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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2016

Chavismo y revolucin, qu pasa en Venezuela?

Reinaldo Iturriza Lpez
Rebelin


1.- El chavismo como hecho maldito.

El chavismo es, para decirlo con John William Cooke, el hecho maldito de la poltica del pas burgusi. Cooke se refera, claro est, al peronismo, en un texto de 1967, pero la sentencia aplica para el caso venezolano.

Aluvional, policlasista, no es esto lo que lo define. Ni siquiera durante sus primeros aos. El chavismo es, desde su gestacin, un fenmeno maldito para la burguesa, porque aquello que le da cohesin no es su capacidad para aglutinar el descontento, sino su decidido antagonismo contra el statu quo. Antagonismo que adquirir matices anticapitalistas con el paso de los aos, al fragor de la lucha, y como lo asumirn de viva voz tanto Chvez como sus lneas de fuerzas ms avanzadas.

Si a comienzos de los aos cuarenta del siglo veinte, Accin Democrtica signific el ascenso de la clase media emergente, que a su vez hizo posible la incorporacin ordenada de las clases populares a la escena poltica, siempre subordinada a la burguesa nacional y sometida a la voluntad del capital transnacional, y con el propsito de sentar las bases de la democracia liberal burguesa (tarea que ya haba adelantado Medina Angarita), en el caso del chavismo el protagonismo descansa casi siempre en las clases populares, bien por voluntad expresa de Chvez, bien porque el propio chavismo demanda mayor participacin y ms radicalidad. Ya no es el sujeto que interviene ordenadamente, sino uno que emplea sus fuerzas en la refundacin de la Repblica, empresa histrica que pronto se traduce en la imposicin de lmites a los poderes econmicos, y en las progresivas conquistas de derechos, particularmente econmicos, sociales y culturales.

Ese chavismo est vivo y coleando, a pesar de su apariencia muchas veces espectral, y de estar ausente de muchos de los anlisis que se hacen sobre Venezuela. Omisin que obedece, con frecuencia, a la intencin deliberada de continuar ignorando a los invisibles histricos, hoy sujetos polticos de un proceso de cambios revolucionarios, y otras veces a la ceguera de cierta izquierda que, impedida de ver realizada la revolucin que siempre so, despacha como pesadilla la revolucin que hacen los hombres y mujeres de carne y hueso. De nuevo, aplica para el chavismo lo que escriba Cooke a propsito del peronismo: existe, est vivo y no ser sepultado porque le disguste a los soadores de la revolucin perfecta, con escuadra y tiralneasii.

Con sus errores y sus aciertos, con sus defectos y sus virtudes, el chavismo ha sabido orientarse cuando los confidentes de la historia perdieron el rumbo, y siguen sin comprender cada vez que en lugar del anlisis retrospectivo con incgnitas ya resueltas, tienen que resolverse en medio de los hechos presentes y sus enigmas, sus complicaciones, sus abanicos de hiptesisiii, para insistir con Cook.

A contrava de quienes lo sealan como el culpable de imponer un modelo fracasado, del cual sera nico e ilegtimo usufructuario, el chavismo es expresin de la crisis del capitalismo rentstico petrolero, y en particular de su correlato poltico. En cambio, las fuerzas econmicas, polticas y sociales legatarias del capitalismo rentstico petrolero, que colapsara a finales de los aos setenta del siglo veinte (el ncleo militar de lo que, a mediados de los noventa, se convertir en un potente sujeto cvico-militar, comenz a gestarse a comienzos de los ochenta), no han cesado un segundo en su empeo de derrotar la democracia bolivariana.

2.- La rebelin de las fuerzas econmicas que controlan el mercado.

Desorientada y sobrepasada por las circunstancias, la burocracia poltica chavista ha abusado de tal forma del enunciado guerra econmica, que se corre el riesgo de vaciarlo completamente de sentido, cuando lo que urge es producir sentido sobre el brutal ataque del que est siendo vctima la sociedad venezolana.

