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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2016

13 de agosto de 2016
Juan volvi y volvieron las patotas

Rubn Kotler
Rebelin


El 13 de agosto de 2016, para la memoria de las organizaciones de derechos humanos no ser un das ms. En la ciudad catamarquea de Beln, los restos identificados del militante Juan Francisco Carreras, fueron restituidos y su memoria homenajeada en la plaza principal. En Tucumn, horas despus del acto en Beln, una patota integrada por 6 individuos realizaba un ataque de amedrentamiento hacia la Dra. Laura Figueroa, quien se encontraba de viaje, justamente, regresando desde Beln, donde particip del acto mencionado.

Juan y la memoria de los 30000

Juan volvi a Beln despus de 40 aos. Militante del Frente Anti-imperialista por el Socialismo FAS (Organizacin poltica vinculada al Partido Revolucionario de los Trabajadores, el PRT), Juan era miembro del cuerpo de delegados de la Facultad de Bioqumica, Qumica y Farmacia y era uno de los responsables del otorgamiento de las becas al comedor. Juan fue secuestrado, detenido y desaparecido el 16 de septiembre de 1976, cuando sala de rendir un examen final en una sede universitaria. La historia del secuestro y desaparicin de Juan es conocida por todos.1 Todos los miembros del cuerpo de delegados de esa facultad se encuentra en calidad de detenidos y desaparecidos. Algunos cuerpos de esa representacin estudiantil, fueron recientemente identificados en el Pozo de Vargas, un pozo de aguas en una vieja finca en las afueras de la capital tucumana, usada por los militares de la ltima dictadura cvico militar, como fosa comn. En das pasados los restos de Juan haban sido identificados, luego de 40 aos desde su secuestro, y su hermana Felicidad, activa militante en el campo de los DDHH, daba la noticia del acto homenaje que la localidad de Beln, en Catamarca, hara en honor la mencionada identificacin. Los restos de juan fueron entonces restituidos a Beln el sbado 13 de agosto en una ceremonia realizada en la plaza principal del pueblo y de la que participaron familiares de Juan, organizaciones de DDHH y otros organismos, la municipalidad de Beln incluida.

Hablaron entre otros, Carlos Leyva, ex compaero de militancia de Juan y ex detenido tambin en la ltima dictadura militar; Laura Figueroa, abogada de la familia de Juan, quien se refiri a la militancia revolucionaria del joven belicho; Virgnia Sosa, presidente de Familiares de Desaparecidos de Tucumn FADETUC quien destac el trabajo realizado por la organizacin que representa; delegados del propio municipio, quienes mencionaron la trascendencia de la vuelta de los restos de Juan a su Beln natal. Durante el acto se leyeron adems adhesiones entre las que se destacaron la de la Asamblea Permanente por los DDHH APDH y de la Universidad Nacional de Tucumn, donde Juan estudiaba y militaba.

Casi la totalidad de los discursos coincidieron en destacar las ideas revolucionarias de Juan, en destacar la memoria necesaria y urgente. Algunos discursos incluso, apuntaron sus crticas a las omisiones recientes del presidente de la nacin, Mauricio Macri, quien en una entrevista, afirm desconocer la cantidad de desaparecidos que dej la ltima dictadura cvico militar y a la que calific, por su accionar, de guerra sucia, en un claro inters poltico, por volver 30 aos atrs en la interpretacin de la represin genocida de los 70.

Quizs la alocucin ms conmovedora fue la de Felicidad Carreras, hermana de Juan y quien en improvisado discurso agradeci a los organismos de DDHH, a los peritos del Colectivo de Arqueologa forense que trabaja en el Pozo de Vargas el CAMIT , a Laura Figueroa, su abogada y al conjunto de militantes que la acompaaban ese da. Felicidad, conmovida por la identificacin de su hermano, tras larga lucha por dar con sus restos, destac el compromiso poltico de su hermano, motivo por el cual fue detenido y desaparecido.

La vuelta de las patotas

Tras la finalizacin del acto en Beln, la abogada Laura Figueroa regresaba a Tucumn junto a una amiga, a Virginia Sosa, presidente de FADETUC y a quien esto escribe. En el camino por los valles el vehculo sufri una avera que demor la llegada a destino. En el trayecto y habiendo sido auxiliados, una llamada nos dejara a todos perplejos: una patota haba ingresado al domicilio de Laura y tras forzar la puerta de entrada y ya en el interior de la propiedad, le revolvieron todo en una clara actitud de amedrentamiento.

Es la tercera vez que Laura sufre un atentado en su domicilio. Las otras dos veces fueron durante los aos del gobierno autoproclamado de los DDHH, en la era de los Kirchner. Es decir que las patotas y parte del aparato represivo del Estado no fueron eliminados ni an durante el gobierno que se jact de revisar el pasado dictatorial, mucho menos ahora que gobierna un presidente que desprecia todo lo vinculado con la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

Resta saber si algunas de las hiptesis que uno a priori plantea son ciertas o no y en qu medida se vincula este acto de terrorismo con la visita de Laura el jueves ltimo pasado, al juicio por Operativo Independencia que se lleva a cabo en la provincia, acompaando a un familiar de una vctima del Operativo. Resta comprobar si el incidente con el vehculo no fue un mero accidente y por el contrario se trat de un sabotaje, si el vehculo de la Gendarmera que acompa al auto de Laura a la salida de Beln no fue mera casualidad o si por el contrario se trat de un acto de inteligencia y una cantidad de otros factores que hacen de la accin patoteril, una amenaza abierta a la totalidad de los luchadores sociales en el campo de los DDHH. Los anteriores episodios no solo nunca fueron resueltos sino que tanto el Estado Nacional como el Provincial, no consiguieron frenar este tipo de acciones que son un claro indicativo de la vigencia, lamentablemente, del aparato represivo estatal y para-estatal.

