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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-08-2016

Crtica a Yanis Varoufakis
Est el Estado del Bienestar muerto?

Vicen Navarro
Pblico


Siempre leo con gran inters los escritos de Yanis Varoufakis. Y frecuentemente cuelgo en mi blog sus entrevistas o conferencias que me llegan, tanto aquellas con las que estoy de acuerdo como aquellas con las que estoy en desacuerdo. Naturalmente que coincido con sus crticas a la Troika y al comportamiento del Eurogrupo (los ministros de Economa y Finanzas de los pases de la Eurozona), y muy en especial en el caso griego, aunque en este ltimo caso difiero respecto a algn componente de su crtica y de las conclusiones a las que llega en base a tal crtica, como consta en el artculo escrito hace ya casi un ao en Pblico (Crtica amistosa a Varoufakis y a sectores de las izquierdas sobre lo ocurrido en Grecia, 19.10.15). Saludo tambin el establecimiento de un movimiento europeo que l ha fundado, y que ahora lidera, cuyo objetivo es la democratizacin de la gobernanza de Europa, gobernanza carente hoy de las ms mnimas reglas de convivencia democrtica, aunque ah tenga yo tambin algunas diferencias con l. Tales diferencias alcanzan su mximo nivel cuando en una conferencia reciente, que detallar ms tarde en el artculo, ha hecho la acusacin de que los Estado del Bienestar en los pases capitalistas desarrollados estn ya muertos, junto con los partidos socialdemcratas que los establecieron, proponiendo en su lugar que se establezca la Renta Bsica Universal (RBU), de la que es uno de los mximos promotores. No hay duda de que la socialdemocracia en Europa est en declive. Pero asumir que el Estado del Bienestar est tambin muerto me parece un gran error. En ambas muertes Varoufakis atribuye tal situacin a que los Estados-nacin ya no pintan nada, pues han perdido toda soberana. Y ah est la raz de nuestro desacuerdo.

Ha muerto el Estado-nacin?

Creo que una de las races de este desacuerdo es su visin de los Estados-nacin, a los que considera carentes de poder y capacidad de decisin, especialmente aquellos que forman parte de la Eurozona. As, en un interesante libro publicado en 2016, Un plan para Europa, de Icaria Editorial (escrito conjuntamente con Gerardo Pisarello una de las mentes ms claras en el movimiento progresista cataln, con cuyas tesis estoy totalmente de acuerdo), Varoufakis, en la parte del libro en la que expone sus tesis en forma de entrevista, indica que los Estados-nacin han perdido toda su soberana, habindose convertido en parte del problema en lugar de la solucin. As, seala que los gobiernos hoy transmiten a los parlamentos lo que queda decidido a nivel del Eurogrupo (o de la Cmara Europea o del Consejo Europeo) y los parlamentos solo estn para que se les ordene lo que deben hacer (p. 66).

Ni que decir tiene que la pertenencia de Espaa al Eurogrupo establece unas limitaciones graves en cuanto a lo que el Estado espaol puede hacer o dejar de hacer. Pero encuentro su posicin extrema (aunque comprensible por su experiencia en el caso de Grecia), pues los Estados-nacin continan jugando un papel clave. El Estado alemn, por ejemplo, juega un papel determinante y dominante entre los Estados-nacin de la Eurozona. Y la relacin inter-Estados juega tambin una labor esencial. La supeditacin y docilidad del gobierno Rajoy hacia el gobierno alemn se expresa en su interdependencia con las polticas realizadas por tales Estados.