En parte, esta incapacidad para traducir polticamente la feroz avanzada de las fuerzas econmicas contrarias a la revolucin bolivariana, amn de los propios errores, explicara el terreno ganado por la idea de que fenmenos como el desabastecimiento, la inflacin o la escasez son responsabilidad del Gobierno nacional, cuando lo cierto es que la actual situacin es consecuencia directa, en lo fundamental, del gobierno de facto que han impuesto las fuerzas econmicas que controlan el mercado, fuerzas que tienen estrechos vnculos con la institucionalidad de un Estado que histricamente ha sido funcional a las elites.

La guerra econmica no es un invento de Nicols Maduro ni comienza con su gobierno (abril de 2013). De hecho, el trmino fue acuado por el mismo Chvez. En una serie de trabajos claves para entender la realidad venezolana, la economista Pasqualina Curcio identifica las dos principales estrategias de la guerra econmica: 1) inflacin inducida a travs de la manipulacin del tipo de cambio en el mercado paralelo e ilegal; y 2) el desabastecimiento programado mediante la manipulacin de los mecanismos de distribucin de bienes esenciales para la vida. Estas estrategias son viables dadas las caractersticas de la economa nacional: 1) concentracin de la produccin, de las importaciones y de la distribucin de los bienes y servicios en pocas manos, es decir, la presencia de monopolios y oligopolios (especialmente en mercados de bienes de primera necesidad o requeridos en la produccin y para el transporte); y 2) la alta dependencia de las importacionesiv.

Curcio identifica el inicio de la escalada contra la economa nacional, a travs de la manipulacin del tipo de cambio paralelo e ilegal, en julio de 2012, coincidiendo con el inicio de la campaa electoral presidencial. A partir de agosto de 2012 se registr un cambio en la funcin de tendencia de la serie de datos, pasando a ser exponencial. Es decir, a partir de agosto de 2012 y de manera repentina se comienza a evidenciar un comportamiento atpico del tipo de cambio en el mercado paralelo, el cual no se corresponde con el registrado histricamente ni desde 1999, ni desde 1983v.

Si la variacin promedio anual del tipo de cambio paralelo e ilegal entre 1999 (inicio del gobierno de Chvez) y 2011 haba sido de 26%, entre 2012 y 2015 fue de 223%, comportndose de la siguiente manera: 31% en 2012 con respecto a 2011, 224% en 2013 en relacin con 2012, 161% en 2014 respecto de 2013 y 475% en 2015 respecto a 2014.

Explica Curcio: El tipo de cambio paralelo e ilegal muestra un patrn en su comportamiento. Resalta el hecho de que las variaciones intermensuales son positivas y cada vez mayores los meses previos a aquellos en los que se celebraron procesos electorales o en los que el pueblo venezolano vivi momentos de alta tensin poltica. Inmediatamente despus del evento poltico o de haber acudido a las urnas electorales, se registran variaciones que se van haciendo cada vez menores, aunque generalmente positivas, y en algunos casos llegan a ser negativas Desde mediados de 2012 este patrn se ha intensificado. A partir de ese momento las variaciones fueron, la mayora de las veces, positivas, pero adems muy elevadas. El dlar paralelo e ilegal aument 10.940% entre agosto 2012 y junio 2015, pasando de 9,42 Bs/US$ a 1.040 Bs/US$. Las variaciones ms altas se registraron los meses de octubre 2012 (momento que coincide con las elecciones presidenciales en las que vence Hugo Chvez), diciembre del mismo ao (cuando se realizaron los comicios para elegir gobernadores en los 24 estados del pas), abril 2013 (al realizarse nuevamente elecciones presidenciales como consecuencia del fallecimiento del presidente Hugo Chvez), diciembre 2013 (durante las elecciones municipales). A partir de finales del ao 2013 el incremento del dlar paralelo ha sido sostenido y desproporcionado hasta enero de 2016vi. El 6 de diciembre de 2015 se realizaron elecciones parlamentarias, en las que el chavismo result derrotado.

