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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2016

Implicancia poltica del tiempo

Alberto Quinez
Rebelin


El ser humano est, casi por naturaleza, abocado hacia el tiempo. En el tiempo se construye. Slo por el tiempo es. Pero la percepcin del tiempo est inscrita ya fuera del marco eminentemente natural. Dicha percepcin opera en el plano especficamente humano, en el plano de la historia y la cultura. La percepcin del tiempo deviene de una actividad que, siendo necesaria, presupone una condicin humana de enajenacin. Por eso aparece cuando en el ser humano surge la preocupacin por su vida. Un pulso vital amenazado impele a pensar en el tiempo como mbito de despliegue de la actividad prctica que puede preservar la vida.

En el presente ensayo nos proponemos abordar el problema del tiempo desde la concrecin de la actividad prctica del ser humano encaminada a su sobrevivencia, haciendo particular hincapi en las condiciones actuales de existencia. Esas condiciones las caracterizamos como la generalizacin del rgimen de trabajo abstracto, cuyo culmen se ha alcanzado histricamente con la constitucin del capitalismo como modo de produccin hegemnico a escala planetaria.

La preocupacin y el trabajo abstracto

La preocupacin es casi un atributo ontolgico del ser humano. Est presente en l desde los albores de la historia. La preocupacin contiene al tiempo, siendo de esta forma el motivo que hace aparecer la dimensin temporal en el pensamiento humano y en toda su actividad prctica. Pero la preocupacin aparece motivada por la actividad prctico-utilitaria del ser humano, es decir, en el enfrentamiento real del sujeto con el mundo. Entre la preocupacin y la actividad prctica existe una va de doble determinacin, pues aquella supone el presupuesto sobre el cual la actividad prctica es realizada, mientras que sta condiciona la asimilacin de la preocupacin como condicin histrica. Tal relacin atraviesa toda la historia y se mantiene hasta hoy.

En general, la preocupacin aparece cuando el ser humano se ve abocado a una lucha de sobrevivencia que debe prolongarse ms all de su momento presente. Es una pre-ocupacin del futuro. En este sentido, no puede hablarse de la preocupacin como slo un estado emocional, ni como un estado intelectivo aislado. Ms bien, la preocupacin es un eje transversal constitutivo de la vida humana en su fase especficamente humana, histrica. Esto significa que son las condiciones del desenvolvimiento humano las que determinan el aparecimiento de la preocupacin en la vida humana misma. Concretamente, la preocupacin aparece cuando el sujeto carece de las posibilidades generales para garantizar el mantenimiento de su vida en el presente y su prolongacin en el futuro; lo cual remite a la insuficiencia material generalizada en el marco de un desarrollo incipiente de las fuerzas productivas de la humanidad o, lo cual parecera ms determinante, al aparecimiento y generalizacin de las condiciones del rgimen del trabajo enajenado o, en otras palabras, la sustitucin del trabajo concreto por el trabajo abstracto.

Esta generalizacin del trabajo abstracto es caracterstica de los sistemas de produccin cuya vocacin mercantil y cuyo grado de divisin social del trabajo han eliminado las posibilidades de sobrevivencia del individuo sino es a travs de la constitucin de los productos de su trabajo como valores o, en el extremo de esta configuracin, en la constitucin de su fuerza de trabajo como mercanca.

En este sentido, la preocupacin expresa una caracterstica cuasi ontolgica en el sentido de que es una caracterstica de la vida humana civilizada que opera trans-histricamente pero que opera como una norma cosificatoria de la actividad humana. La preocupacin determina la inclusin del tiempo en la actividad del ser humano, ya sea en tanto presupuesto prctico del presente como en las posibilidades de proyeccin hacia el futuro; pero en tanto que expresa la situacin enajenada del sujeto, la preocupacin tuerce la actividad cotidiana y la proyeccin futrica hacia un vaciamiento del momento presente y una pre-ocupacin del maana.

En tal sentido, la pre-ocupacin del maana cercena al sujeto de las posibilidades de realizarse en el presente y, ms an, de construir su futuro en y desde el momento presente. De esta forma, la transformacin liberadora del mundo se pospone indefinidamente bajo el peso de la pre-ocupacin, el transcurrir del tiempo en tanto vivencia del sujeto se vuelve un eterno presente que opera homogeneizando el presente y el futuro. La historia no existe. El trabajo como ente creador del sujeto humano se vuelve una actividad enajenante, negando as el carcter realizador del trabajo como fuente de ideacin y construccin efectiva del futuro.