Lo que parece olvidarse con excesiva frecuencia es que los Estados continan reproduciendo las relaciones de poder existentes en un pas, incluyendo las relaciones de poder de clase social. Es importante recuperar las categoras analticas que han desaparecido en gran parte de los estudios de lo que est ocurriendo en la Eurozona. Las clases sociales y el conflicto entre ellas, dentro de cada Estado, son esenciales para entender el comportamiento de tales Estados. Las ausencias de estas variables en los anlisis de Varoufakis limitan su comprensin de la supuesta prdida de soberana de los Estados. Hay que concienciarse de que la burguesa espaola, por ejemplo, tiene ms cosas en comn, en cuanto a sus intereses, con la burguesa alemana, que con las clases populares espaolas. De ah que el Estado espaol, hoy instrumentalizado por la burguesa espaola, est aplicando polticas autnticamente reaccionarias bajo el argumento de que no tiene libertad para llevar a cabo otras (como Varoufakis parece creer), cuando es obvio que s que hay polticas alternativas. En Espaa, por ejemplo, el presidente socialista Zapatero congel las pensiones para conseguir 1.200 millones de euros, a fin de corregir el dficit del Estado, cuando podra haber conseguido muchos ms revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones (2.552 millones) o manteniendo el de patrimonio (2.100 millones). Y el presidente conservador Rajoy podra haberse evitado recortar 6.000 millones de euros de la sanidad pblica revirtiendo la bajada del impuesto de sociedades de las empresas que facturan ms de 150 millones de euros al ao, y que representan solo el 0,12% de todas las empresas. El Estado siempre aplica polticas de clase, y el tema fundamental es de qu clase social. No es cierto, pues, que el Estado-nacin no pueda hacer nada. Decir que los Estados-nacin no pueden hacer nada es darle la razn a Zapatero o a Rajoy cuando dicen que no hay otras polticas pblicas posibles. S que las hay! Hay alternativas a las polticas de austeridad! El gran problema de Grecia es, como subray en el artculo citado anteriormente, que era un Estado pequeo y fallido, que lo hizo enormemente vulnerable a las presiones del Estado alemn. Y adems de ser un Estado muy dbil, estaba muy solo. Pero hoy ya hay un nmero creciente de Estados, con mayor peso, que pueden variar estas polticas. Y parte de la solucin seran las alianzas entre Estados en contra de estas polticas, que no ocurrirn a no ser que cambien las relaciones de poder dentro de cada Estado.

La externalizacin de responsabilidades como justificacin de las polticas impopulares

Pero existe otro punto de desacuerdo con Varoufakis, relacionado con el desacuerdo anterior. El ningunear al Estado-nacin lleva a abandonar una lucha a nivel de dicho Estado-nacin, creando un vaco que lo estn aprovechando movimientos nacionalistas de ultraderecha, algunos de claro carcter fascista y/o nazi. Hoy, como el mismo Varoufakis ha acentuado, uno de los mayores peligros existentes en la Unin Europea es la eclosin de movimientos nacionalistas de ultraderecha en cada uno de sus pases. Y una de las causas de que ello est ocurriendo es precisamente la desatencin que las izquierdas han dado a algunos de los temas ms movilizadores entre las clases populares, que solan ser la base de su apoyo electoral. No solo los partidos conservadores y liberales, sino tambin los partidos socialdemcratas, por ejemplo, justifican las polticas de austeridad y las reformas reaccionarias de los mercados de trabajo bajo el argumento de que son las nicas posibles, pues otras son de imposible aplicacin debido a la globalizacin, o a la integracin europea, o a cualquier factor externo. La externalizacin de responsabilidades es la medida ms comn hoy utilizada por los gobiernos de sensibilidad liberal o socioliberal (que son la mayora). Admiten que sus polticas son impopulares pero subrayan que son las que exigen Bruselas o Frankfurt. Y aqu en Catalunya, el gobierno de derechas cataln indica que la culpa es de Madrid. No es extrao, pues, que veamos hoy votantes del Partido Comunista votar a partidos de ultraderecha. Los cinturones rojos de las grandes ciudades en Francia que votaban al PCF han pasado a votar a Le Pen. Pero esto no solo ocurre en el pas galo, pues una de las causas de esta situacin es precisamente el auge del nacionalismo en muchos pases de la Unin Europea, es decir, el incremento del sentido identitario nacional frente al establishment poltico-meditico que gobierna la Eurozona, que es percibido como el responsable de la prdida de identidad y poder de decisin conocido como soberana nacional, cedida a dicho establishment europeo por las clases dominantes de cada pas, que consiguen el desmantelamiento del Estado del Bienestar y el descenso salarial a travs de aquel establishment europeo, lo que no podan conseguir a nivel estatal.

