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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2016

Sin Gobierno se vive (un poco) mejor

Eduardo Bayona
Ctxt


La desafeccin cede terreno al desinters por la poltica mientras los ciudadanos no llegan a percibir las mejoras de la economa en ausencia de un ejecutivo cuya formacin les tiene sin cuidado

Que un gabinete tenga limitadas sus funciones ejecutivas no es exactamente un desgobierno, aunque episodios como la ausencia de reaccin ante las conversaciones del ministro Jorge Fernndez Daz con el jefe de la Oficina Antifraude catalana, el silencio oficial tras la dimisin de Jos Manuel Soria por los papeles de Panam o el endose de Sanidad a Ftima Bez tras el cambio de destino de Alfonso Alonso por la estrategia electoral del PP evoquen la definicin que de esa palabra hace la Real Academia: desorden, desconcierto. Adems de falta de gobierno, claro.

Un puado de indicadores econmicos y sociales sealan que desde que el Gobierno espaol entr en funciones hace nueve meses y medio, con la convocatoria de las elecciones del 20-D y del 26-J, en la calle, en el pas real, la cosa va tirando. En algunos casos; aunque la percepcin de los ciudadanos no coincida con la evolucin de los datos, a mejor. Eso pone en entredicho el mantra marianista que sostiene que, para funcionar, el pas necesita un gobierno con urgencia, y adems presidido por Rajoy. Y supone, al mismo tiempo, un indicio ms del creciente distanciamiento entre la poltica y la calle.

La cifra de negocio de las empresas crece, segn revela el INE (Instituto Nacional de Estadstica), con una media anual --aunque fluctuante-- del 2,3% en junio, suavizada por la cada de los nmeros del suministro de energa y agua y la gestin de residuos --pierde casi 15 puntos-- pero animada por las mejoras en el comercio y los servicios no financieros. Se trata del segundo mejor dato de los dos ltimos aos, solo por debajo del 2,3% de agosto de 2014, de una serie de actividades que suman el 50% del PIB --un 66% sin las administraciones y los impuestos netos de los productos--. Paralelamente, las entradas de pedidos mantienen tendencias alcistas en la mayora de los sectores industriales y ocurre lo mismo con la actividad y las cifras de negocio del sector servicios.

En lo que se refiere a los indicadores con efectos en las economas familiares,la inflacin se modera, en especial por la menor presin alcista de la electricidad y de los carburantes, lo que supone un ligero alivio; los salarios subieron, aunque moderadamente, y con la excepcin de la construccin, al cierre del ejercicio anterior, cuando ya acumulaban cuatro aos de aumentos en la industria --de 25.836 euros brutos a 27.120. Mientras, en los servicios volvan a superar los 22.000 euros despus de tres aos de descensos. Por ltimo, crecen las cifras de ocupacin.

Mejoras que no se perciben e iniciativas personales

Esto ltimo, no obstante, no significa necesariamente que est mejorando el empleo. Hay otras lecturas, que apuntan a que la precariedad sigue intensificndose.

De los 252.300 puestos de trabajo creados desde que el Gobierno tiene limitadas sus competencias, 238.900 corresponden a asalariados y solo 13.400 a no asalariados; es decir, a autnomos, cooperativistas y gente que trabaja en negocios familiares, principalmente. Su desglose revela que el precariado sigue al alza. Los contratos temporales aumentaron casi el triple que los indefinidos, un 5,45% por un 2% --202.200 por 223.300-- si se toma como referencia la serie anual, que evita la distorsin de excluir el verano. Con una reduccin, por otro lado, de 32.300 jornadas parciales entre los fijos que no enjuaga, ni de lejos, el aumento de 48.000 eventuales registrado. Casi cuatro millones de espaoles tienen un contrato temporal y algo ms de dos y medio, uno de jornada parcial. Esos 6,43 millones de personas suponen el 42,3% de los asalariados espaoles.

La cifra de no asalariados, por el contrario, apenas ha variado en los nueve meses de Gobierno en funciones. Pas de los 3.104.300 de final de septiembre del ao pasado a los 3.113.200 del 30 de junio, un aumento de 8.900, cerca de un millar mensual. Sin embargo, s ha habido modificaciones llamativas en la estructura de este grupo: las jornadas completas aumentaron en 51.900 y las parciales descendieron en 38.600.

Es decir, que los grandes indicadores econmicos mejoran --con notorias excepciones como la deuda pblica--, pero, al contrario de lo que cabra esperar, sin que los ciudadanos acaben de sentir esa evolucin en su da a da. De hecho, la percepcin general es que, en este campo, la cosa va a peor.