Este patrn de comportamiento del tipo de cambio paralelo e ilegal se asemeja al observado en los ndices de inflacin: entre 1998 y 2011 la tendencia es lineal, con un mnimo de 12,3% en 2001 y un mximo de 31,2% en 2002 (ao del golpe de Estado y del paro-sabotaje econmico), hasta que inicia un incremento exponencial en 2012. As, la inflacin en 2013 ser de 56,2%, en 2014 ascender a 68,5%, hasta alcanzar 180,9% en 2015.

Curcio no slo demuestra que el comportamiento del tipo de cambio paralelo e ilegal no guarda relacin con el nivel de las reservas internacionales, la liquidez monetaria o la supuesta restriccin en el flujo de asignacin de divisas. Adems, constata que entre 1999 y 2014, del total de ingresos en divisas, 98% de los cuales depende del petrleo, 65% se dedic a la importacin de bienes, y del total asignado a importaciones, 94% fue al sector privado.

Entre 1999 y 2013, las importaciones representaron el 35% del PIB. Alrededor del 20% de los bienes importados se dirige al consumo final, mientras que el 58% corresponde a importaciones para el consumo intermedio, las materias primas e insumos necesarios para los procesos de produccin. Esto quiere decir que casi el 80% de los bienes que importamos se incorporan a los procesos de produccin y forman parte de las estructuras de costos de las empresasvii.

Ms grave an, apenas un 3% de las unidades econmicas registradas en el pas controla las divisas para importaciones. Luego, la referencia que tienen las empresas importadoras para fijar y convertir los precios a bolvares es el tipo de cambio. Es por ello que en Venezuela, el tipo de cambio es determinante sobre la economa real, ya que son los monopolios importadores los que tienen el poder de fijar los precios de los bienes, en su mayora insumos para la produccin. Aguas abajo en el proceso de produccin los costos se van calculando con base en los precios de los bienes importados. El tipo de cambio sirve como marcador de los precios de los bienes que se producen y comercializan internamenteviii. La clave es: qu tipo de cambio utilizan los monopolios importadores como referencia para fijar precios? El tipo de cambio paralelo e ilegal, que es 14,5 veces mayor que el valor real estimado de la moneda nacional.

En apretado resumen, de esta manera operan las fuerzas econmicas que promueven activamente la guerra econmica contra la sociedad venezolana, trayendo como consecuencia una drstica disminucin del poder adquisitivo de la poblacin. Adems, Curcio demuestra que, contrario a lo que podra suponerse, la produccin de los alimentos de mayor consumo no slo no ha disminuido, sino que, al menos en el perodo que va desde el primer trimestre de 2012 al segundo trimestre de 2015, el consumo fue constante, tanto en los venezolanos de mayores recursos como en los de bajos recursos.

Curcio precisa que la prctica de desabastecimiento programado data de 2003, afectando a uno o pocos productos. Hasta 2013, en que la prctica se generaliza. En el caso venezolano, desde 2003, los niveles de desabastecimiento no han guardado relacin con los niveles de produccin. Tanto la produccin como la importacin se han mantenido relativamente constantes. Por lo tanto, esa escasez, que se mide en los anaqueles de los establecimientos, est asociada a bienes que han sido producidos pero que no han sido colocados de manera regular, oportuna y en cantidades suficientes en los estantes de los establecimientos comercializadores Los bienes, luego de mltiples dificultades e inconvenientes (largas colas o mayores precios en los mercados ilegales: bachaqueo) han sido adquiridos y consumidos por la poblacin. En otras palabras, los bienes fueron producidos y tambin vendidos las empresas han seguido produciendo, distribuyendo (con otras prcticas) y vendiendoix.

