Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2016

Los 90 aos de Fidel Castro

Esteban Valenti
Bitcora Uruguay


El que logra quirrgicamente separar sus anlisis polticos o histricos de sus propias pasiones y tensiones personales, realiza un milagro. Yo nunca lo he logrado. Eso me sucede en particular con Cuba y Fidel Castro.

Voy a comenzar esta nota al revs. Se impondra comenzar siempre reconociendo los mritos de la revolucin cubana y el impacto directo que tuvo en mi vida y en la de mi generacin. Ms de medio siglo despus y cuando su conductor y referente absoluto y fundamental, Fidel Castro cumpli 90 aos, puedo, mejor dicho debo, comenzar de otra manera.

Ahora, transcurrido ese tiempo y las muchas experiencias vividas en el mundo y en el socialismo real yo nunca, absolutamente nunca quisiera que mi pas y mi pueblo viviera algo parecido incluso aclimatado al ro de la Plata, me refiero al socialismo cubano. Y hace algunas dcadas ese era mi ideal, casi en todo, con excepcin del clima y la geografa. Lo confieso y hay hoy gente de izquierda que con retoques si pudiera lo aplicara en Uruguay. Aunque no lo diga.

Es que el debate ideolgico de la izquierda, en lugar de analizar a fondo y con profundidad, precisamente desde la ideologa y la experiencia histrica las diversas experiencias, como la Unin Sovitica, Cuba, China etc. etc. o incluso Venezuela (que de socialismo ya no le queda ni el nombre) las elude rigurosamente. Es decir: no hay debate ideolgico, las cosas quedan en el limbo de frases hechas.

Mi afirmacin sobre que no quiero ese socialismo para Uruguay, no refiere a la cmoda posicin de que las revoluciones no pueden copiarse o clonarse, porque vaya si se clonaron en aspectos fundamentales y en reas muy sensibles las diversas revoluciones del siglo XX. No lo quiero para el Uruguay por lo del partido nico, por su particular sistema electoral derivado del partido nico, no lo quiero por la prensa nica y las serias limitaciones a la libertad de expresin y de organizacin, no lo quiero porque las libertades no pueden dosificarse e intercambiarse por la salud y la educacin, son irrenunciables, no lo quiero como modelo econmico y social que segn mi visin y creo que la de la inmensa mayora de los uruguayos fracas y lleva fracasando desde hace mucho tiempo. Y digo esto consciente de que el criminal y estpido bloqueo norteamericano le caus daos tremendos a la isla.

No lo quiero como modelo social de igualar siempre para abajo, distribuyendo condiciones muy bsicas y limitadas para la vida, los consumos y los servicios bsicos, le acceso a diversas condiciones materiales y no solo. Y lo reitero, no voy a utilizar la coartada que utilizan muchos: la explicacin geogrfica o histrica, o citar a Mart.

Una de las grandes y terribles responsabilidades de la teora marxista-leninista oficial y sovitica, fue que su paquete se export con psimos resultados, incluso a Cuba y empobreci la maravillosa experiencia nueva y jovial de la propia revolucin cubana en sus inicios.

Incluso hoy con las reformas econmicas y diplomticas (relaciones con los Estados Unidos) impuestas por la necesidad y tambin en la nueva actitud del presidente Barak Obama, no lo veo acompaado del mnimo proceso crtico y autocrtico sobre el desastre de la estatizacin total practicada durante dcadas. Incluso con los cambios y reformas actuales no lo querra para mi pas y mi pueblo y no solo por las condiciones de vida y la estructura social aplanada al mximo y de maneras a veces absurdas, donde un mozo de hotel internacional gana mucho ms que una eminencia de la medicina, no lo quiero como ''modelo'' poltico, institucional, econmico, cultural e ideolgico.

Dicho todo lo anterior mi pensamiento no estara completo y sera un simple lavamanos, sino analizara e incluyera la afirmacin de que Cuba fue el mayor revulsivo de la historia del siglo XX en Amrica Latina y que su smbolo fue Fidel Castro, incluso cumpliendo 90 aos, considerando que los EE.UU. lo quisieron matar de mil maneras diferentes y con todos sus aparatos y tenebrosas siglas. El cumpleaos de Fidel es una victoria impresionante contra la prepotencia y los crmenes norteamericanos.

Y este es un rasgo inigualable, Cuba fue durante todo el siglo XX la mayor derrota poltica y diplomtica de los EE.UU. y est situada en sus narices. La amenazaron de todas las maneras posibles y sigue viva y ese solo hecho tiene un enorme significado histrico considerando la prepotencia imperial y las invasiones a la propia Cuba, Repblica Dominicana, Mxico, Grenada, Panam y la siembra de golpes de estado y dictaduras criminales en la dcada de los aos 70 en Amrica Latina.