La pre-ocupacin del futuro anula el peso de la historia pasada en la constitucin presente del sujeto. El pasado es negado en tanto peso muerto para la garanta de la vida en el presente continuo que se prolonga hasta el maana. Con ello se niega no slo la ontognesis del ser humano como ser prxico e histrico, sino que niega en la personalidad del sujeto las pulsiones originarias cuya represin determina el origen del desenvolvimiento civilizatorio. La enajenacin del trabajo redita en una espiral en la que dichas pulsiones son cada vez sujetas a mayor represin. La velocidad de la vida productiva y consuntiva, como se dir ms adelante, tiene a la base esa administracin negativa de las pulsiones humanas, la cual tiende a generalizarse e institucionalizarse en el marco de las relaciones sociales de produccin de carcter capitalista.

Poltica capitalista del tiempo: rotacin y acumulacin del capital

La generalizacin de condiciones de vida de carcter capitalista a nivel mundial, esto es, la generalizacin de un modo de reproduccin de la vida material cuya base es el rgimen de trabajo abstracto, se configura no como un hecho aislado sino como una condicin sistmica. En otras palabras, se establece una tendencia de correspondencia entre el rgimen de trabajo abstracto y las dinmicas sociales y polticas. La vivencia del tiempo depende de las formas histricas en que cohabitan e interaccionan en la subjetividad las formas de reproduccin econmica, social y poltica. Adems, la poltica no es slo el ejercicio en el marco de las instituciones estatales, sino algo que permea todo mbito del quehacer humano. Por ello, la forma en que el rgimen del trabajo abstracto incide en la determinacin de la vivencia del tiempo es un ejercicio del poder que coadyuva a la dominacin del ser humano. El condicionamiento capitalista de la percepcin y vivencia del tiempo es, por tanto, una poltica capitalista del tiempo.

En el marco de relaciones sociales de carcter capitalista, la medida social del tiempo se determina por el ciclo de rotacin del capital1. Dicho ciclo est constituido a grandes rasgos por tres momentos: a) la existencia del capital como dinero, aun cuando el dinero en s mismo slo actualice su carcter de capital en una relacin de intercambio que le permita valorizarse; b) la metamorfosis del dinero, cuyo sustituto es la masa de la produccin como valores de uso que encarnan valores y no slo utilidades; y, c) la metamorfosis de la produccin en tanto que mercancas en su equivalente general que es el dinero. El ciclo comienza y termina en una forma determinada del valor, pudiendo ser sta la forma mercanca o la forma dinero; pero en el plano de la produccin capitalista lo realmente sustantivo es que sea predominante la forma dinero pues permite, en tanto que equivalente general, la perdurabilidad del proceso de acumulacin. Lo que diferencia al primer y al ltimo momento del ciclo es una diferencia cuantitativa, pues el valor de uso que encarna ambos momentos es el equivalente general, el dinero, y no las expresiones concretas de las mercancas en tanto valores de uso2.

La velocidad de rotacin del capital, es decir el desarrollo completo del ciclo del capital o frecuencia de regreso del capital a una forma valrica especfica, se encuentra en funcin de la composicin orgnica del capital que es el vnculo tecno-econmico que relaciona capital fijo y capital variable o trabajo muerto y trabajo vivo, visto en el mbito de realizacin de la fuerza de trabajo como valor de uso. La velocidad de rotacin incide sobre el volumen de plusvalor que redita el proceso de acumulacin del capital, por eso los procesos de tecnificacin de la produccin y la circulacin del capital apuntan a intensificar el ritmo de la explotacin de la fuerza de trabajo o, dicho de otra forma, incentiva la forma relativa de la extraccin del plusvalor3.

El aumento de la velocidad de rotacin del capital influye y determina las pautas de vivencia del tiempo como experiencias del sujeto. La vida o, lo que quizs sera ms exacto, la realizacin del valor de uso de la fuerza de trabajo, debe adaptarse a la pauta de la rotacin del capital y del capitalismo en su conjunto. De este modo, se da una subsuncin de la fuerza de trabajo cuya principal forma de aparecer es la regulacin del tiempo. Esta, a su vez, se realiza como una dominacin a travs del mercado y de las instituciones del Estado. La dinmica econmica copa el ejercicio del poder y marca la pauta de la dominacin como dominacin de la vivencia del tiempo y en el tiempo (aunque no es el nico mbito en que dicha dominacin opera).