La rebelin de las fuerzas econmicas que controlan el mercado est encabezada por la burguesa comercial importadora, cuya liderazgo ostentan los monopolios y oligopolios del sector alimentos. Las penurias que ha debido padecer el pueblo venezolano durante los ltimos cuatro aos son consecuencia, en lo fundamental, del ejercicio de un poder tirnico, que nadie eligi, que siempre ha desconocido la voluntad popular, y al que poco le importa guardar las formas democrticas.

En su Venezuela violenta, Orlando Araujo se refera a una oligarqua de comerciantes y banqueros que va prosperando y acumulando un podero econmico que se traduce en podero poltico y que se refleja en la vida institucional. No es una clase creadora de riqueza como histricamente fue la burguesa en las primeras etapas del capitalismo. Esta clase no inicia el capitalismo en Venezuela, es sencillamente la proyeccin colonial de un sistema capitalista forneo ms avanzado. Su papel es el de agente de ese capitalismo, su funcin es intermediaria y su poder econmico es derivado de otro fundamental y mayor. Sus ingresos no provienen de una combinacin arriesgada de factores de produccin sino de una comisin: la comisin del intermediario que compra afuera y vende adentro. No es, pues, una burguesa productora sino una burguesa estrilx.

En contraste, identificaba la emergencia (en 1968) de una burguesa llamada con cierto optimismo burguesa nacionalista constituida por un grupo cada da ms numeroso de empresarios nuevos que, dentro de la agricultura y de la industria, estn dedicados a la produccin interna de bienes nacionales. Son los agricultores capitalistas y los industriales manufactureros. Su aparicin es de reciente data y slo puede estudiarse como un fenmeno de posguerra, an en plena evolucin y sin una fisonoma definitiva y precisaxi.

De acuerdo a la explicacin de Curcio, el protagonismo en la guerra econmica de eso que Araujo denomin burguesa estril, y el consecuente aumento desproporcionado de los precios, ha obligado a la poblacin a reorientar el gasto, dando prioridad a alimentos, salud y transporte, justamente sectores de la economa a merced de los monopolios y oligopolios importadores. Mientras tanto, la disminucin de la demanda de bienes considerados no prioritarios ha repercutido en la baja de la produccin de la industria manufacturera. Las disminuciones en los volmenes de produccin por parte de estas empresas, y por lo tanto de sus niveles de ganancia, es una consecuencia de la guerra econmica que no slo est afectando a los hogares por la va de la prdida del poder adquisitivo, sino tambin, y especialmente a partir del segundo semestre de 2015, a las empresas de estos sectores no prioritarios. Hasta cierto momento, la guerra econmica afect slo a los hogares venezolanos y a la clase trabajadora, no obstante actualmente ha repercutido sobre los niveles de ganancia de las empresasxii.

En otras palabras, la burguesa estril no slo atenta contra el pueblo venezolano: adems, afecta severamente los intereses de lo poco que puede llegar a haber de burguesa productora.

3.- Nicols Maduro y lucha de clases.

Adems de la dependencia de las importaciones y del control que ejercen monopolios y oligopolios en sectores claves de la economa nacional, Curcio identifica una tercera debilidad: La deficiente y baja intervencin del Estado en la economa, como regulador de los monopoliosxiii.

Con mucha frecuencia, con demasiada ligereza, y con muy poca rigurosidad en el anlisis, suele atribuirse esta debilidad a la falta de decisin de Nicols Maduro. En otras palabras, la deficiente intervencin del Estado en la economa obedecera al deficiente desempeo del Presidente. Sin pretender desconocer sus obligaciones como Jefe de Estado, me parece que hay que comenzar por poner las cosas sobre la balanza.

En primer lugar, dejemos sentado una cuestin bsica: como resulta por dems evidente, la guerra econmica contra el pueblo venezolano arrecia con una intensidad sin precedentes justo cuando inicia la campaa electoral presidencial, en julio de 2012, con el claro propsito de favorecer al candidato de la burguesa, Henrique Capriles Radonski. Planteado en trminos clsicos, la guerra econmica no es otra cosa que una expresin ntida de la agudizacin de la lucha de clases.

