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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2016

Unificar las luchas desde la autoorganizacin popular

Alejandro Flora Corts
Rebelin


"No somos gente sencilla que cree en la felicidad, ni alfeiques que caen a tierra desolados ante el primer revs, ni escpticos que observan el esfuerzo sangriento de la marcha de la humanidad desde las alturas de una inteligencia burlesca y estril. Creyendo en la lucha, aunque sin abrigar ninguna ilusin al respecto, estamos armados contra toda desilusin."

Toda Raba (1934) - Nikos Kazantzakis


La articulacin de las luchas y los movimientos sociales desde la autoorganizacin popular (entendida como no institucional, libre y de abajo arriba) presentara al menos tres ejes interdependientes para su estudio, implementacin, desarrollo y consolidacin, a saber: un eje organizativo, que una lo estratgico a lo operativo; un eje de lo social que una el barrio con el municipio; un eje cultural que una el conocimiento con la conciencia y la emancipacin social. La necesidad de esta accin social como elemento creador y transformador tiene un carcter contra hegemnico, el origen de las luchas y las demandas es comn: el capitalismo como megamquina asimila a la sociedad y la convierte en recurso. No somos libres.

El trazado del eje organizativo puede ser un autntico quebradero de cabeza si no nos desprendemos de las perspectivas y las construcciones institucionales y partidistas que han contaminado el imaginario popular en Espaa en los dos ltimos aos de campaa electoral y, por supuesto, no somos capaces de derrochar fuertes dosis de imaginacin para trabajar sobre sus ruinas. Despus de la colosal farsa de la confluencia, del incierto frente nico de Podemos y de su apropiacin y perversin del espritu del 15M al ms puro estilo de la propaganda ultraderechista, es lgico que surjan dudas sobre cmo volver a empezar. Podramos partir de que la izquierda (institucionalista y reformista) es un invento de la derecha y que las luchas y los movimientos sociales no se presentan a las elecciones .

Es preciso volver a las plazas para disfrutar de la eficiencia de los objetivos claros y de las preguntas sencillas. Hay que tomarle el pulso a la percepcin de la articulacin por los propios colectivos, por las luchas, y explorar las diversas posibilidades mediante mesas o asambleas de representantes, preferentemente a nivel local. La promocin debe partir desde los colectivos ms consolidados y con ms recursos, pero tambin de aquellas iniciativas que tengan la capacidad y la habilidad de conformar las referidas mesas, que cuentan con un enorme potencial de contenidos. El origen comn de las luchas puede y debe propiciar una respuesta comn que se represente a s misma. El objetivo es crear sinergias en la conformacin de masas crticas, en la movilizacin, en la difusin, en la pedagoga, en el apoyo mutuo,... Es imprescindible, por ello, analizar cmo compartir recursos en el sentido ms amplio posible: virtuales, legales, de infraestructura, de conocimiento y de operacin...

Se precisarn canales de comunicacin internos autosuficientes de modo que cada lucha, cada demanda, sea una ventana a todas las dems y cada una, a su vez, proporcione la perspectiva del origen comn: sabemos porqu estamos aqu; se precisarn tambin de puntos de encuentro fsicos y virtuales, tanto para movilizarse, como para no hacerlo. Cualquier herramienta de ndole organizativa debe esbozarse de modo que la operatividad de las iniciativas no debe verse afectada si la articulacin global falla. La articulacin no requiere de estructuras rgidas, ni verticales, ni permanentes... se trata de estar cuando hay que estar y donde hay que estar, de aportar lo necesario, dentro de lo posible. Esto es evidente atendiendo a los otros dos ejes, el social y el cultural.

