar pozos. Todas estas decisiones se basan en el condicionamiento poltico y en el dinero de los donantes, tambin motivado polticamente.

Culpar a un alcalde de un pequeo pueblo de Cisjordania rodeado de muros militares israeles, trincheras y torres de vigilancia, y atacado diariamente por colonos judos armados de no lograr que la vida de los habitantes del pueblo cambie de manera visible es tan ridculo como suena.

No obstante, las elecciones municipales tambin tiene un sesgo poltico y de faccin. Fatah, que controla la AP, compra tiempo y lucha por tener relevancia. Como ya no desempea un papel fundamental en liderar a los palestinos en su bsqueda de libertad, Fatah inventa constantemente maneras de proclamarse fuerza relevante. Sin embargo, solo puede hacerlo con el permiso de Israel, el dinero de los donantes y el respaldo poltico y el consentimiento estadounidense y occidental.

Hamas, que puede apoyar a determinados candidatos aunque es poco probable que participe en las elecciones de forma directa, tambin est acuciado de problemas. Est bajo un estricto bloqueo en Gaza y su politiquera regional result ser cara y poco fiable. Aunque no es tan corrupto como Fatah (al menos, financieramente), a menudo se le acusa de afirmar su poder en Gaza usando el favoritismo poltico.

A pesar de que se debe insistir en la unidad nacional, resulta difcil imaginar que se pueda lograr una unin entre ambos grupos sin un cambio fundamental en la estructura de estos partidos y en el panorama poltico general.

En Palestina las facciones consideran que la democracia es una forma de control, poder y hegemona, y no un contrato social que tiene por objetivo fomentar el dilogo y distender el conflicto. As, no es de extraar que los partidarios de ambas facciones de Fatah, una leal al presidente de la AP Mahmoud Abbas y otra leal a Mohammed Dahlan, se enfrentaran recientemente en Gaza. Varios de ellos fueron hospitalizados con heridas graves.

Por supuesto, un ejemplo fundamental de esto sigue siendo la guerra civil de 2007, aproximadamente un ao despus de que Hamas ganara las elecciones parlamentarias. La cultura poltica de Fatah y Hamas no pudo entender que el partido perdedor debe admitir la derrota y trabajar en la oposicin, y el partido ganador no puede considerar el resultado electoral como un mandato para que domine su faccin.

Hubo otros factores que contribuyeron a la divisin palestina. A instancias de Israel Estados Unidos quiso asegurarse de que el gobierno de Hamas fracasaba y condicion su apoyo a Fatah a que rechazara cualquier gobierno de unidad. Israel tambin hizo mucho dao al restringir la libertad de movimientos de los parlamentarios, detener a algunos y, por ltimo, asediar completamente Gaza.

La Unin Europa y la ONU tampoco sirvieron de mucha ayuda ya que podran haber insistido en que se respetara la voluntad de los votantes palestinos, pero sucumbieron a las presiones estadounidenses.

No obstante, tampoco se puede negar que estos factores por s mismos no habran puesto en peligro la unidad palestina si las facciones se hubieran empeado en lograrla.

Para entenderlo mejor hay que tener en cuenta la experiencia de las y los presos palestinos en las crceles israeles. Aunque ellas y ellos mismos se dividen en base a sus afiliaciones ideolgicas y a las facciones, tienden a ser mucho ms solidarios entre s. Cuando un preso o presa de un grupo determinado emprende una huelga de hambre, a menudo se le unen unos cuantos, unas decenas e incluso cientos de presos y presas de todas las facciones. Estas personas presas encuentra maneras para comunicarse e intercambiarse mensajes, tambin cuando estn en aislamiento o esposados a las camas. En las crceles ms grandes incluso celebran elecciones para elegir a sus representantes y publican cartas conjuntas destinadas a los palestinos del exterior pidindoles unidad y una estrategia conjunta.

Si unas personas presas y encadenadas son capaces de fomentar el dilogo y suscribir una apariencia de unidad, tambin deberan serlo quienes viven en las mansiones de Ramallah y quienes tienen libertad de movimientos para salir de Palestina.

Pero lo cierto es que para gran parte de la dirigencia palestina la unidad no es una cuestin urgente y para ellos el predominio de su faccin siempre ser ms importante que la patria. Esto se debe en parte a que la poltica de facciones est profundamente arraigada en la sociedad palestina. Y la poltica de facciones es un enemigo del pueblo palestino, al igual que la ocupacin israel. Siempre ha destruido cualquier intento de fomentar el dilogo y la verdadera democracia entre los palestinos.

Es cierto que la democracia esta sufriendo una crisis en diferentes partes del mundo. En Brasil una subversin parlamentaria ha echado de su cargo a una presidenta electa. En Reino Unido unos conspiradores del Partido Laborista ponen en segundo plano la eleccin de un lder popular. En Estados Unidos la democracia se ha reducido a una serie de clichs mientras que las elites poderosas financian a unos candidatos adinerados que propagan ms o menos las mismas ideas.

Pero Palestina es diferente. Debera ser diferente. Para la sociedad palestina el dilogo y un tanto de un proceso democrtico son esenciales para cualquier autntica unidad nacional.

Sin unidad en la poltica resulta difcil considerar una unidad en el objetivo, un proyecto de liberacin nacional, una estrategia de resistencia unida y, finalmente, la libertad de los palestinos.

Nunca habr una Palestina libre si los palestinos no se liberan primero de la represin de las facciones de las que ellos y solo ellos son responsables en ltima instancia.

Para Israel la poltica de facciones palestina es una pieza fundamental en su estrategia de divide y vencers. Desgraciadamente, muchos palestinos le hacen el juego y al hacerlo ponen en peligro su propia salvacin.


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Dr. Ramzy Baroud lleva ms de veinte aos escribiendo sobre Oriente Medio. Es un columnista internacional, consultor de medios, autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres). Su pgina web es: www.ramzybaroud.net

Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/08/11/divide-and-rule-how-factionalism-in-palestine-is-killing-prospect-for-freedom/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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