Una circunstancia histrica a la que nos hemos referido en otra parte, y que suele soslayarse, suscitando toda clase de equvocos analticos, es el giro tcticoxiv que adoptan las fuerzas antichavistas, como consecuencia de su lectura de los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006, y en las que resultara vencedor Hugo Chvez con amplsimo margen (62,8% contra 36,9% del principal candidato opositor). Con tales elecciones culmin una etapa caracterizada por sucesivas y estruendosas derrotas del antichavismo, empeado hasta entonces en recuperar el control del Gobierno por la va violenta. A partir de 2007, se emplea a fondo en una estrategia de desgastexv, reconociendo la legitimidad del chavismo, haciendo nfasis en la crtica de la ineficiencia gubernamental, mimetizndose con el chavismo, apropindose parcialmente de sus ideas-fuerza, resignificndolas. Su intencin, muy clara, era horadar al chavismo desde dentro, y en esto consista, a grandes rasgos, la repolarizacin antichavista (el reconocimiento, de hecho, de que constitua una minora, y de que para llegar a ser mayora tena que conquistar o por lo menos provocar la desmovilizacin de una parte del antichavismo)xvi.

Esta estrategia de desgaste casi llega al paroxismo justo cuando inicia la guerra econmica: durante la campaa presidencial de 2012, con un Capriles Radonski autoproclamndose candidato progresista, repitiendo de manera textual frases empleadas frecuentemente por Chvez e imitando incluso su lenguaje corporalxvii.

La victoria del comandante Chvez el 7 de octubre de 2012 (con el 55% de la votacin) constituy, al mismo tiempo, un importante revs para esta estrategia de desgaste, lo que sumi al antichavismo en un peligroso estado de precariedad estratgicaxviii. Mientras Chvez, en su clebre golpe de timn (discurso del 20 de octubre de 2012), reafirmaba el carcter democrtico, revolucionario, socialista y comunal del proceso bolivariano, predominaba la incertidumbre sobre las estrategias a adoptar por parte del antichavismo. La pregunta central era: retomara la va violenta?

Cuando se afirma que el presidente Nicols Maduro ha debido sortear en poco ms de tres aos el equivalente de los ataques que recibi Chvez en catorce aos, no se est incurriendo en una exageracin. Pronto, la referida precariedad estratgica se expres en una profundizacin de la guerra econmica (suerte de repolarizacin salvaje antichavista), como ya hemos visto, pero tambin en un rebrote de la violencia antichavista, primero entre el 15 y el 19 de abril de 2013, con saldo de 11 personas asesinadasxix, y luego con las guarimbas entre febrero y junio de 2014, que dejaron un saldo de 43 muertos y 878 lesionadosxx. Es decir, el empleo de todas las formas de lucha contra el Gobierno bolivariano, y fundamentalmente contra su base social de apoyo, como expresin de las disputas inter-burguesas por la direccin del antichavismo.

En la medida en que se desarrollaban estas disputas inter-burguesas, con su saldo de muerte, sufrimiento y destruccin, principalmente en el campo popular, y mientras la guerra econmica suscitaba el enfrentamiento intra-clases popularesxxi, con la generalizacin del fenmeno del bachaqueo, tena lugar un conflicto sordo, incruento, escasa y pobremente analizado: la agudizacin de la lucha de clases a lo interno del movimiento chavista, con sus respectivas expresiones en el Gobierno nacional, y en general en la institucionalidad del Estado.

Ser capaces de explicar, por ejemplo, cmo es que una parte de la burocracia acta favoreciendo a los monopolios u oligopolios importadores, o a los intereses de la banca, es una deuda enorme que tiene consigo mismo el chavismo revolucionario, disperso a lo largo y ancho del pas, en general desarticulado, sumergido en sus territorios, en buena medida impulsando dinmicas comunales, desvinculado de las iniciativas que promueve la burocracia poltica. Este chavismo est en la obligacin histrica de producir un anlisis que, por ilustrarlo conforme el hilo discursivo desarrollado en este trabajo, complemente el anlisis de la actuacin de las fuerzas econmicas realizado por economistas como Pasqualina Curcio.

