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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2016

Lecciones de "Lo nacional-popular en Bolivia", treinta aos despus

Jaime Ortega Reyna
Rebelin


La vida es todo menos un acto espontneo

R.Z


Me gustara aprovechar este espacio para plantear tres vetas distintas de aproximacin a la obra de Ren Zavaleta. La primera de ellas avanza sobre la herencia de Zavaleta en nuestros das, incluyendo con ello el sentido de su lectura especfica; el segundo versa sobre el planteamiento epistemolgico que circula las primeras pginas de Lo nacional-popular en Bolivia; finalmente quisiera aproximarme de manera sucinta a una temtica que se deja ver con poderosos destellos en el caso de este libro, pero que en realidad ordena el conjunto de la obra de Zavaleta, y es el tema del poder y la constitucin de lo poltico en el mundo mercantil-capitalista

1.- Un un renovado inters por la obra de Zavaleta viene gestndose desde los ltimos 15 aos. Autores tan diversos como Luis Tapia, Elvira Concheiro, H.C.F Mancilla, Mauricio Gil, Luis Antezana, entre otros, han realizado un esfuerzo de lectura de la obra del boliviano: una herencia que se considera invaluable, se le mire positivamente o crticamente. Es por ello que volver a Zavaleta; en este caso volver al Zavaleta que articula la nocin de lo nacional-popular, es ms que necesario. Me parece que ste es el punto ms candente en la herencia poltica de Zavaleta. Ledo a contracorriente de la descalificacin liberal y de los procesos histricos que conocemos como populismos realmente existentes, Zavaleta entrega un potente proyecto de investigacin: la conformacin de la dimensin nacional-popular en un pas cuyas coordenadas se mueven entre la nica revolucin verdaderamente obrera-proletaria de la historia de Amrica Latina, el mundo campesino-indgena en toda su complejidad sociopoltica y un Estado que no termina de conformar en su totalidad. La dimensin de apertura que da la no concrecin de un Estado burgus pleno, competitivo en el mercado mundial, capaz de ser un mediador eficaz entre las clases no una anomala, sino una constante en la historia de nuestra regin. La sugerente apertura que da Zavaleta es la del estudio de la capacidad de constituir lo nacional a partir del abigarrado mundo de lo popular y en esto se adhiere a una perspectiva que cundi con radicalidad en la segunda mitad del siglo XX, como influjo de procesos descolonizacin en los planos material e intelectual: la nacin no la constituyen las oligarquas ni las aliadas burguesas, tampoco es un elemento perdurable en la historia, es, por el contrario, una conquista, una meta inalcanzable, un momento de sntesis de los esfuerzos por transformar las condiciones materiales de la existencia. Aqu la nacin la entiendo como la primera fuerza productiva, aquella sin la cual no existen el resto de las fuerzas productivas (tcnicas principalmente), su existencia permite la coordinacin social del trabajo de distintas comunidades y pueblos, que se reconocen como tal en planos simblicos y que habitan y ocupan un locus espacial determinado.

Esta vuelta de la nacin y sobre todo de la constitucin popular de la nacin no slo es necesaria, sino que adems es sumamente urgente. Esto es as porque los grupos en el poder, burguesas trasnacionales y oligarquas locales, se han empeado tanto en la destruccin de la nacin y con el languidecimiento de sus estructurales estatales, reducidas a meros comits administrativos de asuntos comunes, parafraseando clebre frase de un texto de 1848. La nacin es desarticulada en sus principales puntos de apoyo, son destruidas las comunidades, violentadas las poblaciones, arrasadas milenarias tradiciones productivas. Sobre la nacin desarticulada operar con mucha libertad la forma desptica del valor, de la auto-regulacin del mercado (es decir, de la ley del ms fuerte). Por su parte las estructurales estatales son sometidas al escarnio del mercado mundial, cuestionada su legitimidad por abajo y por arriba, la impronta popular que modifica las estructuras de mando poltico comienzan a ser cuestionadas como inservibles y minusvaloradas como una enfermedad estatalista (no es casual que surgieran tendencialmente varias corrientes apostando a cambiar el mundo sin tomar el poder). Cuando existe una constitucin popular de lo nacional, el Estado es una poderosa arma que promueve cierta proteccin a los subalternos, que permite conquistar derechos, que permite la articulacin de distintas demandas en perspectivas universales; en cambio cuando lo nacional es desarticulado en su sentido popular el Estado se vuelve puro cascarn, un montn de instituciones represivas y corruptas. Si la nacin es una conquista endeble un Estado con una determinacin nacional-popular lo es ms. Como escribe Zavaleta: Es verdad que la nacin maniquea estatalista es tan falaz como una idea societaria o autonomista o populista de la diseccin de la poltica. El Estado puede, en rigor, tener una determinacin ms nacional-popular o si se quiere ms societaria, enfrentando a los sectores menos democrticos de la sociedad (y en los hechos, el Estado ha estado ms de una vez por delante de la sociedad)1.

