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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2016

Rondas campesinas en defensa y control del territorio

Luis Hallazi
Rebelin


Las rondas campesinas autnomas del norte peruano tienen una peculiaridad digna de ser resaltada, no tienen como base a una comunidad campesina, se les suele referir ms bien como resultado de una necesidad que tuvieron que enfrentar, debido a la inseguridad en sus territorios (abigeato en ese entonces). Las rondas sin base comunal, significa tambin un retorno a la comunalidad, en contraposicin a la individualidad, es decir, una necesidad profunda en el conjunto de sus pobladores de recrear lazos de comunidad, debilitados a lo largo de la historia colonial (virreinal y republicana) y que se fueron re-significando, en este caso, a travs de la justicia comunal.

El surgimiento de las primeras rondas en la regin de Cajamarca es sin duda ms complejo que la Ley 27908 o la fecha y lugar conmemorativo (29 de diciembre de 1976 en el casero de Cuyumalca, provincia de Chota). Estos ms bien funcionan como referentes simblicos que le dan mayor contenido a la construccin de una identidad ronderil. Las rondas campesinas, autnomas o no, pueden ser interpretadas tambin como la respuesta enrgica a la imposicin de una estructura poltica, social, jurdica y econmica que se basa nicamente en el individualismo posesivo. Estas relaciones fueron impuestas de manera ms vertiginosa en espacios donde se haba perdido la propiedad comunal y con sta las relaciones comunitarias entre sus miembros, lo que fue precipitando la reinvencin de sujetos, valores, normas que permitan romper con individuos aislados; organizndose de manera autnoma en funcin de la defensa de sus territorios, y con ello la reconstruccin de sus instituciones y su identidad; que ciertamente, contienen componentes de otras culturas, pero que en el trasfondo buscaron retomar vnculos de comunidad, tan afines a su legado histrico andino.

Sabemos que el camino es largo para lograr el reconocimiento por parte de un Estado mono-cultural. Este lleg veintisis aos despus, en diciembre del 2002 a travs de la Ley 27908, Ley Rondas Campesinas y su reglamento, donde se reconoce personalidad jurdica para el ejercicio de funciones jurisdiccionales, de conciliacin extrajudicial, seguridad ciudadana; participan en la fiscalizacin de los programas y proyectos de desarrollo y la funcin de coordinar con autoridades policiales, municipales y de la administracin pblica en general. Pasaron siete aos para que el 2009 mediante un Acuerdo Plenario de la Corte Suprema, se precise mejor el alcance de la justicia comunal con respecto a conflictos que fue generando en la implementacin de estas normas. Sin duda la justicia comunitaria de las rondas, es lo ms lejos que se ha llegado respecto a pluralismo jurdico. Una expresin concreta y desde abajo de lo que significa la bsqueda por una forma ms de control de sus territorios de los pueblos originarios.

Sin embargo en ese largo camino, el reconocimiento de las rondas campesinas como pueblos indgenas, sigue generando resistencia por parte del Estado. Hay una posicin restrictiva respecto a la aplicacin de derechos colectivos como la consulta previa, ms an si ponen en riesgo la promocin de inversiones mineras. Las rondas campesinas deben seguir demostrando una conciencia de identidad indgena a pesar que el Estado desarrolla polticas pblicas asimilacionistas. La aplicacin de derechos colectivos que emergen de la Constitucin, del Convenio 169 de la OIT, de sentencias de la Corte Interamericana o de manera especfica de la Ley 29785, Ley del derecho a la consulta previa; adems de otros instrumentos legales como la Declaracin sobre los Derechos de los Pueblos Indgenas de las Naciones Unidas y recientemente de la Organizacin de Estados Americanos, necesitan de una identificacin clara por parte del Estado, sin restricciones inconstitucionales o ilegales al oponerse a los instrumentos mencionados. El caso de las rondas campesinas parece estar claro, no cabe duda que son expresin de instituciones representativas de los pueblos originarios.