El capital ejerce as una poltica del tiempo: un ejercicio de dominacin sobre la percepcin del plano temporal que tiene el sujeto. La opresin se expresa en el condicionamiento de las pautas de vida de este sujeto, tanto a nivel productivo como consuntivo. Las frecuencias y las intensidades de las actividades en estos dos mbitos se multiplican en funcin de la acumulacin capitalista. La velocidad de la vida, que en plano de la valorizacin del capital no es sino la velocidad de usufructo de la fuerza de trabajo, tiende a aumentar. La base tecno-econmica que lo permite se adapta para facilitar el uso de la fuerza de trabajo en tanto mercanca en los procesos de produccin, circulacin y realizacin del plusvalor: mejoran los medios de transporte y comunicacin, se potencia el trabajo a destajo, disminuye el tiempo de cualificacin de la fuerza de trabajo en reas consustanciales a la acumulacin capitalista, se supedita a la razn instrumental las posibilidades del pensamiento crtico. La historia se detiene: es un presente continuo.

La subversin de la historia

La historia es el espacio en que coincide la existencia objetiva del tiempo, en tanto desenvolvimiento de eventos sucesivos, con la vivencia subjetiva del tiempo, esto es, como percepcin del tiempo por parte del individuo. Si la raz de la historia coincide con la existencia del ser humano como sujeto de y en la preocupacin, la trascendencia del sujeto slo puede hacerse a costa de la subversin de los principios ontolgicos de la historia. Pero el ser humano carece de la posibilidad de modificar o intervenir la existencia real del tiempo; el carcter sucesivo de los procesos de la realidad, ya sean naturales o sociales, no puede ser transformado todava. El carcter de la realidad es eminentemente procesual. La parte cambiable del binomio histrico es la que atae al carcter de las vivencias del tiempo, a la forma de la introyeccin subjetiva del transcurrir objetivo del tiempo.

La historia constituida sobre los cimientos del trabajo enajenado y, por tanto, de la preocupacin como principio regulador de la percepcin subjetiva del tiempo, est en contra de la humanizacin misma del ser humano. Una humanizacin que no est en funcin de una naturaleza humana predefinida, sino como una posibilidad abierta de realizacin que por el mismo carcter gregario inherente del ser humano exige diversos niveles de sociabilidad. Por tanto, la tarea de emancipacin humana exige una subversin en los criterios que dan cuenta de la historia. En esa tarea va inmersa la superacin del rgimen del trabajo abstracto y, con ello, la eliminacin de la preocupacin como ocupacin previa fetichizada del futuro. La subversin de la historia es en esencia una subversin de la perceptiva humana del tiempo. Actualmente, la determinacin econmica del tiempo hace de la rotacin del capital el criterio de velocidad sobre el cual se construye la vida humana, individual y colectivamente. Es ineludible, de cara a la aspiracin de humanizacin del ser humano, la ruptura de esa velocidad y de las fuerzas centrfugas que la mantienen a costa de la vida humana; pero ese es un juego poltico: la lucha del poder contra el tiempo hiriente del capital.

Bibliografa

Notas:

1 Incluso en la economa poltica el criterio de demarcacin entre el corto y el largo plazo es la existencia de una dotacin fija de factores de produccin. Este criterio no slo rige para el mbito de valorizacin del capital en sentido estricto, sino tambin para el mbito del Estado o el marco de valorizacin en sentido general.

2 El ciclo es descrito por Marx como D M D, en donde la diferencia entre D y D, ΔD, es la materializacin monetaria de la masa de ganancia. La virtual eliminacin del eslabn de la mercanca es tambin la eliminacin del contenedor material del valor de uso y con ello del hecho humano presente en la actividad econmica. Al eliminar el punto de aparecimiento del valor de uso, tambin se esconde el hecho inexcusable que permite la constitucin de los valores de uso como valores: la utilizacin de la fuerza de trabajo como fuerza creadora del valor.

3 No entraremos a la discusin de la dinmica que opera en el corto plazo entre la composicin orgnica del capital y la cuota de ganancia; pues el aumento de la rotacin del capital con base en la tecnificacin, es decir, debida al aumento de la composicin orgnica, detiene el aumento de la cuota de ganancia. Pero dado que la cuota de plusvala aumenta como resultado del aumento de la masa de plusvalor (o por la disminucin relativa del peso del capital variable), el resultado sobre la cuota de ganancia es ms bien ambiguo en el plano puramente abstracto. No obstante, la confrontacin de las tendencias histricas que presentan las cuotas de valorizacin y la composicin tcnica apuntan a validar la tesis marxiana de la disminucin secular de la tasa de ganancia y, con ello, el carcter cclico de las crisis de valorizacin.

Alberto Quinez es miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crtico (CEPC).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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