Desde este punto de vista volver a Lo nacional-popular es crucial en nuestros das, al menos en Amrica Latina. Aquella categora formulada por Gramsci, es la que lo aleja por completo de las interpretaciones del marxismo occidental en la clave frankfurtiana, como dice Domenico Losurdo en su Antonio Gramsci: del liberalismo al comunismo crtico y lo ancla a una dimensin histrica y poltica de un calado sorprendentemente productivo. No podemos eludir nuestra historia, ni como clase, ni como raza, ni como individuos. Ella, la historia, nos sobredetermina y a partir de ello, actuamos, practicamos, modificamos. El anclaje que permite la categora de lo nacional-popular permite tener un Zavaleta produciendo categoras a partir de Gramsci y no sobre Gramsci o retomando y haciendo trabajar productivamente al Lukcs de Historia y conciencia de clase. Y nos permite, el da de hoy, ajustar nuestra brjula. Frente a los festejos superficiales de los fines de ciclo de los populismos, observar la tendencia latente en el suelo de nuestra sociedad.

2.- Pasemos al segundo niveles del que me gustara dejar algunos apuntes. Lo Nacional-Popular no es slo un libro de historia de Bolivia, ni una consideracin sobre aspectos tericos que circulan con urgencia en el estudio de nuestra Amrica. Lo Nacional-popular en Bolivia es tambin un gran ensayo de epistemologa poltica en clave crtica y marxista. Con ello queremos sealar los dilemas y dificultades que supone el uso de la caja de herramientas que Marx y el marxismo nos legaron. Ren Zavaleta es consciente que no todo instrumento de conocimiento sirve para ser utilizado en cualquier ocasin. Entiende que no hay a-prioris metodolgicos. Entiende bien, en esta y en el conjunto de su obra, que hay especificidades, condiciones particulares, determinaciones no comunes, en otras palabras, que hay historia. No capitula antes lecturas de Marx en clave de filosofa de la historia, ni de un mtodo vlido en cualquier tiempo y lugar. Construye a partir de Marx y ms all de l, una metodologa para el estudio de Bolivia. Si el marxismo es pretensin de conocimiento cientfico, lo importante es no la dimensin cientfica pre-establecida, sino su capacidad de traduccin en contextos variados, es decir, que su pretensin sea actualizable. Lo Nacional-popular es por lo tanto un intento original de plantear el anlisis marxista en estado prctico. Es decir, trabajando directamente sobre un objeto de estudio y apenas indicando algunas notas metodolgicas que para nosotros resultan muy importantes. Qu conclusin podemos sacar de ellas? Habra dos que me parecen necesarias de ser sealadas. En primer lugar que el marxismo no es una ciencia cuya epistemologa sea de la correspondencia (entre momento econmico y poltico; entre estructuras y super estructuras, entre contenido material y forma social, entre la esencia y el fenmeno) sino ante todo que el marxismo es una ciencia cuya epistemologa es la de la ruptura y la no correspondencia. Que el punto crucial del marxismo se encuentra ah: su corazn no est en la armona sino en la crisis. El concepto central, tantas veces repetido entre quienes hemos escrito sobre Zavaleta, es el de crisis como mtodo de conocimiento. La crisis es ese momento de ruptura forma de violencia sobre el orden de la rutina2 que vuelve productivo al marxismo. El propio Zavaleta nos haba alertado en su texto Las formaciones aparentes en Marx, del dilema que nos dejaba un texto como el Prlogo a la Contribucin de la crtica de la economa poltica de 1859. Aquel texto, dolor de cabeza y herencia negada para los marxismos crticos, pero muy famoso en otras formas de cultivar aquella forma terica, era el claro ejemplo de las formas lineales de comprensin de la historia, de la correspondencia como el ncleo epistemolgico y sobre todo de la imposibilidad de entender lo especfico frente a lo general. Zavaleta mismo nos adverta que se poda traicionar al propio Marx citndolo fielmente.

De aqu derivamos lo que a nuestra consideracin es la segunda conclusin importante a la que llega Zavaleta tras el asedio al problema epistemolgico. Cmo conocer Bolivia? Es su pregunta: un marxista distinto ni siquiera hubiera evaluado esa cuestin, habra dado por sentado que ese pas es una economa capitalista y que exista una sociedad que responda por completo a aquella determinacin. La totalidad estaba clara, cada uno de sus momentos le permitan efectivamente confirmar que el capitalismo dominaba y se expresaba en su cultura, ideologa y poltica. Zavaleta en cambio parte de una versin alternativa. Asume que la totalidad no existe en cuanto tal, al menos no como momento cristalizado, sino que existen momentos y procesos de totalizacin y que en Bolivia aquello an no era un proceso pleno. La totalizacin era un proceso incompleto, como lo mostraban segmentos de la totalidad como el Estado y la nacin. Partiendo de ello era posible trazar caminos alternativos. Zavaleta llega a un sendero que se bifurcaba: aceptaba que Bolivia era una economa capitalista, pero no poda aceptar que lo era de manera indistinta a otras experiencias histricas. Totalizacin y destotalizacin, nacin y formaciones sociales, son categoras que le permiten avanzar y superar las visiones de la epistemologa de la correspondencia, de la armona y linealidad de la historia. Abrevaba de una pregunta distinta: cmo conocemos una sociedad no plenamente totalizada y cmo es que esa no totalizacin permite la existencia de segmentos de autonoma y diversidad mucho ms radicales qu en otras sociedades?

