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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2016

La ms hermosa de todas las batallas

Ivn Mrquez
Anncol


Hemos cerrado en el da de hoy en La Habana, Cuba, el acuerdo de paz ms anhelado de Colombia. Tierra, democracia, vctimas, poltica sin armas, implementacin de acuerdos con veedura internacional, son, entre otros, los elementos de un acuerdo que tendr que ser convertido, ms temprano que tarde por el constituyente primario, en norma ptrea que garantice el futuro de dignidad para todos y todas.

Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Confesamos que hemos concluido la ms hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia.

El acuerdo de paz no es un punto de llegada, sino el punto de partida para que un pueblo multitnico y multicultural, unido bajo la bandera de la inclusin, sea orfebre y escultor del cambio y la trasformacin social que claman las mayoras.

Hoy estamos entregando al pueblo colombiano la potencia transformadora, que hemos construido durante ms de medio siglo de rebelda, para que, con ella, y la fuerza de la unin, empiece a edificar la sociedad del futuro, la de nuestro sueo colectivo, con un santuario consagrado a la democracia, a la justicia social, a la soberana y a las relaciones de hermandad y de respeto con todo el mundo.

Hemos suscrito compromisos sobre los seis puntos que integran la Agenda del Acuerdo General:

Acuerdo Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral, que busca la transformacin de las condiciones de miseria y desigualdad que imperan en las zonas agrarias de nuestro pas, llevando los planes y programas para el buen vivir y el desarrollo a partir de la titulacin de las tierras en poder de las comunidades rurales.

Acuerdo Participacin poltica: apertura democrtica para alcanzar la paz, en el que el nfasis est en la eliminacin de la exclusin a partir de la expansin de la democracia que permita la amplia participacin ciudadana en la definicin de los destinos del pas.

Acuerdo Solucin al problema de las drogas ilcitas, que disea una nueva poltica de lucha contra las drogas de uso ilcito, mirando sus connotaciones sociales y brindando un enfoque con nfasis en los derechos humanos que supere las falencias de la fracasada guerra contra las drogas.

Acuerdo sobre Vctimas, consistente en un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparacin y No Repeticin, una Jurisdiccin Especial para la Paz, una Unidad para la Bsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razn del conflicto, planes de reparacin integral, medidas de restitucin de tierras y garantas de no repeticin, entre otras.

Acuerdos sobre el punto Fin del Conflicto: 1. el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo; 2. La Dejacin de las armas; 3. El Mecanismo de Monitoreo y verificacin que Naciones Unidas puso en marcha mediante el despliegue de observadores de pases de la CELAC; 4. Se definieron acuerdos sobre garantas de seguridad y desmonte del fenmeno del paramilitarismo creando una Unidad de investigacin y desmantelamiento de las organizaciones criminales, incluyendo las que hayan sido consideradas como sucesoras del paramilitarismo, y sus redes de apoyo..., pero con una visin no militarista sino de bsqueda de soluciones que eviten ms derramamientos de sangre y dolor, y como aspecto quinto, lo ms reciente consensuado fueron los acuerdos sobre Reincorporacin de las FARC-EP a la vida civil en lo econmico, lo social y lo poltico, lo cual a partir del indulto y la ms amplia amnista poltica, abre el camino para nuestra conversin en partido o movimiento poltico legal en el nuevo escenario social que surge del conjunto de los Acuerdos de paz.

Tenemos tambin un Acuerdo sobre implementacin, refrendacin y verificacin, que da las garantas para la planeacin, financiacin y presupuesto, como para la realizacin de los cambios normativos que permitan la materializacin de los compromisos.

Durante el tratamiento de cada punto, en paralelo, trabaj la Sub Comisin de Gnero sobre el anlisis del conjunto de los textos consensuados y los temas en debate, proveyendo insumos que abren paso a la plena reivindicacin del ser humano.

Hemos cumplido la tarea. En los prximos das estaremos en Colombia realizando la Conferencia Nacional Guerrillera, nuestra mxima instancia de autoridad, a la que debemos subordinacin, para someter a su veredicto la obra poltica que representa el Acuerdo Especial de Paz de La Habana. Confesamos que ha sido una construccin dura y llena de dificultades, con luces y tal vez con sombras, pero trabajada con el corazn lleno de amor por la patria y los pobres de Colombia. Nos asiste la conviccin de que hemos interpretado fielmente el sentimiento de nuestros compaeros y compaeras de armas y de ideas, que siempre combatieron pensando en la solucin poltica del conflicto, y, sobre todo, en la posibilidad de una patria justa, sin esos abismos horrorosos que hoy se interponen entre el desarrollo y la pobreza.

A los compaeros y compaeras recluidos en prisiones y calabozos del pas y fuera de las fronteras, va nuestro mensaje de amor con la esperanza de tenerlos muy pronto construyendo en libertad la Nueva Colombia soada por nuestros padres fundadores.

Al pueblo de Colombia lo abrazamos con toda la fuerza de nuestro corazn, para reafirmarle que la lucha guerrillera que se escenific en todos los puntos de la geografa nacional no tuvo razn distinta a la dignificacin de la vida humana, en el marco del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a alzarse en armas contra la injusticia y la opresin. Lamentablemente, en toda guerra, pero especialmente en las de larga duracin, se cometen errores y se afecta involuntariamente a la poblacin. Con la firma del acuerdo de paz, que lleva implcito el compromiso de No Repeticin, esperamos alejar definitivamente el riesgo de que las armas se vuelvan contra los ciudadanos.

