Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2005

Reciben mseros sueldos por la reconstruccin; residentes dicen que les quitan empleos
Nueva Orlens explota y rechaza a migrantes

David Brooks
La Jornada


Inmigrantes mexicanos y centroamericanos reconstruyen Nueva Orlens y otras zonas devastadas por el huracn Katrina, pero en lugar de recibir gratitud son explotados, a veces vejados y al final sujetos a una ola de resentimiento y desprecio debido a las polticas federales de reconstruccin y las prcticas empresariales.

Una de las primeras decisiones del presidente George W. Bush, pocos das despus del desastre en la zona del Golfo de Mxico, fue suspender la ley Davis Bacon, que obliga a todo contratista que firma un convenio federal a pagar un sueldo equivalente a los niveles prevalecientes en la zona. El efecto de esta suspensin fue que empresas como Halliburton y decenas ms cobraran al gobierno como si pagaran altas remuneraciones a sus empleados, pero desembolsaban menos que el salario mnimo para incrementar sus ganancias. Cuando residentes locales rechazaron salarios inferiores, o las empresas enfrentaron la realidad de que los trabajadores estadunidenses gozan de ciertos derechos, los contratistas optaron por la mano de obra inmigrante indocumentada.

Durante ms de un mes esta zona se ha convertido en un imn para esos trabajadores. Entre las redes de inmigrantes en Mxico y Centroamrica se corri la voz de que hay una demanda enorme de empleo.

Inmigrantes limpian, reparan y reconstruyen ahora Nueva Orlens y ciudades ms pequeas, como Biloxi y Gulfport, pero su presencia produjo reacciones hostiles en las comunidades afectadas. Estas zonas figuran entre las ms pobres de Estados Unidos, con altsimo nivel de desempleo, y ahora los residentes se quejan de que las chambas generadas por los contratos multimillonarios federales, as como por los fondos pblicos y privados estatales y locales, no benefician a las vctimas, sino a los "extranjeros".

Esto ocasion que la regin se convirtiera en un espacio del gran debate nacional sobre migracin. "La llaman 'la nueva Nueva Orlens', donde el trabajo de construccin y de jornaleros es abundante... a menos que uno haya nacido y sido criado en Nueva Orlens", dijo CBS News recientemente.

Seal que la cultura estadunidense distintiva de Nueva Orlens fue "primero amenazada por las aguas de la inundacin y ahora est amenazada, dicen los locales, por una inundacin de otro tipo", en referencia al flujo de inmigrantes que llegan a la zona.

El alcalde de la ciudad, Ray Nagin, fue ovacionado cuando pregunt en una asamblea: "Cmo aseguro que Nueva Orlens no sea inundada por trabajadores mexicanos?"

Varios polticos locales, quienes representan a la mayora afroestadunidense de esa ciudad, han repetido sus quejas de que las empresas prefieren la mano de obra extranjera, alojan a trabajadores en condiciones inhumanas en almacenes y pagan salarios de 5 dlares la hora, mientras cobran al gobierno 20 dlares por ese mismo tiempo.

Eso, dicen, es negar empleo justo a los residentes -unos 80 mil viven aqu en albergues y en varios puntos del pas, sin empleo ni ingresos-, no pagar un salario decente a quienes desean reconstruir sus comunidades y dejarlos sin nada mientras observan que otros de fuera de su comunidad reconstruyen la ciudad.

"No tengo nada contra nuestros hermanos hispanos, pero tenemos un montn de trabajadores capacitados en albergues que podran estar haciendo esta labor", coment Oliver Thomas, presidente del Concilio Municipal de Nueva Orlens, en entrevista con medios publicada en el New York Times. "Podramos poner mucho dinero en los bolsillos de los nuevaorleanenses al hacer este trabajo de reconstruccin."

Los contratistas sealan que el hecho de que decenas de miles de residentes fueran evacuados a puntos distantes deviene en que no encuentran mano de obra disponible o dispuesta a hacer estos trabajos, que incluyen la difcil y poco atractiva labor de limpiar, lavar, levantar alimentos podridos, escombros y el "gumbo txico" que dej la tormenta y la inundacin.