La supuesta muerte de la socialdemocracia y de su Estado del Bienestar

De esta percepcin del Estado-nacin como carente de capacidad de decisin, Varoufakis concluye que la socialdemocracia y el Estado del Bienestar que cre estn muertos y sin capacidad de reaccin. Permtanme que resuma su ltimo discurso (que incluyo en este enlace) sobre este tema. Comienza haciendo aseveraciones que, tanto en su tono como en su contenido, pueden considerarse provocadoras (lo cual parece ser de su agrado, pues le gusta hacerlo con gran frecuencia). La primera es la de afirmar que las polticas pblicas que han caracterizado a la socialdemocracia occidental (o el New Deal en EEUU) son demod, es decir, no tienen futuro, pues son polticas insostenibles. De ah que seale que la socialdemocracia est muerta. La segunda provocacin (que se deriva de la anterior) es su afirmacin de que el Estado del Bienestar est (tambin) muerto, ya que las transferencias pblicas y los servicios pblicos del Estado del Bienestar no pueden financiarse y mantenerse, pues al estar financiados con las rentas del trabajo (es decir, con las cotizaciones sociales derivadas del salario) y su financiacin depender de la existencia de puestos de trabajo, ello determina que la desaparicin de un nmero significativo de tales puestos de trabajo (como resultado de la revolucin digital, incluyendo intervenciones tecnolgicas, como la robtica, que est causando la destruccin masiva de gran parte de los puestos de trabajo), haga insostenible tal Estado del Bienestar. Esta destruccin de los generadores de los fondos con los cuales sostener tales transferencias y servicios pblicos es la causa de que el Estado del Bienestar no tenga futuro, pues no puede financiarse. De ah la necesidad de responder a la enorme crisis social que se ha ido desarrollando en estos aos de recesin (que alcanza niveles de depresin en los pases del sur de Europa como Espaa, Grecia y Portugal) a travs de la Renta Bsica Universal, que es la distribucin de una renta bsica por parte del Estado a todos los ciudadanos y residentes de un pas.

Las consecuencias de la financiarizacin de la economa

Otra razn que segn Varoufakis- justifica el establecimiento de la RBU es la financiarizacin de la economa en el capitalismo actual. Durante estos aos hemos estado viendo la expansin del sector financiero a costa de la economa productiva, lo cual complica todava ms la sostenibilidad del Estado del Bienestar, pues al disminuir la economa productiva disminuye tambin la fuerza laboral, que es la que financia el Estado del Bienestar. Segn Varoufakis, la actividad financiera est, pues, sustituyendo a la produccin de bienes y al consumo, sujetos de la economa real o productiva, y con ello a los puestos de trabajo y a los trabajadores, dificultando todava ms la financiacin del Estado del Bienestar, basada como se ha sealado antes- en la gravacin de las rentas del trabajo. En EEUU, esta transformacin del capitalismo aparece en el traslado del centro de poder de Chicago (centro manufacturero) a Wall Street (centro financiero). Esta financiarizacin de la economa determina que al disminuir el trabajo disponible, tambin disminuye la demanda, causa del decrecimiento econmico que conocemos como la Gran Recesin.