Lamentablemente el Estado peruano en 195 aos de repblica no sabe con exactitud quienes son los pueblos indgenas y dnde estn; no existe informacin oficial y por tanto sus polticas pblicas son muy dbiles. En un reciente informe del Instituto del Bien Comn se cuentan 10.529 comunidades campesinas y nativas, que ocuparan el 49,1% de todo el territorio nacional y que renen a 55 pueblos indgenas y originarios en todo el Per. De esas se cuentan 6.120 comunidades campesinas, muchas de estas bases comunales, cuentan con rondas campesinas donde se ejerce la justicia comunal; pero lamentablemente no sabemos con exactitud cuntas, de la misma manera para el caso de las comunidades nativas, lo cierto es que de estas dos formas de organizacin de los pueblos indgenas, ambas tienen la prerrogativa de implementar su justicia comunal en base a las normas de rondas que hoy se tienen, aunque lamentablemente no estn ampliamente difundidas.

Sin embargo el tipo de rondas campesinas autnomas, es decir aquellas rondas campesinas surgidas sobre la base de los caseros donde no han existido comunidades campesinas, estn menos protegidas. Nos referimos principalmente a las rondas de Cajamarca y Piura, el Estado no sabe con exactitud en que territorios existen rondas campesinas autnomas; pese a que la dificultad de diferenciarlas se incrementa cuando se tiene informacin que algunas tienen base comunal, puesto que en el caso de Cajamarca y Piura se cuentan 109 y 136 comunidades campesinas respectivamente. Existen algunos datos gracias a la labor de la Central nica Nacional de Rondas Campesinas CUNARC, que nos refieren que en la regin de Cajamarca podra haber ms de 3,500 rondas que aglutinan alrededor de 280 000 ronderos; sin embargo esa informacin es referencial; es necesario identificarlas y establecer cul es la relacin de estas rondas con su territorio, puesto que son una autoridad reconocida en lo formal y en la prctica. Incluso empiezan a tener estrategias de defensa territorial y ambiental en alianza con el gobierno regional, recientemente fue creada el rea Ronderil de Conservacin Ambiental Huangamarca (ARCA) una rea de conservacin en el centro poblado de Huangamarca promovido por las rondas de dicho poblado para proteger su territorio de proyectos mineros.

Hoy, treinta aos despus las rondas campesinas son una realidad que ha logrado afianzarse pese a sus enormes dificultades. Las rondas autnomas como el resto de pueblos autnomos del pas, han tenido que hacerle frente desde siempre a las presiones e intereses que hay sobre sus territorios y han sabido resistir, no es casualidad que uno de los casos ms emblemticos en cuanto a la defensa de su territorio y ambiente ha sido el conflicto social de Conga; cuyas tierras en su mayora no posean una doble proteccin por ser propiedad comunal, pero sin embargo supieron responder con estrategias innovadoras para la defensa de su territorio.

Hay sin duda, por parte del Estado peruano una resistencia por asumir la complejidad de nuestra diversidad cultural y con ello la complejidad de nuestro territorio, la lgica centralista no nos permite salir del binomio de Estado-nacin y con esto perdemos la posibilidad de transitar a otras formas de organizacin poltica ms acorde con nuestra realidad diversa. Esto responde tambin que despus de 95 aos de reconocimiento jurdico de las comunidades indgenas hasta hoy no exista informacin clara sobre las tierras y territorios de los pueblos indgenas, comunidades de campesinos, nativos, rondas, comunidades afroperuanas y pesqueras. Hay quizs en el trasfondo una necesidad de dar respuesta al actual modelo neoliberal desde la re-significacin de lo comunal o la comunalidad o los bienes comunes, estrategias frente a la lgica perversa de la individualidad que el Estado promueve.

Luis Hallazi es abogado y politlogo, investigador en derechos humanos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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