Pero los trabajadores que consiguen estas chambas no necesariamente son los ms afortunados, sino tal vez los ms desesperados. Organizaciones de derechos civiles, de defensa de migrantes y sindicatos han denunciado condiciones de trabajo por definicin abismales, pero adems los patrones a veces no ofrecen ropa ni equipo de proteccin; la vivienda prometida en ocasiones son tiendas de campaa o almacenes abandonados, y no pocas veces se niegan a cumplir lo prometido, dejando en el abandono total a migrantes que desconocen la zona.

La Organizacin Latinoamericana por los Derechos de los Inmigrantes de Houston report, por ejemplo, que ha llevado a trabajadores al hospital, porque padecan problemas respiratorios y digestivos despus de trabajar en la zona txica de Nueva Orlens.

Lawrence Powell, historiador en la Universidad Tulane en Nueva Orlens, piensa que estos migrantes cambiarn el panorama demogrfico de la zona permanentemente. "Podra ser la nueva clase (de trabajadores) de servicios en Nueva Orlens. Slo se necesita que unos cuantos se establezcan aqu para que se inicie la cadena migratoria. Me pregunto si estamos observando las primeras seales de un intercambio de poblacin", coment en entrevista con el diario Los Angeles Times.

Cuando empiece a disminuir el trabajo de reconstruccin habr enorme demanda de trabajadores en hoteles, restaurantes y mantenimiento, y nadie sabe cuntos de los desplazados, en su gran mayora afroestadunidenses, regresarn a la ciudad. Mientras tanto, la ausencia de mano de obra local se est llenando con migrantes. No en todos los empleos pagan mal, y se reporta que algunos son contratados por entre 15 y 17 dlares la hora. Con ms de 140 mil casas y edificios destruidos en la ciudad hay una demanda constante. Varios negocios, particularmente restaurantes y hoteles, no han logrado reabrir por falta de trabajadores. Con el esfuerzo de reconstruccin ms grande de este pas la demanda permanecer ms all de la oferta durante meses, tal vez aos, sealan algunos analistas.

Contratistas e intermediarios afirman que por el momento, en Nueva Orlens, nadie est solicitando papeles de identidad y no se vislumbra un esfuerzo de las autoridades para hacer valer las leyes migratorias. "Si lo hacen, quin va a reconstruir Nueva Orlens?", dijo un contratista entrevistado por Los Angeles Times. En el centro de la ciudad, los grupos de trabajadores que estn limpiando son casi todos mexicanos.

Segn cifras del censo de 2000, se registr la presencia de unos 15 mil latinos en Nueva Orlens. Ahora muchos creen que eso cambiar dramticamente, ya que el flujo de migrantes latinos continuar cierto tiempo, y muchos de ellos, se cree, se quedarn a vivir ah permanentemente.

Pero el fenmeno se extiende ms all de Nueva Orlens a otras zonas afectadas por Katrina. Segn algunos clculos, haba en total unos 40 mil latinos en el estado de Mississippi, ms de la mitad de ellos mexicanos. Sin embargo, algunos creen que podra ser tres veces mayor el nmero, ya que el censo no registra indocumentados. Pero Katrina revel, entre otras cosas, la existencia casi clandestina de esta comunidad, la cual es relativamente nueva, al haber crecido de manera acelerada durante los pasados 15 aos. Entre 1990 y 2004 la poblacin latina de los tres condados costeos de Mississippi se duplic, segn el censo federal.

Ahora el flujo de trabajadores migratorios a esa zona para responder a la demanda de reconstruccin, de acuerdo con analistas, tambin cambiar el perfil demogrfico de la regin. A pesar de que continan los abusos contra los indocumentados -prctica que a veces es severa y extensa, segn organizaciones defensoras de los derechos-, cada da es ms evidente para todos que la reconstruccin sera imposible sin ellos.

Pero las divisiones y enconos entre la poblacin nativa y los migrantes contina generando controversia. Por un lado, esta zona es rescatada cada da por los migrantes, pero por otro hay protestas porque se estn "robando" las chambas. Claro, mientras se profundiza este conflicto las empresas lucran -con la ayuda de las polticas gubernamentales- una vez ms con el desastre.

El espaol se ve y escucha por todas partes, pero an no es bienvenido a pesar de ser necesario. Los frutos de la falta de una poltica binacional que reconozca y aborde el tema se ve claramente en Nueva Orlens, pero a final de cuentas es el mismo panorama que se dibuja todos los das a lo largo y ancho de este pas. Al igual que el desastre en esa ciudad, la situacin es ms consecuencia de las polticas o la falta de ellas que del resultado de un fenmeno natural.



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