Que el refinado gobierno ultraderechista del Partido Popular haya tenido una especial fijacin por diluir en el olvido (lase Amnesia Histrica) las Humanidades en general y la Filosofa, la Sociologa y la Pedagoga, en particular, se debe a que estas disciplinas albergan la ltima esperanza en la conformacin de un pensamiento libre y un espritu crtico que sirva de base a cualquier movimiento contra-hegemnico y contra-cultural. Es por ello que debemos comprometernos a defenderlas, preservarlas, estudiarlas y difundirlas. De esa forma sabremos y entenderemos que no son pocos los especialistas y los modelos que, en relacin a la autoorganizacin popular, apuntan a la necesidad de trabajar la cohesin social, la comunidad y el colectivo antes de entrar en cuestiones ideolgicas y programticas.

Los dos ltimos aos de campaa electoral han implantado la percepcin, no errnea, pero incompleta, de que todo es poltico, de que lo social es poltico. Y es cierto que lo es por las peculiaridades sistmicas, pero basta atender a las primeras modelizaciones sociolgicas, coetneas a la consolidacin del capitalismo, para recordar la solidaridad como valor fundamental de lo social. Con el capitalismo, lo social y lo cultural evolucionan a lo poltico y a lo econmico, respectivamente.

Es preciso dibujar un eje social con su primer punto en la organizacin barrial, superando la descripcin administrativa y las limitaciones partidistas de las concejalas de distrito, para conocer su historia y estudiar su realidad social y recuperar sus demandas. No se puede hablar de articulacin sin incluir a los barrios y a todas las iniciativas de orientacin sociocultural en torno a los mismos, siendo obligado explorar las posibilidades que ofrece la autogestin como herramienta de emancipacin (desde casas de la cultura, centros de mayores y ludotecas hasta bibliotecas, guarderas y cooperativas de distintas actividades). La cohesin del barrio posibilita compartir una percepcin comn de la operacin del sistema capitalista y de las opciones de cambio frente al mismo desde lo comn y lo colectivo. Se cerrara el eje social en el concepto del municipalismo, que idealmente debera ser una consecuencia de la organizacin popular pero que en la prctica ser un concepto que habr que compartir, en las etapas tempranas de la organizacin, con el mbito institucional, puesto que ya ha sido tanteado por el postureo hipcrita de la nueva vieja poltica. Y antes de hablar de poltica, an tenemos que hablar de cultura.

En las tormentas de ideas y en la exploracin de posibilidades, se menciona aquello de crear conciencia y masa crtica, conceptos excesivamente borderline con aquella literatura de autoayuda que apuntal a base de bien ( o de mal ) la consolidacin del individuo como empresario de s mismo. Cuando se habla de la cultura como medio de emancipacin del pueblo se apunta, sin ambigedades al trabajo y la experimentacin en materia educativa y pedaggica en las dcadas previas a la Segunda Repblica. Sera ingenuo pensar, como deca Freire, que podemos esperar de las instituciones que se desarrolle una experiencia educativa que cuestione el propio sistema y evolucione para su transformacin. Debemos volver la vista sobre esa nueva vieja poltica para verificar que no se han rebelado contra la aberrante poltica educativa del gobierno con el apasionamiento y las energas que tal barbaridad demanda. Tengo la conviccin de que menos tiempo habra de costar hacer entender a la clase obrera que de s sola ha de esperar todo, deca Ferrer i Guardia, y nada ha cambiado en un siglo.

Es por ello que cada lucha, cada demanda, cada movimiento, dispone de un conocimiento que puede compartir, al tiempo que la articulacin reescribe los contenidos que expresan el origen, el contexto, las herramientas y los objetivos de la lucha unificada. El eje cultural puede aspirar con ambicin a recuperar los ateneos , tanto a partir de herramientas virtuales como de espacios fsicos autogestionados. Ser fundamental el papel de docentes y profesionales de las materias de Humanidades (Pedagoga, Filosofa, Sociologa, Historia,...) para crear y adaptar contenidos que construyan por s mismos pero que estimulen aquello del aprender a aprender. La cultura crear conciencia, y la conciencia conducir a la emancipacin social. Todo se crea, se construye y crece desde abajo, desde lo radical de s mismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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