Los estudios del CIS (Centro de Investigaciones Socilogicas) sealan que entreoctubre del ao pasado y julio de este se han reducido en 4,5 puntos los espaoles que consideran que la situacin econmica mejora y han aumentado en 5,4 los que la ven peor.

En esa tesitura, y en un pas en el que ms de la mitad de los parados considera poco o nada probable que vaya a encontrar un empleo en los prximos doce meses, un nmero cada vez mayor de estos opta por buscarse la vida. En Espaa a partir de cierta edad, y fuera de ella en el caso de los ms jvenes.

Falta gobierno o sobra propaganda?

Eso ocurre de manera simultnea a una reduccin de la confianza de los ciudadanos en quienes se ofrecen para buscar soluciones. En esos nueve meses, el porcentaje de espaoles que considera la situacin poltica del pas buena, muy buena o regular ha pasado del 26,6% al 20,7%, mientras que quienes la ven mala o muy mala han crecido del 70,4% al 77,1%. Cada vez son ms los que la ven peor de lo que estaba 40%, con un aumento de diez puntos en nueve meses, mientras que casi dos tercios de la poblacin no espera mejoras a medio plazo.

En esa situacin, y por mucho que los discursos oficiales y determinados emisores de propaganda se empeen en sostener lo contrario, la falta de gobierno de uno con todas las competencias, se entiende solo preocupa a uno de cada 16 ciudadanos. Entre ellos se encuentran los responsables de las organizaciones empresariales, as como ejecutivos y asesores de grandes empresas, muchos de ellos cercanos a los dos grandes partidos como el expresidente Felipe Gonzlez.

En un pas en el que autnomos y pymes mantienen el grueso del sistema econmico, el paro y los problemas de ndole econmica siguen siendo las principales preocupaciones de los espaoles, aunque menos que cuando haba un gobierno plenipotenciario: la primera pierde tres puntos del 79,1% al 75,6% y la segunda casi dos, al pasar de 24,7% al 22,8%. De hecho, la machacona falta de gobierno se sita en la octava posicin, con un 6,4%, mientras ganan peso otros quebraderos de cabeza como los relacionados con la calidad del empleo solo medio punto por debajo, la situacin de la sanidad le duplica, la educacin casi cuatro puntos ms, o los asuntos de ndole social, pese a su menguante peso: 2,8 puntos en lo que va de ao para situarse por debajo del 9%. Tambin llama la atencin cmo aumenta la preocupacin por las pensiones, que alcanzan un 4,2% que marca el mximo de la serie desde el estallido de la crisis y que haca un lustro que no se registraba. Quiz esa cota tenga algo que ver con la ltima extraccin, de casi 7.000 millones, de la menguante hucha de las pensiones que llev a cabo el ejecutivo de Rajoy.

Una vacante que solo preocupa a uno de cada 16

Ese 6,4% de los encuestados que sealaba en julio la falta de gobierno como uno de sus principales quebraderos de cabeza estaba por encima del 4,8% de junio y el 5,2% de mayo, lo que indicara que el grado de autotormento por este motivo estara creciendo si no fuera porque, en realidad, est fluctuando: est por debajo del 7,1% de abril, cuando este registro alcanz su mximo tras quedarse corto de votos Pedro Snchez y antes de que llegara formalmente la segunda convocatoria electoral.

La opinin pblica espaola va tomando sus propios derroteros, en lo que parece otro sntoma del progresivo distanciamiento entre la calle y los palacios, entre los ciudadanos y las instituciones. Los barmetros del CIS indican cmo, incluso, el porcentaje de ciudadanos que percibe como un problema a los polticos en general, los partidos polticos y la poltica desciende para situarse en unos niveles del 20% que llevaban casi cuatro aos sin registrarse, al tiempo que cae ligeramente aunque sigue por encima del 40% y en el segundo puesto la preocupacin por la corrupcin.

Mientras la desafeccin cede terreno al desinters, est por ver el efecto que los prximos intentos de investir a un presidente y la eventual convocatoria navidea pueden tener en un electorado que lleva tres elecciones generales situando a la abstencin como primera opcin y que est cambiando sus focos de atencin al mismo tiempo que, poco a poco, se va distanciando de quienes aspiran al poder. Sin que ellos se percaten, por lo que parece.

Fuente: http://ctxt.es/es/20160824/Politica/8023/Gobierno-negocio-crecimiento-economia-politica.htm



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