La solucin a esta gran crisis social y econmica es de nuevo, segn Varoufakis- gravar a las rentas superiores (derivadas en gran parte de la gran expansin del sector financiero), distribuyendo los ingresos pblicos obtenidos a partir de esta medida a todos los ciudadanos y residentes, asignando a cada persona la misma cantidad, una renta bsica que permita a la persona vivir con dignidad. La aplicacin de esta medida tendra segn l- varias consecuencias. Una sera la de eliminar la pobreza y reducir las desigualdades sociales. Otra, la de incentivar la demanda (pues las clases populares consumen ms que ahorran, ya que tienen una gran cantidad de necesidades insatisfechas, mientras que las clases ms pudientes ahorran ms que consumen). Y una tercera consecuencia, de gran importancia tambin, sera el empoderamiento de la poblacin trabajadora, pues la RBU la hara ms resistente frente a las demandas de los empleadores, ya que sus necesidades mnimas estaran ya cubiertas. Hasta aqu el resumen de su argumentacin a favor de la RBU.

Cules son los problemas de esta argumentacin?

Antes de comenzar la crtica debo subrayar que hay elementos de este anlisis, como la creciente financiarizacin de la economa, con los que estoy totalmente de acuerdo. Pero con otros no. Y uno de ellos consiste en sus observaciones sobre lo que l considera los lmites y la imposibilidad de desarrollar polticas socialdemcratas, as como polticas de expansin del Estado del Bienestar, a los dos lados del Atlntico Norte. Esta tesis est basada, en parte, en la prdida de soberana de los Estados, y, en parte, en su criterio (errneo a mi manera de ver) para definir socialdemocracia y Estado del Bienestar. Me explicar, comenzando con la discusin de los supuestos lmites de la socialdemocracia. Pero para ello es necesario sealar que el gran fracaso de los partidos socialdemcratas (que, recordemos, estaban enraizados en el mundo del trabajo en su objetivo de establecer el socialismo) no se debe a la socialdemocracia en s, sino ms bien lo contrario, es decir, a su abandono. Es una realidad bien documentada que a partir de Blair & Co. (aunque algunos podran indicar que se haba iniciado ya con Mitterrand) hubo un claro abandono del proyecto socialdemcrata. El socialismo era y contina siendo el proyecto de establecer una sociedad cuyo objetivo es distribuir los recursos segn la necesidad de los ciudadanos, financiados segn la habilidad y capacidad de cada ciudadano, siendo necesidad, habilidad y capacidad definidas democrticamente. Este objetivo contina siendo vigente y aplicable. Casi el 78% de la ciudadana de los pases de la UE est de acuerdo con el principio de que a cada uno segn su necesidad, y de cada uno segn su habilidad y capacidad. Y estamos viendo a los dos lados del Atlntico Norte la aparicin de movimientos poltico-sociales, como el movimiento liderado por el candidato Sanders en EEUU, y los movimientos contestatarios en Europa, como Unidos Podemos, que estn adquiriendo gran importancia, y que estn comprometidos claramente con este principio socialista, a alcanzar a travs de la va democrtica, proponiendo polticas pblicas que solan identificarse con la socialdemocracia antes de que esta dejara de serlo.

El Estado del Bienestar que describe Varoufakis es el cristianodemcrata, no el socialista

Varoufakis parece desconocer que hay varios tipos de Estados del Bienestar. Y el que describe no es el Estado del Bienestar enraizado en la tradicin socialdemcrata. Bismarck fue el fundador del Estado del Bienestar que Varoufakis describe y define errneamente como el Estado del Bienestar. En este Estado del Bienestar, el de Bismarck, la financiacin corre a cargo de las cotizaciones sociales basadas en el mercado del trabajo. Es este Estado del Bienestar cuya sostenibilidad depende de la situacin del mercado de trabajo. Y el deterioro de este mercado de trabajo crea un problema de sostenibilidad grave, como estamos viendo hoy en Espaa.

