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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2016

Las bienvenidas propuestas de la alcaldesa Ada Colau
La necesidad de romper con la inmunidad y el olvido

Vicen Navarro
Pblico.es


El enorme dominio que las fuerzas conservadoras (que controlaban el aparato del Estado espaol as como la mayora de los medios de informacin) tuvieron sobre la sociedad espaola en el periodo de transicin de la dictadura a la democracia explica que no hubiera una rotura con la cultura dominante en el rgimen dictatorial, llamado en Espaa rgimen franquista (pero conocido fuera de sta como fascista), sino una modificacin, que fue acentundose a medida que transcurra la democracia pero sin que nunca hubiera una clara discontinuidad con la cultura que durante cuarenta aos el rgimen dictatorial impuso a la poblacin espaola.

Qu es la cultura franquista?

Los elementos de esta cultura son mltiples, y abarcan desde la escasa cultura democrtica, la tolerancia con la corrupcin, el nacionalismo jacobino espaolista, la constante llamada al orden y el fcil recurso a las medidas represivas, hasta la falta de diversidad ideolgica en los medios, el autoritarismo y, sobre todo, el rechazo a los valores republicanos. En su lugar, el rgimen franquista ensalz a las instituciones monrquicas borbnicas, con la reproduccin de una visin del ciudadano como sujeto sbdito ms que de ciudadano soberano y con unas instituciones democrticas sumamente limitadas, con escassimas posibilidades de que la ciudadana pudiera expresar el derecho de decisin (que debera basarse en el derecho de eleccin), relegando el concepto de democracia casi nica y exclusivamente a la va parlamentaria, sumamente sesgada en Espaa por un sistema electoral muy poco proporcional y representativo.

El olvido es necesario para que contine la inmunidad

Una de las reas donde las limitaciones a las modificaciones de la cultura franquista, iniciadas en el periodo democrtico se han hecho ms evidentes ha sido en la recuperacin de lo que se conoce en Espaa como memoria histrica, que es, ni ms ni menos, que la necesaria correccin de la historia del pasado reciente, inicindose con el conocimiento de la II Repblica, terminada violentamente por un golpe militar fascista que estableci una de las dictaduras ms represivas y sangrientas que haya habido en la Europa del siglo XX. El desconocimiento sobre lo ocurrido en cada uno de los eventos que tuvieron lugar en estos periodos es enorme. En la gran mayora de las escuelas de Espaa, se habla ms de Hitler y Mussolini, por ejemplo, que de Franco. Es cierto que se han aprobado leyes durante el periodo democrtico que, en teora, podran, en caso de haberse aplicado, haber ayudado a corregir la falsedad de la historia oficial del Reino y terminar con el olvido del pasado. Pero cualquier observador estudioso de lo que ha estado ocurriendo en este pas concluir que no ha habido ningn intento de terminar con tal cultura franquista (en realidad, en alguno de sus componentes, como en la represin del aparato del Estado o la falta de diversidad ideolgica, ha ido incluso a peor desde los inicios de la democracia). La expresin ms clara de lo dicho es el Monumento al Dictador y al Fundador del Partido Fascista que, sin ninguna alteracin, contina cuidado por unos monjes que siguen alabando aquel rgimen dirigido por el personaje responsable del mayor nmero de asesinatos polticos realizados en la Europa occidental (segn el recientemente fallecido Edward Malekafis, experto en el fascismo europeo, por cada asesinato que cometi el rgimen fascista liderado por Mussolini, el liderado por Franco cometi 10.000).

El argumento profundamente antidemocrtico de la equidistancia

Soy consciente de que la derecha espaola responder inmediatamente a las observaciones anteriores con comentarios hostiles (salteado con todo tipo de insultos personales), argumentando que lo que ellos llaman el lado republicano tambin cometi tales asesinatos, saliendo siempre a colacin el caso de las matanzas de Paracuellos, argumento que se utiliza constantemente para relativizar el horror hecho por las fuerzas fascistas (que se referan a si mismas como los nacionales). En este argumento, reproducido constantemente por las derechas de este pas, deliberadamente se ignoran o se ocultan varios hechos elementales. Uno de ellos es que los horrores realizados por el lado republicano fueron muchos menos que los del bando golpista. Otro, es que una poltica del Estado dictatorial fue implantar el terror para someter a la mayora de las clases populares. El temor no era, sin embargo, poltica de Estado durante la II Repblica. Y, por ltimo, que la llamada Guerra Civil fue iniciada por el bando fascista, responsable que se iniciara as el conflicto entre los dos llamados bandos de la Guerra Civil. El intento de equidistancia atribuyendo igual responsabilidad por los horrores de la Guerra Civil- tpico de las derechas, carece de credibilidad.

La necesidad de romper con la inmunidad y el olvido: las propuestas del Ayuntamiento de Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por la alcaldesa Ada Colau, est considerando hacer un acto de clarificacin histrica, que consistira en la organizacin de actos a pie de calle, incluyendo la exposicin de figuras del fascismo, como una escultura tpica durante el fascismo (el dictador montado en un caballo) en el que tal dictador tendra decapitada la cabeza. Tal escultura estara colocada en la plaza enfrente del Museo del Born, donde estn las ruinas de la Barcelona ocupada por las tropas borbnicas que reprimieron la soberana de Catalua. Este proyecto, cuando an no haba sido siquiera aprobado, cre un gran revuelo y oposicin entre la derecha en Catalunya, pero tambin entre algunos sectores nacionalistas e independentistas de izquierda, que criticaron la eleccin del lugar para hacer este acto.

Las predecibles respuestas de las derechas: No tocar el pasado y menos en la calle

Las respuestas de las derechas han sido predecibles, desde el deseo a no tocar el pasado (del cual tienen mucho que esconder) hasta protestar por el hecho que se haga en la calle, considerado una provocacin. Estas voces, la mayora de las cuales han permanecido silenciosas frente a los numerosos monumentos y calles que celebran la monarqua borbnica (en Barcelona hay 28 calles y plazas con tales smbolos y solo una a favor de la Repblica), ahora echan el grito al cielo porque el acto propuesto por Ada Colau es un acto republicano que se quiere realizar a nivel de calle, donde la mayora de la poblacin est. Las derechas (incluyendo nada menos que la persona encargada de Memorial Democrtic) de la Generalitat de Catalunya, nombrada por el gobierno de Junts pel S) solo admiten tal exposicin en un museo, no en la calle, pues segn han declarado- la historia es demasiado reciente para presentarla en la calle.

Por qu se oponen a denunciar el fascismo frente al Museo del Born?

Ms preocupantes son algunas de las crticas que vienen de algunas voces de izquierda, algunas predeciblemente sectarias, que incluso llegan a afirmar que poner smbolos fascistas en la calle, aunque sea la figura del dictador decapitado, es intentar (por la puerta de atrs) recuperar el fascismo, ofendiendo a las vctimas de aquel rgimen. Atribuir esta motivacin al ayuntamiento ms de izquierdas que Barcelona ha tenido me parece un exceso de sectarismo por parte de algunas voces de izquierda independentista, que reciben una gran visibilidad meditica, favorecida en los medios de comunicacin claramente controlados por las derechas catalanas.

Pero la queja que me parece ms sorprendente es la que procede de algunos sectores independentistas que afirman que tener tal exposicin callejera frente al Museo del Born es un insulto a las vctimas de la represin borbnica que tuvo lugar en 1714, homenajeadas en el museo enfrente de la plaza. Tal crtica es un intento ms de monopolizar la interpretacin sesgada de lo que fue el 1714, que se presenta como un conflicto entre Espaa y Catalunya, ignorando lo que incluso los dirigentes de la poblacin catalana masacrada por las tropas borbnicas sealaron. Fue una lucha por mantener la identidad y la soberana catalana dentro de una Espaa diversa, tal como indicaron los dirigentes de los catalanes alzados frente al rgimen borbnico. Nada menos que el General Villarroel, que las lider, indic en su discurso final, alentando a las tropas al combate, que: Seores, hijos y hermanos: hoy es el da en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nacin. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legtimos de nuestros mayores. Por nosotros y POR LA NACIN ESPAOLA PELEAMOS! Hoy es el da de morir o vencer. No poda decirse ms claro. Lucharon y murieron defendiendo a Catalunya y a una Espaa diversa y plurinacional.

Fue la visin uninacional espaola la que gan aquel conflicto, quedando derrotada la visin plurinacional que permita la existencia de una Catalunya soberana. Y esto es lo que ha significado siempre el Estado borbnico, incluido el actual, continuador de la dictadura. Es pues una excelente idea la del Ayuntamiento de Barcelona, de que se haga un acto de denuncia, no solo en el museo, sino tambin en las calles de Barcelona, de un rgimen que reprimi Catalunya y su identidad, estableciendo una continuidad entre los que oprimieron Catalunya entonces y los que la oprimieron ms tarde, continuidad que sigue existiendo ahora. De qu se quejan estas voces de izquierda independentista?

Y la nica explicacin es que no desean que haya otras fuerzas polticas que tambin se presenten como defensoras de la soberana e identidad catalanas, ignorando con ello que histricamente fueros las izquierdas (como el PSUC) las que identificaron la defensa de las clases populares con la defensa de la identidad catalana. Las izquierdas catalanas no necesitan recibir lecciones de cmo defender Catalunya, entendiendo a Catalunya como su pueblo, en el cual las clases populares son la gran mayora. Felicito al equipo gobernante del Ayuntamiento de Barcelona por presentar la ligazn directa entre los sucesores del rgimen franquista y los que alentaron a los mrtires que murieron defendiendo la soberana catalana. Soberana es el derecho a decidir, que por definicin debe basarse en el derecho a la eleccin, dentro de la cual, la secesin es una alternativa, pero no la nica. Los mrtires del 1714 murieron defendiendo la soberana, sin la secesin de Catalunya. Es lgico que si el Estado espaol no permite el derecho de decisin, aumente el deseo de secesin, pero lo ltimo no puede ahogar y anular lo primero. Lo que se desea hoy, por la gran mayora de la poblacin en Catalunya, es lo primero, y no lo segundo. Es un error que se hace constantemente a los dos lados del Ebro, confundir los dos.

Vicen Navarro es Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas de la Universidad Pompeu Fabra

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/17643/la-necesidad-de-romper-con-la-inmunidad-y-el-olvido-las-bienvenidas-propuestas-de-la-alcaldesa-ada-colau/



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