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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2016

Conspiracin cooperativa

Rubn Ramos
Rebelin


En circunstancias en las que el ejecutivo del gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia debate las medidas que adoptar respecto de las llamadas cooperativas mineras y a su desempeo dentro de la economa de ese pas, a sus relaciones con empresas transnacionales con nombre andino (Manquiri en Potos, por ejemplo, subsidiaria de Coeur d' Alene Mines Corporation dedicada la explotacin de plata), y a los movimientos y organizaciones sociales que conforman el Pacto de Unidad que respalda al gobierno del Presidente Evo Morales, es oportuno decir algo sobre el movimiento cooperativo en Amrica latina y sobre las exigencias de los cooperativistas mineros bolivianos. Exigencias que generaron un conflicto poltico y social y el cobarde asesinato del Vice Ministro de Interior Rodolfo Illanes, cuando ste abogaba por trminos de acuerdo entre cooperativistas mineros y Estado.

Movimiento cooperativo en Amrica latina

Detrs de la instrumentalizacin del movimiento cooperativo en Amrica latina estuvo siempre Estados Unidos. Su impulso vino con los financiamientos otorgados por la vieja Agencia Internacional para el Desarrollo-AID (actual USAID). Su orientacin y sentido vino de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de los Cuerpos de Paz, creados para el espionaje y el crimen selectivo en el movimiento sindical obrero y campesino. L a Alianza para el Progreso, creado para frenar las luchas campesinas por la Reforma Agraria, complet el marco. Todo esto, all por los aos 50 del siglo pasado con proyeccin hasta nuestros das. El movimiento cooperativo es un vasto programa adaptado para la infiltracin, la sedicin y el terror sobre bases del judeocristianismo de la iglesia catlica y del protestantismo estadounidense.

En cualquier caso, los diferentes tipos de cooperativas- financieras, agrarias, de produccin y trabajo-, sobrevinieron yuxtapuestas a realidades latinoamericanas donde no haban tenido lugar procesos de cambio en la estructura del ingreso y el ahorro; la propiedad de la tierra; los recursos naturales (como los mineros y energticos); el trabajo y la produccin. Justamente, para ser el principal instrumento de neutralizacin de esos cambios, de infiltracin del movimiento sindical clasista y de imposicin de una racionalidad mercantil y consumista en poblaciones semi o completamente analfabetas, rurales y urbanas.

Mientras en Europa el cooperativismo, utilizando las ideas de los socialistas utpicos, sirvi para hacer frente a los embates de la revolucin industrial y al desplazamiento de la produccin manufacturera, los talleres y la artesana, por el maquinismo y las fbricas, aqu, en Amrica latina, y en el resto de las colonias del mundo, asegur la expansin monoplica y redujo nuestras economas a la exportacin primaria y a la desindustrializacin.   Un deslinde imprescindible Aqu, en Amrica latina, las cooperativas de ahorro y crdito, las agrarias, las de trabajo y produccin y todas las dems, nada tienen en comn con las formas histricas de trabajo solidario y recproco de los mayas, aztecas e incas. Quienes pretenden alguna similitud no son precisamente ingenuos despistados o desinformados. Se trata de los voceros y tecncratas de instituciones como CEPAL, OIT, FAO; de la banca financiera internacional (FMI, BM, BID, USAID, OCDE); de las llamadas Asociaciones, Alianzas, Organizaciones, Centrales, Federaciones, Confederaciones de cooperativas a nivel regional y mundial; y de ONGs nacionales e internacionales. Fungiendo de idelogos de lo que llaman una forma superior de organizacin econmica para el crecimiento y la inclusin, o para el desarrollo sostenible, estas instituciones son verdaderos aparatos transnacionales cooperando para conspirar.

A estos aparatos se suman los tecno-mercenarios de la NED, el IRI, Freedom House y la variopinta cooperacin extranjera europea, estadounidense, de la ONU, la OEA, la OEI que opera en nuestros pases en ntima conexin con sus respectivas embajadas y representaciones.

Todas estas instituciones promueven, financian, aglutinan y manipulan, a nivel regional y mundial, a los diferentes tipos de cooperativas y las instrumentalizan para propsitos no slo econmicos sino tambin polticos e ideolgicos. Historia que, por cierto, no es reciente.

El caso boliviano y el reclamo de los cooperativistas mineros

Lo hecho y lo dicho por el cooperativismo en el mundo y en particular en Amrica latina, pone de manifiesto el sentido estratgico de su actuar. Estrechamente vinculadas a una institucionalidad internacional corrupta y transnacional, las cooperativas en nuestro medio, forman parte de un poder encubierto para hacer, de sus dirigencias, burocracias rentistas explotadoras del trabajo y del ingreso de sus propios socios y de trabajadores asalariados a su servicio. Dependiendo de su peso relativo en la economa, en la produccin, tratamiento y comercializacin de minerales, en la banca y las finanzas, las dirigencias cooperativistas y sus socios calificados asumen atribuciones por encima de leyes, reglamentos y autoridades, como se puso de manifiesto en Bolivia. Impregnadas de un actuar mafioso y gansteril estas dirigencias se arrogan representatividades que no les corresponden e imponen condiciones y plazos a costa de la vida de las autoridades constituidas. Al respecto, cabe recordar la amenaza que el dirigente cooperativista, Carlos Mamani, le hizo al vice ministro del interior Rodolfo Illanes, asesinado cobardemente en el altiplano boliviano, sentencindolo atenerse a las consecuencias si en un plazo de 48 horas no resolva favorablemente el pliego de reclamos cooperativista.

Pliego de reclamos o petitorio que en nada expresa la compleja realidad de las cooperativas mineras de Bolivia: sus tipos segn el mineral de que se trate (aurferas, metlicas, no metlicas y de agregados); sus distintas realidades segn los mbitos geogrficos donde operan; su antigedad; sus distintas formas organizativas; sus socios; las decenas de miles de sus trabajadores asalariados entre peones, eventuales, serenas; la temporalidad de estos trabajos, sus ingresos, sus aportaciones, su seguridad y beneficios sociales; sus formas de trabajo (dentro de la mina, de relave, de desmonte); las cuadrillas y cabecillas y sus accesos a minerales de baja y alta ley; su produccin y formas de tratamiento segn tipo de mineral; el acceso a mquinas y herramientas; la propiedad y control de los ingenios y el acceso a tecnologa de punta; la comercializacin y las comercializadoras (privadas, transnacionales, intermediarias); la gestin (financiamiento, mercadeo, venta, reinversin) y administracin en general. Esto, slo para citar algunos aspectos de la vasta heterogeneidad y complejidad que tienen las llamadas cooperativas y los llamados cooperativistas mineros bolivianos.

En lugar de ser un aporte para la superacin de su intrincada problemtica, el petitorio exiga nada menos que la instauracin de un Estado cooperativista dentro del Estado Plurinacional que representan sus autoridades. He aqu sus diez puntos (entre comillas) y la realidad que pretenden encubrir:

1. Rechazar el reconocimiento de sindicatos de trabajadores en las cooperativas. Esto, para evitar las reinvindicaciones de las diferentes categoras de peones y de trabajadores eventuales que son explotados por los llamados socios calificados. (Segn un estudio del 2008, la mina Unificada de Potos tena cinco mil socios y 15.000 asalariados entre peones y segunda manos [i] ). O el de las serenas que confrontan un miserable salario en condiciones precarias de sobrevivencia. (Las serenas son mujeres viudas que cuidan, junto a sus menores hijos, de las bocaminas y de las mquinas y herramientas de los trabajadores por un salario miserable y sin ninguna prestacin social).

2. Respeto a la Ley General de Cooperativas, a fin de asegurarse los beneficios que ningn otro sector de la economa nacional boliviana tiene. Como el no pago de impuestos; la condonacin de las regalas a que estn obligados; la no auditora de sus libros contables; la libre comercializacin de los minerales.

3. Modificacin de la ley de minera, para ajustarla a sus exigencias por mayores extensiones de tierras para la explotacin minera en contra de comunidades asentadas y de la proteccin medioambiental.

4. Fideicomiso a favor de la empresa metalrgica Vinto para pagar la entrega de minerales a las cooperativas, lo que significa exigirle al Estado la privatizacin de la empresa estratgica Vinto, refinadora de Estao, para de esta manera poder contratar con una empresa privada y no con el Estado.

5. Flexibilizacin de regulaciones medioambientales, esto es, derogar todas las leyes, reglamentos y normativas de proteccin ambiental abriendo paso a la sobreexplotacin de los recursos mineros en contra de la agricultura, la ganadera, la flora y fauna silvestre, el agua, las comunidades originarias, la vida.

6. Inyeccin de recursos al Fondo de Financiamiento para la Minera. Con esto, las dirigencias de los cooperativistas mineros pretenden hacer creer que el Estado Plurinacional de Bolivia no los apoya. Sin embargo, ste ha sido el que impuls el desarrollo Cooperativo Minero a travs del Fondo de Financiamiento para la Minera (FOFIM) desde su creacin el 4 de agosto de 2009 segn Decreto Supremo N 0233 y ratificado por Ley N 535 de Minera y Metalurgia. El FOFIM ha otorgado 49 prstamos por un valor de Bs. 180.328.098,36 (26.032.164,28 de dlares USA) a las Cooperativas Mineras de La Paz, Oruro, Potos y Cochabamba, desde el 2009 hasta septiembre 2015. Los recursos fueron destinados para la mecanizacin y construccin de plantas de concentracin (Ingenios Metalrgicos) a fin de contrarrestar la sobreexplotacin que significan los ingenios de propiedad privada (nacional y extranjera) y de socios enriquecidos de las cooperativas. (Por cada tonelada de mineral a ser procesado en estos ingenios, sus propietarios cobran entre 30 y 50 dlares. Al da se procesan entre 10 y 20 toneladas sin ninguna medida de proteccin medioambiental ni contra la contaminacin por polvo y ruido de los trabajadores). Las dirigencias cooperativistas se niegan a dar cuenta sobre los recursos asignados por el Estado, incumpliendo de este modo las normas establecidas en el Reglamento Operativo de Prstamos del FOFIM.

7. Inclusin de un representante de los cooperativistas en el Directorio de la Caja Nacional de Salud y una solucin que consolide las reas de la cooperativa 26 de febrero en el yacimiento de Colquiri. Esto es, exigir al Estado que se les facilite seguir copando cargos pblicos aparte de los que ya detentan directa o indirectamente y exigir situaciones de exclusin respecto de la aplicacin de las leyes nacionales, permitiendo que las cooperativas mineras contraten directamente con empresas transnacionales la produccin, tratamiento y comercializacin de minerales de alta ley.

8. La reposicin del vice-ministerio de cooperativas o la creacin de un ministerio para el sector. Esto es, elevar una modalidad de organizacin empresarial al mismo nivel del sector minero, facilitando de este modo que la USAID, la CIA, OIT, las organizaciones internacionales de cooperativas y las ONG entreguistas, ejerzan poder desde el ejecutivo del gobierno.

9. El tendido de redes de energa elctrica a todas las cooperativas del pas con tarifas preferenciales. Exigencia que no hace ninguna diferencia con lo que establecen las polticas impositivas de la banca financiera multilateral a los gobiernos de turno en Amrica latina y El Caribe para facilitar que sus socios inversionistas transnacionales cuenten con todas las facilidades para maximizar sus utilidades con la libre explotacin de nuestros recursos naturales. Lo que pretenden los organismos internacionales, utilizando a las dirigencias corruptas del cooperativismo minero, es que Bolivia abandone el establecimiento y la planificacin de sus polticas en funcin de prioridades estratgicas que aseguren la consolidacin de su autonoma y soberana nacional y vuelva a ser un Estado donde los privilegios de unos pocos se impongan.

10. La reinversin de recursos provenientes de las regalas mineras en proyectos para el sector. Resulta curioso: Primero, porque las cooperativas han sido varias veces exoneradas del pago de las regalas a las que estn obligadas por ley. Segundo, porque lo que pretenden es que las regalas provenientes del sector minero se reinviertan en proyectos que favorezcan a las cooperativas mineras asumidas, en este caso, como un sector que no lo son. Tercero, porque la gestin (financiamiento, mercadeo, ventas y reinversin) de las cooperativas mineras ocurre de una manera, no slo diferenciada, sino errtica en funcin casi exclusiva de sus dirigentes y socios reconocidos y ms antiguos, de los comercializadores y de las llamadas cuadrillas o secciones. (Grupos de peones dirigidos por un cabecilla -generalmente un socio- que se juntan voluntariamente para explotar un mismo paraje, poniendo en comn maquinas, herramientas, compartiendo la produccin y asumiendo la comercializacin y la redistribucin de los ingresos). Cuando los recursos de un paraje se agotan y la cuadrilla decide desorganizarse se venden mquinas, herramientas y otros instrumentos repartindose el dinero de esas ventas entre los integrantes de la cuadrilla o la seccin y el cabecilla [ii]. (Op cit. Pg. 20). Esto, nada tiene que ver con organizacin ni con produccin cooperativa.

En definitiva

El petitorio no es otra cosa que un conjunto de exigencias orientadas a revertir la racionalidad planificadora de un Estado libre y soberano para ponerla al servicio de los intereses compartidos entre las entidades financieras del orden mundial, sus socios inversionistas transnacionales y una mafia internacional que maneja el movimiento cooperativo a nivel regional y mundial. Un petitorio con una clara perspectiva conspirativa que no nace de la imaginacin de dirigentes mineros cooperativistas corruptos. Que se entronca con la estrategia sediciosa del imperialismo sionista euro-estadounidense-israel contra los gobiernos progresistas en esta parte del mundo. Para esto, cooperan en conjunto las instituciones financieras del orden mundial (FMI, BM, BID, USAID), sus agencias y ONGs para la sedicin y el terror y el movimiento cooperativo internacional. No porque el cooperativismo minero les importe, sino por el potencial minero con que cuenta Bolivia. (Al 2008 slo 10% de ese potencial haba sido explotado). Y porque la destitucin del actual gobierno boliviano forma parte de la estrategia restauradora del imperialismo estadounidense en Amrica del Sur.

Notas:

[i] Cf: Cooperativas mineras en Bolivia: Formas de organizacin, produccin y comercializacin. Jocelyn Michard-Centro de Documentacin e Informacin Bolivia-CEDIB, Cochabamba-Bolivia, 2008.

[ii] Op cit. Pg. 20.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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