En primera persona

Todo esto que narro me toc vivirlo en persona. En Beln acompa a Felicidad en el emotivo acto en honor a Juan. Era un compromiso personal hacia una causa que hice propia desde mis investigaciones.

La historia de Juan sintetiza a mi modo de ver, muchas de las historias que en los aos 70 tiieron de gris el cielo argentino. La historia de su militancia y de la que poco a poco voy descubriendo nuevos aspectos, la tenebrosa historia de su secuestro y posterior desaparicin y la historia, no menos tenebrosa de su identificacin, junto a otros militantes desaparecidos, en el Pozo de Vargas.

Al regreso de Beln, el auto de Laura, en el que viajbamos sufri un desperfecto y luego de varias horas de espera fuimos auxiliados y llevados a destino. Al enterarnos del ingreso del grupo comando en casa de Laura, nos encontrbamos en pleno viaje de descenso por los valles. Al llegar a destino, casi a la medianoche, vimos el salvaje atropello de la patota en los rastros dejados en el domicilio: puertas rotas, pertenencias revueltas y cajones que fueron revisados. Mi sensacin, en ese momento fue que la historia del ltimo golpe cvico militar no es historia pasada sino historia presente. Que el actual presidente de la nacin, Mauricio Macri desconozca esa historia por saberse parte de la misma, siendo que su familia fue beneficiada de las mieles del sistema econmico de entonces y del que sigui, debe hacernos pensar que durante la dcada ganada, la narrativa, incompleta y vaca, no sirvi para que parte de la sociedad entienda qu significaron los aos del genocidio y el dao hecho desde todos los planos de la vida social, ocasionado a generaciones presentes y futuras. Si bien es cierto que Macri con sus declaraciones hace un guio a las patotas que responden a los genocidas, no es menos cierto que el nombramiento de Milani al frente del ejrcito durante el mandato de la ex presidente Cristina F. Vda. De Kirchner, la infiltracin a organizaciones sociales por medio del proyecto X y la sancin de la ley antiterrorista, tambin lo fue.

Miramos al futuro porque miramos al pasado

Es imposible construir un mundo distinto sin mirar al pasado reciente, sin comprender que las carencias del sistema hacia al conjunto social, tienen un claro anclaje en polticas econmicas, sociales y culturales de un Estado que se construy sobre la base de la exclusin, el reparto inequitativo de las riquezas, la pobreza estructural, etc etc. Dicho modelo fue impuesto por medio de la fuerza bruta que tuvo su mxima expresin en el esquema represivo instaurado desde el Operativo Independencia, en febrero de 1975 hasta bien entrada la transicin institucionalizada a la salida del ltimo gobierno cvico militar. En este sentido es imperativo asociar la digna lucha de las organizaciones de DDHH, de los abogados que como Laura, se involucraron en la defensa de las vctimas de la represin dictatorial y sus familiares con las posteriores consecuencias del modelo enunciado.

La identificacin de Juan y la restitucin de sus restos en Beln, es parte del mismo proceso que implic tambin, la usurpacin patoteril de la casa de Laura Figueroa. En este sentido pasado y presente se entroncan y se entremezclan en los principios de esperanza de los familiares de los represaliados por conocer, 40 aos despus, el destino de los desaparecidos, con un Estado que sigue imponiendo como, tambin hace 40 aos, un modelo econmico y social basado en la exclusin, como es el capitalismo. Para que ese modelo no sea modificado en su esquema de otorgamiento de recursos a los poderosos, es necesario acallar las voces crticas y por ello es necesario profundizar el sistema represivo, de baja intensidad, claramente, pero tendiente por un lado a la criminalizacin de la protesta social y por otro a la legitimacin de la represin. Hay rupturas y continuidades del pasado con respecto al presente. No es mi intencin hacer aqu un raconto de la historia del pas de los ltimos 50 aos, pero si volver a sugerir la necesaria y urgente revisin de conceptos, ideas y datos referidos a esa historia.

No quiero cerrar este artculo sin expresar pblicamente mi repudio a los ataqueas a Laura Figueroa como as tambin mi solidaridad con ella y con todos aquellos que vienen sufriendo en distinto grado, los ataques de patotas organizadas. No quiero tampoco cerrarlo sin mencionar que Julio Lpez lleva 10 aos desaparecido, producto del mismo esquema represivo de los 70 y que hoy, con ms fuerzas que nunca, debemos exigirle al Estado Nacional su aparicin con vida y juicio y castigo a los responsables de su desaparicin. Y no quiero cerrarlo sin expresar mi satisfaccin por el trabajo realizado por los arquelogos forenses a quienes les debemos, entre otras cosas, la posibilidad de la identificacin de Juan y de tantsimos otros militantes que estaban desaparecidos. Sera bueno que el presidente de la nacin se notificara de estas tres cuestiones y comenzara a cambiar su visin respecto a desconocimientos histricos. Ser la nica manera de comenzar a pensar en la posibilidad cierta de construir un futuro un poco menos desigual que el actual presente que nos toca vivir. Cualquier otra consigna ser simplemente una profundizacin de la exclusin por parte de las clases dominantes.

Nota:

1 Lase JUAN Y LA MEMORIA DE LOS 30.000 http://apaprensa.com.ar/juan-y-la-memoria-de-los-30-000/comment-page-1/



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