Hablamos de un chavismo que no se siente representado en partido poltico alguno, mucho menos en el autodenominado chavismo crtico, que no se identifica con casi ningn integrante del alto gobierno, y que de manera mayoritaria sigue expresando su apoyo, a pesar de todo, a Nicols Maduro.

Haciendo balance del pensamiento econmico chavista, Alfredo Serrano explicaba cmo ste evitaba copiar los intentos de cambio de matriz productiva desde la base del desarrollismo de la teora de la dependencia. Quera algo propio, algo especfico que aprendiera de los errores del pasado. El cambio de matriz productiva, para la economa chavista, consista en sustituir productos e importaciones, pero siempre y cuando esto fuera acompaado obligatoriamente por una sustitucin de productores. En otras palabras, si no se insertan nuevos productores, pequeos y medianos, asociaciones, cooperativas, poder econmico comunal, tambin el Estado cuando sea pertinente, el cambio de la matriz productiva se trunca, o es slo parcial, porque slo se generarn nuevos productos pero con los mismos productores, perpetuando el proceso de acumulacin injusta y mal repartidaxxii.

Pues bien, esa base de nuevos productores no slo existe, aunque dispersa, como ya hemos dicho, sino que constituye actualmente lo ms lcido del chavismo. Salvo el presidente Nicols Maduro, quin le habla a este chavismo? Quin establece relaciones con l en trminos de alianza y no de tutelaje, ni de manera clientelar?

Ms all de estas preguntas, e incluso al margen de las infelices declaraciones de funcionarios del alto gobierno evaluando negativamente las expropiaciones, sin el menor asomo de anlisis sobre las causas de la improductividad de algunas empresas bajo control estatal o de los trabajadores, es necesario preguntarse: cul es la correlacin de fuerzas que impera en el alto gobierno respecto de la orientacin econmica que debe asumirse para contener el ataque de las fuerzas econmicas monoplicas u oligoplicas contra la sociedad venezolana? Cul es la correlacin de fuerzas que impera aguas abajo? Cul es la posicin de los cuadros medios o del funcionario promedio, digamos, en Petrleos de Venezuela, Banca y Finanzas, Industria y Comercio, y en general en las instituciones agrupadas en la Vicepresidencia de Economa?

De igual forma, ms all de las orientaciones generales dadas por Nicols Maduro, e independientemente de la voluntad de individuos, cules son las principales actuaciones y decisiones de las instituciones directamente relacionadas con el rea econmica? Con qu actores econmicos privados se establecen alianzas, acuerdos, negociaciones? En efecto, muchas de las actuaciones son pblicas, pero no la mayora. Esta opacidad de las actuaciones explica, en parte, la dificultad para hacernos una idea precisa de la correlacin de fuerzas entre, digmoslo de una vez, las tendencias reformistas, que apuestan por la negociacin con las mismas fuerzas que hoy desestabilizan la democracia venezolana, y las tendencias revolucionarias que, precisamente porque atravesamos por un perodo particularmente difcil en lo econmico, se orientan por los principios del pensamiento econmico chavista, antagonizan con la burguesa estril y, para decirlo con las palabras empleadas por Chvez en su ltima alocucin (8 de diciembre de 2012), actan junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del puebloxxiii.

Dado el carcter cvico-militar del sujeto chavista, imposible dejar de hacerse la pregunta: cul es la correlacin de fuerzas a lo interno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana respecto de los asuntos aqu expuestos?

Las ms de las veces, y frecuentemente con manifiesta dificultad, el comandante Chvez tuvo la capacidad para arbitrar entre las distintas tendencias, logrando imponer el rumbo a seguir, valga decir, casi siempre el revolucionario. Alguien puede ser tan ingenuo como para ignorar que, al margen de sus virtudes y defectos, de sus dotes como lder poltico, Nicols Maduro no slo se enfrentara a mayores dificultades, sino que, inevitablemente, sera muchas veces presa de las circunstancias, un rehn de las luchas entre tendencias, con sus correspondientes efectos disgregadores, y muy a pesar de sus deseos?