3.- Paso a ltimo punto que me gustara desplegar y resulta apasionante para quienes estudiamos la historia de Amrica Latina: Zavaleta nos entrega en Lo Nacional-popular una teora del poder y del Estado muy relevante para las ciencias sociales producidas en Amrica Latina. Como corolario de su crtica epistemolgica, asume que el Estado no puede ser estudiado a partir de la nocin de excedente. Justamente el captulo primero de su obra que ahora comentamos se titula as: La querella del excedente. Zavaleta desmoviliza cualquier pretensin de hacer equivalente la produccin de excedente y el desarrollo del Estado a travs de sus mediaciones. Por el contrario, hace crtica de ese paradigma y seala que existe, en trminos histricos, una tendencia que ha querido desplegar ese binomio (Excedente-Estado democrtico) de manera paralela. Crticamente seala que aquella es una visin conservadora y patrimonialista del origen del poder social: creer que el dinero, su sola existencia y presencia genera poder. Nada ms nocivo para la construccin histrica de Amrica latina que ello, visin conservadora que nos funda, dice. En una pgina que me parece la ms importante de todo el texto, al menos la que sintetiza con mayores bros esta teorizacin sobre el poder, el estado y el dinero, podemos leer claramente que Zavaleta considera que la nocin de Estado se debate entre la construccin de mediaciones, a las cuales define como la capacidad de transformacin de la furia del oprimido en parte del programa del opresor3 pero que en cambio lo que ocurri en Amrica Latina es el dominio de la la idea de que la riqueza crea poder [la cual es] una nocin vertical, reaccionaria y elitista. El excedente es relevante, y en el mundo moderno ello en gran medida se determina por la manera de insertarse en el mercado mundial. Sin embargo, con respecto a la construccin de una determinacin democrtica o nacional-popular del Estado, el excedente queda relativizado, queda puesto en suspensin. Dice Zavaleta que aqu el excedente es tan slo una medida histrico-moral y no existe plenamente, como esencia ltima.

El cambio de paradigma que nos propone pone el nfasis en la capacidad de movilizacin, en la autodeterminacin, en que lo importante es la manera en que se llega al excedente y no su presencia en cuanto tal. Dejar la constitucin de lo poltico a la riqueza material no es sino una consideracin del excedente como magia, o con Marx podramos hablar del poder que nace de la riqueza como fetiche tpico del mundo moderno y sus fantasas. Ah la constitucin popular de la nacin y la determinacin nacional-popular del Estado quedan abatidas y relegadas. En el complejo histrico que Zavaleta comienza a estudiar, lo importante es la posibilidad de la movilizacin, del relevo de sentido de las creencias, de la posibilidad de construir mediaciones que determinen en clave nacional y popular (diramos hoy, democrtica) al Estado. La historia de Bolivia que Zavaleta estudia y la que nosotros hacemos para Amrica latina es esta: la del continuo avance y retroceso de los sectores populares y sus organizaciones en la conquista de dicha determinacin. Historia inacabada o la propia historia, que avanza por senderos diversos, que encuentra su corazn en la movilizacin de los pueblos, que hace mella de toda forma oligrquica, patrimonial o burguesa de la poltica. Horizonte todo este que nos sigue siendo pertinente.

Para finalizar- La poderosa prosa de Zavaleta nos interperla, nos conduce a constituir una metodologa distinta. Dicha metodologa se asienta en una epistemologa poltica distinta. Aquella que pone la crisis poltica nacional en el centro y que encuentra en los procesos de totalizacin destotalizacin sus principales herramientas tericas, en tanto que las conceptuales son las enunciadas a partir de las primeras pginas: democratizacin social y forma estatal. Hemos tenido frente a nosotros, durante 30 aos, un documento excelso de la construccin de un conocimiento crtico, materialista y complejo. Volver a dicho texto despus de las diversas crisis de paradigmas, de la potencia de un paradigma societal que nos consume a todos (el mercantil), es una urgencia necesaria. Celebremos pues la vitalidad de las lecciones plasmadas en ella, recordando dos frases de Zavaleta que plantean un horizonte que resiste a los cambios en la historia: autoconocerse es casi vencer y sobre todo que Conocer, en todo caso, no es una mera composicin de conceptos: es un acto vital, un desgaste y, en consecuencia, un asunto peligroso, un acto organizativo.

Notas:

1 Zavaleta, Rene, Lo nacional-popular en Bolivia, La Paz, Plural, 2008, p.47

2 Zavaleta, Rene, Lo nacional-popular en Bolivia, La Paz, Plural p.19.

3 Zavaleta, Rene, Lo nacional-popular en Bolivia, La Paz, Plural, 2008, p.35

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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