Pero en los pases escandinavos del norte de Europa, de tradicin socialdemcrata, donde el mundo del trabajo histricamente ha sido fuerte, la financiacin de la mayora de transferencias y servicios del Estado del Bienestar no viene de las cotizaciones sociales basadas en el mercado de trabajo, sino de los fondos generales del Estado, y por lo tanto de la voluntad popular. Dependiendo del grado de influencia que los distintos actores de la sociedad (entre los cuales los ms determinantes son el mundo del capital y el mundo del trabajo) tienen sobre el Estado, encontramos Estados del Bienestar bien desarrollados, y otros poco financiados. En general, a mayor influencia del mundo del capital, menores son los ingresos al Estado, y, como consecuencia, el Estado del Bienestar est menos desarrollado, tal como ocurre en el sur de Europa. Es fcil de entender que el nivel de gravamen de las rentas del capital es una variable poltica, es decir, que depende de las relaciones de poder en cada pas. En todos los pases del sur de Europa, sus Estados del Bienestar estn subfinanciados, asignando el Estado a los temas sociales muchos menos recursos pblicos de los que debera y podra gastar. En realidad, todos ellos tienen los recursos para financiar mejor sus Estados del Bienestar. Tienen el dinero, pero el Estado no tiene la voluntad de recogerlo. Y ah est uno de los desacuerdos entre Varoufakis y yo. Varoufakis asume que los Estados-nacin no tienen alternativas a las polticas neoliberales que se les imponen, y yo creo que s que las tienen. Que graven ms o menos depende de las relaciones de poder de cada pas. Asumir, como hace Varoufakis, que los Estados-nacin no tienen poder de decisin, habiendo perdido toda soberana, es, como he dicho antes, dar la razn a los gobiernos que imponen polticas de austeridad altamente impopulares, cuando las justifican diciendo que no tienen otras alternativas.

Qu soluciones hay?

Cualquier solucin a la crisis actual pasa por un aumento de los ingresos al Estado, lo que requiere un cambio en los actores que configuran las polticas pblicas de tales Estados. No creo que haya mucho desacuerdo en este punto. El desacuerdo, pues, es probable que radique no tanto en los ingresos, sino en los gastos. Y es ah donde Varoufakis desatiende el Estado del Bienestar demasiado rpidamente. Segn l, el dinero debe ir a cada ciudadano o residente, sindole transferida la misma cantidad de dinero a cada persona, sea ciudadano o residente. Pero, por qu la misma cantidad? Si el objetivo de la RBU es reducir la pobreza, es fcil mostrar que los pases que han sido ms exitosos en reducir la pobreza han sido aquellos pases escandinavos que han seguido precisamente las polticas de tradicin socialdemcrata, mediante transferencias y servicios pblicos, lo cual implica tambin garantizar unos ingresos a cada ciudadano que le permitan una vida digna mediante la transferencia de fondos y servicios pblicos que representan una cantidad superior a la que recibira mediante la RBU.

Un tanto igual ocurre en cuanto a la reduccin de las desigualdades. Los pases que han sido ms exitosos, y que han conseguido alcanzar los niveles de desigualdades ms bajos en la UE y en Norteamrica, han sido aquellos que han utilizado las medidas redistributivas y han utilizado las polticas laborales y sociales para alcanzar tal fin. Si se quiere reducir la pobreza y las desigualdades, no tiene sentido dar la misma cantidad de dinero al pobre que a todos los dems. Se le debera dar ms. Por otra parte, el coste de la RBU sera considerable: muy probablemente unos porcentajes del PIB de varios puntos. Adase a esta consideracin el hecho de que el dficit social de los pases del sur de Europa es enorme. Sera la RBU adems o en lugar de la correccin de este enorme dficit social? Pedir como prioritaria la implementacin de la RBU hoy en estos pases es dejar de cubrir el enorme dficit social que tienen. Podra argumentarse que la RBU podra tener sentido una vez los elementos bsicos del Estado del Bienestar estuvieran satisfechos. Pero en el sur de Europa distan mucho de serlo. No cree Varoufakis que en estos pases es mucho ms urgente resolver este enorme dficit social que implementar la RBU? Esperara que pudiramos estar de acuerdo en ello.


Vicen Navarro, Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrtico de Economa. Universidad de Barcelona



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