Nicols Maduro ha debido sortear dificultades, limitaciones objetivas, tanto a lo interno del movimiento chavista, como en la lucha contra el antichavismo, enfrascado como est ste en su propia lucha por el liderazgo, lo que, como ya hemos planteado, ha supuesto nada ms y nada menos que violencia fratricida y una brutal guerra econmica contra el pueblo venezolano.

4.- Defender la cultura poltica chavista.

En El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Carlos Marx adverta sobre los peligros que implicaba creerse por encima del antagonismo de clases en general e incorporarse a la lucha sin examinar los intereses y las posiciones de las distintas clases. El resultado, explicaba, siempre es el fracaso, por dems inasimilable: o bien ha fracasado todo por un detalle de ejecucin, o ha surgido una casualidad imprevista que ha malogrado la partida por esta vezxxiv.

La situacin por la que atraviesa la democracia venezolana, las extraordinarias circunstancias que ha debido enfrentar la revolucin bolivariana, sobre todo a partir de agosto de 2012, la derrota electoral del 6 de diciembre de 2015: nada de esto obedece a detalles de ejecucin o a casualidades imprevistas. Las causas hay que buscarlas en las estrategias de las fuerzas enfrentadas, en sus posiciones e intereses.

Poner el nfasis en la figura presidencial, que es lo que hace la mayora de quienes se deslindan del madurismo, en los hechos de corrupcin, en la falta de gobierno o en la anomia imperante, en la descomposicin moral del pueblo venezolano, entre otros tpicos muy socorridos en los ltimos tiempos, en el mejor de los casos nos limita a sacar conclusiones a partir de una valoracin de los efectos de la guerra econmica, y en el peor nos pone en la penosa situacin de reproducir el sentido comn antichavista, apenas cuatro aos despus de que su liderazgo se viera obligado a hacer todo lo contrario: reproducir (una mala copia de) la cultura poltica chavista.

En 2010, cierto estudio del Centro Gumilla aport informacin clave respecto de la valoracin que sobre la democracia tena la sociedad venezolana, luego de once aos de revolucin bolivariana. Entonces, para casi dos terceras partes de la poblacin, la democracia significaba: Estado fuerte, democratizacin poltica (Estado fuerte con participacin popular activa), disminucin de la brecha entre ricos y pobres, polticas sociales contra la exclusin, nacionalizacin de las industrias bsicas, lmites al poder de la empresa privada, respeto a la Constitucin y a los derechos humanos en general, libertad de expresin y pluralidad poltica (libre asociacin), elecciones libres, imparciales y peridicas, y amplio margen a la iniciativa econmica privada (de nuevo, regulada por un Estado fuerte)xxv.

Todo cuanto han hecho las fuerzas econmicas rebeladas contra la democracia venezolana durante los ltimos cuatro aos, atenta contra esa cultura poltica chavista, producida por el pueblo venezolano, fraguada a pulso y en jornadas memorables.

Corresponde al chavismo revolucionario, ese hecho maldito para la burguesa, productor y legatario de esta cultura poltica, sacudirse todo vestigio de sentido comn antichavista, corrosivo, txico, desmoralizante, y ponerse a la altura de las circunstancias histricas. Y hacer que prevalezca la democracia.

i John William Cooke. Obras completas. Tomo V. La revolucin y el peronismo. Colihue. Buenos Aires, Argentina. 2011. Pg. 221.

ii John William Cooke, op. cit., pg. 224.

iii John William Cooke, op. cit., pg. 223.

iv Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra econmica en Venezuela (2012-2016). Manipulacin del tipo de cambio e inflacin inducida (I). 5 de abril de 2016. Pg. 3.