Es muy probable que esos dientes partidos del imperio, tratando de clavarlos en Cuba, tengan mucho que ver con su estructura, con su frreo control del estado y del pas, lo que hace tan complejo el anlisis. Y a veces tan contradictorio. Cuba tuvo grandes triunfos internos, el principal: seguir existiendo en forma independiente y obteniendo victorias polticos militares en el exterior y eso parece realmente increble por el tamao de su poblacin y su territorio. Me refiero a Angola, a Etiopia, a Nicaragua. Tambin tuvo grandes derrotas, como todo su apoyo a la guerrilla en Amrica Latina.

Fidel Castro no se merece pasar su cumpleaos 90 al lado de Nicols Maduro. No tienen nada que ver, ni por su nivel poltico, cultural, ideal y menos todava moral. La Venezuela de Chvez ayud y fue ayudada mucho por Cuba. Pero eso no impide ver las enormes diferencias. Con Cuba podemos discrepar, pero la inmoralidad manifiesta, la corrupcin del poder de la nueva oligarqua petrolera y estatal-militar venezolana es otra cosa. Vaya esa pequea anotacin.

Las revoluciones exitosas, triunfantes, derrotas o declinantes necesitan de smbolos, Fidel es el mximo y casi absoluto smbolo de esa revolucin. Para tirios, troyanos, amigos y enemigos. Y tiene 90 aos y sigue influyendo con sus opiniones, aunque haya cedido el poder.

Se hubieran producido estos cambios diplomticos, polticos, econmicos que hoy vive la isla con Fidel al mando? Voy a invertir la respuesta, si Fidel estuviera realmente en contra, no se produciran. Sigue siendo en la sociedad cubana la ltima palabra, no desde el poder, sino desde el afecto y la historia.

Los cubanos siguieron por el camino recorrido no por cierto por los xitos econmicos y las idas y venidas del ''modelo'' y los periodos especiales y de los otros, sino por exclusivas razones polticas y sociales. Las razones polticas tienen un nombre: Fidel Castro y las sociales que millones de cubanos tienen deudas con la revolucin, en trabajos, profesiones, tierras, casas y dignidad frente al imperio y los que huyeron de su territorio, muchos de los cuales vendran por la revancha reclamos en ristre. No hay explicaciones mgicas. No hay realismo mgico caribeo

Algunas felicitaciones extranjeras recibidas son tambin una paradoja, por ejemplo, la de Vladimir Putin el patrn incontrastable de la muy capitalista y oligrquica Rusia y uno de los enterradores de la Unin Sovitica, el que le devolvi hasta la simbologa del escudo de los Romanoff. El saludo debe ser por aquello de los equilibrios globales.

Hace mucho tiempo que no voy a Cuba, pero leo mucho sobre su proceso y hablo con gente de todo tipo, viajeros y emigrados y de las crticas despiadadas o blandas contra la isla, lo nico que casi siempre se salva es Fidel. Porque en la imaginacin de la mayora de las personas sigue entrando en La Habana con su fusil de mira telescpica a la espalda y rodeado de los barbudos ms emblemticos, el Che, Camilo Cienfuegos y su hermano Ral y vitoreado por millones de personas o encaramado a un tanque combatiendo la invasin de Playa Girn o en esas oratorias torrenciales y removedores, siempre polmicas y llenas de informaciones, pero sobre todo de sentencias y seguridades. Y es contemporneo. Hay pocas experiencias en la historia de ese tipo de longevidad de la persona, del personaje y de la leyenda.

Yo lo escuch hace muchos aos dar un discurso en una sede de las Naciones Unidas, con una sala repleta a reventar, y en la puerta todo el personal de limpieza y de servicios agolpados con sus ropas de trabajo. Apoyado en su lampazo un empleado maduro y afro, me dijo una frase que nunca olvid: ''the last utopia'' (la ltima utopa)

Voy a tratar de rescatar un reportaje que le hice para el diario La Hora, en La Habana en 1987, luego de una larga reunin comenzada a las 12 de la noche y terminada en la madrugada. Estaban presentes por el Partido Comunista de Uruguay Rodney Arismendi, Jaime Prez, Daniel Baldasari y yo.

Tambin para mirarme en aquel espejo, es demasiado fcil hablar de los dems.

Esteban Valenti, periodista, escritor, director de Uypress y de Bitcora. Uruguay.

Fuente: http://www.bitacora.com.uy/noticia_8397_1.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter