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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2016

El gran negocio de Gonzlez y Cebrin
Violaciones masivas, genocidios y nios soldados

Luis Gonzalo Segura
Pblico


Al leer la mayora de las noticias que provienen de Sudn del Sur dan ganas de llorar. Autnticas atrocidades. Alberto Rojas narraba varias escenas horripilantes en El Mundo, ese diario cada da ms arrodillado en el que faltan muchos como Alberto. En una de ellas una mujer era violada por quince hombres, uno tras otro como si aquello fuera un dispensario de comida. No fue un hecho aislado.

Despus de una cruel batalla se produjeron tres das de festejos con violaciones y asesinatos masivos que provocaron un excedente de cadveres, para regocijo de los perros que se dieron un buen festn. Un cuadro que, con todo, todava se encuentra muy alejado de lo que protagoniz el general Yage en Badajoz, esa historia que la Transicin prohbe recordar.

En julio de este ao tambin fue asaltado el Hotel Terrain lo que provoc que una veintena de extranjeros terminase en la sala del pnico, un recinto acorazado. Los asaltantes, casi un centenar, despus de disparar contras las puertas de metal consiguieron entrar. Lo que all sucedi fue dantesco para cualquier occidental, aunque cotidiano en casi toda frica: golpearon, insultaron, vejaron y simularon ejecuciones a los hombres y violaron a las mujeres en repetidas ocasiones mientras los primeros fueron obligados a presenciarlo. Solo eran cinco mujeres para casi cien hombres, los clculos son tan sencillos como aterradores.

Una hora antes de vivir aquel infierno solicitaron ayuda a los cascos azules de la ONU, los cuales respondieron: no podemos enviar a ningn equipo ahora. No solo es un hecho extraordinario, sino que lo normal es que las mujeres sean violadas a un centenar de metros de la base militar de la ONU o que los propios miembros de la ONU las violen. Hechos silenciados o amortiguados por Occidente e ignorados por la ONU salvo en casos de presin meditica excesiva. Esa es la ONU, la que pretende dar lecciones al mundo mientras obvia investigar los abusos sexuales de sus propios militares en frica, en muchos casos europeos, en muchos casos actos infames. Basta recordar los cascos azules que ofrecan galletas por sexo oral o aquellas menores que fueron obligadas a tener relaciones con un perro a cambio de dinero. Hay mucho ms.

Sudn del Sur es mucho ms que violaciones y, como casi toda frica, se trata de una interminable fbrica de guerras civiles. Estas necesitan tal cantidad de combatientes que ni las altas tasas de natalidad son capaces de suministrar la cantidad de carnaza necesaria. As pues, en ocasiones estos escasean, aunque siempre hay soluciones: Si no quedan adultos, se secuestran todos los nios mayores de doce aos y se les inyecta en las venas la guerra y el odio. Por ejemplo, el ao pasado casi un centenar de nios fue secuestrado y esta primavera casi 9.000 menores haban sido convertidos en soldados, lo que supone un desastre que va ms all del presente, pues convierte el futuro de Sudn del Sur en una carnicera. Muy probablemente sern estos nios los que terminen enzarzados en una nueva guerra civil cuando se conviertan en adultos. Otra ms. Las cifras evidencian la magnitud de la tragedia: unos dos millones y medio de personas estn en riesgo de sufrir hambruna y ms de setecientas mil personas son refugiados.

Cualquier persona normal se sentira conmocionado por lo aqu narrado, pero Felipe Gonzlez y Juan Luis Cebrin no son normales. Son hombres de negocio, carniceros y capitalistas al por mayor. Para ellos y su gran aliado, Farshad Zandi, Sudn del Sur es petrleo y dinero. El tal Zandi es propietario de Star Petroleum y SP Mining, domiciliadas en parasos fiscales, claro est, y Felipe Gonzlez y Juan Luis Cebrin son sus mamporreros. No son los nicos pues en la lista tambin figura Alberto Cortina, ntimo del rey Juan Carlos, Antonio Navaln, Miguel ngel Remn

Felipe Gonzlez no tuvo ningn reparo en grabar un vdeo de apoyo o escribir una carta de recomendacin a un genocida para Zandi. El vdeo es bochornoso y la carta infame, pero ah est el expresidente ofreciendo charlas morales y disecciones sobre la democracia.

Hablemos claro: En primer lugar, Farshad Zandi no es un hombre cualquiera, es un empresario que don seis millones de euros a Juan Luis Cebrin, uno de los directivos con un mayor salario del IBEX 35 aunque haya dejado prdidas superiores a los 2.200 millones de euros.

En segundo lugar, lo que hacen Juan Luis Cebrin o Felipe Gonzlez es muy parecido a lo que hizo Jos Mara Aznar para colocarse como comisionista de la venta de armas a Libia o Argelia o Zapatero y Bono para intentar lucrarse en la Guinea de Obiang. Para nuestros dirigentes o para el IBEX 35 no existe el infierno, las violaciones, los derechos humanos, las infancias destruidas por la guerra para ellos lo nico que importa es el negocio.

En tercer y ltimo lugar, quiz todo se deba a que en Sudn del Sur, Guinea o Libia acontece algo que hace no mucho sucedi en Badajoz y en muchas otras ciudades, y los que lo hicieron son los que se han perpetuado en el poder. A lo mejor sucede que cuando ordenas despellejar, arrancar las uas y enterrar en cal viva ya te de lo mismo de donde venga el dinero mientras venga. A lo mejor sucede que cuando multiplicas por seis la industria armamentstica como Chacn ya te la trae al fresco todo. A lo mejor sucede que hasta que no juzguemos a todos los criminales y delincuentes de Occidente no tendremos una mnima posibilidad de un mundo mejor. A lo mejor sucede que hay que explicarles a los sursudaneses, guineanos, libios, argelinos o lo que se tercie, que no se preocupen por el infierno porque luego vivirn una idlica transicin en la que los asesinos y las familias de los asesinos gobernarn sus pases con una gran apariencia democrtica. A lo mejor hay que explicarles que todava les queda mucho hasta alcanzar a Espaa como segundo pas del mundo en nmero de desaparecidos.

No desesperen, hay muchos como Cebrin, Gonzlez, Aznar, Zapatero, Bono, Morens o Chacn Y todava queda mucha frica y mucho mundo por expoliar y destruir y, tambin, quedan muchas transiciones por hacer.

 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejrcito de Tierra.

Fuente original: http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2016/08/28/5183/



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