https://es.scribd.com/doc/307118877/La-Mano-Visible-Del-Mercado-i-Trabajo-completo

v Pasqualina Curcio, op. cit., pg. 6.

vi Pasqualina Curcio. Los ciclos polticos del dlar paralelo. 17 de agosto de 2016.

http://www.15yultimo.com/2016/08/17/los-ciclos-politicos-del-dolar-paralelo-pasqualina-curcio/

vii Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra econmica en Venezuela (2012-2016). Manipulacin del tipo de cambio e inflacin inducida (I), op. cit., pg. 18.

viii Pasqualina Curcio, op. cit., pg. 19.

ix Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra econmica en Venezuela (2012-2016). Control de precios o boicot en el suministro? (II). 25 de abril de 2016. Pgs. 3-4.

https://es.scribd.com/doc/310376048/La-Mano-Visible-Del-Mercado-II

x Orlando Araujo. Venezuela violenta. Banco Central de Venezuela. Caracas, Venezuela. 2013. Pg. 102.

xi Orlando Araujo, op. cit., pg. 105.

xii Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra econmica en Venezuela (2012-2016). Manipulacin del tipo de cambio e inflacin inducida (I), op. cit., pg. 29.

xiii Pasqualina Curcio, op. cit., pg. 3.

xiv Reinaldo Iturriza Lpez. Contra el malestar. 3 de marzo de 2008.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2008/03/03/contra-el-malestar/

xv Reinaldo Iturriza Lpez. Desde que lleg el socialismo (I). 10 de junio de 2010.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2010/06/10/desde-que-llego-el-socialismo-i/

xvi Reinaldo Iturriza Lpez. La repolarizacin antichavista: radicalizacin y dilogo. 19 de octubre de 2010.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2010/10/19/la-repolarizacion-antichavista-radicalizacion-y-dialogo/

xvii Reinaldo Iturriza Lpez. Qu ser de Venezuela despus de Chvez? 18 de marzo de 2013.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2013/03/18/que-sera-de-venezuela-despues-de-chavez/

xviii Reinaldo Iturriza Lpez. Confianza en nosotros mismos. 8 de enero de 2013.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2013/01/08/confianza-en-nosotros-mismos/

xix Foro Itinerante de Participacin Popular. Vctimas de la arrechera. La violencia fascista en Venezuela del 15 al 19 de abril de 2013.

http://minci.gob.ve/2016/04/victimas-de-la-arrechera/

xx De las 43 vctimas mortales, 7 fueron asesinadas por efectivos policiales o militares, mientras que las otras 36 murieron como consecuencia de las acciones de los guarimberos. Ver: AVN. Defensor del Pueblo: Fascismo fue causa principal de vctimas de las guarimbas. 18 de enero de 2016.

http://www.avn.info.ve/contenido/defensor-del-pueblo-fascismo-fue-causa-principal-43-v%C3%ADctimas-guarimba

xxi Reinaldo Iturriza Lpez. Guerra econmica: novedades en el frente. 20 de enero de 2015.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2015/01/20/guerra-economica-novedades-en-el-frente/

xxii Alfredo Serrano. El pensamiento econmico de Hugo Chvez. Vadell Hermanos Editores. Caracas, Venezuela. 2014. Pgs. 522-523.

xxiii Transcripcin completa de las palabras del Presidente Chvez en su ltima cadena nacional (8/12/12).

http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/transcripcion-completa-palabras-presidente-chavez-su-ultima-cadena-nacional-081212/#.V8JjvJjhDcc

xxiv Carlos Marx. Obras escogidas. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Editorial Progreso. Mosc, URSS. Pg. 122.

xxv Reinaldo Iturriza Lpez. Qu ha sido del chavismo originario? 13 de mayo de 2010.

https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2010/05/13/que-ha-sido-del-chavismo-originario/


* Reinaldo Iturriza Lpez fue Ministro del Poder Popular para la Cultura y Ministro del Poder Popular para las Comunas y Proteccin Social de la Repblica Bolivariana de Venezuela

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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