La paz es para todos y abraza todos los estratos de nuestra sociedad llamndolos a la reflexin, a la solidaridad, y nos dice que es posible sacar el pas adelante. A los estratos que sobreviven en las catacumbas de la desesperanza, el olvido y el abandono oficial, les decimos que es posible, confiando en la fuerza interior y decisin que todos llevamos por dentro, levantarnos de la miseria y de la pobreza. Mientras tengamos vida, todo es posible, y mucho mejor si lo hacemos organizadamente. Ah estn los jvenes de Colombia, siempre generosos, desde claustros y universidades, dispuestos a ayudar en la bsqueda colectiva de soluciones a la problemtica social.

A los campesinos, hombres y mujeres llenos de humildad y de pureza, que buscan en el surco a travs de su trabajo y sudor la soberana alimentaria de Colombia, les ofrecemos un puesto de lucha en la Reforma Rural Integral acordada. A las comunidades afro de Colombia, a los pueblos indgenas, los invitamos a mirar en la geografa de todo lo acordado el enfoque tnico diferencial, ganado con su propia lucha. A las mujeres, les decimos, que haremos valer el enfoque de gnero que respira el acuerdo Especial de Paz.

No ser posible detener la poderosa fuerza del cambio originada en los sueos y esperanzas de un pueblo que reclama sus derechos. Nada podr desviarnos del camino. El pueblo de Colombia exige respuestas a sus inquietudes y el gobierno debe darlas con acciones tangibles.

Habr veedura internacional para los compromisos de las dos partes, no slo para la guerrilla, como quisieran algunos, sino tambin para los compromisos del Gobierno en temas fundamentales del fin del conflicto, como la reincorporacin en lo poltico, econmico y social, en las garantas de seguridad, y en el trnsito de la guerrilla a movimiento poltico legal.

Nos suscita gran expectacin el desarrollo del compromiso de las reformas y ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construccin de la paz. Para ello, consideramos, debe abrirse campo el GRAN ACUERDO POLTICO NACIONAL post plebiscito, propuesto por las partes, al que invitamos a las fuerzas vivas de la nacin para que en ese espacio pensemos en un nuevo marco de convivencia poltico y social que garantice tranquilidad a las generaciones venideras.

Tendremos paz si se respetan los acuerdos. El pueblo debe constituirse en garante principal de su cumplimiento. Acuerdo Especial de Paz y pueblo, deben ser uno solo como mar y ola, donde los acuerdos son el mar y el pueblo la ola persistente exigiendo su cumplimiento.

En nombre de las FARC me dirijo a las naciones del mundo pidindole a los pueblos y a los gobiernos su solidaridad, su respaldo en todo sentido para que el ms dilatado conflicto del continente se convierta en un referente y asunto del pasado que no debe repetir un pueblo.

Al Gobierno de los Estados Unidos que durante tanto tiempo apoy la guerra del Estado contra la guerrilla y contra la inconformidad social, le pedimos siga respaldando de manera difana los esfuerzos colombianos por restablecer la paz, siempre esperando de Washington gestos humanitarios que concuerden con la bondad que caracteriza a la mayora del pueblo norteamericano, amigo de la concordia y la solidaridad. Quedamos a la espera de Simn trinidad

Esperamos que el ELN pueda encontrar un camino de aproximacin para que la paz que anhelamos sea completada con creces involucrando as a todos los colombianos.

Finamente las FARC expresan su ms profundo agradecimiento al gobierno liderado por el General de Ejrcito Ral Castro Ruz y al pueblo de Cuba, todo lo que ha hecho por la paz de Colombia, gratitud eterna a la patria de Mart. Gracias tambin al Reino y al pueblo de Noruega por su contribucin generosa y por su acompaamiento como garante a los esfuerzos de la reconciliacin del pas. Nuestro reconocimiento y afecto a la Repblica Bolivariana de Venezuela, por su aliento permanente a su hermana Colombia, en la concrecin del acuerdo de paz. Gracias Nicols Maduro por continuar la obra que le encomendara el Presidente Chvez. Un agradecimiento a la Presidenta Michelle Bachelet y al pueblo de Chile por su acompaamiento extraordinario a una paz que saben muy bien, es esencial para consolidar la paz del continente.

Permtannos rendir el ms sentido homenaje a los cados en esta larga confrontacin fratricida. A las familias, madres, viudas, hermanos, hijos y amigos nuestras condolencias por el luto y la tristeza de la guerra. Unamos nuestras manos y nuestras voces para gritar NUNCA MS, NUNCA MS.

Del cnclave de La Habana ha surgido humo blanco. Habemus Pacem, Tenemos paz. Viva Colombia! Viva la Paz!



Ivn Mrquez, Jefe de la Delegacin de Paz de las FARC-EP " target="_blank"> Ivn Mrquez, Jefe de la Delegacin de Paz de las FARC-EP, Jefe de la Delegacin de Paz de las FARC-EP

Fuente original: http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/5036-la-mas-hermosa-de-todas-las-batallas



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